Bajo en calorías: Helado de Té Verde
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Bajo en calorías: Helado de Té Verde

Por Kiwilimón - Enero 2012
Esta es una receta de helado a base de vainilla con té verde en polvo. Muy baja en calorías y deliciosa. Para ver más detalles e imágenes de la receta, haz click aquí.

Ingredientes

  • 2 Tazas de Crema
  • 1 Taza de Leche entera
  • 1 Cucharadita de Sal
  • 6 huevos
  • 2/3 Tazas de Azúcar
  • 2 Cucharaditas de Marcha (polvo para te verde japonés)
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El sabor fresco y un poco picante del jengibre combina muy bien con la comida oriental. Sin embargo, esta fabulosa raíz es más que un ingrediente esencial en la cocina. Ahora te explicamos por qué es bueno comer jengibre e incluirlo en tu estilo de vida diario. Mejora la digestión.Los compuestos fenólicos del jengibre ayudan a aliviar la irritación gastrointestinal. De igual manera, disminuyen las contracciones gástricas y previenen el estreñimiento.Ayuda a combatir las náuseas.Masticar un pedacito de jengibre puede disminuir las náuseas tan efectivamente como un medicamento especial para eso. Lo mejor es que puedes consumirlo, aunque estés embarazada.Puede mejorar la salud cardiovascular.Aunque aún no se han realizado muchos estudios sobre estas propiedades, se cree que el jengibre puede ayudar a reducir el colesterol, disminuir el riesgo por coágulos de sangre y mantener el azúcar en niveles saludables.Reduce el dolor muscular.Consumir dos gramos diarios de jengibre puede ayudar a reducir el dolor muscular. Aunque su efecto no es instantáneo, sí puede aliviar  significativamente los malestares a nivel muscular.Controla las molestias de la osteoartritis.Tomar extracto de jengibre está relacionado con una disminución de dolor y malestar en pacientes con osteoartritis en la rodilla. Su consumo regular puede hacer que se requiera menos medicación para tratar el dolor.Protege contra úlceras en el estómago.Estas heridas, presentes en el revestimiento del estómago, son muy dolorosas y pueden provocar desde indigestión hasta fatiga, agruras y malestar estomacal. El consumo de jengibre puede ayudar a evitar la formación de este tipo de úlceras. Recuerda que si tienes padecimientos relacionados, lo mejor es que consultes a un médico para que valore tu salud. Disminuye los síntomas de la menstruación.Aunque depende del organísmo y de la sensibilidad de cada persona, se ha comprobado que el jengibre puede aliviar los dolores menstruales de una manera tan efectiva como el ibuprofeno. Esta raíz hace que tanto la intensidad como la duración del dolor se reduzcan durante la menstruación.Puede prevenir el desarrollo del cáncer.Se están realizando estudios para conocer más acerca de los efectos del jengibre en los tejidos cancerosos. Hasta ahora se sabe que los compuestos del jengibre pueden bloquear el desarrollo de cáncer en los ovarios, páncreas y próstata.¿Necesitas más razones para comer más jengibre? Estas recetas terminarán de convencerte de incluir este ingrediente en tu  alimentación:Smoothie de manzana con jengibre y granolaPollo al jengibre con manzanaSmoothie de mango y jengibre
¿Sabías que una parte importante del funcionamiento de nuestro cuerpo lo determina el tipo de alimentación que tenemos? Una buena alimentación, adaptada a nuestras necesidades cotidianas nos dará salud, energía y bienestar. Los nutrientes que obtiene de los alimentos que ingieres le permiten funcionar y hacer frente a las actividades diarias. Pero el papel de alimentación va mucho más allá. Ahora conocemos la importancia de una correcta alimentación a la hora de promover la salud física y mental, prevenir las enfermedades y, en general, mejorar nuestra calidad de vida, y si se trata de la alimentación de un niño, que está en pleno crecimiento y desarrollo, la entonces cobra una importancia mayor. Durante la infancia, además de que todo el organismo de los niños está en constante desarrollo, ellos están formando hábitos que determinarán su estilo de vida, ahí radica la importancia de una buena alimentación.Como parte de una correcta alimentación, saber distinguir los alimentos que nutren de los que debemos evitar o al menos restringir su consumo es vital, así que te dejamos una lista de alimentos que debes pensar más de una vez antes de dárselos a tus hijos. -Dulces. Los dulces tienen una carga muy fuerte de azúcar que no le hacen bien a los niños y fomentan la hiperactividad, además de tener ingredientes como la goma, y colorantes que son sumamente dañinos a la salud.-Refrescos. Al igual que los dulces, los refrescos contienen un exceso de azúcar que puede provocar en los niños problemas como caries, hiperactividad y obesidad infantil. -Bebidas energéticas. Las bebidad energéticas son perjudiciales hasta para un adulto ¿Te imaginas lo que puede causar en un niño? Este tipo de bebidas tiene ingredientes como cafeína, taurina, mate, cacao, guaraná, todos estos son excitantes que pueden provocar daños hepáticos, cardiovasculares y alteraciones del sueño. Los niños no deben consumir nunca este líquido. -Pan. El pan por lo general contiene grasas trans, carbohidratos y azúcares que fomentan la obesidad y todos los problemas que esto conlleva. -Barritas energéticas. Las barritas suelen ser muy prácticas como snack, sin embargo contienen demasiada fructuosa, colorantes y muy poco valor nutritivo. Cámbialo por una pieza de fruta. -Comida light. Consumir productos light puede ser contraproducente para la salud de los niños ya que sus ingredientes pueden propiciar resistencia a la insulina, además de ser contraproducente y causar sobrepeso. -Frutos secos. Los frutos secos no se deben consumir antes de los 5 años, pues además de tener una cantidad importante de agente alérgenos, puede causar atragantamiento infantil que puede derivar en asfixia. -Embutidos. Los embutidos como las salchichas contienen carne procesada y muy grasosa, además de un alto contenido en sodio que provoca retención de líquidos, obesidad y al igual que los frutos secos pueden derivar en asfixia. Ahora que sabes lo importante de la nutrición infantil y lo que no deben consumir nuestros pequeños, también debes saber que la clave para que tengan buenos hábitos es que tanto tú como ellos conozcan sobre una alimentación saludable.
El Hummus es una preparación de Medio Oriente que hoy en día se consume mucho. Se usa como dip para triángulos de pan pita, o verduras, y también como base para algunos guisos.Nutricionalmente, es muy bueno porque tiene alto contenido en grasas sanas y minerales. Es bajo en carbohidratos y alto en proteínas y fibra de origen vegetal. Además, es delicioso y te hace sentir satisfecho.Básicamente, el hummus está hecho a base de garbanzos. De hecho, la palabra hummus quiere decir garbanzo. Tiene también tahini o pasta de ajonjolí molido, y otros complementos como ajo, aceite de oliva y jugo de limón.Prueba estas Botanas Saludables con HummusExisten versiones muy diferentes de este alimento por todo el mediterráneo, norte de áfrica y medio oriente. Algunas tienen berenjena, jitomate, alubias o huevos cocidos o mezclas de especias. Después de todo, es una base bastante neutra abierta a muchos sabores.Para prepararlo en casa, necesitas empezar por los garbanzos. Los puedes conseguir enlatados y ya cocidos, lo cual es muy práctico. Si deseas cocerlos, hay que remojarlos toda una noche, descartar el agua del remojo y cocerlos en suficiente agua con sal. Puedes agregarles cebolla, zanahoria y hierbas de olor para lograr un mejor sabor. Déjalos a fuego bajo o en olla de presión hasta que estén muy suaves.Una vez cocidos, hay que molerlos en un procesador de alimentos o licuadora con tahini, la cual es una pasta de ajonjolí molido que se consigue en casi todos los supermercados y también en tiendas de comida árabe. El tahini tiene un sabor fuerte, por lo que un par de cucharadas son suficientes para agregar mucha personalidad. Su sabor se balancea muy bien con jugo de limón, sal y aceite de oliva, pero si no deseas agregar tahini, un poco de yogurt griego o jocoque seco aportarán acidez y cremosidad.Ajusta la consistencia de tu hummus casero con el agua que te haya quedado de la cocción. Algunas personas prefieren molerlo hasta que esté completamente terso, pero también puedes dejarlo con un poco de textura.Finalmente, para darle sabor, lo tradicional es un poco de ajo crudo, aunque también puede ser rostizado. Si usas ajo crudo, muélelo con el jugo de limón para domar un poco su sabor. Es delicioso con una pizca de comino y está de moda agregar otros ingredientes que le den colores interesantes, como betabel rostizado, aguacate, pimientos asados, calabacitas asadas o berenjena tatemada.Para servirlo, es tradicional ponerlo en un plato y marcar un canal con la parte de atrás de la cuchara, agregar más aceite de oliva y espolvorea un poco de pimentón, zaa’tar o chile en polvo.Te recomendamos estas 6 nuevas maneras de comer hummusPor otro lado, el hummus no solamente funciona como dip. Es una gran opción para la lonchera con verduras. Es delicioso también en lugar de mayonesa para tu sándwich. Además, lo puedes usar para rellenar portobellos, o combinado con arroz, para rellenar pimientos al horno. Es riquísimo encima de pollo asado, en tu avocado toast o con pimientos y cebollas sobre tu hamburguesa o en pita con carne asada.Visita la historia antigua en un plato que está muy de moda y agrégale toques interesantes a tu gusto. Después de todo, así es como se crean los grandes platillos.
No es ningún secreto que una buena salsa puede transformar una preparación común en una extraordinaria creación culinaria. Y es que la elección correcta de ingredientes puede integrar texturas e intensificar al máximo las mezclas de sabores. Lo bueno es que solo basta con saber preparar ocho tipos diferentes de salsas para poder cocinar todo tipo de platillos. Estas son las salsas que debes aprender a preparar: Bechamel: esta cremosa salsa es una de las protagonistas de platillos tan famosos como los macarrones con queso o la lasaña. Para cocinarla solo tienes que mezclar “roux” (básicamente algún tipo de grasa con harina) con leche o algún otro lácteo. Su sabor es muy neutro, por lo que suele ir acompañada de ingredientes más fuertes.Tomate: un buen plato de pasta siempre debe estar bañado con una deliciosa salsa de tomate casera. El secreto de esta tradicional salsa no está precisamente en sus ingredientes (los cuales son bastante básicos: tomates, cebollas, ajo y aceite de oliva), sino en el tiempo de cocción. Tienes que dejarla a fuego medio por un largo periodo para que se reduzca lentamente hasta tener una consistencia más espesa. Holandesa: si nunca has probado esta exquisita salsa, hay una manera muy simple de describirla. La salsa holandesa es la versión gourmet de la mayonesa que usas para preparar tus sándwiches. Para prepararla solo tienes que mezclar yema de huevo con mantequilla y jugo de limón. Debido a que los huevos no entran precisamente en un proceso de cocción es muy importante que tengas cuidado al momento de conservarla.Velouté: la salsa que te ayudará a sacarle provecho hasta al caldo de tus preparaciones se llama velouté (o terciopelo, en español). Aunque su nombre suene muy sofisticado, su preparación es muy sencilla. Lo único que debes hacer es combinar mantequilla, aceite o la grasa que tú elijas con un poco de harina y el caldo de la carne, pescado o pollo que hayas cocinado. Española: otra salsa clásica es la “espagnole”. Esta salsa es de un tono café tostado y se hace mezclando zanahorias, apio y cebolla  con caldo de carne. Algunas personas añaden especias, como hojas de laurel, e incluso una copita de jerez. Barbecue: la reina de las salsas en las carnes asadas es, sin duda, la barbecue. Usualmente se usa para bañar alitas o costillas, pero en realidad puede usarse en una gran variedad de platillos. Si no tienes ni idea de cómo prepararla, aquí te decimos paso a paso cómo puedes hacer una salsa barbecue casera.Agridulce: este tipo de salsa es típica de la cocina oriental. Por lo general se prepara con un ingrediente dulce, que puede ser miel o jugo de naranja, y otros elementos salados, e incluso picantes. El jengibre, el chile rojo y la salsa de soya también son elementos comunes en estas salsas. Picante: por supuesto que no podíamos terminar esta lista sin hablar de las salsas picantes. Aunque esta variedad de salsas requiere un artículo completo para explicar todas las opciones que hay, podemos englobarlas en verdes, rojas, crudas y cocidas. Si sabes preparar una salsa verde con tomatillo o una roja, ya estás del otro lado.
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