Siempre come acompañada
Dietas y Nutrición

Siempre come acompañada

Por Kiwilimón - Noviembre 2013
No todo depende de qué se come, sino también de cómo se come. Toma este importante consejo pues comer acompañada puede traer muchos más beneficios que una buena conversación.   Diversos estudios enseñan que las personas que comen solas habitualmente desarrollan hábitos poco beneficiosos para su salud. Comer siempre ha sido un acto social a la par de un acto nutrimental y biológico, la mesa es un lugar de comunión donde algunas de las conversaciones y eventos más importantes de la vida ocurren. Según la Universidad de Oviedo, tomar ese elemento social y removerlo de la experiencia gastronómica es entrar en ciclos dañinos que pueden causar problemas serios tarde o temprano. Uno de los puntos que se tocan en la investigación es que, en su mayoría, quien come solo prepara con menos cuidado su comida y busca salidas más fáciles para resolver la preparación de los alimentos. Ya sea por prisa, flojera o falta de motivo para esforzarse, las personas que comen solas no cortan verduras ni preparan ensaladas, sino que, en gran parte, utilizan alimentos precocinados e incluso ordenan de restaurantes. Se ha probado también que la ingesta en solitario deriva en una dieta mucho menos variada, fresca y de calidad que la de alguien que come acompañado. Las personas que comen y viven solas usualmente, según la investigación, acostumbran a comprar productos poco perecederos y consumir los mismos ingredientes repetidamente. Esto es un problema por dos situaciones, la primera es que al comprar productos enlatados que duren tiempo se pierde el factor frescura que es el mayor atributo de ingredientes importantes como la carne y las verduras. Por otro lado, la poca variedad en la dieta lleva a que nuestro organismo deje de trabajar tan eficientemente y se atrofie. Además, a diferencia de los adultos, es importante saber que los niños o adolescentes que comen solos tiene consecuencias más severas que déficits nutricionales. En un estudio realizado por la Universidad de Columbia en 2003, se probó que los jóvenes que comen su cena en familia cinco veces por semana fuman menos, consumen menos alcohol y tienen una tendencia menor a probar drogas. En cambio los jóvenes que cenan en familia solo dos veces por semana sufren de una tendencia mayor a tener problemas sociales. Otro argumento a favor de comer acompañado es la rapidez con que se come. Disfrutar del desayuno, comida o cena en compañía de alguien estimula la plática y esto hace que moderemos tanto el tamaño de los bocados que tomamos como la rapidez con la que ingerimos los alimentos. Es bien sabido que el estómago y todo el sistema gástrica agradece alimentos bien masticados y una ingesta pausada que deje trabajar al organismo. Según la información recabada un 30% de la población mundial come a solas habitualmente tanto entre semana como en fin de semana y días festivos. Es importante recuperar esa tradición que nos pone alrededor de una mesa pues pues mejorar nuestra experiencia familiar además de ayudar con nuestra salud alimenticia y de hecho, hasta a bajar de peso.  

Recetas para Comer Acompañada

Receta de Flan de Coliflor y Espinaca

Ingredientes: - 3 cucharadas de Maggi caldo de pollo - 1 cabeza de coliflor sacar los cogollitos - 1 bolsa de espinaca tierna - 1/4 de taza de mantequilla sin sal - 1/4 de taza de harina blanca para todo uso - 1 lata de leche evaporada Para ver los pasos para preparar esta receta da click aquí.  

Receta de Filete de Pescado con Salsa de Cítricos con Jengibre

Ingredientes: - 1/2 taza de jugo de naranja fresco - 2 cucharadas de jugo de limón verde - 2 cucharadas de jugo de limón amarillo - 1 cucharada de aceite de oliva - 1 ralladura de naranja - 1 ralladura de limón - 1/2 cucharadita de jengibre rallado - 1 pizca de pimienta cayenne - 4 filetes de pescado blanco grueso (como robalo) - 1/2 cucharadita de sal de mar - pimienta al gusto - 2 cucharadas de agua - 1/4 de taza de menta finamente picada Ve el procedimiento para preparar esta receta dando click aquí.  

Receta de Filete Mignon Envuelto en Tocino

Ingredientes: - 4 filetes mignon - sal al gusto - pimienta al gusto - 4 lonchas de tocino - mantequilla para freír Para ver los pasos para preparar esta receta da click aquí.  

Receta de Tarta de Frutos Silvestres

Ingredientes: - 1 1/3 tazas de harinas de trigo - 1/4 de cucharadita de sal - 1/3 de taza de azúcar glass - 1/2 de taza de mantequilla sin sal - 1 yema de huevo - 2 cucharadas de agua - 1 cucharadita de esencia de vainilla - 1 barra de queso crema (para la crema pastelera) - 1 media crema - 1 lata de leche evaporada - 4 yemas de huevo - 1 1/4 tazas de azúcares glass - 2 cucharadas de harina de trigo - 1 vaina de vainilla - 1 pizca de canela - 1 ralladura de limón - frutos del bosque (mora azul, fresas, zarzamoras, frambuesas, cerezas) - 1/2 taza de mermelada de chabacano colada Para ver los pasos para preparar esta receta da click aquí.  

"Comiendo acompañada disfrutas más la comida."

 
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La arepa para los colombianos es como el pan de los europeos o la tortilla de los mexicanos. El maíz, un ingrediente prehispánico, recorre todo el continente americano como un conjuro que se transforma en cientos de formas y sabores. Empanadas, envueltos, tamales, tortillas, arepas, arepitas y hasta bebidas fermentadas tienen como columna vertebral a este humilde alimento de colores variados, que se alza altivo en los sembríos. En Colombia hay registro de más de 70 tipos de arepas que dependerán del tipo de maíz, del amasado, del tamaño, la cocción, lo que llevan por dentro y, por supuesto, de la región donde se elaboran. Las arepas son legado indígena y cada cocina regional colombiana tiene un estilo distinto. En la Guajira las hacen de maíz morado y le insertan pedacitos de queso fresco, y entre Cartagena y Barranquilla las hay fritas y rellenas de huevo, o las delicadas dulces de anís. Unas de las más conocidas y arraigadas en todo el territorio nacional son las del Eje Cafetero o paisas, las cuales están hechas de maíz blanco. También les dicen arepas de tela por su fino grosor, el cual logra que cuando se asan en la parrilla, el horno o la sartén, queden crocantes y doradas. Se les suele untar mantequilla, espolvorear sal y acompañarse con algún queso blanco. En Antioquia, usan el quesito, uno fresco que se desmorona con generosidad sobre la masa redonda. El desayuno es la comida del día en la que la demanda por arepas es grande, pero mucha gente también las consume a mitad de la tarde o como una cena ligera. Sin embargo, en Antioquia y más que en cualquier otra región, la arepa es venerada y vital. Es el producto alimenticio más importante de la cocina antioqueña omnipresente en todos los caseríos, corregimientos, valles y montañas, y sirve como acompañamiento para cualquier comida, para recoger la salsa de los frijoles o para acompañar una sopa de plátano. Si bien la arepa puede ser una comida callejera que venden en esquinas en la ciudad o producto de un fogón de leña inventado al borde de la carretera, son las estufas domésticas las asiduas de esta sencilla y deliciosa receta. Los cronistas españoles ya daban cuenta de esta preparación reconfortante que conecta inmediatamente con la tierra, la familia, la madre, la cocina de la crianza y los recuerdos. Esa redonda masa, en apariencia insípida, asada sobre las brasas o un fogón de leña, se convierte en un perfecto manjar. Algunos tipos de arepasArepa de chocolo o choclo Está hecha con maíz dulce tierno, leche y un poco de azúcar que le confiere un sabor dulce y un color amarillo marcado. Se suele rellenar o cubrir con queso blanco que derrite. Populares en toda la región antioqueña.Arepa de huevo Se elabora con masa de maíz frita y se les vierte un huevo. Son típicas de la región del Caribe colombiano cuyo origen remonta a Luruaco, Atlántico, donde casi toda la población vive de las arepas.  Arepa santandereana Están hechas con maíz amarillo pelado cocinado con cenizas disueltas en agua. Algunas masas también se entreveran con trocitos de chicharrón. ¿Dónde comerlas?En Bogotá, son famosas las arepas de chócolo de Andrés Carne de Res; el restaurante Abasto ofrece variedades de arepas en sus desayunos. En Luruaco Atlántico, cada año se celebra el festival de la arepa de huevo. Arepas Doña Eliza en Medellín, tiene envíos a todo el país. Si estás en un supermercado, te recomendamos la marca Doña Paisa.
Esta mascarilla de avena casera para el cabello grasoso es una opción natural perfecta no sólo para quitar la grasa de tu melena, sino que además no te resecará el cuero cabelludo.La avena es rica en lípidos y proteínas que hidratan el cuero cabelludo y así ayudar a prevenir la caspa, que a veces puede ser generada por un exceso de grasa. Gracias a las saponinas con las que cuenta, es un gran limpiador que elimina las escamas de caspa y tendrás como resultado un cuero cabelludo más fresco.Beneficios de la avena en el cabelloLa avena previene daños, gracias a que puede hacer que el cabello se vuelva más elástico, así que puede ser un ingrediente en tu tratamiento acondicionador de fortalecimiento diario. De hecho, el uso diario de avena puede conducir a conservar la longitud y ayudarte a tener cabello más fuerte y limpio.Además de fortalecer y limpiar, la avena puede ayudar a prevenir la caída del cabello. Gracias a su contenido en fibra, este ingrediente ayuda a que tu cuero cabelludo reciba la cantidad adecuada de nutrientes para hacerlo crecer de manera saludable. Sus propiedades exfoliantes también destapan los poros y facilitan el crecimiento del cabello. Usarlo como mascarilla para el cabello puede ayudar a engrosarlo.También puede ayudarte a prevenir las puntas abiertas si no deseas utilizar productos comerciales para tratarlas, gracias a que tiene vitaminas y minerales que nutren e hidratan el cabello para que crezca sano desde la raíz hasta las puntas.Para usar avena como mascarilla para el cabello grasoso, sólo remoja 1 taza de avena en 3 tazas de agua, pues lo que usarás será la “leche de avena” del remojo. Aplícala en tu cabello seco, en las raíces, puedes usar algodón o hacerlo con tus manos directamente. Da un ligero masaje, deja reposar por media hora y después lava tu cabello como de costumbre.Esta mascarilla natural para el pelo no te deja residuos ni olores, pero sí una cabellera muy limpia y sedosa, así que si la pruebas, cuéntanos en los comentarios cómo te fue.Foto de portada de Melissa Di Rocco en Unsplash.
La historia del pan en San Cristóbal de las Casas inicia con las alforjas cargadas de trigo que viajaban, junto a rebaños y otros productos comestibles, con los castellanos que se asentaron en el Valle de Hueyzacatlán. Al asentamiento le siguieron consecuencias. Algunas evidentes, como la hegemonía del trigo en San Cristobal, indisputable hasta el siglo XIX y en relativa competencia con los tuxtlecos, que entraron en la escena en el XVII. Para entonces, las cartas estaban sobre la mesa: San Cristobal tenía ya una vocación panadera, una vocación imborrable, imperecedera.   Aunque de los molinos de la época quedan poco más que recuerdos —y una ruta que se puede hacer por la montañas en bicicleta—, en este destino chiapaneco la identidad sigue ligada al pan: al tradicional y al moderno, al coleto y al europeo. Así, el pan se asoma a la mesa del desayuno, se ofrece como colación a medio día o como cierre de la merienda. El pan está en las casas, en las cafeterías —que tampoco son pocas— y en los restaurantes. Mi primer encuentro con la panadería de la región fue fortuito —poco antes de enterarme que iba a escribir este artículo—. Fue en Sibactel y Aldama, dos de las 60 comunidades que producen café en Chiapas. Fue después de recorrer los cafetales, cerca del medio día. Fue en el patio de secado del beneficio comunitario de Sibactel, con una taza de pozol. Fue en casa del caficultor Pedro Vázquez, donde sus hijas disponen café de olla, horchata y una canasta copada de pan dulce como un gesto de hospitalidad. En esa primera ronda se me quedó impregnada la consistencia firme de los panes —muy distinta a la de los europeos con aire, suaves, esponjosos— y una nota de humo, siempre presente en las cocinas y los hornos de leña que, en este lado del mundo, todavía son comunes.  A mi vuelta al centro de San Cristóbal, y gracias a las recomendaciones de los chefs de Tierra y Cielo, llegué con más intención a la puerta de la panadería Fátima, un local de fachada bicolor —morado con blanco, reconocible a leguas— en la calle Benito Juárez, que tiene más de 30 años en operación.Los anaqueles de Fátima son una librería del amplio repertorio del pan coleto que además de lo ya dicho, es diverso en forma y fondo. Aquí verán montañas trigueñas de panes planos, enroscados o trenzados —mis favoritos—, con cortezas cubiertas de azúcar o ajonjolí, con migajones oscuros o amarillentos, preparados con piloncillo, canela y muchas veces con manteca. Los reconocerán también por su nombre de pila: cazuelejas —quizás las más famosas—, rosquillas, marquesotes, pan de yema o pan de manteca. Los amarán un poquito más porque son una ganga. A riesgo de parecer disco rayado —o la burra al trigo, en una analogía más pertinente—, quiero hacer hincapié en la textura de estos panes: esa que es firme, porosa, a veces arenosa, a veces crujiente. Si me preguntan, esa textura es pretexto, una provocación, un estado ideal que pide a gritos el ahogo de una bebida caliente —café, chocolate, atole, ustedes digan—.  Estudiosos del tema, como Edgar Zulca Báez, atribuyen esta característica a cuestiones más prácticas como la conservación, a que “su estructura compacta garantiza su integridad en el transporte y es resistente a la descomposición”, escribe el académico.Kievf y Marta —que en sus exploraciones panaderas preparan, entre otras cosas, panes de tascalate para el desayuno— me recomendaron complementar la expedición con las panaderías que siguen los pasos de la herencia danesa y francesa. Obediente, me dirigí a los hornos —de lugares como La Casa del Pan, Oh la lá y el Horno Mágico— que complementan, con bollería, croissants, empanadas de hojaldre, chocolatines y mantequilla, la escena panadera. Una historia que, por ahora, es harina de otro costal.
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