El reparto de los panes: destino San Cristóbal
Historia

El reparto de los panes: destino San Cristóbal

Por Mariana Camacho - March 2021
La historia del pan en San Cristóbal de las Casas inicia con las alforjas cargadas de trigo que viajaban, junto a rebaños y otros productos comestibles, con los castellanos que se asentaron en el Valle de Hueyzacatlán. Al asentamiento le siguieron consecuencias. Algunas evidentes, como la hegemonía del trigo en San Cristobal, indisputable hasta el siglo XIX y en relativa competencia con los tuxtlecos, que entraron en la escena en el XVII. 

Para entonces, las cartas estaban sobre la mesa: San Cristobal tenía ya una vocación panadera, una vocación imborrable, imperecedera.   

Aunque de los molinos de la época quedan poco más que recuerdos —y una ruta que se puede hacer por la montañas en bicicleta—, en este destino chiapaneco la identidad sigue ligada al pan: al tradicional y al moderno, al coleto y al europeo. Así, el pan se asoma a la mesa del desayuno, se ofrece como colación a medio día o como cierre de la merienda. El pan está en las casas, en las cafeterías —que tampoco son pocas— y en los restaurantes. 

Mi primer encuentro con la panadería de la región fue fortuito —poco antes de enterarme que iba a escribir este artículo—. Fue en Sibactel y Aldama, dos de las 60 comunidades que producen café en Chiapas. Fue después de recorrer los cafetales, cerca del medio día. Fue en el patio de secado del beneficio comunitario de Sibactel, con una taza de pozol. Fue en casa del caficultor Pedro Vázquez, donde sus hijas disponen café de olla, horchata y una canasta copada de pan dulce como un gesto de hospitalidad. 

En esa primera ronda se me quedó impregnada la consistencia firme de los panes —muy distinta a la de los europeos con aire, suaves, esponjosos— y una nota de humo, siempre presente en las cocinas y los hornos de leña que, en este lado del mundo, todavía son comunes.  

A mi vuelta al centro de San Cristóbal, y gracias a las recomendaciones de los chefs de Tierra y Cielo, llegué con más intención a la puerta de la panadería Fátima, un local de fachada bicolor —morado con blanco, reconocible a leguas— en la calle Benito Juárez, que tiene más de 30 años en operación.

Los anaqueles de Fátima son una librería del amplio repertorio del pan coleto que además de lo ya dicho, es diverso en forma y fondo. Aquí verán montañas trigueñas de panes planos, enroscados o trenzados —mis favoritos—, con cortezas cubiertas de azúcar o ajonjolí, con migajones oscuros o amarillentos, preparados con piloncillo, canela y muchas veces con manteca. Los reconocerán también por su nombre de pila: cazuelejas —quizás las más famosas—, rosquillas, marquesotes, pan de yema o pan de manteca. Los amarán un poquito más porque son una ganga. 

A riesgo de parecer disco rayado —o la burra al trigo, en una analogía más pertinente—, quiero hacer hincapié en la textura de estos panes: esa que es firme, porosa, a veces arenosa, a veces crujiente. Si me preguntan, esa textura es pretexto, una provocación, un estado ideal que pide a gritos el ahogo de una bebida caliente —café, chocolate, atole, ustedes digan—.  Estudiosos del tema, como Edgar Zulca Báez, atribuyen esta característica a cuestiones más prácticas como la conservación, a que “su estructura compacta garantiza su integridad en el transporte y es resistente a la descomposición”, escribe el académico.

Kievf y Marta —que en sus exploraciones panaderas preparan, entre otras cosas, panes de tascalate para el desayuno— me recomendaron complementar la expedición con las panaderías que siguen los pasos de la herencia danesa y francesa. Obediente, me dirigí a los hornos —de lugares como La Casa del Pan, Oh la lá y el Horno Mágico— que complementan, con bollería, croissants, empanadas de hojaldre, chocolatines y mantequilla, la escena panadera. Una historia que, por ahora, es harina de otro costal.
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Condiciones Generales del Concurso “Receta Pastel de tres leches de coco”- Domino®KIWILIMÓN®CONDICIONES GENERALES DEL CONCURSOEste concurso es presentado por Kiwilimón, S.A.P.I. de C.V. (“Kiwilimón®”) y Domino® 1.- Condiciones para participar. Podrán participar todos aquellos usuarios mayores de edad, residentes en los Estados Unidos Mexicanos (México). IMPORTANTE: si quedas seleccionado y vives fuera de la Ciudad de México y/o Área Metropolitana, los gastos de envío correrán por cuenta de Kiwilimón®.Características del Concurso:1) El usuario deberá subir una fotografía en los posts en Facebook relacionados con la misma en Facebook mostrando el resultado de la preparación de la receta de la clase en vivo con la chef Yolo. 2) La fotografía debe mostrar el platillo con la presentación que el usuario prefiera y con una de las presentaciones de azúcar mascabado Domino®. 3) Participarán aquellos que suban su fotografía dentro de las fechas 6 de mayo al 19 de mayo del 2021.  4) Las fotografías ganadoras serán seleccionadas por un comité de la marca Domino®.2.- Principios Editoriales. A través del presente concurso, en Kiwilimón® buscamos fomentar: a) La Honestidad: La fotografía que compartas debe ser propia. b) El Respeto y compañerismo: Kiwilimón® a través de éste y todos sus concursos, busca comunicar a los usuarios entre sí, así como con los administradores de la página, en la búsqueda de un espacio que logre conectar las ideas y creatividad de los usuarios, por lo que agradeceremos, evites dar comentarios negativos a las otras personas que están compitiendo.Por lo anterior, para resguardar dichos principios, Kiwilimón® se reserva el derecho de descalificar del concurso a cualquier usuario que presente conductas contrarias a los buenos usos y los principios de ética señalados en los incisos a) y b) de este punto, a su sola discreción y sin previo aviso. Asimismo, Kiwilimón® se reserva el derecho de descalificar del concurso a todos aquellos participantes que alteren o pretendan alterar o manipular el concurso. 3.- Mecánica del concurso. Para participar en el presente concurso:a) Prepara la receta de tres leches de coco, de la clase de Yolo, y tómale una fotografía con una de las presentaciones de azúcar mascabado Domino®.b)      Sube tu fotografía del 6 de mayo al 19 de mayo del 2021 en Facebook. d) El ganador se anuncia el miércoles 26 de mayo del 2021. a través de una historia en la cuenta de Kiwilimón® en la red social Facebook®. Kiwilimón® se pondrá en contacto con el ganador a través de esta misma red social y a través del correo concursos@kiwilimon.com4.- Criterios de Selección. Los finalistas serán elegidos por el equipo de comité de marca Domino®, conforme a los siguientes criterios:a) Nitidez de la fotografía (la imagen debe tener la resolución necesaria para poder ser apreciada por los demás participantes).  b) Claridad del contenido (se debe distinguir la receta y la presentación de azúcar mascabado Domino®). c) Presentación final de la receta.d) Sólo se tomarán en cuenta las fotografías que sean subidas en la red social Facebook®.5.- Vigencia* • Podrás participar hasta el 19 de mayo del 2021. El ganador se anuncia el miércoles 26 de mayo del 2021. a través de una historia en la cuenta de Kiwilimón® en la red social Facebook®. Kiwilimón® se pondrá en contacto con el ganador a través de esta misma red social y a través del correo concursos@kiwilimon.com*La vigencia del concurso podrá extenderse, a discreción de Kiwilimón®, para lo cual se publicará el anuncio correspondiente, a través del mismo medio digital y contando con el consentimiento de la marca Domino®.6.- Premio del ganador.Se elegirán 2 ganadores a quienes se les entregará como premio:*1er lugar Batidora Kitchen Aid Ultra Power Plus Roja  *2º lugar Freidora eléctrica sin aceite RCA RC-106 3.6L blanca 120VSe solicitarán los datos personales y domicilio de cada uno de los ganadores a través del correo concursos@kiwilimon.com realizará el envío por paquetería en un transcurso de 10 a 20 días laborales.Por el momento este concurso se realiza sólo para residentes en la República Mexicana. Agradecemos tu comprensión en caso de que residas en el extranjero, pero te invitamos a seguir de cerca todos los concursos de Kiwilimón®. 7.- Excluyentes de responsabilidad. Kiwilimón® no se hace responsable por fallas o errores que se presenten en cualquier etapa de este concurso por caso fortuito o fuerza mayor, incluyendo cualquier falla en el sistema y/o red social utilizada que no le sea imputable ni previsible. 8.- Contacto y Legales. Si tienes dudas o comentarios respecto de este concurso, por favor envía un correo a la siguiente dirección: informacion@kiwilimon.com o si lo deseas, marca al número (55) 2167- 6264 o (55) 5222-0770, de lunes a viernes en un horario de 08:00 a 17:00 horas. La participación en este concurso implica la aceptación de las presentes condiciones. 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¿Otra vez arroz? Las cifras lo confirman: la gramínea salvaje favorita de todos se siembra en treinta y cuatro países; sus campos cubren más del 10% de las tierras fértiles del mundo y de él se alimenta más de la mitad de la población mundial, según la FAO, por arriba del trigo o el maíz. Es rico, es práctico y con un par de ingredientes se convierte en una elegía. Literalmente, todo el mundo come arroz. El pobre, el rico, el pequeño burgués, el asiático, el centroamericano, el africano. En Europa, los españoles le han dedicado algunos de sus mejores platos. En México, hasta canciones. Él es nuestro termómetro para saber si una mujer –y un hombre converso a la igualdad– puede casarse. Se avienta en las bodas a modo de confeti como símbolo de abundancia. Está presente en los altares del mundo para atraer la prosperidad. Su cultivo en Japón forma parte de una tradición ancestral que trasciende los temas culturales: actualmente existe una guerra de precios que favorece al mercado local a través de un alza arancelaria a los importadores. Su cultivo en el sudeste asiático es oficio heredado y un bello espectáculo en sus montañas trazadas en terrazas.De arroces, no hay uno. Está el blanco, el integral, el glutinoso que es corto y dulce, el aromático como el basmati o jazmín, el moteado como el salvaje, que sabe mejor cuando se adiciona con frutos secos, menta y aceite de oliva. Su propia anatomía y su geolocalización culinaria harán más o menos común que se sirva al vapor como el gohan, frito como el yangzhou al estilo cantonés o enriquecido con mantequilla, aceite o caldos como el risotto italiano: caldo, vino blanco, queso parmesano y hongos salteados en mantequilla son el camino al cielo del umami.El arroz pasa lista a todas horas en las mesas del mundo. Al desayuno, en varios países de Asia, especialmente en China, desfila el congee: un amasijo dulce o salado de arroz con más de dos mil años de antigüedad. En México lo infusionamos con azúcar para hacer arrocenas, lo servimos en tazones de cereal inflado con su respectivo chorrito de leche. Los deportistas lo convierten en su snack predilecto pues no contiene gluten: a una galleta de arroz le dan un embarradita de hummus, otra de aguacate, cherries y aceite de olivo. A la hora de la comida, la mejor expresión del arroz se alcanza en su versión caldosa o melosa. Ahí está el que se hace con mariscos, conejo y embutidos al estilo paella valenciana, o el negro, cuyo color y sabor se lo debe a la tintura del calamar. Habría que comerlo en una terraza de la costa catalana para sentir que no hay mejor platillo. Si va caldoso, no hay que perderse el arroz a la tumbada típico de Veracruz que quema la boca como pocos, o con pollo y judías como en la cocina española del levante.En Cuba se mezcla con frijoles para representar unos moros con cristianos; en Perú el tacu-tacu se prepara con la menestra del día anterior, leguminosas como frijoles o lentejas y un sofrito de ají amarillo. En un menú chifa –como le llaman los peruanos a la gastronomía china– no faltará el arroz chaufa, frito con verduras cortadas en brunoise y salteado al wok con huevo para que amalgame. Sabe mejor con soya y con una buena dosis de grasita. En República Dominicana, otro gran productor de nuestro amado cereal, lo preparan con mariscos, con gandules o en un sofrito de verduras y tocino para la Navidad. Cargado en los barcos procedentes de España y Portugal, el arroz desembarcó en el continente. Hoy la gastronomía del Caribe no se entendería sin él. En cada país se le añade especias endémicas y embutidos populares para que tome sabor a platillo local. En Colombia está presente en su plato de desayuno por excelencia, la bandeja paisa; va también en el arroz atollado con pollo, cebolla, papa y pimientos, o con coco para acompañar un pargo frito y patacones. En Corea es un verdadero k-pop el bibimbap, un cuenco de arroz que siempre venden en las tiendas, y sirven con proteínas y vegetales mezcladas con aceite de sésamo y gochujang. En México, a nuestro arroz le damos gentilicios: “a la mexicana”, “poblano”.  El arroz es el plato infaltable de las fonditas. Que lleve huevo estrellado, que lleve plátano frito. Crema, por supuesto. No hay mejor inversión que esos $15 extra al precio del menú.El de Maxweel Food Centre en Singapur es un agasajo: sobre un plato de plástico va una montaña de arroz y encima un pollo pochado con jengibre y hecho en sus jugos. Jugos y más jugos. En bebida alcohólica, no hay que perdérselo. El sake japonés hace gritar a todos ¡kampai! no importa la técnica de preparación y sus muy intrincadas acepciones.Si alguien prefiere lo dulce, el arroz no lo decepcionará. En Japón no hay postre más socorrido que los mochis, un pastelito elaborado de arroz glutinoso que puede ir relleno de una pasta de soya, frijoles rojos o helado. Los nacionales lo hacemos en atole, o con leche y hervido con canela y azúcar. En Kiwilimón lo hemos hecho hasta en tarta con base de galleta. Lo hemos hecho de todas formas porque como con el arroz con leche, nos queremos casar… con él. ¿Crees que nos falta alguno? Por favor, dinos cuál te gustaría.
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