Kiwilimón estrena su versión PRO
Evento

Kiwilimón estrena su versión PRO

Por Adriana Sánchez - November 2020
Si pensabas que Kiwilimón no se podía poner mejor, te equivocaste, ya que tu plataforma favorita de recetas de cocina acaba de estrenar una versión mejorada para facilitarte la vida. ¡Conoce todas las nuevas funciones de la nueva app KiwiPro!



Modo offline

Podrás disfrutar de tus recetas preferidas sin necesidad de estar conectado a Internet, basta con descargarlas previamente para poder checar los pasos, ingredientes y videos cuando no estés conectado al wifi o no cuentes con datos móviles.

Lista del súper

Ir de compras al supermercado nunca fue tan fácil como con la app KiwiPro, ya que podrás checar tus recetas favoritas, seleccionar los ingredientes necesarios y hacer tu lista del súper. Lo mejor es que puedes comprimir o expandir las recetas y pasillos del super, revisar un contador de ingredientes y compartirlos como texto o PDF.

Modo paso a paso

Podrás ver el paso a paso de tus recetas en pantalla completa, ya sea en modo vertical u horizontal, ¡como más te acomodes! Y si tu celular cuenta con sensor de proximidad, podrás controlar el avance de tus recetas sin la necesidad de tocar la pantalla.

Modo video PRO

Con el modo de video mejorado, podrás disfrutar de tus recetas favoritas regresando o adelantando los pasos 15 segundos y en dispositivos disponibles, podrás pausar o activar tus videos con el sensor de proximidad, sin tocar la pantalla, una función ideal y muy necesaria para cuando estás cocinando.

No te pierdas de todas estas maravillosas funciones y descarga la nueva app KiwiPro. Podrás disfrutar de un período de prueba gratis por todo un mes y está disponible para Android y iOS. ¡Conviértete un experto en la cocina con la nueva app KiwiPro!

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Calificaciones (3)
haidy salinas
13/12/2020 01:10:23
Me encanta
Alejandro Ramirez
12/12/2020 10:34:39
como me inscribo.
Gustavo Guss
11/12/2020 23:53:31
interesante+
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¿Acaso existe alguien que no esté hablando de las freidoras de aire? Las también llamadas air fryers son la tendencia de la temporada y aunque no son baratas, están provocando rupturas de cochinito al por mayor. El ritual de sumergirlo todo en una alberca olímpica de aceite –hay que decirlo: la grasa es igual a sabor–, puede ser peligroso para el corazón. La fritura profunda es magia para lo que se zambulle en ella, sin embargo, ya hay opciones para quienes desean reducir el consumo de calorías y observar amorosamente aquello que entra a su organismo.Piensa en la gama de cosas ricas que se fríen: los taquitos dorados, las donas rellenas, los churros cubiertos por azúcar y canela, las quesadillas con y sin queso, las tortitas de papa, el falafel, las papas a la francesa, las alitas de pollo. El listado sólo se pone mejor. El tema es que siempre hay que tomar una decisión existencial: o comes rico o mantienes el balance de tu cuerpo; o te amarras a tu voluntad de mártir o renuncias a la culpa de sobrealimentarte.Aquí es donde las freidoras de aire son de gran ayuda. Las air fryers cocinan a través de un sistema que hace circular el aire caliente alrededor de tu comida –tu garnacha sanita– pero sin secarla y conservando la consistencia crujiente que caracteriza la fritanga. Lo que sucede es que están hechas para garantizar el nivel mínimo de vapor y humedad. Por si fuera poco, te lo venden como si sólo hubiera que poner un trozo inhóspito de ave con piel en el compartimento y en unos instantes, emergerá un suculento coq au vin. Un boom similar sucedió con los microondas cuando se exhibieron en las vitrinas de las tiendas a finales de los cuarenta. “Oprime un botón y olvídate de cocinar”, sugería más o menos la comunicación que los anunciaba. El punto es que la air fryer sí hace la vida más práctica y promete algunas bondades adicionales. Por la poca cantidad de aceite que se requiere en su funcionamiento, la ingesta calórica será menor y con ello habrá un menor riesgo de contraer enfermedades cardiovasculares. Otra es que la freidora de aire podría reducir la formación de acrilamida, un compuesto orgánico potencialmente peligroso que está relacionado con el cáncer renal y otro tipo de enfermedades. Una de las chefs de casa, Alexandra Romero, dice que le encanta cocinar en ella porque no hay que estar calculando las temperaturas del aceite ni los tiempos de cocción. “Yo amo preparar alitas ahí. Les pongo sólo un poco de aceite en aerosol y quedan muy ricas”. También dice que es fácil utilizarla porque sólo escoges un modo de cocción y te olvidas de revisar tu comida hasta que suene la alarma. Ella aconseja usar aceite de oliva en aerosol y revisar con cautela las funciones de uso según la receta que estés planeando hacer. Y aquí una de las desventajas que he visto en las freidoras de aire: si pones una función al asar, podrías quemar tus alimentos.Yamilette González, coordinadora de chefs de Kiwilimón y experta en antojitos mexicanos, recomienda usar la freidora de aire para las recetas callejeras. “Es una forma alternativa de comer lo que nos gusta, sin culpa. Por ejemplo, puedes cocinar chorizo y toda la grasa se va a asentar”. Otra ventaja que apunta es sobre la practicidad y facilidad de usarlas versus otros electrodomésticos más caros en el mercado, como una sous vide, que además requiere cierto conocimiento técnico para sacarle mayor provecho. Eso sí, existen algunas áreas de oportunidad en el tamaño del compartimento. Al tener poca capacidad, o tienes que hacer dos rondas de comida o complementar con guarniciones, si los tuyos en casa son de apetito insaciable. La otra es que no todas las preparaciones quedan al dente. Por ejemplo, para las recetas empanizadas en las que el sabor característico está dado por la fritura, Yamilette aconseja hacer una mezcla de empanizado más condimentada para subirle el volumen al gusto.Una receta que absolutamente te recomendamos en la freidora de aire son las alitas picantes. Por la grasa de la piel quedan crujientes, son fáciles y no te dejan con sensación de que les falta un extra de aceite. Te la compartimos a continuación.Alitas picantes con freidora de aire1 cucharadita de sal 1 cucharadita de pimienta 1 cucharada de paprika ½ cucharada de comino en polvo ½ taza de harina de arroz ¼ taza de hojuela de papa 500 gramos de alitas de pollo  aceite en aerosol salsa picante Primero parte las alitas por las articulaciones con un cuchillo. Coloca las alitas en un recipiente y agrega la sal, la pimienta, la paprika, el comino en polvo, la harina de arroz y la hojuela de papa. Baña las alitas hasta impregnar los ingredientes. Coloca las alitas en la freidora de aire caliente. Rocía con un poco de aceite en aerosol y fríe por al menos 20 minutos. Sirve con salsa picante al gusto.
El tofu, ese famoso ingrediente de la tailandesa, es también uno de los alimentos más saludables de origen vegetal que podemos agregar a nuestra dieta. El tofu es una excelente fuente de proteínas, aminoácidos y minerales que debes probar. Por eso, te invitamos a conocer a profundidad las propiedades del tofu. ¿Qué es el tofu? El tofu proviene de remojar, moler y filtrar granos de soya para después presionarlo y dejarlos cuajar, muy parecido al proceso de hacer queso de leche animal. Supuestamente el tofu se originó hace 2 mil años en China, cuando un cocinero echó a perder la leche de soya al agregar accidentalmente algas, dando como resultado este nutritivo y delicioso alimento que cada vez se hace más popular. ¿Cuáles son las propiedades del tofu? Además de contener gran cantidad de proteínas, del 10 al 20%, según su firmeza, el tofu también es una gran fuente de hierro y calcio, además de manganeso, selenio y fósforo. De igual manera podemos encontrar en él magnesio, cobre, zinc y vitamina B1. Beneficios del tofu El tofu, derivado de la soya, contiene lecitina, una grasa buena que ayuda a controlar el colesterol y además ayuda a fortalecer los nervios. A la protección del corazón contribuyen también su riqueza en fibra, ácidos grasos insaturados y las isoflavonas. De hecho, las isoflavonas funcionan como estrógenos vegetales y pueden llegar a modular el estado hormonal del organismo en las mujeres, ayudando a prevenir algunos síntomas de la menopausia como sofocos, calambres y cambios de humor. De igual manera, el tofu posee fitoestrógenos que ayudan a prevenir la osteoporosis. Otro de los beneficios del tofu es que ayuda a mantener los niveles de glucosa estables. ¿No tienes ganas de probar un poco de tofu?
La historia del pan en San Cristóbal de las Casas inicia con las alforjas cargadas de trigo que viajaban, junto a rebaños y otros productos comestibles, con los castellanos que se asentaron en el Valle de Hueyzacatlán. Al asentamiento le siguieron consecuencias. Algunas evidentes, como la hegemonía del trigo en San Cristobal, indisputable hasta el siglo XIX y en relativa competencia con los tuxtlecos, que entraron en la escena en el XVII. Para entonces, las cartas estaban sobre la mesa: San Cristobal tenía ya una vocación panadera, una vocación imborrable, imperecedera.   Aunque de los molinos de la época quedan poco más que recuerdos —y una ruta que se puede hacer por la montañas en bicicleta—, en este destino chiapaneco la identidad sigue ligada al pan: al tradicional y al moderno, al coleto y al europeo. Así, el pan se asoma a la mesa del desayuno, se ofrece como colación a medio día o como cierre de la merienda. El pan está en las casas, en las cafeterías —que tampoco son pocas— y en los restaurantes. Mi primer encuentro con la panadería de la región fue fortuito —poco antes de enterarme que iba a escribir este artículo—. Fue en Sibactel y Aldama, dos de las 60 comunidades que producen café en Chiapas. Fue después de recorrer los cafetales, cerca del medio día. Fue en el patio de secado del beneficio comunitario de Sibactel, con una taza de pozol. Fue en casa del caficultor Pedro Vázquez, donde sus hijas disponen café de olla, horchata y una canasta copada de pan dulce como un gesto de hospitalidad. En esa primera ronda se me quedó impregnada la consistencia firme de los panes —muy distinta a la de los europeos con aire, suaves, esponjosos— y una nota de humo, siempre presente en las cocinas y los hornos de leña que, en este lado del mundo, todavía son comunes.  A mi vuelta al centro de San Cristóbal, y gracias a las recomendaciones de los chefs de Tierra y Cielo, llegué con más intención a la puerta de la panadería Fátima, un local de fachada bicolor —morado con blanco, reconocible a leguas— en la calle Benito Juárez, que tiene más de 30 años en operación.Los anaqueles de Fátima son una librería del amplio repertorio del pan coleto que además de lo ya dicho, es diverso en forma y fondo. Aquí verán montañas trigueñas de panes planos, enroscados o trenzados —mis favoritos—, con cortezas cubiertas de azúcar o ajonjolí, con migajones oscuros o amarillentos, preparados con piloncillo, canela y muchas veces con manteca. Los reconocerán también por su nombre de pila: cazuelejas —quizás las más famosas—, rosquillas, marquesotes, pan de yema o pan de manteca. Los amarán un poquito más porque son una ganga. A riesgo de parecer disco rayado —o la burra al trigo, en una analogía más pertinente—, quiero hacer hincapié en la textura de estos panes: esa que es firme, porosa, a veces arenosa, a veces crujiente. Si me preguntan, esa textura es pretexto, una provocación, un estado ideal que pide a gritos el ahogo de una bebida caliente —café, chocolate, atole, ustedes digan—.  Estudiosos del tema, como Edgar Zulca Báez, atribuyen esta característica a cuestiones más prácticas como la conservación, a que “su estructura compacta garantiza su integridad en el transporte y es resistente a la descomposición”, escribe el académico.Kievf y Marta —que en sus exploraciones panaderas preparan, entre otras cosas, panes de tascalate para el desayuno— me recomendaron complementar la expedición con las panaderías que siguen los pasos de la herencia danesa y francesa. Obediente, me dirigí a los hornos —de lugares como La Casa del Pan, Oh la lá y el Horno Mágico— que complementan, con bollería, croissants, empanadas de hojaldre, chocolatines y mantequilla, la escena panadera. Una historia que, por ahora, es harina de otro costal.
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