Galletas para San Valentín
Babyshower

Galletas para San Valentín

Por Kiwilimón - Enero 2012
Prepara estas ricas galletas de azúcar y mantequilla para cualquier ocasión: San Valentín, pascua, un baby shower, lo que se te ocurra. Para ver más detalles e imágenes de la receta, haz click aquí.

Ingredientes

  • 1 Taza de Mantequilla sin sal, a temperatura ambiente(240 gramos)
  • 1 1/2 Tazas de Azúcar (300 gramos)
  • 1 Huevo
  • 1 1/2 Cucharadita de Extracto de vainilla
  • 2 3/4 Tazas de Harina (330 gramos)
  • 2 Cucharaditass de Polvo para hornear
  • 1 Cucharadita de Sal
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Los huesos son nuestro soporte y nos permiten movernos, nos protegen de lesiones al cerebro, al corazón y otros órganos importantes para vivir.Existen muchas maneras en las que podemos mantener nuestros huesos sanos y fuertes. Consumir alimentos ricos en calcio y vitamina D, hacer suficiente ejercicio y tener hábitos saludables ayuda a mantener los huesos sanos.Todos sabemos que el calcio es un nutriente clave para el buen estado y funcionamiento de los huesos, pero no es lo único que necesitamos para tener un sistema óseo óptimo, también hay alimentos que facilitan su absorción.Y pese a que todos asociamos a los lácteos como la fuente principal de calcio, en 2003, la Asociación de Dietistas Americanos (ADA) en su informe “ADA position: Vegetarian Diets” aseguró que el calcio está presente en muchos alimentos de origen vegetal.Estos son algunas de las frutas y verduras que te ayudarán a tener huesos más fuertes y sanos.Champiñones: Los hongos y champiñones son una fuente rica de calcio, nutriente esencial en la formación y el fortalecimiento de los huesos. Según la OMS el incluir calcio en la dieta puede reducir tus probabilidades de desarrollar enfermedades como la osteoporosis y también puede calmar y reducir el dolor articular y la falta general de movilidad asociada con la degradación de los huesos. Espinacas: Las espinacas y las verduras de hoja verde en general, son ricas en calcio, pero también contienen vitamina K, lo cual es fundamental para una correcta absorción del calcio. Sin embargo es importante que sepas que las altas temperaturas afectan este mineral por lo que se aconseja comerlas crudas. Zanahorias: La vitamina A que contienen las zanahorias te ayudará a sintetizar y asimilar el calcio en tu organismo. También son fuente de minerales como el potasio, y aporta cantidades discretas de fósforo, magnesio, yodo y calcio.Fresas y kiwis: El consumo de vitamina C también facilita la asimilación de calcio en tu organismo. Entre las numerosas fuentes que hay de este micronutriente, destacan las fresas y los kiwis. Pero también los pimientos y los tomates.Los huesos se van descalcificando con el paso de los años, por eso debes fortalecerlos con la mejor alimentación no importa si sigues una dieta tradicional, vegana o vegetariana.
La época de invierno es una temporada donde abundan las enfermedades virales y respiratorias, pero ninguna había tenido un impacto tan grande a nivel mundial como el nuevo coronavirus, conocido como COVID19. Los primeros casos de Coronavirus se dieron en diciembre del año pasado en China, propagándose rápidamente a más de 50 países a lo largo del mundo, alcanzando así un total de 80 mil infectados en el país asiático y más de 3.500 personas a nivel internacional. Ahora que se han detectado los primeros casos de Coronavirus en México, es necesario tomar en cuenta las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para prevenir el contagio, entre las cuales destacan lavarse las manos constantemente y cubrirse la boca con la parte posterior del codo en caso de estornudo o tos. Del mismo modo es importante subir las defensas del cuerpo y qué mejor forma de hacerlo que con estos remedios caseros que incluyen una importante cantidad de propiedades como la vitamina C. Miel con limón El limón es un cítrico alto en vitamina C y la miel contiene propiedades antisépticas que ayudan a prevenir las infecciones, por lo que este remedio es excelente para calmar la tos y el ardor de garganta. Te recomendamos mezclar dos cucharadas de miel caliente con el jugo de un limón y tomar despacio. Té de equinácea La equinácea estimula el sistema inmunológico gracias al equinacósido que la compone, el cual tiene propiedades antibacterianas y antivirales, por lo que consumirla durante los primeros síntomas de la gripe disminuye el malestar y acorta su duración. Para su preparación solo es necesario hervir una taza de agua con una cucharada de hojas secas de equinácea. Shot de jengibre El jengibre tiene numerosas propiedades que resultan bastante beneficiosas para la salud, entre las cuales destacan por supuesto su carácter antibiótico y antinflamatorio. Para aprovechar al máximo estas cualidades, puedes licuar un pedazo de jengibre de 3 centímetros con el jugo de 2 limones y agregar un poco de miel. Té de ajo El ajo tiene un alto porcentaje de alicina, un antibiótico natural que fortalece las defensas del sistema inmunológico y funciona como analgésico, expectorante y antiséptico pulmonar. Puedes hervir dos dientes de ajo pelados en una taza de agua y agregar un poco de endulzante para aminorar su fuerte sabor. Recuerda que si llegaras a presentar fiebre mayor a 38° C, dolor de cabeza, dolor de garganta y escurrimiento nasal, lo más recomendable es que acudas con tu médico para que te generen un mejor diagnóstico y así evitar cualquier complicación.
¿Alguna vez te has puesto a pensar por qué comemos? ¿Cómo es el mecanismo de nuestro cuerpo que nos avisa cuando necesita comer? ¿Conoces la diferencia entre hambre y apetito? Para saber por qué comemos, es importante que tengas claro qué son el hambre y el apetito, dos conceptos diferentes y que muchas veces no sabemos diferenciar, incluso pensamos que son sinónimo y no lo son.El hambre es el instinto de supervivencia que impulsa a alimentarnos cuando el organismo lo requiere. El apetito es la sensación de comer, influenciada por aspectos psicológicos de la persona como el deseo de comer por placer, felicidad, aburrimiento, tristeza, ansiedad.Como todo en nuestro organismo, el apetito va cambiando conforme vamos creciendo y es preciso conocer sus etapas, para así aprender a comer mejor. Primer decenio, de los 0 a los 10 añosEn esta etapa es cuando se experimenta un mayor y rápido crecimiento. Es cuando los niños pueden adquirir los hábitos que, posiblemente, los acompañen toda su vida, es por eso que es muy importante que los pequeños aprendan a distinguir la comida que verdaderamente los nutre, pues lo que aprendan durante los primeros años de su vida determinará qué tan saludable será de adulto. Segundo decenio, de los 10 a los 20 añosYa en la adolescencia, con los cambios fisiológicos viene un aumento de apetito. Durante esta etapa, la relación con la comida suele ser más vulnerable, pues es cuando llega la pubertad, los jóvenes suelen estar más influenciados y son propensos a caer con comida que pueda provocar desnutrición u obesidad. Durante esta edad del apetito, las mujeres son más propensas a padecer deficiencias nutricionales por su biología reproductiva. Tercer decenio, de los 20 a los 30 añosEn la edad adulta joven, se producen cambios importantes que pueden causar un aumento de peso, por ejemplo, la vida universitaria, vivir en pareja o tener hijos; es cuando nos relajamos y no somos tan estrictos en la alimentación. También es la edad en la que podemos caer en excesos. Cuarto decenio, de los 30 a los 40 añosLa vida laboral en la edad adulta trae consigo los efectos del estrés, que según se ha demostrado, ocasiona cambios en el apetito y los hábitos alimentarios en 80% de la población. Esos efectos pueden consistir tanto en despertar un apetito voraz, como en ocasionar una pérdida de este. Quinto decenio, de los 40 a los 50 añosLa Organización Mundial de la Salud destaca que el tabaquismo, la dieta poco saludable, la falta de actividad física y el problema de la bebida son los factores del estilo de vida que más repercuten en la salud y la mortalidad. Es en estos años cuando los adultos deben cambiar su comportamiento en función de las necesidades de salud, pero con frecuencia los síntomas de la enfermedad son invisibles.Sexto decenio, de los 50 a los 60 añosEn este periodo comienza la pérdida progresiva de masa muscular y continúa de manera constante a medida que avanzamos en edad. Este fenómeno se denomina sarcopenia.Mantener una dieta saludable y variada, y practicar actividad física es fundamental para reducir los efectos del envejecimiento.Séptimo decenio, de los 60 a los 70 años y másLa vejez conlleva la falta de apetito y de hambre, lo que da lugar a una pérdida de peso involuntaria y una mayor fragilidad. La disminución del apetito también puede ser consecuencia de una afección concreta, como, por ejemplo, la enfermedad de Alzheimer.La alimentación es una experiencia social, por lo que factores como la pobreza, la pérdida de la pareja o un familiar, y el hecho de comer sin compañía, afectan la sensación de placer que se obtiene al comer.Otros efectos de la vejez, como las dificultades para tragar, los problemas dentales y la pérdida de gusto y olfato también interfieren en el deseo de comer y en los beneficios que obtenemos de esa práctica.Se dice que lo que no se conoce, no se puede mejorar, así que una vez que conoces las etapas del apetito y cómo van cambiando las situaciones y requerimientos de cada edad, puedes saber cómo llevar una vida más saludable y comer mejor.
Seguramente ya sabes que existen diferentes tipos de piel: normal, seca, grasa y mixta, y aunque el tipo de piel se determina genéticamente, su estado  puede variar por diferentes factores, tanto internos como externos, además de hormonas, higiene o estrés, entre otros.La más fácil de identificar es la piel grasa, ya que en el rostro se ve más brillo y tiene más tendencia a presentar puntos negros y granos. Las pieles mixtas cuentan con una parte del rostro más grasa y en otras partes, la piel puede ser más seca. La normal es aquella que cuenta con una apariencia más uniforme y equilibrada. Finalmente, la piel seca es la que produce menos grasa y no retiene la humedad. Motivos por los que aparece la piel grasaEste tipo de piel suele ser algo que se presenta por herencia, por lo que si notas que tus abuelos y padres presentan un rostro abrillantado, lo más probable es que tu también lo tengas o lo vayas a tener. Sin embargo, el principal motivo para tener una piel grasa suele ser el sobrepeso y una alimentación poco adecuada.Cualquiera que sea el motivo para tener este tipo de piel, te vamos a recomendar unas mascarillas que seguramente te van a ayudar a mejorar la apariencia del rostro:-Mascarilla de plátano, miel y jugo de limónSe sabe que por sus nutrientes, el plátano es muy bueno para la apariencia de la piel, así como la miel tiene propiedades antibacterianas y antiinflamatorias, lo que ayudará si es que la grasa te ha provocado algún brote de acné. Con un plátano maduro haz un puré e incorpora una cucharada de miel. Mezcla bien y agrega una cucharada de jugo de limón. Mezcla hasta tener una pasta que deberás untar en tu cara limpia. Déjala actuar 15 minutos y enjuaga con agua tibia. -Mascarilla de fresa, miel y azúcarLa fresa tiene un efecto astringente que tiene la capacidad de desinfectar la piel sin ser agresivo, además, se usa también frecuentemente para disminuir la sobreproducción de sebo.Utiliza 6 fresas y una cucharada de miel, otra de azúcar moreno y de limón. Mezcla hasta formar una pasta y aplícalo en cuello y rostro durante 10 minutos y retíralo con agua abundante-Mascarilla de yogurt y fresaEl yogurt es un ingrediente que ayuda a desinfectar y refrescar la piel, aporta una apariencia rejuvenecida al rostro cuando es utilizado de manera regular y, por su parte, la fresa ayuda a controlar la producción de grasa en la piel.Para esta mascarilla necesitas un cuarto de taza de yogur y un cuarto de fresas frescas. Tritura las fresas y forma una mezcla, Aplícala en la cara durante 15 minutos y lava con agua fría.-Mascarilla de pepino y sandíaEl pepino tiene propiedades astringentes que ayudan a controlar y reducir los excesos de grasa en la piel, la mantiene limpia e hidratada, y reduce el riesgo de sufrir de acné.Usa un par de cucharadas de jugo de pepino mezcladas con algunas de sandía triturada, una cucharada de yogur y leche en polvo. Remueve bien y aplícalo sobre cara y cuello durante unos 15 minutos y retira con una toalla húmeda. Con estas mascarillas caseras para piel grasa, podrás lucir una piel correctamente hidratada y sin brillos con ingredientes naturales, accesibles y fáciles de conseguir.
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