Enrique Olvera te invita a esta cena para ayudar a los afectados por la pandemia
Evento

Enrique Olvera te invita a esta cena para ayudar a los afectados por la pandemia

Por Kiwilimón - Octubre 2020
El 2020 se ha visto afectado en su mayor parte por una pandemia que aunque nos ha traído dificultades a todos, definitivamente hay sectores más afectados por el COVID-19, como el de la alimentación, por ejemplo.

Es por eso que hoy más que nunca necesitamos ser solidarios y apoyar con lo que podemos, como consumir local, pero también hay otras opciones para poder aportar un poco en este momento de crisis.

Proyectos como Leentro buscan recaudar fondos para poder ayudar principalmente a tres sectores: el de la salud, el de la alimentación y el de la educación. De una manera muy única, esta campaña de procuración de fondos consigue su objetivo a través de deportistas, artistas, actores, empresarios, influencers y celebridades que donan experiencias únicas o realizan subastas de algún objeto personal para sus seguidores.

Así que una cena en manos del chef Olvera es una de las experiencias que puedes vivir y disfrutar, al tiempo que donas dinero para sus diversos fines, como repartir kits para enfermeras, doctores y personal sanitario, capacitar personal, entregar despensas y otorgar becas, por ejemplo.


Enrique Olvera & Mercedes-Benz from Le Entro on Vimeo.



En este evento culinario único gracias a Mercedez-Benz, el chef Olvera y el chef Jesús Durón, podrás disfrutar de una cena maridaje al nivel de los restaurantes más altos del mundo para ti y 6 amigos, en la cocina de Casa Teo, un espacio creado por Enrique Olvera con la privacidad y exclusividad que sólo podrías lograr en casa.

Consulta aquí todo lo que necesitas para participar en esta experiencia y sé parte de Leentro, donde todo lo recaudado será donado a instituciones como Comedor Santa María, Fundación TecSalud, Fundación Becar IAP y más.
Califica este artículo
Calificaciones (2)
Shinchanhiruma Youichi
05/11/2020 12:08:22
Lo van a ser en toda la republica o solo en el df?
Maria Mendoza
31/10/2020 18:22:19
Todas sus reseñas muy deliciosas he hecho varios muy ricos
PUBLICIDAD
Lo mas leído
Pocos personajes aman la comida tanto como Homero Simpson. ¿Quién como él estaría dispuesto a arriesgar su vida por un bocado de Fugu o por un emparedado gigante? Probablemente sólo él, porque “chocolate, mmm… cola invisible, la rosca prohibida, mmm… lo que sea” es bien recibido para este comelón profesional. Por eso recopilamos algunos de los momentos más emblemáticos de Homero y la comida. Homero y el chile Para el concurso anual de chile con carne de Springfield, Homero hace su entrada triunfal a la feria. Aquí es reconocido como el maestro de maestros, con un estómago a prueba de fuego. Incluso se rumora que su cuchara de degustación la talló él mismo. Tras humillar a Ned Flanders, cuya salsa solo tiene dos alarmas en lugar de las cinco prometidas, llega con el jefe Gorgori quien le tiene preparados los inmisericordes chiles de Quetzalzatenango. En su primer intento, su lengua estalla del picor y es ridiculizado. En su segundo combate, recubre su lengua con cera para comer los chiles más picantes del mundo y alucinar toda una aventura mística guiada por su nahual, el coyote, en busca de su alma gemela. Tenazas, la langostaHomero compra una langosta de ocho dólares con la intención de engordarla y darse un gran festín. Cada día le prepara el desayuno y la consiente con bocadillos. Ya cuando está fuerte y jugosa, lista para ser cocinada, Homero se enternece del nuevo integrante de la familia y decide no comerla. Así disfrutan la vida, entre caminatas en el mar y juegos en el jardín, hasta que Homero al darle un baño caliente la cocina por error. Entre llantos y exclamaciones de placer por su excelente sabor, Homero se come solo a su querida y dulce tenazas.El buffet El Holandés Cocinante promete un buffet de todo lo que puedas comer. Homero emocionado, en lugar de servirse en su plato, se lleva las charolas completas (con todo y baño María). Se come todos los camarones, dos langostas de plástico y sigue engullendo comida hasta el cierre del restaurante. El capitán McCallister, propietario del restaurante, asegura con gran asombro que Homero no es un hombre, sino una auténtica máquina de devorar. Homero desilusionado demanda al lugar y acepta la oferta del capitán de convertirse en la animación del lugar: ¡Pasen a ver el pozo sin fondo, un error de la naturaleza! Amor y amistad, viajes astrales y comidas sin fin son parte de la rutina de este aventurero gastronómico, dispuesto a todo por su amor a la comida.
Visitar a mamá casi siempre es sinónimo de tener comida deliciosa toda la semana, sin embargo, muchas veces también significa cargar muchos tuppers que, o pueden resultar peligrosos y no proteger la comida del todo, o peor aún, pueden maltratarse o perderse y causarte la peor afrenta con tu madre.No llevarte comida sería mucho peor, así que quizá sea momento de que consideres alternativas prácticas y sencillas, que no impliquen derrames ni cargar de más, pero que al mismo tiempo sean una ganancia para ti y para tu mamá.La solución es muy sencilla y probablemente ya la conocías, pero no la habías considerado para este cometido: las bolsas resellables. Si ya las has usado para empacar tu sándwich o incluso tu madre las usaba para tu lunch, necesitas probarlas para llevar tu itacate, lo cual no sólo te ayudará a no perder las pertenencias de mamá, sino que tendrá varios beneficios más que a continuación desglosamos.Mantendrás la comida fresca por más tiempo. El cierre de las bolsas Ziploc -como seguramente las conoces- evita que entre aire, por lo que la comida se mantiene como si estuviera recién servida por más tiempo.Evitarás derrames. Ese envase reciclado de yogurt nunca cierra bien y es poco confiable si guardas tu porción de lomo con gravy, pero con una bolsa resellable te aseguras de que nada de esa deliciosa salsa escape.Podrás separar la comida en porciones. Si separar desde un inicio la comida en porciones parecía poco productivo con los tuppers, hacerlo en bolsas resellables es todo lo contrario, pues son mucho más fáciles de transportar y podrás ubicar la comida fácilmente.Son reutilizables. El plástico de las bolsas Ziploc es muy resistente, por lo que sin problema puedes simplemente limpiarla y reutilizarla, además de que no contiene BPA, químico relacionado con mayores alergias y otras enfermedades.Perfectas para congelar la comida. Al usar una bolsa ziploc te aseguras de que tu comida congelada no se queme con el frío y lo mejor de todo, que no tenga olor a congelador.Si necesitas más razones para volverte fanático de las bolsas Ziploc, entonces tienes que saber que están hechas con energía eólica, no sólo te sirven para transportar tu itacate de forma más práctica, sino que además te ayudan con el orden del refri pues puedes identificar su contenido fácilmente, y son perfectas para racionar la comida de la semana.Lo más probable es que a tu mamá también le encanten las bolsas Ziploc, así que prueba esta forma de evitar cargar o perder tuppers sin sacrificar la deliciosa comida de que te comparte tu mamá la próxima vez que vayas a su casa o en cualquier reunión que requiera de delicioso itacate.
Yo ya perdí la cuenta de las veces en que una galleta –de chispas de chocolate, de avena, de lo que sea– me ha devuelto la esperanza. En un año como este la comida ha sido combustible para el cuerpo tanto como para las emociones. O si no pregúntense, ¿cuántas veces un panecito remojado en café, un caldito de verduras o el guiso burbujeante de una olla les ha salvado el día? La necesidad de ponerse los platillos de cobija seguramente no nos pasará desapercibida este otoño. El tema es físico, es mental. Nuestra hibernación animal nos baja la energía y hay que contrarrestarlo con carbohidratos y pociones calientitas que nos templen el corazón cuando el frío de afuera –el de verdad, el de la metáfora– se cuela entre la rendija. Lo casero se convierte en la moneda de cambio. Una, por economía; otra, por necesidad.Si en otros otoños los potajes densos curaban al alma, ahora serán la medicina cuántica. Eso sí, que tengan mucho verde, que sus fitonutrientes hagan su trabajo al mismo tiempo que conforten. Con mucho ánimo hay que prender las hornillas y gozar con los ingredientes de temporada que les van bien a los procesos del cuerpo. Una de mis opciones favoritas es abrirme paso ante una calabaza de Castilla, rica en vitamina A y ácidos grasos, y con unas cuantas cucharadas de mantequilla, miel, sal y pimienta hacerla el puré más terso o el complemento de una ensalada. Si su familia, como la mía, disfruta de los platos de cuchara, hay que preparar con calma un molito de olla y convertirlo en una suerte de mantra comestible que renueve las fuerzas. Ya saben, ¡a darle que es mole de olla! El otoño también es pretexto para reusar esa cacerola refundida en la alacena y dejarle caer unos higos, vino y azúcar para caramelizar. Al final ponerlo todo en una rebanada de pan con queso mientras leemos algo que nos nutra el intelecto o nos haga viajar sin despegarnos de la sala.La época nos invita a prender el horno cuando se pueda. Hay que aprovechar las manzanas más dulces del año, agregarles vainilla, azúcar, mantequilla, pan molido y envolver todo en unas hojas de hojaldre. El premio serán los olores, el crunch que suena menos, pero sabe mejor cuando lo acompaña una bola de helado. Y si se prefiere salado, hay que rosear una coliflor con aceite, aventarle unas avellanas, pistaches o nueces y algunas especias mágicas. Me gusta servirla horneada, directo de la charola, junto a una cucharada de jocoque batido con limón o una cucharada de yogurt con curry.A las noches otoñales les van bien las tartas, sobre todo esas que van retacadas con verduras salteadas y todo tipo de quesos. Su milagro es rendir para todos sin importar lo hambrientos que estén. La otra es que en cada rebanada cabe el mundo. ¿Queso Chihuahua? ¿Pimientos? ¿Carnes frías? Lo que tengas en el refri servirá. Si nunca has preparado tartas de otoño no hay mejor momento que este: es la oda a la comida confortable. Te dejo una guía iniciática para que puedas prepararlas fácilmente. Las cuatro recetas las preparó el equipo de Kiwilimón y quedaron geniales. Será difícil elegir, pero ante la duda, prepara una cada fin de semana. Pruébalas con toda atención y disfruta el aquí y el ahora. Eso es el regalo de los buenos bocados: tienen el poder de recordarnos a qué sabe estar vivos, lo placentero que es el cuerpo, lo lindo que es caminar en la Tierra en otoño o cuando sea.Quiche de CerezaQuiche de 4 Quesos MexicanosQuiche de Tocino, Gruyere y EspinacasQuiche de Peras con Queso
NEWSLETTER
Suscribirme al Newsletter
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Warning: Illegal string offset 'placementId' in /home/sites/kiwi4.kiwilimon.com/application/pages/bloques/bb-banner/bb-banner.lib on line 116 Notice: Uninitialized string offset: 0 in /home/sites/kiwi4.kiwilimon.com/application/pages/bloques/bb-banner/bb-banner.lib on line 116