Galletas de jengibre ¿de dónde viene esta tradición?
Historia

Galletas de jengibre ¿de dónde viene esta tradición?

Por Kiwilimón - December 2018

Las galletas de jengibre están tan relacionadas con estas fechas que saborear uno de estos bizcochos es como darle una mordida a la Navidad.  Su sabor inconfundible, especial textura y decoración característica hacen que las galletas de jengibre sean un elemento imprescindible en todas las casas durante la época navideña. Pero no siempre ha sido así. Conoce el origen de las galletas de jengibre.

Para empezar, hay que saber de dónde viene el jengibre. Esta raíz es originaria de China y llegó a Europa a través de la ruta de la seda hace ya varios siglos. Durante la Edad Media se usaba como especie por su habilidad de ocultar el sabor de las carnes preservadas.

Se cree que las primeras galletas de jengibre en Europa se elaboraron a finales de la Edad Media. En aquella época las galletas se decoraban con hojas de oro y tenían varias formas. Debido a que el jengibre todavía era un ingrediente difícil de conseguir en esos tiempos, las galletas de jengibre eran consideradas un lujo que solo los reyes y los más adinerados podían darse.

Después de ser un producto típico de las ferias medievales, las galletas de jengibre adquirieron todo un nuevo sentido gracias a la reina Isabel I de Inglaterra. En el siglo XVI la reina pidió que sus galletas tuvieran la forma de algunos personajes, especialmente de los miembros de su corte y pretendientes. Las galletas eran decoradas con atuendos comestibles y se ofrecían a sus invitados.

Unos años después los hermanos Grimm crearon un cuento tomando como inspiración las galletas de jengibre. Hansel y Gretel cuenta la historia de dos hermanos que se encuentran en medio del bosque una casa hecha enteramente de galleta de jengibre. Muchas personas atribuyen la popularidad de las casas y los muñecos de jengibre a este cuento.

La costumbre de construir las casas de galleta pronto se relacionó con las fiestas navideñas, tal vez por ser una actividad divertida en la que pueden participar chicos y grandes. La tradición, que comenzó en Alemania, comenzó a esparcirse por Europa hasta llegar a América.

Y así es como el día de hoy relacionamos las galletas de jengibre con la Navidad.

Recetas de galletas de jengibre:

Galletas de jengibre con nutella

Galletas de jengibre con chocolate blanco

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Una buena alimentación es importante no solo por su impacto en la salud física, sino también por su resultado en las emociones. Efectivamente, nuestros hábitos alimenticios (la manera en que comemos y el tipo de alimentos que solemos consumir) influyen en nuestro estado de ánimo. Aunque el efecto de la comida en la manera en que nos sentimos es bastante complejo, esta es a grandes rasgos la relación entre la comida y tus emociones:El organismo requiere “combustible” para funcionar adecuadamente. Esta energía se obtiene a partir del consumo periódico de alimentos. Cuando dejamos que pase demasiado tiempo entre una comida y otra (por ejemplo, al brincarse el desayuno) estamos obligando al cuerpo a que funcione con poco combustible. Esto puede hacernos sentir débiles, cansados y bajos de ánimo. En los últimos años han surgido una gran cantidad de dietas que prometen grandes beneficios para la salud. El problema es que el adoptar un régimen muy estricto sin consultar previamente a un médico puede llevar a una descompensación. Un caso muy común es el de los veganos. Al dejar de consumir los nutrientes presentes en los alimentos de origen natural, el cuerpo puede experimentar la falta de ciertos nutrientes, lo que se refleja en estados de ánimo volátiles y menos energía. Si decides hacer un cambio radical a tu alimentación, consulta a un especialista para asegurarte de que seguirás consumiendo los nutrientes que tu cuerpo necesita mediante sustitutos. Nuestro cuerpo requiere de energía para funcionar correctamente, pero no cualquier tipo de energía. Mientras que los alimentos ricos en hidratos de carbono complejos, como los vegetales, cereales y legumbres, ayudan a mantener los niveles de energía estables, los alimentos altos en carbohidratos procesados producen picos de energía. El consumo frecuente de comida rápida, panes o dulces no solo se relaciona con problemas de sobrepeso, también produce subidas y bajadas en los niveles de energía, lo cual se relaciona con irritabilidad y cansancio.En muchas ocasiones nuestros estados de ánimo tienen que ver menos con nuestro entorno y más con cuestiones internas. La falta de ciertos nutrientes puede afectar la manera en que nos sentimos. Existen alimentos que pueden aumentar los niveles de serotonina, la hormona de la felicidad, ayudando mejorar el estado de ánimo. El chocolate, los frutos secos y los pescados azules aportan serotonina cuando los consumimos, por lo cual nos brindan una sensación de bienestar y felicidad. No solo la comida influye en nuestras emociones. La manera en que nos sentimos también puede afectar nuestra manera de alimentarnos. Cuando estamos cansados o no hemos dormido lo suficiente, es más probable que sintamos antojos por alimentos no saludables, como donas o refrescos. De igual manera, cuando experimentamos estrés o ansiedad es muy común que tendamos a comer compulsivamente. No desestimes la importancia de la alimentación en tu salud emocional. Consume platillos saludables todos los días para que te sientas bien, por dentro y por fuera.
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