En esto debes fijarte para elegir bien un aguacate
Hábitos

En esto debes fijarte para elegir bien un aguacate

Por Kiwilimón - Enero 2019

¿Cuántas veces no te has equivocado eligiendo los aguacates? A veces por más empeño que pongamos parece que no le atinamos. Pero no te preocupes: llegó el momento de descubrir cómo elegir el aguacate perfecto y no morir en el intento.

Para muchas personas encontrar el punto exacto de su maduración no es algo fácil, pero como buen mexicano es casi un deber saber cómo elegir el mejor aguacate, por eso queremos ayudarte a que hagas una buena elección.


Suficiente suavidad. La prueba básica y la que todos utilizamos para saber si el aguacate se encuentra listo es presionar el aguacate. Aquí el truco: presiona suavemente el aguacate, si la parte que hundiste vuelve a su lugar, es el aguacate perfecto.

Tallo. Un signo clave para saber qué tan pasado o inmaduro está el aguacate es algo muy sencillo pero que la mayoría desconoce. Si el tallo es negro quiere decir que ya está pasado, si está verde es que aún le falta un poco, pero si tiene una tonalidad amarilla entonces está en su punto.

Olor. Seguro conoces el olor del aguacate. No es que estando al punto huela distinto, pero si tiene un aroma desagradable es un signo de que se encuentra en mal estado.

Hay que agitarlo. Acercarse el aguacate y agitarlo un poco puede ayudarte a identificar un buen aguacate. Si logras escuchar
cómo se mueve el hueso es que ya está listo. Cuando se encuentra maduro, la semilla se desprende de la fruta y por eso es fácil escucharla

Ahora que sabes los pasos exactos para elegir el aguacate perfecto, no puedes equivocarte: ¡es hora de cocinar con aguacate!

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ADEREZO DE AGUACATE CON YOGHURT GRIEGO

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Aprender a comer es una aventura en la que puede haber callejones sin salida. Como parte de una política pública, los gobiernos son los principales interesados en que lo hagamos cada vez mejor. Así es como surge el plato del bien comer, una estrategia que educa a la población de forma sencilla a alcanzar una dieta correcta. A pesar de que tiene más de diez años de su lanzamiento, el tema sigue siendo tendencia. La pregunta actual es ¿realmente sirve? ¿Es igual para los niños? Como no me quise quedar con la duda, le pregunté a dos nutriólogas.El plato del bien comer surgió como parte de la Norma Oficial Mexicana (NOM) para guiar a la población a alimentarse saludablemente a través de una herramienta gráfica que mostrara cómo se debe verse nuestra comida al llegar frente a nosotros. El punto es respetar las cantidades en cada grupo de alimentos, según lo que nos cuenta Mayte Martín del Campo, nutrióloga experta en fitness y deporte.El plato está dividido en tres secciones: una porción de tres a uno de frutas y verduras; otra tercera parte de proteínas integradas por leguminosas y productos de origen animal y, finalmente, cereales o carbohidratos. Para Mayte Martín del Campo, “la idea es respetar las proporciones en la alimentación de todo un día”. Pero si esto nos causa dudas, ella prefiere hablar de porcentajes: una mitad de hidratos de carbono, treinta por ciento de grasa y veinte por ciento de proteína. El plato del bien comer se usa indistintamente para hombres, mujeres y niños por lo que expertos como la nutrióloga Jennifer Asencio, especialista en alimentación de pacientes con enfermedades clínicas, indica usar este parámetro con la población sana, pero puede haber excepciones de acuerdo con el sexo, edad, estatura, tipo de personas y sus requerimientos, sobre todo con personas que padecen enfermedades como diabetes. “Hay que tener cuidado con el consumo de frutas, por ejemplo, en una persona con los triglicéridos altos”. Además, también aconseja velar por la calidad de los cereales y las combinaciones: “Tomar agua de frutas, comer mucho puré de papas y tan sólo un poco de carne no es una dieta saludable”. Ella recomienda tener en mente que en una buena alimentación hay “una buena cantidad de vegetales, suficientes cereales –y de calidad- y poca proteína”. Por su parte Mayte complementa que existen tres aspectos importantes que no están previstos en el plato del bien comer: “El primero es que le falta la recomendación de grasas (buenas), es decir, aceites, y toda la familia de oleaginosas como almendras, ajonjolí, chía, nueces. La segunda es la cantidad de azúcar recomendada para la población, que es de 25 g de azúcar al día, y que generalmente se debe de obtener de frutas. Con 2 porciones al día se cubriría”. En este caso los postres quedarían fuera al ser una suma de carbohidratos, grasas y azúcares. Aunque muchos no lo saben, el tema se complementa con la jarra del buen tomar, una guía que alerta a la población sobre las bebidas. Principalmente aconseja no tomar agua de sabor ni refrescos, y a penas medio vaso de jugo de frutas o leche entera. Esto debido al alto índice de azúcar y calorías en ellos. Bebidas como café, té o bebidas con edulcorantes artificiales están indicados con 0 a 2 vasos por día. Lo que más recomienda es consumir simplemente de 6 a 8 vasos de agua purificada. Aunado al plato del bien comer y a la jarra del buen beber, la nutrióloga Mayte recomienda no saltarse las verduras en cada alimento, cuidar las porciones de origen animal (sólo una quinta parte de tu plato en cada comida) y entender que cada persona es única. Jennifer por su parte dice que para comprender ampliamente cómo alimentar mejor a nuestros hijos y conocer si tienen requerimientos especiales en cuanto a vitaminas y minerales, lo mejor es acercarse a un nutriólogo o un experto en alimentación.
En temporada de frío, nada se antoja más como un café o chocolate caliente pero, por suerte, América Latina cuenta con una diversa variedad de bebidas calientes para que pruebes algo diferente. Por eso, para olvidarte de los días fríos o lluviosos, te invitamos a probar estas 7 bebidas latinas calientes. Mate El mate es una infusión hecha con hierbas originarias de Paraguay y Uruguay, pero bastante popular en la mayoría de países de Sudamérica. Su sabor es fuerte y concentrado y contiene diversas propiedades diuréticas y antioxidantes. Ponche mexicano México es conocido por presentar un amplio catálogo de bebidas calientes, pero ninguna se compara al ponche de frutas, una preparación tradicional para las épocas decembrinas con manzana, caña de azúcar, guayaba y tejocotes. Api El api es una bebida caliente que proviene de regiones altas como Argentina, Bolivia y Perú. Está elaborada granos de maíz morado, maíz amarillo, azúcar, canela, clavo de olor y frutas. Cola de Mono Si quieres darle la vuelta al clásico carajillo, tienes que probar la cola de mono, una bebida caliente originaria de Chile. Este cóctel se prepara con aguardiente, café, leche, canela, cáscara de naranja, clavo de olor y azúcar. Chocolate de maní Prueba el chocolate caliente como nunca de la mano de esta bebida tradicional de República Dominicana, hecha a base de cacahuates, especias, leche y azúcar. ¿Será como una mezcla entre atole y champurrado o a qué te suena a ti? Canelazo Otro cóctel que se toma caliente es el canelazo, el cual podemos encontrar en Ecuador, Colombia y Perú. Esta bebida caliente es una mezcla de aguardiente, canela, jugo de frutas y panela, un azúcar derivado oscuro de la caña. Champurrado El champurrado es una bebida mexicana calientita ideal para apaciguar la sensación de frío y generalmente se toma por las mañanas. El champurrado está hecho de cacao con maíz, piloncillo y otros ingredientes como anís, vainilla y a veces, hasta un piquetito de alcohol. ¿Qué bebida caliente elegirás para pasar los días fríos?
Flores de cempasúchil en vasitos de vidrio. Dos panes de muerto junto a restos de azúcar desperdigada. Una ollita, la más pequeña de la alacena, llena de mole al que ya se le hizo una capa de nata. Papel picado descolorido por las gotas de un caballito de tequila que se derramó. Hasta arriba, la foto del pariente fallecido observándolo todo: la abundancia o la escasez de la ofrenda, el faltante de huesito en el pan. Esta escena se repite cada año en el altar de muertos. Esta es una escena de tradición mestiza.No sé si fue Coco, no sé si fue James Bond. Esta costumbre mitad prehispánica, mitad española, ha resurgido con fuerza en los rincones de las salas mexicanas. Fray Bernardino de Sahagún, en la Historia general de las cosas de la Nueva España, ya relataba que los aztecas eran dados a hacer festejos a los muertos. El altar recordaba el viaje de cuatro años que el difunto debía emprender, camino a Mictlán, el reino de los muertos. Como en casi todas las religiones y creencias, no había altar sin una ofrenda, y como en casi todo ofertorio, siempre había algo de comer.Según me cuenta el licenciado José N. Iturriaga, historiador y escritor, había un ingrediente infaltable en los altares prehispánicos: los tamales envueltos en hojas de totomoxtle. También había agua para ayudar al alma del muerto a sortear el camino lleno de peligros. Luego, con la evangelización, las costumbres católicas como el rito a los santos y la fermentación del trigo se fueron mezclando con las costumbres locales. El altar es mestizaje puro. Por ejemplo, están las flores endémicas como los cempasúchiles, los frijoles, el tequila –que, aunque tiene denominación de origen, no existiría sin la destilación, originaria de Asia–. El mole es un plato barroco, resultado del intercambio con África del Norte, España, el sudeste asiático... El pan de muerto es fruto del sincretismo del pan de ánimas que se hace en Segovia o de los huesos de santo, un postre de pasta de almendra español cuya presentación recuerda a los relicarios. Así como el origen del altar es diverso, también lo es la celebración: “El 1 de noviembre, día de Todos los Santos, fue un día para celebrar a los santos que no tenían fecha y se instauró en el siglo séptimo; el Día de Muertos lo estableció el Papa Bonifacio IV en la Abadía de Cluny Odilón”, explica Iturriaga. Esto sucedió en el siglo X –claramente, mucho antes de la Conquista– con el objetivo de que los fieles hicieran oración por los muertos. Para los que injurian contra el Halloween asumiendo que es una falsificación de nuestra fiesta, Iturriaga cuenta que la palabra viene de All hallow’s eve, que es otra forma de nombrar “todos los santos”. La celebración data de épocas medievales y fueron los irlandeses quienes la llevaron a América. Lo de los Frankenstein y los dráculas, eso sí ya es regalo de Estados Unidos –y, bueno, de Mary Shelly y de Bram Stoker–.La simbología del altar es naturalmente mexicana. Una ofrenda que se respete debe tener todos sus componentes: agua, tierra, calaveritas de azúcar, flores, alimentos, vela y copal para guiar al muerto hasta el altar. Para Iturriaga tampoco debe faltar el alimento raíz que nos conecta con nuestros ancestros: el tamal. Los tamales son piezas individuales que se preservan bien y aguantan bien la intemperie –recordemos que muchos altares viven en los cementerios– y lejos de un simbolismo específico, provienen de “El grano madre que moldea una cultura. El alimento más icónico”. Nuestra creencia es única: por un día en el año tenemos de regreso a casa a ese familiar que queremos tanto, a ese ser que admiramos mucho y que nos hace falta. Olvidamos el miedo que nos dan los fantasmas, en otros días menos festivos del año, para esperar que nuestro ser amado atraviese el cielo o el mundo paralelo para comer, beber y fumar. Eso sí, no cometan el error de olvidar los cerillos. Para honrarlos, aquí comparto la sección en la que pusimos toda esa comida que les puede gustar.
En temporada de frío, nada se antoja más como un café o chocolate caliente pero, por suerte, América Latina cuenta con una diversa variedad de bebidas calientes para que pruebes algo diferente. Por eso, para olvidarte de los días fríos o lluviosos, te invitamos a probar estas 7 bebidas latinas calientes. Mate El mate es una infusión hecha con hierbas originarias de Paraguay y Uruguay, pero bastante popular en la mayoría de países de Sudamérica. Su sabor es fuerte y concentrado y contiene diversas propiedades diuréticas y antioxidantes. Ponche mexicano México es conocido por presentar un amplio catálogo de bebidas calientes, pero ninguna se compara al ponche de frutas, una preparación tradicional para las épocas decembrinas con manzana, caña de azúcar, guayaba y tejocotes. Api El api es una bebida caliente que proviene de regiones altas como Argentina, Bolivia y Perú. Está elaborada granos de maíz morado, maíz amarillo, azúcar, canela, clavo de olor y frutas. Cola de Mono Si quieres darle la vuelta al clásico carajillo, tienes que probar la cola de mono, una bebida caliente originaria de Chile. Este cóctel se prepara con aguardiente, café, leche, canela, cáscara de naranja, clavo de olor y azúcar. Chocolate de maní Prueba el chocolate caliente como nunca de la mano de esta bebida tradicional de República Dominicana, hecha a base de cacahuates, especias, leche y azúcar. ¿Será como una mezcla entre atole y champurrado o a qué te suena a ti? Canelazo Otro cóctel que se toma caliente es el canelazo, el cual podemos encontrar en Ecuador, Colombia y Perú. Esta bebida caliente es una mezcla de aguardiente, canela, jugo de frutas y panela, un azúcar derivado oscuro de la caña. Champurrado El champurrado es una bebida mexicana calientita ideal para apaciguar la sensación de frío y generalmente se toma por las mañanas. El champurrado está hecho de cacao con maíz, piloncillo y otros ingredientes como anís, vainilla y a veces, hasta un piquetito de alcohol. ¿Qué bebida caliente elegirás para pasar los días fríos?
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