Todo sobre las Leguminosas
Dietas y Nutrición

Todo sobre las Leguminosas

Por Kiwilimón - Junio 2014
Además de tener múltiples beneficios para tu salud, se combinan con todo tipo de alimento y pueden ser una entrada, un plato fuerte, una ensalada o una guarnición.
Provienen de países asiáticos y americanos. Su cultivo se extendió por todo el mediterráneo por ser muy fáciles de cosechar. Las leguminosas o legumbres contienen más proteínas vegetales que ningún otro alimento, además de sales minerales, hierro y vitaminas. Todas ayudan al funcionamiento del intestino, lo que evita el cáncer de colon, disminuye el colesterol y los ácidos biliares. Si se compara con los cereales, su aporte de grasa es mínimo. Lenteja. Alimento básico en mucho países, es rica en vitamina B, sobre todo B3, que combate la mala memoria, la irritabilidad, la artritis y el tinitus. Se recomienda su ingesta a personas con anemia, embarazadas o en lactancia por su contenido en hierro. Regula el sistema circulatorio y mantiene saludables la piel, el cabello, los dientes y las uñas. Soya. Originaria de Japón, es rica en lecitina, sustancia que reduce el nivel de colesterol. Su proteína vegetal previene la aparición de cálculos biliares. Alivia los síntomas de la menopausia y la osteoporosis por su contenido fitoestrogénico y el ácido fítico evita la obstrucción de las arterias y la aparición de agentes cancerígenos. Tiene un bajo índice glucémico, regula la insulina, mantiene el nivel de energía en los diabéticos, combate el estrés y protege el sistema nervioso. Judía. Existen diferentes variedades como la aduki que ayuda a disminuir lo espeso de la sangre, causante de muchas enfermedades; calma el estrés y ayuda a los riñones por ser diurética. También se usa para aliviar la diarrea, edemas (inflamación) y forúnculos. La judía pinta o frijol es originaria de Perú, sus carbohidratos complejos ayuda a tratar problemas cardiacos y su hierro ayudará a la recuperación de cualquier enfermedad o personas con anemia. También contienen potasio y ácido fólico que cura las heridas y reduce el riesgo de enfermedades del corazón. Además son muy útiles para combatir problemas ginecológicos. Garbanzo. Abundante en isoflavonas, previenen trastornos hormonales como el síndrome premenstrual y el cáncer de mamá. Sus propiedades antisépticas y diuréticas son excelentes para combatir la cistitis y los edemas. También favorece la absorción de nutrientes y el fortalecimiento de nervios y músculos. Su vitamina refuerza el sistema inmunológico, protege el corazón y mantiene la piel y el cabello saludables.   Ver artículo original   Artículo cortesía de  
 

Crema de Frijol

Lentejas a la Vinagreta

Edamames Hervidos

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Casi siempre, las botanas y los snacks entre comidas son de lo primero que te tienes que despedir cuando te pones a dieta. Pero este no es el caso de la dieta keto. A diferencia de otros regímenes alimenticios, con la dieta keto no tienes que pasar hambre, pero sí debes fijarte mucho en lo que comes. Sigue leyendo para conocer de qué se trata y qué debes comer. ¿Cómo funciona la dieta keto? Este tipo de dieta ayuda a tu cuerpo a usar las grasas almacenadas como combustible. En lugar de recurrir a la glucosa que se encuentra en los carbohidratos, la dieta keto aprovecha los cuerpos cetónicos, un compuesto químico producido por el hígado.  Con esto se busca que el organismo alcance un estado de cetosis, que es cuando el cuerpo se alimenta exclusivamente de grasas. De esta manera, comienzas a bajar de peso.  ¿Cuánto debes comer al día con la dieta keto? En este régimen, el cuerpo depende del consumo de grasas, por lo que en cada comida debe incluirse por lo menos un alimento con alto contenido de grasa. Las personas que llevan una dieta de 2000 calorías al día deben consumir alrededor de 165 g de grasa, 40g de carbohidratos y 75g de proteína, aproximadamente. Aunque las necesidades de cada persona pueden variar, para la dieta keto puede usarse este cálculo: •                60-75% de las calorías se obtienen de grasas •                15-30% de las calorías se obtienen de proteínas •                5-10% de las calorías se obtienen de carbohidratos  ¿Qué puedes comer en la dieta keto? Básicamente cualquier alimento que incluya grasas y proteína, y esté exento de carbohidratos.  Si no conoces bien la dieta, al inicio puede parecerte complicado planear tus menús, pero en realidad es muy sencillo. Una fruta que puede formar parte de tu dieta keto es el aguacate, ya que 50 g de esta fruta aporta 8 g de grasa, de los cuales más del 75% son grasas buenas que pueden ayudar a absorber los nutrientes de otros alimentos que se coman a la vez. Los  Aguacates de México tambien son un gran alimento para tu dieta keto ya que tienen una buena fuente de fibra. La fibra ayudará a que te sientas lleno por más tiempo.   Si estás siguiendo la dieta keto y ya no sabes qué preparar, muy sencillo: come un aguacate. Además de cumplir con todas las especificaciones de la dieta keto, el aguacate es una fruta rica en nutrientes y ofrece grandes beneficios a la salud. Sustituye las botanas altas en calorías por alimentos ricos en nutrientes como Aguacates de México y así mejorarás tu alimentación. 
Una buena alimentación es importante no solo por su impacto en la salud física, sino también por su resultado en las emociones. Efectivamente, nuestros hábitos alimenticios (la manera en que comemos y el tipo de alimentos que solemos consumir) influyen en nuestro estado de ánimo. Aunque el efecto de la comida en la manera en que nos sentimos es bastante complejo, esta es a grandes rasgos la relación entre la comida y tus emociones:El organismo requiere “combustible” para funcionar adecuadamente. Esta energía se obtiene a partir del consumo periódico de alimentos. Cuando dejamos que pase demasiado tiempo entre una comida y otra (por ejemplo, al brincarse el desayuno) estamos obligando al cuerpo a que funcione con poco combustible. Esto puede hacernos sentir débiles, cansados y bajos de ánimo. En los últimos años han surgido una gran cantidad de dietas que prometen grandes beneficios para la salud. El problema es que el adoptar un régimen muy estricto sin consultar previamente a un médico puede llevar a una descompensación. Un caso muy común es el de los veganos. Al dejar de consumir los nutrientes presentes en los alimentos de origen natural, el cuerpo puede experimentar la falta de ciertos nutrientes, lo que se refleja en estados de ánimo volátiles y menos energía. Si decides hacer un cambio radical a tu alimentación, consulta a un especialista para asegurarte de que seguirás consumiendo los nutrientes que tu cuerpo necesita mediante sustitutos. Nuestro cuerpo requiere de energía para funcionar correctamente, pero no cualquier tipo de energía. Mientras que los alimentos ricos en hidratos de carbono complejos, como los vegetales, cereales y legumbres, ayudan a mantener los niveles de energía estables, los alimentos altos en carbohidratos procesados producen picos de energía. El consumo frecuente de comida rápida, panes o dulces no solo se relaciona con problemas de sobrepeso, también produce subidas y bajadas en los niveles de energía, lo cual se relaciona con irritabilidad y cansancio.En muchas ocasiones nuestros estados de ánimo tienen que ver menos con nuestro entorno y más con cuestiones internas. La falta de ciertos nutrientes puede afectar la manera en que nos sentimos. Existen alimentos que pueden aumentar los niveles de serotonina, la hormona de la felicidad, ayudando mejorar el estado de ánimo. El chocolate, los frutos secos y los pescados azules aportan serotonina cuando los consumimos, por lo cual nos brindan una sensación de bienestar y felicidad. No solo la comida influye en nuestras emociones. La manera en que nos sentimos también puede afectar nuestra manera de alimentarnos. Cuando estamos cansados o no hemos dormido lo suficiente, es más probable que sintamos antojos por alimentos no saludables, como donas o refrescos. De igual manera, cuando experimentamos estrés o ansiedad es muy común que tendamos a comer compulsivamente. No desestimes la importancia de la alimentación en tu salud emocional. Consume platillos saludables todos los días para que te sientas bien, por dentro y por fuera.
Tú, ¿tomas tu café con azúcar, o jarabe de agave, sucralosa, sacarina, hojas de estevia, etc.? Hoy en día, más allá de los tradicionales cubitos de azúcar o el delicioso piloncillo, existen muchas opciones en el mercado para endulzar los alimentos y las bebidas. Si aún no conoces las alternativas para el azúcar, aquí te contamos todo lo que debes saber sobre los edulcorantes. ¿Qué son los edulcorantes?Los edulcorantes son sustancias que dan sabor dulce a los alimentos, pero que tienen menos calorías. Existen endulzantes o edulcorantes no calóricos (ENC) naturales, como las hojas de estevia, y artificiales, que se obtienen a través de procesos químicos, como la sucralosa. La principal función de estos aditivos es añadir dulzor a las preparaciones de alimentos o bebidas sin aportar tantas calorías, como lo haría una cucharadita de azúcar tradicional. La concentración de algunos endulzantes artificiales, como el aspartamo, es tan alta que solo se requiere una pequeña cantidad para endulzar. ¿Cuáles son los edulcorantes más conocidos?Los edulcorantes se pueden dividir en naturales y artificiales. Los primeros son básicamente alimentos que por su composición natural son dulces, y los segundos se generan de manera sintética. Edulcorantes naturales:Jugos y néctares de frutasMiel de abejaMelazaJarabe de arce o de agave  Edulcorantes artificiales: Sacarina: suele emplearse en bebidas instantáneas, refrescos, dulces, repostería, gelatinas, etc. Aspartamo: es 200 veces más dulce que el azúcar y resalta los sabores de los cítricos y algunas frutas. Ciclamato: por lo general se usa junto con la sacarina para potenciar el sabor de ambos aditivos. ¿Qué beneficios tiene el consumir edulcorantes?Mucho se ha hablado sobre el consumo de edulcorantes. Algunas personas consideran que sustituir el azúcar de caña por endulzantes sintéticos es una manera de perder peso, mientras que otros consideran que estos pueden ser nocivos para la salud. La realidad es que el uso de estos aditivos depende de las necesidades de cada persona.De acuerdo con la FDA (Food and Drug Administration), la oficina encargada de supervisar todo lo relacionado con alimentos y medicinas en Estados Unidos, el uso de sustitutos de azúcar es seguro para la población en general, siempre y cuando se haga con moderación. De cualquier manera, es importante que un médico supervise tu alimentación si cuentas con alguna condición médica, como diabetes. ¿Cómo puedo integrar los edulcorantes en mi dieta diaria? Disminuir el consumo de calorías es posible si se sustituye el azúcar normal por algún endulzante no calórico. La manera más sencilla de incluirlos en tu alimentación es dejar de añadir azúcar al café o las bebidas, y endulzarlos con sucralosa o estevia, por ejemplo. En cuanto a la preparación de alimentos, se recomienda usar la sucralosa para cocinar recetas horneadas o calientes, y la estevia para platillos fríos o bebidas. Sustituir el azúcar es muy fácil. En esta infografía te compartimos las equivalencias para que sepas cuánto edulcorante necesitas según las cantidades de azúcar que indica una receta.
Los niños no desarrollan por arte de magia el gusto por todo tipo de alimentos, así como tampoco empiezan a adoptar costumbres saludables por sí mismos. Si quieres que tus hijos adquieran buenos hábitos alimenticios, tienes que guiarlo y acompañarlo. Sigue estos tips para que esta tarea sea más sencilla. Crea un ambiente agradable.Algo importante que debes tener en cuenta es que los niños relacionan todo. No puedes esperar que ellos vean la ingesta de alimentos como algo bueno si siempre les gritas o regañas a la hora de la comida. Trata de establecer un ambiente tranquilo para que tus hijos poco a poco relacionen su alimentación con un momento agradable.Pon el ejemplo.Como todo en la vida, una acción vale más que mil palabras. Enseña a tus hijos buenos hábitos alimenticios asumiéndolos tú también. Procura comer alimentos variados, sigue una rutina saludable y disfruta de todo lo que comes, de esta manera tus pequeños también querrán seguir tus pasos.Involucra a tus pequeños en la cocina.Conforme los niños van creciendo pueden ir asumiendo mayores responsabilidades en el hogar. Puedes aprovechar esto para pedirles que te ayuden en las labores de la cocina. Cuando permites que tu hijo elija sus alimentos o los prepare él mismo, estás desarrollando en él un mayor sentido de compromiso y responsabilidad hacia sus alimentos, sin necesidad de obligarlo o regañarlo.Toma en cuenta sus necesidades.Los niños son niños. Punto. No puedes pretender que tu pequeño coma las mismas cantidades ni los mismos alimentos que un adulto. Si bien es importante que lo ayudes a descubrir nuevos sabores, tampoco lo obligues a probar alimentos demasiado fuertes o muy condimentados. Recuerda que el paladar de tu pequeño es muy diferente al tuyo.Mantén una relación saludable con los alimentos. Esto incluye tanto tu alimentación como la de ellos. Si te la pasas quejándote de las calorías y siempre estás hablando de dietas, es muy probable que tus hijos crezcan creyendo que la comida es algo malo. Asimismo, el usar ciertos alimentos como castigo también hace que los niños desarrollen aversión hacia estos.¿Tienes algún otro tip para enseñar a los niños buenos hábitos alimenticios? Comparte tus ideas en los comentarios. Recetas ideales para niños:Gelatina de Yoghurt con FresaRollitos de crepas confetiMacarrones con carnePan francés fácil 
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