Postre del día: Cupcakes Rojos con Betun de Queso Crema
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Postre del día: Cupcakes Rojos con Betun de Queso Crema

Por Kiwilimón - Enero 2012
Estos panquecitos, o cupcakes son conocidos en Estados Unidos como Red Velvet Cupcakes. Llevan un betún delicioso de queso crema. Ver más detalles e imágenes de la receta, haz click aquí.

Ingredientes

  • 2 1/2 Tazas de Harina
  • 3 Cucharadas de Cocoa
  • 1 Cucharadita de Bicarbonato de sodio
  • 1 Cucharadita de Polvo para hornear (Royal)
  • 1/2 Cucharadita de Sal
  • 1 1/2 Tazas de Azúcar
  • 6 Cucharadas de Mantequilla sin sal
  • 2 Huevos
  • 1 1/4 Tazas de Leche con unas gotitas de limon
  • 1 1/2 Cucharadita de Vinagre blanca
  • 1 1/2 Cucharadita de Extracto de vainilla
  • 2 Cucharadas de Colorante rojo
  • 5 Cucharadas de Mantequilla (para el betún de queso crema)
  • 4 Cucharaditass de Leche con unas gotitas de limon (para el betún de queso crema)
  • 1 Paquete de Queso crema de 8 onzas (para el betún de queso crema)
  • 3 1/2 Tazas de Azucar glass (para el betún de queso crema)
  • 1 1/4 Cucharadita de Extracto de vainilla (para el betún de queso crema)
Para ver método de preparación, haz click aquí.
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Los retiros de silencio son una experiencia curiosa. A la hora de la comida no hay lugar para los “qué rica sopa”, los “me pasas la sal” o los “ay, esa salsa pica mucho”. Aunque parezca una obviedad no queda otra que ponerle atención al alimento. Recuerdo que mi primera vez tenía al frente una sopa de espinacas con trocitos de papa y una diminuta brunoise de zanahorias. Las instrucciones de mi guía de meditación eran claras, había que observarlo todo: la forma de cada verdura, la caprichosa distribución en la que los ingredientes se acomodaban en el plato. Los olores no se salvaban. Había que concentrarse en las notas de la espinaca cocinada, el aroma del tiempo. Y por supuesto, ya en la boca, sentir cada ingrediente, cada combinación lograda en el asar de una cucharada. La experiencia fue iniciática. Hace unos días pude repetir la emoción. Esta vez fue en un centro de medicina ancestral en el que había que comer en conciencia. Ana, la chef, lleva años confeccionando combinaciones de recetas que luego prepara de forma consciente y sirve para placer de los visitantes. Eva Solís, la Abuela, es la fundadora de este espacio y la creadora del libro ‘Comida que cura’. Y es que ya lo dice una cita bíblica en Proverbios, “las palabras amables son como la miel: dulces al alma, saludables para el cuerpo”. Para la Abuela, las plantas, las frutas, y todo lo que procede del reino vegetal tiene el poder de reaccionar frente a las energías que les ponemos a través de la intención.Quizás parezca la formulación de un pase mágico –es más, probablemente lo sea– pero hay un arte en eso de convertir los ingredientes más sencillos en manjares para el alma. Explicado de otra forma, el ritual es similar al que hacemos cuando le cantamos o le hablamos bonito a una planta: crece más y crece mejor. La Abuela explica que las palabras y la intención transforman un platillo en una medicina poderosa. ¿Salsa para estimular la felicidad? ¿Sopa de chícharo para lograr la quietud? Así, tal cual. El rezo comienza al cocinar: se agradece a cada integrante de la receta, así como a las personas que tuvieron que ver con ellos –agricultores, distribuidores, vendedores– desde el campo hasta el momento de cocinarlos. Al final, “la importancia de ofrecer una comida que cura es que podemos elevar la vibración energética y el estado de ánimo de nuestras familias”. Eso sí. Hay que ser sabios ante nuestro marchante de confianza. “La selección de los ingredientes en un platillo que lleva la intención de sanar comienza con la compra de alimentos vivos y productos no procesados como materias primas”. Luego es importante lograr las combinaciones correctas. Aquí no aplica eso de que todo cabe en un jarrito sabiéndolo acomodar. Para la Abuela –tal como también lo dicta la tradición Ayurvédica– hay que aprender sobre la química que se despierta en los alimentos al unirlos. “Combinar los alimentos de manera adecuada permite una mejor digestión, una adecuada evacuación y una desintoxicación continua. Lo contrario produce enfermedad”, afirma la Abuela en su libro.Laura Esquivel en ‘Como agua para chocolate’ hace uso de hipérboles para explicar cómo los sentimientos de la cocinera –de la entrañable Tita– se trasladan al platillo y a los comensales: desde a unas codornices con pétalos de rosas hasta a una rosca de reyes. Para la Abuela no es una exageración: “Quienes cocinamos debemos tomar consciencia de cómo estamos al momento de estar frente al fogón. Si estoy triste, enojada o con prisa, eso mismo daré de comer a mi familia”. Para ella, la vibración que tenemos le confiere al plato una emoción, así que más vale estar conscientes al momento de cocinar. Luego viene la degustación consciente. La Abuela recomienda estar en silencio y con los ojos vendados. Retomar el uso de las manos para ponernos en contacto directo con los ingredientes; percibir sus texturas, formas, tamaños y temperaturas. Así, en total atención investigar con la nariz y la boca los insumos que tenemos frente a nosotros. Probar, disfrutar, detenerse en ese dulce momento. El ejercicio meditativo tendrá una ventaja adicional: “Al degustar conscientemente, la orden de saciedad llega más pronto al cerebro y, por tanto, requeriremos comer menos. Lo contrario sucede cuando comemos leyendo, chateando o pensando en lo que tengo que hacer”. Por último, para que tu comida se convierta en un medio para curarte, purificarte y renovarte, la Abuela recomienda bendecir y agradecer por eso que terminó en un plato precisamente para ti. Esas acciones que parecen insignificantes “son los pilares que sustentan la abundancia, el flujo equilibrado entre el dar y el recibir”. Comer así, en total conexión, nutrirá más que solo tu cuerpo físico.
Los recuerdos son un montón de ladrillos que toman forma de edificación, de castillo de Disney, apenas se les pone unos kilómetros de distancia. En la comida este kilometraje se remonta a la niñez. Los platos que nos marcaron tienen como ambientación un momento de familia, una olla grande y un gesto de cariño dirigido a nosotros. Hay un narrador –mejor si tiene voz de Morgan Freeman–, y por supuesto, una abuela, una madre o alguien con quien pudimos establecer una conexión profunda. Que si aquella comida que recordamos con las vísceras y el corazón sabía rico sólo el universo lo sabe. Aquí es donde la distancia juega su truco. En los platillos entrañables hay algo de engaño que es al mismo tiempo un mantra sanador: sabe a un momento en el que nos sentimos queridos. Nos saben a amor. Nos saben a hogar. La nostalgia parece teñir de sepia y de rosa la memoria y con ello, los sabores y las vivencias pierden su nitidez. Por supuesto, esta emoción tiene la potencia de dejarnos tatuado el nombre de ese platillo que trataremos de replicar, buscar e interpretar en lo que cocinamos, comemos y compartimos. Yo no tengo una receta entrañable y especial. Tengo varias. Está el mole verde de mi abuelita y la sopa de tomate de mi mamá. Pero en el necio ejercicio que es recordar, he descubierto que en el amor a mis platillos favoritos no pesa tanto la complejidad de la receta como el tamaño del recuerdo. El mejor ejemplo que se me ocurre es el sencillo sándwich de frijoles refritos, queso Gouda y chipotle que mi papá asaba cada mañana en una sandwichera para que yo me lo llevara a la escuela. No sonaba la campana del recreo y yo ya me había comido dos de ellos –sí, dos–. El tema es que siempre he gozado de buen apetito y simplemente uno no le alcanzaba a mis ganas. A mi papá le dije una mentira piadosa. Le conté que a mis amigas les gustaba tanto mi sándwich que, mordida a mordida, me dejaban sin comer. La verdad es que yo prefería la culpa al hambre y sinceramente sus sándwiches me sabían a gloria. Él, un padre sumamente protector, comenzó a mandarme dos. Yo simplemente me los devoraba. Si alguien me pedía una mordida, me lo pensaba. Como mi historia, las recetas más especiales tienen la fuerza de hacernos sonreír y evocar cada sabor, cada sensación, como si estuviéramos ahí. Un sabor termina siendo una Polaroid, un puente al pasado y, al mismo tiempo, un gancho que nos conecta al aquí y al ahora. En Kiwilimón queríamos celebrar eso: el hermoso poder que tiene la comida para conectarnos con lo que más queremos. Por eso creamos un concurso, La Receta del Año. Con él queremos conocer las anécdotas detrás de las recetas que amas. Compártenos tu receta favorita y escribe junto a ella el relato de por qué es tan especial para ti. Al final premiaremos las mejores con una hermosa vajilla (con valor de más de 10 mil pesos), para que puedas perpetuar los recuerdos y vivencias. No sólo eso: serás parte de nuestro recetario del año y verás en video tu receta firmada con tu nombre.Para descubrir las bases de este concurso, checa esta nota o este video y si te quedan dudas, escríbenos por favor a chefkiwilimon@gmail.com. Anímate a compartir lo que más te gusta. Estoy segura de que la Receta del Año de Kiwilmón la tienes tú. Sube tu receta y su historia especial con el hashtag #Larecetadelaño desde tu cuenta en Kiwilimón y si aún no tienes, regístrate aquí.
A partir del 20 de noviembre de 2020, sube en www.kiwilimon.com tu mejor receta, ya sea la de tú familia, la que tus amigos te piden en cada fiesta, la más creativa, súbela con el título del platillo, tu nombre y el hashtag: #Larecetadelaño.CONDICIONES GENERALES1. Condiciones para participar: Podrán participar todos aquellos usuarios de la página de Kiwilimón www.kiwilimon.com residentes en los Estados Unidos Mexicanos (México). • Características de la Receta:La receta debe de cumplir con los siguientes lineamientos:La fotografía puede ser tomada con un celular, ya sea en formato vertical u horizontal.Debe estar en formato de recetas de comunidad, con fotografía, receta competa -con ingredientes y procedimiento-, título del platillo, historia del platillo, el nombre del concursante y el hashtag: #Larecetadelaño.La receta debe describir de forma clara y precisa:La descripción del platillo, el por qué consideras que debería ser la mejor receta de Kiwilimón, háblanos de lo importante sobre tu receta, su historia, su sabor. Mencionar los ingredientes y cantidades a utilizar, es decir, la receta debe señalar los ingredientes y las cantidades a utilizar y en su caso, si los ingredientes son sustituibles o si se debe de usar algún utensilio de cocina en particular. Describir paso por paso el procedimiento de elaboración del platillo, es decir, señalar el número de porciones, el tiempo de preparación.2.- Principios Editoriales: A través del presente concurso, en Kiwilimón buscamos fomentar: a) La Honestidad: La fotografía que compartas de tu receta debe ser propia. Buscamos que la receta tenga un toque original y creativo.b) El Respeto y compañerismo: Kiwilimón a través de este y todos sus concursos, busca comunicar a los usuarios entre sí, la búsqueda de un espacio que logre conectar las ideas y creatividad de los usuarios, por lo que agradeceremos, evites dar comentarios negativos a las otras personas que están compitiendo. Por lo anterior, para resguardar dichos principios, Kiwilimón se reserva el derecho de descalificar del concurso a cualquier usuario que presente conductas contrarias a los principios señalados en los incisos a) y b) de este punto, a su sola discreción y sin previo aviso. Asimismo, Kiwilimón se reserva el derecho de descalificar del concurso a todos aquellos participantes que alteren o pretendan alterar o manipular el concurso. 3.- Mecánica del concurso: Para participar en el presente concurso:a) A partir del 20 de noviembre de 2020, sube a la página de Kiwilimón www.kiwilimon.com una fotografía de tu platillo con tu mejor receta ya sea la de tú familia, la que tus amigos te piden en cada fiesta, la más creativa. - Súbela con el título del platillo, tu nombre y el hashtag: #Larecetadelaño.- Describe tu platillo y por qué crees que debería ser la mejor receta de Kiwilimón. Háblanos de lo que consideres importante sobre él: su historia, el por qué es tan especial para ti o para otros, su sabor.- Describe los ingredientes con medidas y el procedimiento paso por paso.b) Podrás compartirnos tu fotografía subiéndola a la página de Kiwilimón www.kiwilimon.com a partir del 20 de noviembre y hasta el 10 de diciembre del 2020. Si tienes alguna dificultad subiendo la Receta a la página web, no dudes en escribirnos tus preguntas a info@kiwilimon.comc) Concluido el periodo para subir las fotografías con las recetas participantes, nuestro grupo de expertos elegirá a las 12 (doce) mejores recetas y finalmente una receta ganadora, quienes serán contactados para recibir los premios asignados más adelante.4.- Criterios de Selección: El finalista será elegido por el equipo Editorial de Kiwilimón, conforme a los siguientes criterios:La descripción y la historia del por qué esa receta es importante o significativa para ti.Tu receta debe ser propia y no copiada: debe ser una receta personal o de familia.¡Debe ser deliciosa!El chef Mau Eggleton, el equipo de cocineros, expertos en gastronomía y editores de Kiwilimón decidirán las 12 recetas del recetario y la Receta Del Año.5.- Vigencia*: • Envío de fotografía con la receta: del 20 de noviembre al 10 de diciembre del 2020. • Anuncio del(os) ganador(es): 22 de diciembre del 2020. *La vigencia del concurso podrá extenderse, a discreción de Kiwilimón. 6.- Premios de los ganadores: Las 12 mejores recetas estarán incluidas en el recetario del año de Kiwilimón, se grabará el video de su receta y se publicará a lo largo de 2021 y recibirán los recetarios de Kiwilimón y una vajilla de la marca Anfora.La Mejor Receta del Año ganará la Vajilla del año de Kiwilimón, elaborada y pintada a mano por Anfora. Además de que su receta será cocinada en clase en vivo con nuestro chef de casa Mau Eggleton el 22 de diciembre y se grabará en nuestros estudios con tu nombre y se publicará a lo largo de 2021.7.- Lugar y fecha de la Transmisión en vivo: La clase en vivo con nuestro chef de casa Mau Eggleton, se emitirá en la cocina de Kiwilimón, el día 22 de diciembre de 2020, en la siguiente dirección: General Mariano Escobedo 555, Piso, 1, Rincón del Bosque, Miguel Hidalgo, CP. 11580.8.- Excluyentes de responsabilidad: Kiwilimón no se hace responsable por fallas o errores que se presenten en cualquier etapa del concurso de videos por caso fortuito o fuerza mayor, incluyendo cualquier falla en el sistema que no le sea imputable ni previsible. 9.- Contacto y Legales: Si tienes dudas o comentarios respecto de este concurso, por favor envía un correo a la siguiente dirección: info@kiwilimon.com o si lo deseas, marca al número (55)21676264, de lunes a viernes en un horario de 8:00 am a 5:30 pm. La participación en este concurso implica la aceptación de las presentes condiciones. El usuario(a) que participe en el presente concurso, reconoce expresamente que la Receta con el cual concursa, no ha sido tomada de otra fuente y/o alterada, sino que es original, por lo que reconoce y garantiza que no viola ningún derecho de propiedad intelectual de terceros; asimismo, se compromete a sacar en paz y a salvo a Kiwilimón de cualquier reclamación, demanda o acción legal de tercero que pudiera generarse, así como indemnizarlo de cualquier gasto erogado por Kiwilimón para el caso de cualquier controversia. Asimismo, se entiende que, al participar en el concurso: (i) el usuario cede expresa e irrevocablemente de manera gratuita a Kiwilimón la totalidad de los derechos patrimoniales derivados de las imágenes que los usuarios envíen a Kiwilimón para participar, así como de la Receta que el ganador del presente concurso realice, no reservándose el usuario ningún derecho. 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El otoño es temporada de renovación y buena cerveza, por eso les recomendamos siete estilos para chocar los tarros y celebrar en grande. 7 estilos de temporadaBrown AleDeriva del estilo histórico inglés London Brown, que se creó en 1902 y llegó a considerarse como la cerveza más dulce de Londres. Actualmente se elabora con malta caramelo. En boca es ligera y dulce. Tiene aromas a nuez, chocolate y caramelo. PorterSu origen se disputa entre Inglaterra e Irlanda. Fue una receta creada especialmente para trabajadores con faenas físicas muy pesadas, la cual combinó tres tipos de ales. Es densa, huele a pan y chocolate, y en boca es robusta. StoutCreadas en el Reino Unido, como evolución de la Porter, a la cual necesitaban subirle la graduación alcohólica para sus viajes hacia las colonias inglesas y al norte de Europa. Es de color muy oscuro, con notas a tostados y un marcado sabor a café. De este estilo, hay dos variantes que te harán el día: American StoutSon cervezas con aromas y sabor a café y chocolate oscuro. En boca son cremosas y te calientan en boca al tomarlas por su poder alcohólico. Russian Imperial Stout Esta es la joya de la corona. Es la cerveza más alcohólica de las variantes que hay del estilo y la más popular entre la corte imperial Rusa. Por lo general utiliza maltas torrefactas muy intensas, tiene notas de nueces y un final cálido y elegante que no te hará extrañar el vino caliente europeo. De hecho, los ingleses, quienes son sus principales productores, se volvieron fanáticos del estilo después de las guerras napoleónicas en las que se quedaron sin viñedos. Pruébala con un sabroso estofado, un molito o un postre con chocolate o caramelo quemado. WeizenbockEsta es la Weizen que marca la diferencia. Es una cerveza Lager, a diferencia de las alemanas de trigo que son Ale. Tiene mucho alcohol, con un sabor cremoso y un perfil fuerte, con pan y granos de trigo. Sería el equivalente a un destilado de cerveza. Perfecto para brindar en compañía de charcutería, salchichas o preparaciones BBQ. Doppelbock Es una especialidad Bávara, elaborada en Múnich por los monjes de San Francisco de Paula, quienes la consideraban “pan líquido”. Es rica, malteada y con sabores tostados (a veces, dependiendo su versión, tiene un ligero toque de chocolate).
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