5 Postres Deliciosos para los Niños
Ideas para Fiestas

5 Postres Deliciosos para los Niños

Por Kiwilimón - Mayo 2012
Para consentir a tus hijos no hay algo mejor que darles un postre delicioso, lleno de colores, sabor y además energía. Toma nota de estas 5 recetas que te recomendamos para marcar una sonrisa en tus hijos. (te recomendamos hacer click en el título de la receta para más detalles) Cupcakes Love... Vainilla Rainbow Esta receta es ideal para cumples infantiles. No requiere destreza y es super vistosa. Se puede usar cualquier receta de muffins de vainilla. Acá les va una que resulta esponjosa y sabrosa. Primero hay que tener un molde para muffins enmantecado. Pretzels Cubiertos de Chocolate Una receta muy sencilla que queda deliciosa para fiestas y mesas de postres. Los pretzels estan cubiertos de chocolate. Whoopies de Chocolate Los whoopies que están de moda en fiestas de niños pueden ser muy fáciles de hacer. Sigue esta receta y te quedarán deliciosos. Galletas de Avena Suaves Estas galletas de avena llevan pasitas y quedan suaves. Les puedes agregar unas chispas de chocolate al gusto. Copas de Vainilla y Frutas Danette Estas copas de vainilla con frutas también quedan deliciosas para un desayuno.
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Las almendras no sólo son un fruto seco perfecto para comerse como colación, sino que también será un aliado perfecto para cuando busques hornear, pues puedes hacer harina de almendras en casa.La harina de almendras es una gran alternativa para la harina de trigo tradicional, porque es baja en carbohidratos, tiene muchos nutrientes y un sabor ligeramente más dulce.También puede proporcionar más beneficios para la salud que la harina de trigo tradicional, pues ayuda en la reducción del colesterol LDL, o “malo” y la resistencia a la insulina, no contiene gluten, es baja en carbohidratos, y contiene fibra y magnesio.A pesar de sus muchos beneficios, la harina de almendras no es tan popular en las cocinas quizá porque es un producto más caro; sin embargo, puedes intentar hacer tu propia harina de almendras en casa.Cómo hacer harina de almendrasLa harina de almendras se hace con almendras molidas. El proceso consiste en blanquear las almendras en agua hirviendo para eliminar la piel, luego se muelen y se cierne en una harina fina.Algunas veces se hace una distinción entre harina de almendras y polvo de almendras. La diferencia es que el polvo se hace moliendo almendras con la piel, lo que da como resultado una harina más gruesa. Esto es importante en recetas con harina de almendras donde la textura hace una gran diferencia.Para hacer harina de almendras casera, necesitas molerlas, así que puedes usar un procesador de alimentos o un molino para café. Tú decides si las mueles con o sin la piel. Una vez molidas, cierne la harina con un colador y guárdala en el refrigerador.Las mejores recetas con harina de almendrasSi no sabes qué se puede preparar con este tipo de harina, sólo tienes que pensar en que puedes reemplazar cualquier otra harina con harina de almendras la mayoría de las veces.Sin embargo, existen algunas recetas en las que deberás tener en cuenta la consistencia del producto con el que trabajes. Por ejemplo, los macarons requieren de una harina de almendras fina, generalmente blanqueada, (es decir, molida sin piel) para obtener los terminados más lisos. Por otra parte, si usas harina de almendras para empanizar, quizá prefieras una consistencia más gruesa para un poco más de textura.No te pierdas los beneficios de la harina de almendras y úsala en tus recetas para hacer panqués, galletas, o prueba con alguna de estas recetas con harina de almendras que tenemos para ti:Cheesecake de zebra sabor fresaPan de almendraBolitas de nuezMacarrones napolitanosMacarrones rellenos de chocolate
Las hay dulces y saladas, hechas con masa de harina, con pasta hojaldrada o con masa de maíz, rellenas de carne o de queso, horneadas o fritas, pero ¿sabes cómo se preparan las empanadas en distintas partes del mundo?Las empanadas se comen tanto en Rusia como en Venezuela y Argentina. En México tenemos aglunas versiones en Hidalgo y en Veracruz. Por lo que si te preguntabas de dónde son las empanadas, te contamos que no se conoce con exactitud su origen; sin embargo, cada país tiene su propia versión y froma de prepar sus deliciosas empanadas. Aquí te contamos como se preparan las empanadas en distintas partes del mundo.¿De dónde son las empanadas?De acuerdo con la etimología de la palabra empanada, esta viene del castellano 'empanar', que implica poner algo entre pan o masa para cocerlo en el horno.Los pastores y viajeros solían rellenar panes con comida o vegetales, con el fin de comerlos después, durante la jornada laboral o en el camino.Tiempo después, las carnes o rellenos terminaron por cocerse junto con la masa para empanadas y tadán, tenemos las empanadas como las conocemos.Desde la Edad Media, en España se rellenaban con carnes de caza, con pescado, o con sobras de otros guisos, y se hacían con harina de trigo o de centeno.Así que, aunque no podemos saber exactamente de dónde son las empanadas, podemos decir que su origen están en Europa y Oriente Medio, y de ahí se difundieron a América.En España, las empanadas más famosas son las de Galicia y el relleno más común es el atún, pero también se hacen con otros ingredientes muy mediterráneos, como sardinas, mejillones o incluso pollo.También existen las empanadas conocidas como hornazo, típicas de Salamanca y Ávila, que van rellenas de chorizo, jamón u otros embutidos. En América, quizá las empanadas más famosas son las argentinas, cuyo relleno se conoce como recado o carbonada. Las formas más comunes de rellenarlas son con carne de vaca, pollo, jamón, queso y espinacas o acelgas, estas suelen ir acompañadas de una salsa blanca.En Bolivia, por ejemplo, las conocidas salteñas se preparan como una parte extra del desayuno y se hacen con masa dulce, que se pinta ligeramente de rojo o anaranjado y van rellenas de carne o pollo.Por su parte, Chile tiene en las empanadas un alimento icónico para su país, al grado de que han sido parte de la historia, pues el presidente Salvador Allende se refirió a la revolución chilena como una con "sabor a vino tinto y olor a empanada".La masa de estas empanadas está hecha con harina de trigo y las que más se comen van rellenas de mariscos y otra más de carne picada y cebolla, conocidas como empanadas de pino.En México, usualmente rellenamos las empanadas de carne, queso o pollo, pero también nos encanta hacerlas con guisados típicos de aquí, como rajas con queso o delicioso pollo con mole.Mientras que en Veracruz tenemos los volovanes, en Hidalgo tenemos los pastes. En otras partes del país, como en Sinaloa, las empanadas son dulces y van rellenas de guayaba o cajeta.Las empanadas también se comen en Perú, Uruguay, Venezuela y en otros continentes, como Europa y Asia. No pierdas la oportunidad de probar este delicioso platillo y prepáralo como se hace tradicionalmente en tu país, o como en otra parte del mundo. 
¿Existe un postre más perfecto que las galletas? No lo creo. Y aun así recuerdo con más cariño el olor a galletas haciéndose en el horno que el momento de hincarles el diente junto a un vaso con leche. No le digan a mi mamá, pero casi siempre sus galletas quedaban más duras que una palanqueta vieja. Y cuando eres pequeña, que a tu mamá le haya tomado horas hornearlas, que se haya gastado pesos de más y que haya añadido ingredientes secretos como «amorcito», puede pasar desapercibido. Tras uno o dos intentos de morder sin éxito un trozo de galleta, la dejaba olvidada sobre el mantel floreado, a reserva de que otra cosa –un objeto azucarado con la textura ideal– entretuviera mi antojo. De verdad no le digan, pero a pesar de que mi mamá es una gran cocinera, no lograba hornear las galletas perfectas. Por años guardé el recuerdo de sus galletas duras o secas en el cajón de las sensaciones truncas y cuando en el diplomado de gastronomía tuve que hacer mi primer lote, inmediatamente se reabrió ese cajón. Las mías, unas redondísimas galletas de mantequilla eran terribles. ¿Qué tanto? Si las hubiera lanzado contra una ventana hubieran dejado un hoyo de bala. Sí, en aquel entonces no había superado la prueba, ni tampoco en las ocasiones siguientes. Tomé varios cursos bajo el ojo inquisidor de distintos profesores. En todo experimento sólo había variaciones de dureza: de galletas con textura de piedra pómez a galletas con textura de mármol. Se imaginarán que el tema me frustró de más, y es que las amo sobre los demás postres. Pero hace poco el milagro sucedió. Quiero compartirles lo que he aprendido sobre las galletas para lograr que queden –por fin– perfectas.Es mucho lo que puede salir mal en su confección. Sólo un correcto uso de los ingredientes, las formas, los tiempos y las temperaturas pueden conseguir unas galletas de consistencia suave pero crocante –no hay que olvidar que ese es su don, su bien, su encanto–. Lo primero es la elección de los ingredientes, mejor que sean de calidad, que la mantequilla sea de leche y no de grasa vegetal. Una buena harina hará la diferencia, el tema con ellas es el gluten. Entre menos gluten, más suaves quedarán. Antes de ponerse el mandil favorito, apenas las ganas de hornear invadan al cuerpo, hay que sacar la mantequilla del refrigerador para que se vaya aclimatando a la temperatura del ambiente. Algo a no dar por sentado es la taza medidora. Mejor que no sea la taza del café (en cada taza de café hay un mundo y las del recuerdo de Acapulco no tienen la misma proporción que la taza heredada de porcelana). Los ingredientes hay que medirlos como científico, en especial la harina. Nada de copetear. Ese poquito de más podría ser el culpable de que todos los esfuerzos se estropeen. La mantequilla: que también sea exacta. A mí alguna vez se me ocurrió quitarle un cuartito de taza y en otra ocasión usé una reducida en grasa para restarle calorías al pecado. En ambos casos me enfrenté a un triste y duro final. ¿Valió la pena? No. Ahorré calorías porque resultaron incomibles.¿Los ingredientes ya están medidos, peinados y listos para ir al baile? Ahora hay que asegurarse de ponerlos en el orden correcto dentro de la batidora. (Si no se cuenta con batidora, no pasa nada, sólo no hay que sustituirla con el poder sónico del brazo. Si la masa se manipula demasiado, se despertará a la bestia del gluten y con él, las rocas del horno). Tan sólo hay que mezclar (no batir) para obtener unas galletas perfectas. El orden es así: mantequilla a temperatura ambiente, azúcar (una mezcla de 60% blanca, 40% mascabado será genial), harina y royal cernidos como manda la tradición, la pizca de sal –que es como el alma: nadie puede vivir sin ella– y sólo hasta el final, cada uno de los huevos. Una vez integrada la masa hay que convertirla en una bola y envolverla en papel film. Lo mejor es refrigerarla toda la noche o al menos un par de horas.En el momento de la verdad el horno debe estar precalentado a 180 ºC –aunque por la altura, esta medida puede variar–. Con 10 a 12 minutos bastará. No hay que dejarse engañar por su apariencia: aunque parezca que les falta, si sus orillas están doradas, hay que sacarlas; las galletas adquieren ese look de galletas sólo hasta que se enfrían. Para ello hay que colocarlas sobre una rejilla y ser positivo mientras tanto. Seguramente los dioses de la alquimia, el amor y el horno ya se encuentran en nuestra cocina. Y para que no queden dudas sobre cómo lograr la galleta perfecta, las chefs de Kiwilimón también te comparten sus mejores tips. Tómalos en cuenta siempre que hagas cualquiera de tus recetas favoritas de galletas. La galletoterapia no se va a ir a ningún lado. Esta tendencia para hacer en familia llegó para quedarse.“Enfría las galletas unos minutos antes de hornear. Además, recuerda que la masa de galletas no se debe de manipular demasiado.”Brenda Villagómez“No sobrebatas la masa ni hornees demasiado tiempo. Sácalas cuando aún estén un poco suaves, sobre todo si las quieres tipo chunkies.”Marielle Henanine“La clave está en cómo las hornees, tanto la forma como el tiempo. Si se hacen ‘bolitas’ de 1 cucharada y media (1 scoop pequeño de helado) y le das horneado sólo hasta que dore la orilla, te quedarán suaves. Si las aplanas un poco más –aunque sea la misma cantidad– y las dejas a dorar un poco más, te quedarán crispy.”Mayte Rueda“Al momento de estirar la masa ejerce la presión suficiente para no pasar muchas veces el rodillo. Esto evitará que se caliente. Para mayor suavidad, utiliza más mantequilla que azúcar. Si ocupas una harina con menor cantidad de proteína, quedarán más suaves.”Yamilette González
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