Cócteles Sin Alcohol Para Una Gran Velada
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Cócteles Sin Alcohol Para Una Gran Velada

Por Kiwilimón - Marzo 2012
La mejor forma de iniciar una velada, una cena muy especial o una reunión con los amigos puede ser con un cóctel. Su atractiva presentación, sus llamativos colores y su frescura son excelente idea para controlar los posibles excesos. Suaves, frescos y con un atractivo toque de glamour, la mayoría tienen como ingredientes básicos los jugos de frutas, por lo que resultan perfectos para toda la familia. Preparar nuestro estómago para la ingesta de comidas copiosas o ayudarnos a digerirlas son otra de sus virtudes, sin olvidar que son un perfecto aliado para el que tenga que conducir el auto después de la fiesta. Algunos cócteles sin gota de alcohol, muy sencillos de preparar y que, seguro, gustarán son: Martini de sandia y melón Bebida hidratante. Kiwi Rum Rum Bebida muy refrescante. Frappé de Mango Para estas fechas de primavera algo refrescante. Shirley Temple Shirley Temple sin alcohol. Margarita de Mango Margarita de Mango sin alcohol. Margarita Clásica Margarita Clásica sin alcohol. Coctel de Kiwi Esta deliciosa bebida de kiwi se puede preparar en la thermomix. Si no se tiene, se puede usar un procesador de alimentos y pulsar. Flamingo Este es otro delicioso cóctel sin alcohol. Se prepara con jugo de arándano, de pina y de limón mezclado con agua mineral. Margarita de Tamarindo sin alcohol La tradicional receta en su variación con tamarindo. Sex on the Beach Tradicional bebida de jugo de arándano, jugo de duraznos preparado con licor de durazno y granadina. Es conocida como Sex on the Beach. Piña Colada sin alcohol Bebida tradicional sin alcohol.  
Para más recetas de cócteles sin alcohol, haz click aquí.
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Ensenada es una meca gastronómica en México. Comer es una experiencia memorable, ya sea en sus carretas con mariscos frescos o en sus restaurantes que integran lo mejor de sus entornos naturales con la mirada de talentosos arquitectos y diseñadores locales. Desde el 2018 que abrió sus puertas, en el Valle de Guadalupe, Fauna ha estado en la mira de expertos en México y el mundo, por su propuesta gastronómica y por el concepto que representa. Da vida, junto con una vinícola (Bruma) y un hotel (Casa 8), a un espacio fuera de serie diseñado por Alejandro D’Acosta. Su menú se basa en ingredientes locales y de temporada que orquestan un maravilloso juego de colores, texturas, aromas y sabores en cada platillo (salado y dulce). Es comida que te enamora con el mismo amor de la pareja de chefs que está al frente del restaurante: David Castro Hussong y Maribel Aldaco Silva. Este 2020, Fauna fue reconocido como uno de los mejores restaurantes emergentes con el premio “Miele One To Watch Award” por Latin America’s 50 Best Restaurants, uno de los rankings gastronómicos más importantes de Latinoamérica. Este galardón es un reconocimiento mundial, creado en 2013, que otorga el equipo de 50 Best a partir de la votación de un grupo de 250 líderes en la industria de los restaurantes en América Latina. Además, Miele One To Watch Award, los destaca por ser proyectos desafiantes, tener un menú consistente, ser auténticos en ingredientes y experiencia. De esta forma en su octava edición, reconoce la trayectoria y el talento de Fauna y sus jóvenes talentos gastronómicos, quienes serán premiados de forma virtual en la ceremonia de premiación el próximo 3 de diciembre, a través del canal de YouTube: 50 Best Restaurants TV.
La temporada de mandarina está llena de color, sabor y propiedades maravillosas para la salud, ya que estos deliciosos cítricos poseen grandes cantidades de agua, fibra, antioxidantes y es de las frutas con menos azúcar. ¡Conoce más y sácale todo el jugo a estos x beneficios de la mandarina! Mandarinas para reforzar el sistema inmunológico De acuerdo a información del San Francisco Gate, una de las grandes propiedades de la mandarina es su alto contenido en vitamina C y vitamina A, las cuales estimulan la formación de anticuerpos para reforzar el sistema inmunológico, ayudando a combatir gripes, catarros y otras enfermedades infecciosas. Fortalece el sistema digestivo y la flora intestinal con mandarinaComo mencionamos al principio, la mandarina tiene grandes cantidades de fibra, especialmente en la parte blanca que recubre los gajos. Gracias a ésta, se fortalece el sistema digestivo, ayuda a limpiar la flora intestinal y combate problemas de estreñimiento. Mandarinas para el envejecimiento Las mandarinas también contienen importantes antioxidantes como los flavonoides, los cuales combaten los radicales libres que dañan las moléculas y envejecen las células. Éstos también estimulan la regeneración de las células, cuidando la piel. Ayudan a controlar la presión arterial Otra de las propiedades de las mandarinas, es que destacan al tener minerales como el potasio, que es conocido por ayudar a disminuir la presión arterial. Gracias a este componente en las mandarinas, el flujo de sangre mantiene estable, ayudando a controlar la presión arterial. Ya sea en jugo, al natural, en ensaladas o postres, no olvides consumir, disfrutar y aprovechar todos los beneficios de las mandarinas.
Agradecer nos conecta de forma única con la realidad: nos aleja 180° del drama y nos invita a ser observadores activos frente a lo que sucede en nuestras narices. Con un ‘gracias’ materializamos lo que somos, lo que tenemos, lo que es y no es de gratis. Y si algo hemos aprendido este año es que no todo está dado. Hay que agradecer por ocupar un lugar en el espacio; estar, aún estar.La celebración de Thanksgiving es quizá lo más envidiable de la cultura norteamericana. El tercer jueves de cada noviembre se festeja la primera cosecha de los colonos ingleses en tierras estadounidenses. El agradecer se convierte en una fiesta, en un símbolo, en una intención universal. Para los que profesan la fe presbiteriana es probablemente más importante que la Navidad. Los que profesemos cualquier otra cosa lo hacemos para elevar vibraciones, para amistarnos con el universo o hasta solo por comer rico. (Comer rico siempre de los siempre es una fiesta.)Además de sacar la vajilla heredada de la abuela, los mantelitos de bordado fino y las copas de vidrio cortado, hay que planear el menú. Sin importar que seas un iniciado en el Thanksgiving o no, que en tu mesa no falte un pavo delicadamente rostizado, un gravy sedoso hecho con los jugos del pavo, ingredientes de temporada como la calabaza de Castilla –en puré, en pay, en lo que sea–, una buena ensalada con betabel y arándanos y, claro, los vinos para acompañar todo. No te preocupes. Te dejo aquí una guía general de maridajes para el Thanksgiving. Te aseguro que si la sigues no te faltará armonización entre comida y bebida, ni la armonía. Los básicos: - Al Thanksgiving no lleves la botella más vieja de la cava ni la más tánica. Yo te recomiendo enfriar tus vinos de cepas con buena acidez y estructura media. - Si quieres hacer un brindis, lo mejor es sacar tus copas tipo flauta y rellenarlas con burbujas. El vino chileno espumoso Montes Sparkling Angel está elaborado bajo el método de champenoise, por lo que será ideal para chocar las copas y si guardas un poquito, maridará con la tarta de calabaza del postre. - En blancos, dile sí a uvas como la chardonnay con barrica o la gewurztraminer de Alsacia o Alemania. Si te inclinas por algo californiano vete por un Wente Riva Ranch Chardonnay, cuyas notas avainilladas van bien con el puré de camote o de papa. - Si prefieres los vinos tintos te recomiendo uno recién salido de la bodega como el Beaujolais Nouveau –apenas unos días antes del Thanksgiving hace su salida triunfal al mercado–. La frutalidad y acidez de la uva gamay que da origen a este vino francés le va bien a un pavo mantequilloso y jugoso.- Otro vino que hay que destapar en Thanksgiving es un pinot noir californiano. Mis favoritos para esta celebración son los de Anderson Valley, pero si no los consigues fácilmente, un Louis Jadot Bourgogne Tinto le irá perfecto a la noche. Disfrútalo especialmente junto al relleno del pavo.
Yo ya perdí la cuenta de las veces en que una galleta –de chispas de chocolate, de avena, de lo que sea– me ha devuelto la esperanza. En un año como este la comida ha sido combustible para el cuerpo tanto como para las emociones. O si no pregúntense, ¿cuántas veces un panecito remojado en café, un caldito de verduras o el guiso burbujeante de una olla les ha salvado el día? La necesidad de ponerse los platillos de cobija seguramente no nos pasará desapercibida este otoño. El tema es físico, es mental. Nuestra hibernación animal nos baja la energía y hay que contrarrestarlo con carbohidratos y pociones calientitas que nos templen el corazón cuando el frío de afuera –el de verdad, el de la metáfora– se cuela entre la rendija. Lo casero se convierte en la moneda de cambio. Una, por economía; otra, por necesidad.Si en otros otoños los potajes densos curaban al alma, ahora serán la medicina cuántica. Eso sí, que tengan mucho verde, que sus fitonutrientes hagan su trabajo al mismo tiempo que conforten. Con mucho ánimo hay que prender las hornillas y gozar con los ingredientes de temporada que les van bien a los procesos del cuerpo. Una de mis opciones favoritas es abrirme paso ante una calabaza de Castilla, rica en vitamina A y ácidos grasos, y con unas cuantas cucharadas de mantequilla, miel, sal y pimienta hacerla el puré más terso o el complemento de una ensalada. Si su familia, como la mía, disfruta de los platos de cuchara, hay que preparar con calma un molito de olla y convertirlo en una suerte de mantra comestible que renueve las fuerzas. Ya saben, ¡a darle que es mole de olla! El otoño también es pretexto para reusar esa cacerola refundida en la alacena y dejarle caer unos higos, vino y azúcar para caramelizar. Al final ponerlo todo en una rebanada de pan con queso mientras leemos algo que nos nutra el intelecto o nos haga viajar sin despegarnos de la sala.La época nos invita a prender el horno cuando se pueda. Hay que aprovechar las manzanas más dulces del año, agregarles vainilla, azúcar, mantequilla, pan molido y envolver todo en unas hojas de hojaldre. El premio serán los olores, el crunch que suena menos, pero sabe mejor cuando lo acompaña una bola de helado. Y si se prefiere salado, hay que rosear una coliflor con aceite, aventarle unas avellanas, pistaches o nueces y algunas especias mágicas. Me gusta servirla horneada, directo de la charola, junto a una cucharada de jocoque batido con limón o una cucharada de yogurt con curry.A las noches otoñales les van bien las tartas, sobre todo esas que van retacadas con verduras salteadas y todo tipo de quesos. Su milagro es rendir para todos sin importar lo hambrientos que estén. La otra es que en cada rebanada cabe el mundo. ¿Queso Chihuahua? ¿Pimientos? ¿Carnes frías? Lo que tengas en el refri servirá. Si nunca has preparado tartas de otoño no hay mejor momento que este: es la oda a la comida confortable. Te dejo una guía iniciática para que puedas prepararlas fácilmente. Las cuatro recetas las preparó el equipo de Kiwilimón y quedaron geniales. Será difícil elegir, pero ante la duda, prepara una cada fin de semana. Pruébalas con toda atención y disfruta el aquí y el ahora. Eso es el regalo de los buenos bocados: tienen el poder de recordarnos a qué sabe estar vivos, lo placentero que es el cuerpo, lo lindo que es caminar en la Tierra en otoño o cuando sea.Quiche de CerezaQuiche de 4 Quesos MexicanosQuiche de Tocino, Gruyere y EspinacasQuiche de Peras con Queso
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