5 platillos de Guatemala nombrados Patrimonio Cultural Intangible de la Nación
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5 platillos de Guatemala nombrados Patrimonio Cultural Intangible de la Nación

Por Adriana Sánchez - Mayo 2021
La gastronomía de Guatemala es una deliciosa fusión de la cultura maya con la española, cuando en la época de la colonia éstos trajeron diversas especias, frutos y técnicas que dieron como resultado uno de los mejores estilos de comida en América Latina. La comida de este bello país es tan rica que a continuación te presentamos cuáles son los 5 platillos de Guatemala nombrados Patrimonio Cultural.

Jocón

El jocón es un platillo tradicional de comida guatemalteca muy popular en todo el país. Está preparado con carne de gallina criolla o de pollo, con salsas tradicionales como la salsa verde, que se consume principalmente en el occidente del país.

Pepián

El pepián es un platillo de origen indígena que se servía en las ceremonias religiosas mayas. El pepián es un caldo que puede prepararse con costilla de res, carne de cerdo, con pollo, o una mezcla las distintas carnes.

Fue declarado Patrimonio Cultural Intangible de la Nación por el Ministerio de Cultura y Deportes en 2007.



Kaq ‘ik

Esta deliciosa sopa tradicional de Guatemala, de origen maya, deriva de las palabras q'eqchi' kak e ik, que significan “rojo” y “muy picante”. Este platillo se sirve siempre con pollo, arroz para agregar al caldo y pequeños tamales de masa de maíz sazonados sin nada más que sal, que son llamados blancos o pochitos.

Plátanos en mole

Los plátanos con mole son considerados un sabroso postre, ideal para comer a cualquier hora. Es la mezcla perfecta entre las culturas maya y española, ya que el chocolate, ingrediente principal, se mezcla con ajonjolí, chiles y canela. Si tienes la oportunidad de probarlos, no la dejes pasar.

Frijoles con chicharrón

La última e igualmente deliciosa receta tradicional de Guatemala son los famosos frijoles colorados con chicharrón, un platillo típico que se hace principalmente en Chimaltenang. Este platillo se prepara con frijoles, jitomates y cebolla, aunque el secreto del caldo está en la pepita de ayote tostada y molida.

¿Has probado alguno de estos platillos tradicionales de Guatemala nombrados Patrimonio Cultural
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Calificaciones (3)
Flory Gutierrez
21/05/2021 07:19:44
Le doy 5 estrellas deliciosa la comida de mi país Guatemala les faltó el platillo principal los tamales de masa y recado de tomate con carne de pollo o marrano
Linda Barrios Castillo
21/05/2021 06:13:28
Riquísimas recetas ☆
Carmen Hernández
20/05/2021 22:18:28
Me gusta mucho
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Como en muchos otros países, la comida es parte importante en la cultura de Haití, país caribeño que comparte isla con República Dominicana. Con una cocina influenciada por los sabores africanos, franceses e incluso con presencia de los españoles e hindúes, la gastronomía de Haití es vibrante y sabrosa.Al igual que los franceses, a los haitianos les gusta un sabor fuerte y picante como la pimienta en sus comidas, pero a diferencia de la típica dieta caribeña, no les gustan mucho las comidas especiadas.Entre sus alimentos básicos podemos encontrar carnes de cerdo, de res y de cabra, aves como pollo y pavo, y varios pescados; el huevo y una variedad de frijoles, garbanzos, soya, frijoles rojos, yuca, harina de maíz, arroz de grano corto y trigo también se encuentran entre sus básicos.Cuentan con frutas únicas, como el akí o akee, el frutipan o mazapán y la yaca (jackfruit) y verduras de la región, como el djon-djon, un tipo de hongo negro comestible, la zanahoria blanca y el arrurruz, pero también algunas más conocidas, como los chiles, el maíz, los champiñones, los pimientos, papas, calabazas y camotes.El platillo más común que consumen los haitianos promedio es el llamado Ritz et Pois, el cual es probablemente considerado el plato nacional y que consiste básicamente en arroz y frijoles. No importa cómo cocinen tanto el arroz como los frijoles, y las inclusiones que quieran agregar como carne de cerdo, pollo o ternera, siempre que la base sea arroz y frijoles, será Ritz et Pois. El Banann Peze es otro alimento común, el cual lleva una variedad de plátano frito en grasa de cerdo, o el Djon-djon, de cosecha propia de Haití, en el que se usan hongos negros haitianos molidos para hacer que el arroz se vuelva negro y luego se cubre con habas.Gastronomía de Haití, 3 platillos imperdiblesGriyo (cerdo frito)Al pasear por Haití, seguramente verá vendedores vendiendo sus fritays durante todo el día. Los fritays son alimentos callejeros fritos como caracoles, plátanos y salchichas, por nombrar algunos. Uno de los alimentos callejeros más populares en Haití sin duda es el Griyo, una especie de fritay hecha con trozos de carne de cerdo fritos y marinados. LambiEl menú haitiano está repleto de platos donde el marisco es el ingrediente principal, en especial el caracol. Existen diferentes estilos de cocinar Lambi: desde frito, asado a la parrilla, salteado… Cocinarlo como un guiso con salsa a base de tomate se conoce como Lambi Criollo o caracol guisado y tienes que pedirlo si lo ves en un restaurante local. Lambi puede ser muy gomoso cuando no se cocina adecuadamente, por lo que es mejor pedir recomendaciones de restaurantes a los lugareños.Poulet Aux NoixEste platillo haitiano es una especialidad y un plato tradicional en la parte norte de la isla. Cocido o servido con un condimento llamado pikliz, este delicioso plato de pollo tiene el auténtico sabor de la cocina haitiana con su picante y rico sabor, realzado por un método de cocción lenta. Los trozos de pollo se marinan durante la noche en una mezcla de hierbas y especias junto con nueces de la India, cebollas, pimientos y una mezcla de verduras, y el Poulet Aux Noix se cuece en una salsa espesa a base de tomate. Por lo general, se come con arroz blanco al vapor, una porción de este plato picante es perfecta como comida diaria.
Difícilmente olvidaré ese día. A lo largo y ancho de la hacienda de la familia Maza, los tambores y los acordeones marcaban el paso de los danzantes tradicionales. Alrededor, cocineras de toda la región mostraban su oficio a través de moles de todos los colores, adobos espesos y caldos picantes. El mezcal se abría paso entre las mesas. Tal escenario sólo podría significar una cosa: celebración. Unos minutos antes se había realizado el sacrificio de chivos en La Tradicional Matanza, Huajuapan de León, en el marco del festival Cofradía Mixteca. Con esta primera verbena se dio también por inaugurada la temporada de mole de caderas, tradición de las regiones mixtecas de Oaxaca, Puebla y Guerrero. Los organizadores –Alejandro Ruiz (chef de Casa Oaxaca y presidente de la CANIRAC en Oaxaca), Rodolfo Castellanos (chef de Origen), José Manuel Baños (chef de Pitiona) e Israel Loyola (chef de Restaurante Sin Nombre)–, por segundo año consecutivo, dieron cita en Oaxaca a cocineras tradicionales y a chefs de los restaurantes más emblemáticos de México. Durante los cuatro días que duró el festival fuimos invitados a un desfile de saberes y cultura volcada al plato con el fin de probar una de las siete gastronomías oaxaqueñas más relevantes: la mixteca. En el restaurante de Doña Chonita recibimos el sol con una taza de atole blanco en la mano y su desayuno mixteco. En el restaurante Obispo nos paseamos por un menú degustación con paradas de barbacoa, maíz quebrado y menudencias. Una de las noches brindamos con los mezcales de trazabilidad de Archivo Maguey y comimos tetelas rellenas de amarillito en Maguey y Maíz. Pero quizás la cumbre sucedió en el cierre, el domingo. Los treinta y cinco cocineros invitados hicieron uso de los ingredientes, las técnicas y los guisos de la región para inspirar sus propias sazones. Comimos toda suerte de delicias oaxaqueñas y otras más con toques del mundo: mole con curry (de Oscar Torres), estofado de chivo no nato (de Chuy Villarreal), el mole de luto (de Celia Florián), jocoque con setas (de Alfredo Villanueva), pepián de hoja Santa y coliflor (de Daniel Nates).Y es que se necesitan muchos días y decenas de manos para exhibir la gastronomía mixteca como se merece. La región resalta por la pobreza de sus suelos sobre las que crecen pocos ingredientes; en cambio, la creatividad de las comunidades es la que ha dado múltiples frutos. (Si cada familia tiene una forma de cocinar cierto guiso, la variable de platillos es infinita.) En la lista de tradiciones gastronómicas locales se encuentra la crianza del chivo –actividad relevante desde la llegada de los españoles–, el uso del guaje y el chile costeño, así como el cultivo de diversas especies de maíz.El mole de caderasLa chef Olga Cabrera Oropeza es mixteca. Ella aprendió todo lo que sabe de cocina de su abuela –Doña Chonita–, de su madre y su suegra. En el restaurante Tierra del Sol, instalado en la capital oaxaqueña, recupera los sabores de su comunidad en un contexto idílico.Para ella, “el mole de caderas es uno de los platillos con más identidad puesto que está preparado con ingredientes locales, como el chile costeño, que le da picor a toda nuestra cocina mixteca. Y luego también tiene guaje. Es tan importante que, de hecho, Huajuapan significa ‘guajes junto al río’”. Las cabras además son cebadas de manera natural con hierbas, como la pepicha, que crecen únicamente en la región. Esto le otorga un sabor único y penetrante al mole de caderas. Cuando la temporada termina, la fiesta continúa. Los locales preparan un mole de barbacoa, de sabor similiar, que se realiza a partir de los huesos del chivo.Los otros guisos mixtecosOlga me explicó que la cocina mixteca tiene cinco estandartes culinarios: el chileajo, el pozole mixteco, el huachimole, el mole de fiesta y los otros moles hechos con semilla de guaje. De chileajos los más comunes son el rojo y el amarillo. Y como su nombre lo indica, se prepara con ajos asados, clavos de olor, chiles costeños amarillos y ajonjolí.Confieso que nunca había probado el pozole mixteco. Bajo el cuidado de Doña Chonita y de Olga, difícilmente lo olvidaré. A diferencia de otros, se prepara con un maíz nativo, más duro que el pozolero, por lo que hay que estar atizando el fuego de la leña durante toda la noche. El caldo, hecho con hoja Santa, tiene un color neutro. Cuando se le añade un mole especiado, con fuerte sabor a clavos, es que adquiere ese color rojizo particular. Además del mixteco, en la temporada de pozole en el mes de septiembre se prepara un pozole verde y el pozole de la costa.El mole de fiesta mixteco es considerado negro, aunque su color apunta más hacia el colorado. Es ligeramente dulce. Picante, sólo lo suficiente. “El mole de fiesta mixteco es un mole espesado con muchas semillas: mucha almendra, ajonjolí; las semillas del chile no las quemamos. Solamente pasan por un tostado. Los chiles deben de quedar crujientes, pero no deben de quemarse porque este no es un mole amargo”, confirma Olga.En la cocina mixteca se pueden encontrar panes con fermentación de pulque que generalmente se cuecen a nivel de piso en hornos de piedra. “Tenemos dulces de calabaza, panes rellenos de calabaza, encaladas o regañadas”. Las encaladas son unas tortillas dulces, elaboradas a partir de harina de trigo, y cubiertas por una capa blanquecina que se asemeja al betún. Lo adornan salpicones de color rosa. Por su parte las regañadas son una suerte de galletas con el sabor de la manteca de cerdo y revolcadas con azúcar y canela.Hay mucho más. En cinco días probé todo cuanto pude pero las recetas se me escapaban entre los dedos. Faltaría sentarse a la mesa de cada casa y descubrir preparaciones únicas como la que la cocinera tradicional y dueña de Obispo, Uveira Cruz me dio a probar el primer día: un estofado hecho con aceitunas y pollo que me aseguró, no probaría en otro lugar. No se me va de la cabeza. Así es la mixteca. Cada familia es un libro de historias y herencias y, cada guiso, un lenguaje tan único como la propia sazón. 
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