Desayunos: Rollo de Hojaldre con Jamon y Queso
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Desayunos: Rollo de Hojaldre con Jamon y Queso

Por Kiwilimón - Enero 2012
Delicioso rollo de hojaldre relleno de jamon y queso. Esta receta les gustara a todos, niños y adultos y es muy sencilla de preparar. Para ver más detalles e imágenes de recetas, haz click aquí.

Ingredientes

  • 250 Gramos de Pasta de hojaldre comprada
  • Huevo
  • 1 Cucharada de Agua
  • 1/4 Kilo de Jamón de pavo
  • 1/4 Kilo de Jamón
  • 1 Taza de Queso cheddar rallado
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Como mexicanos, tenemos claro que los tacos en tortilla dura y con forma de quesadilla no son tacos, pero dentro del universo tex-mex, son un manjar con mucha historia.Pero ¿cuándo surgió este tipo de comida?, ¿quién la hizo popular? Su origen no sólo es una mezcla de dos culturas, sino todo un viaje de sabores.La etiqueta “Tex-Mex” se usó hasta la década de 1960 para describir la comida única del estilo de la región fronteriza, pero su origen se remonta más de cien años atrás, cuando Texas ¡todavía era parte de México! Así, el término se puede rastrear como una abreviatura del Ferrocarril Texas-Mexicano, alrededor del año 1875.Pero durante las décadas siguientes a los 60, diferentes ingredientes y estilos de cocina se combinaron a lo largo de la frontera para convertirse en lo que hoy llamamos Tex-Mex. El primer uso puede deberse a un artículo de 1963 en la revista The New York Times, sin embargo, el término realmente no despegó hasta la publicación del libro de 1972 “Las cocinas de México”, de la autora y gastrónoma inglesa Diana Kennedy.Kennedy, conocedora de la cocina mexicana y ganadora de Orden Mexicana del Águila Azteca, usó el término para establecer una distinción importante entre la auténtica cocina mexicana y la versión americanizada, que era popular en Texas. Los propietarios de restaurantes mexicanos se ofendieron por el término al principio, pero, al final, la mayoría abrazó el término.Ahora, en cuanto a la comida, el tex-mex tiene sus raíces en las misiones españolas, donde se mezclaban alimentos básicos aztecas como frijoles, con ingredientes europeos, como el arroz. Los españoles también trajeron consigo muchos sabores que son esenciales para la cocina Tex-Mex, entre ellos, el aceite de oliva, la cebolla, el ajo, el orégano y el cilantro.Así, los tejanos descendientes de españoles fueron quienes mezclaron estos dos estilos de cocina después de que Texas se convirtió en un estado independiente y más tarde parte de Estados Unidos, logrando mantener su identidad y al momento de combinar sus recetas familiares tradicionales con los nuevos sabores que llegaron al área a medida que los estadounidenses emigraron al estado.Los platillos más famosos dentro de la comida Tex-MexEl chili con carne es un guiso de carne molida y chiles (y a veces frijoles) que se convirtió en un plato popular en San Antonio durante la década de 1880. Se trata de un plato esencial Tex-Mex que encontró una audiencia aún mayor en la Feria de la Palabra de 1893 en Chicago, gracias a la aparición del puesto de chili de San Antonio.Por su parte, los burritos nacieron en la frontera y se cree que recibieron este nombre en Ciudad Juárez, durante la Revolución Mexicana, gracias a un vendedor ambulante que los sirvió desde la parte trasera de su burro.Algunas otras de las comidas Tex-Mex más famosas son los nachos, nombrados así por un chef mexicano que por supuesto se llamaba Ignacio; las chimichangas, de las cuales dos restaurantes, en Arizona reclaman ser los creadores, y los frijoles refritos, que en México conocemos bien.Actualmente, la comida Tex-Mex existe en muchas partes del mundo, con restaurantes en Francia y muchísima demanda en Estados Unidos. Así que claro que el Tex-Mex no es completamente mexicano, pero sí tiene raíces y no deja de ser una delicia a la hora de comer.Anímate a probar esta vertiente de la comida mexiana en Estados Unidos con estas deliciosas recetas:Lasaña Tex MexBurrito de Pollo Búfalo con AguacateNachos con Queso y Chili con Carne
Hornear galletas es una de las formas más deliciosas de hacer postres caseros, pero para hacerlas extra especiales, a veces un poco de decoración ayuda.Sin embargo, si no tienes experiencia y aún batallas para que no te queden duras, usar icing para decorar galletas puede resultar complicado, porque no sólo implica hacer o comprar el icing, sino que además, requiere de ciertos materiales para decorar casi como un profesional.Cuando buscas simplemente decorar unas galletas caseras sin mucho problema, quizá quieras ingredientes sencillos e incluso que no requieran de herramientas especiales. La buena noticia es que esto es posible e incluso de manera económica.1. Decorar galletas con chocolateUna forma práctica, fácil y económica de darles una decoración a tus galletas caseras es con tu chocolate favorito. Lo único que tienes que hacer es comprar tu barra favorita en la tienda y derretirla, ya sea a baño maría o en lapsos de 30 segundos, en el microondas. Para decorar las galletas, simplemente usa una cuchara y riega encima, haciendo garabatos o un zigzag. Además puedes añadir nueces o cualquier fruto seco de tu preferencia.2. Decorar galletas con azúcar glassSabemos que el azúcar glass no es tan común en nuestras alacenas, pero hay una forma muy sencilla de hacerlo en casa. Para hacer azúcar glass casera, tritura azúcar normal en la licuadora o si cuentas con uno, en un procesador de alimentos, hasta que obtengas un polvo fino. También puedes mezclarla con canela o chocolate en polvo y espolvorear sobre tus galletas, puede ser parcialmente o por completo.3. Decorar galletas con mermelada o frutasDecorar galletas con mermelada o frutas es muy sencillo y puedes usar la mermelada común y corriente que tienes en tu alacena. Lo único que tienes que hacer es un pequeño huequito en la galleta con tu dedo pulgar antes de hornearlas. Una vez que estén cocidas, añade la mermelada o la fruta en el centro.Ponte creativa con estas tres formas de decorar galletas caseras, de manera sencilla y sin gasta mucho dinero en ingredientes o en materiales, los resultados te encantarán.Recetas de galletas para que aproveches estos trucos de decorado:Galletas de CacahuateGalletas de Azúcar FácilesGalletas de MargarinaPolvoronesGalletas de Crema de Cacahuate
Los olores en el tu refrigerador pueden quitarse, aunque parezca imposible que ese aroma penetrante de congelador que todos hemos percibido pueda dejar de impregnarse en tu fruta congelada.Porque aunque quizá aun con olor te comas lo que has congelado, ese aroma de congelador no es placentero y arruina cualquier bebida a la que le añades hielos. Muchas cosas pueden hacer que el congelador desarrolle olores y pasarlos a los alimentos congelados almacenados en su interior, pero las bacterias generalmente son las culpables de los olores persistentes, y estos patógenos pueden residir en su refrigerador y congelador en varios lugares y formas. También te puede interesar Cómo conservar mejor hierbas y vegetales en el refrigeradorAfortunadamente, los olores del congelador son fáciles de eliminar y se pueden prevenir con un simple mantenimiento.1. Limpia la bandeja de hielosLa bandeja para hacer cubos de hielo que incluye tu congelador es un lugar donde las bacterias pueden acumularse fácilmente, aunque no lo parezca, pues la humedad queda atrapada en las grietas, a lo largo de los bordes y las esquinas de ella fábrica, además del depósito de hielo, lo que hace que el hielo tenga un sabor extraño y haga que el congelador huela raro. Limpiar la bandeja y el depósito de hielo con frecuencia con un limpiador antibacteriano eliminará las bacterias existentes, ayudará a evitar que crezcan más y a que haya un olor extraño.2. Saca la comida echada a perder A veces, se nos olvidan los alimentos que congelamos y si no están almacenados correctamente, pueden echarse a perder incluso congelados. Los alimentos en mal estado en el refrigerador también pueden causar olor a congelador, con olores que se mueven de una parte del electrodoméstico a otra. Revisa los alimentos almacenados con frecuencia y deséchalos o haz composta con ellos cuando veas signos de deterioro.3. Limpia con bicarbonato Crea una mezcla con una cucharada de bicarbonato con medio litro de agua y el jugo de un limón y con ella, limpia el interior de tu congelador con un trapo. Una vez que termines de limpiar con la mezcla, puede dejar la mitad de un limón dentro o también puedes colocar un tazón con bicarbonato de sodio en el congelador con la puerta abierta durante un par de horas para que se absorban los olores.4. Vinagre con aguaMezcla una porción de vinagre de manzana con 3 de agua y calienta hasta que comience a hervir. Entonces retira del fuego, vierte la mezcla en un recipiente resistente a las temperaturas y colócalo en el congelador por 6 horas. Cuando saques en recipientes, tu congelador quedará con un aroma afrutado.5. Café molidoColoca un tazón de café molido en el congelador con la puerta cerrada durante un par de horas, con este método, se absorberán los olores desagradables.Estos 5 tips son sencillos, pero te aseguramos que serán eficaces a la hora de erradicar el olor a congelador y nunca más tendrás que lidiar con él.Lee también Cómo tener alimentos sanos en tu refrigerador  y aprende a planear y no gastar en comida.
¿Existe un postre más perfecto que las galletas? No lo creo. Y aun así recuerdo con más cariño el olor a galletas haciéndose en el horno que el momento de hincarles el diente junto a un vaso con leche. No le digan a mi mamá, pero casi siempre sus galletas quedaban más duras que una palanqueta vieja. Y cuando eres pequeña, que a tu mamá le haya tomado horas hornearlas, que se haya gastado pesos de más y que haya añadido ingredientes secretos como «amorcito», puede pasar desapercibido. Tras uno o dos intentos de morder sin éxito un trozo de galleta, la dejaba olvidada sobre el mantel floreado, a reserva de que otra cosa –un objeto azucarado con la textura ideal– entretuviera mi antojo. De verdad no le digan, pero a pesar de que mi mamá es una gran cocinera, no lograba hornear las galletas perfectas. Por años guardé el recuerdo de sus galletas duras o secas en el cajón de las sensaciones truncas y cuando en el diplomado de gastronomía tuve que hacer mi primer lote, inmediatamente se reabrió ese cajón. Las mías, unas redondísimas galletas de mantequilla eran terribles. ¿Qué tanto? Si las hubiera lanzado contra una ventana hubieran dejado un hoyo de bala. Sí, en aquel entonces no había superado la prueba, ni tampoco en las ocasiones siguientes. Tomé varios cursos bajo el ojo inquisidor de distintos profesores. En todo experimento sólo había variaciones de dureza: de galletas con textura de piedra pómez a galletas con textura de mármol. Se imaginarán que el tema me frustró de más, y es que las amo sobre los demás postres. Pero hace poco el milagro sucedió. Quiero compartirles lo que he aprendido sobre las galletas para lograr que queden –por fin– perfectas.Es mucho lo que puede salir mal en su confección. Sólo un correcto uso de los ingredientes, las formas, los tiempos y las temperaturas pueden conseguir unas galletas de consistencia suave pero crocante –no hay que olvidar que ese es su don, su bien, su encanto–. Lo primero es la elección de los ingredientes, mejor que sean de calidad, que la mantequilla sea de leche y no de grasa vegetal. Una buena harina hará la diferencia, el tema con ellas es el gluten. Entre menos gluten, más suaves quedarán. Antes de ponerse el mandil favorito, apenas las ganas de hornear invadan al cuerpo, hay que sacar la mantequilla del refrigerador para que se vaya aclimatando a la temperatura del ambiente. Algo a no dar por sentado es la taza medidora. Mejor que no sea la taza del café (en cada taza de café hay un mundo y las del recuerdo de Acapulco no tienen la misma proporción que la taza heredada de porcelana). Los ingredientes hay que medirlos como científico, en especial la harina. Nada de copetear. Ese poquito de más podría ser el culpable de que todos los esfuerzos se estropeen. La mantequilla: que también sea exacta. A mí alguna vez se me ocurrió quitarle un cuartito de taza y en otra ocasión usé una reducida en grasa para restarle calorías al pecado. En ambos casos me enfrenté a un triste y duro final. ¿Valió la pena? No. Ahorré calorías porque resultaron incomibles.¿Los ingredientes ya están medidos, peinados y listos para ir al baile? Ahora hay que asegurarse de ponerlos en el orden correcto dentro de la batidora. (Si no se cuenta con batidora, no pasa nada, sólo no hay que sustituirla con el poder sónico del brazo. Si la masa se manipula demasiado, se despertará a la bestia del gluten y con él, las rocas del horno). Tan sólo hay que mezclar (no batir) para obtener unas galletas perfectas. El orden es así: mantequilla a temperatura ambiente, azúcar (una mezcla de 60% blanca, 40% mascabado será genial), harina y royal cernidos como manda la tradición, la pizca de sal –que es como el alma: nadie puede vivir sin ella– y sólo hasta el final, cada uno de los huevos. Una vez integrada la masa hay que convertirla en una bola y envolverla en papel film. Lo mejor es refrigerarla toda la noche o al menos un par de horas.En el momento de la verdad el horno debe estar precalentado a 180 ºC –aunque por la altura, esta medida puede variar–. Con 10 a 12 minutos bastará. No hay que dejarse engañar por su apariencia: aunque parezca que les falta, si sus orillas están doradas, hay que sacarlas; las galletas adquieren ese look de galletas sólo hasta que se enfrían. Para ello hay que colocarlas sobre una rejilla y ser positivo mientras tanto. Seguramente los dioses de la alquimia, el amor y el horno ya se encuentran en nuestra cocina. Y para que no queden dudas sobre cómo lograr la galleta perfecta, las chefs de Kiwilimón también te comparten sus mejores tips. Tómalos en cuenta siempre que hagas cualquiera de tus recetas favoritas de galletas. La galletoterapia no se va a ir a ningún lado. Esta tendencia para hacer en familia llegó para quedarse.“Enfría las galletas unos minutos antes de hornear. Además, recuerda que la masa de galletas no se debe de manipular demasiado.”Brenda Villagómez“No sobrebatas la masa ni hornees demasiado tiempo. Sácalas cuando aún estén un poco suaves, sobre todo si las quieres tipo chunkies.”Marielle Henanine“La clave está en cómo las hornees, tanto la forma como el tiempo. Si se hacen ‘bolitas’ de 1 cucharada y media (1 scoop pequeño de helado) y le das horneado sólo hasta que dore la orilla, te quedarán suaves. Si las aplanas un poco más –aunque sea la misma cantidad– y las dejas a dorar un poco más, te quedarán crispy.”Mayte Rueda“Al momento de estirar la masa ejerce la presión suficiente para no pasar muchas veces el rodillo. Esto evitará que se caliente. Para mayor suavidad, utiliza más mantequilla que azúcar. Si ocupas una harina con menor cantidad de proteína, quedarán más suaves.”Yamilette González
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