Prepara Cupcakes Con Tus Hijos

Por Kiwilimón - March 2012
Hacer cupcakes es una buena manera de entretener a los niños en la cocina. Además de ricos son divertidos porque van decorados y son una excelente opción para regalar algo delicioso, casero y hecho con mucha buena onda. Ingredientes para hacer los cupcakes - 200 gramos de manteca - 400 gramos de azúcar - 150 cc de leche - 4 huevos - 1 chorrito de vainilla - 4 cucharaditas de polvo de hornear. Procedimiento Batimos la manteca con el azúcar, la vainilla y los huevos hasta obtener una mezcla cremosa. Vamos incorporando la harina alternándola con la leche, hasta lograr una mezcla sin grumos. Colocamos en pirotines o moldes hasta las ¾ partes de los mismos y los ponemos sobre una chapa de horno. Los cocinamos en horno moderado (175ºC aproximadamente) entre 10 y 15 minutos. Cuando se enfrían los podemos decorar, con lo que la imaginación de los más pequeños quiera hacerlo, como por ejemplo: glasé de colores, chocolate cobertura, crema chantilly y granas de colores. Recetas para hacer cupcakes Aquí te dejamos algunas recetas para hacer cupcakes para toda ocasión. Invita a tus hijos para que aprendan y se diviertan. Toma nota. Cupcake de Limón y Merengue Estos pastelitos de limón cubiertos de una natilla de limón y merengue están deliciosos y se ven preciosos. Super Cupcake de Naranja Al disfrutar una rebanada de este delicioso pastel se puede saborear un delicioso contraste entre el sabor cítrico del pan y el chocolate blanco y oscuro, haciendo un contraste de sabores delicioso. Cupcake de Chocolate con Vainilla Esta rica receta de cupcakes (pastelitos) de chocolate está hecha con chocolate obscuro y delicioso betún de vainilla. Cupcakes de Germán Chocolate Cake Estos cupcakes estan inspirados en el famoso pastel "German Chocolate Cake" que lleva un betun de coco con nueces. Quedan riquísimos.
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Aunque los Reyes Magos no son una tradición extendida en todo México, quizá comer rosca este día sí lo sea, pues hay ya muchas versiones extraordinarias de este delicioso pan dulce.La Rosca de Reyes tiene su origen en tradiciones paganas, retomadas después por la iglesia católica, la cual la liga al nacimiento de Jesús y la adoración de los Reyes de oriente. Así, el niño escondido, que antes era una haba, representa la persecución de Herodes para evitar que Jesús naciera; las partes con azúcar, los puntos cardinales, y los dulces, las joyas de la corona de los reyes.Como muchas otras costumbres culinarias, la Rosca de Reyes ha visto varias modificaciones en la actualidad y así tenemos como resultado la muy polémica Rosca de Baby Yoda, y otras menos agitadoras, pero igual de extraordinarias, como la rosca de unicornio. A continuación, te dejamos algunas de ellas y dónde encontrarlas.El Roscón ArcoírisCon un sabor sutil a guayaba rosa, ate de guayaba, higos cristalizados cerezas al mezcal y almendras tostadas, esta rosca tiene mucho color y un sabor delicioso e invernal. Encuéntrala en Rainbow Bagels o pídela a domicilio.Foto tomada del Instagram de Rainbow Bagels.La (infame) Rosca de Baby YodaCriticada por la iglesia católica porque estas roscas traen un bebé Yoda (Grogu) en lugar de un niño dios, probablemente esta sea la más popular este año. Algunas tienen las partes con azúcar de color verde, pero la forma de prepararlas es muy similar a la tradicional, claro que la sensación es encontrarte con un Grogu y no el clásico muñequito.Hay varios lugares que ofrecen estas roscas a domicilio, como Kraneo Food o Trooper Gourmet, por ejemplo.Foto tomada del Instagram de Kraneo Food.Concha roscaDeliciosa y en versión individual por si vives solo, estas conchas rosca son lo que todos deseamos de la rosca tradicional: el pan dulce con el pedacito de azúcar y un poquitito de ate y dulces al lado. Encuéntralas y pídelas en Matutina este 6, 7 y 8 enero. Foto tomada del Instagram de Matutina.Rosca de tacosPara los que no aman el pan dulce pero sí los taquitos, esta es la rosca indicada. Con bistec, pastor o suadero, esta versión de rosca incluso trae muñequitos o puede ser con Yodas bebé también, si la pides en Taquitos Las Cebollas.Foto tomada del Facebook de taquería Las Cebollitas.Rosca de sushiQuizá esta sea la más exótica y extraordinaria, pero igual de deliciosa que las anteriores, la rosca de sushi puede ir preparada con Surimi, con cangrejo o personalizada. Este tipo de roscas las puedes conseguir en Cien grados o Tuna Tuna, por ejemplo.Foto tomada del Instagram de Cien Grados.
El martes México perdió algo: un fogón irreemplazable se nos apagó para siempre. Yuri de Gortari, uno de los grandes investigadores y divulgadores de la gastronomía mexicana, dejó el plano terrenal. Algunos tuvieron la fortuna de llamarlo maestro. Yo no la tuve. Cada año pensaba que ahora sí tomaría el Diplomado de Cultura y Gastronomía Mexicanas y no sucedió. De él me queda al menos el recuerdo de su voz pausada y sus comentarios agudos cuando pude entrevistarlo. Yuri de Gortari fue un letradísimo personaje de la cultura mexicana que desenvainó la espada por la cocina que a muchos avergonzaba antes de la declaratoria de la UNESCO y del boom mediático: antes de los World’s 50 Best Restaurants, de los Enrique Olvera, de los Jorge Vallejo. A él le tocó confrontar a personajes que llamaron ‘poca cosa’ a la cocina mexicana y a quienes se referían a un taco como un gesto culinario vulgar. A Yuri le apasionaron las minucias del paso a paso, los ingredientes endémicos, las personalidades que resguardaban el saber culinario, las recetas que se transmiten como ADN sagrado. Bajo el grito de guerra #hagamospaís, él y su pareja Edmundo Escamilla, reclutaron en sus filas a alumnos, amas de casa y cocineros que como ellos tuvieron la convicción de salvar la cocina mexicana del desuso, del ‘mexican curious’. En la institución que fundaron, la Escuela de Gastronomía Mexicana (ESGAMEX), enseñaron sobre aquello a lo que había que ponerle una lupa grande en la cocina nacional: desmenuzaron sus técnicas, sus regiones y preparaciones, sus periodos históricos. Claudio Poblete, periodista, director y fundador de Culinaria Mexicana, apunta que “Yuri y Edmundo, al fundar ESGAMEX, pusieron la primera piedra en los planes de estudios formales de la cocina mexicana”. ¿Qué más trascendente que eso? Claudio comenta además que la mejor forma preservar su legado sería que, “se instituya la cátedra Yuri de Gortari en todas las universidades gastronómicas de México y que haya por lo menos un año de clases de cocina mexicana con su método de enseñanza”. Hay quienes el martes perdieron una fuente de sabores entrañables. Su amigo Alejandro Cabral afirma que de la mano de Yuri no sólo probó la mejor cochinita de su vida, sino que tuvo un instante de revelación: “Hizo las tortillas y luego les puso un poco de manteca. Las tortillas estaban apiladas para mantener su calor y así la manteca iba derritiéndose. Las comí con frijoles refritos –unos que hacía en manteca hasta que se iban secando–. El sabor de los frijoles combinados con el maíz y la manteca me hicieron llorar”. La gente que conoció a Yuri afirma que nadie defendía la cocina mexicana de las muletillas y las modas pasajeras como él. Hablan de su coherencia en la forma de mirar, decir y hacer cocina, siempre en función de preservar las tradiciones. Sus ideas firmes le significaron partidarios y detractores. “Yuri y Edmundo eran fieles a sus principios y no comprometían su visión de la cocina nacional ante ninguna visión comercial”, comenta Claudio Poblete.Desde el martes, los que tomaron clases con él y los que no recordaremos a Yuri por sus programas interesantísimos en el Canal Once, por su saber en libros como El maíz de boca en boca, Recuerdos de chocolate y Guisos y golosos del barroco, por ser el gran estudioso de la gastronomía mexicana y por dignificar lo nuestro. Lo recordaremos porque cuando éramos libres y salíamos de viaje había alguien que ya sabía que México no sólo vivía de nachos y chimichangas. Divulgadores como él nos hacen llevar con orgullo la camiseta, el mandil y el huipil.Fotos: Bertha Herrera
Los restaurantes son parte esencial de la economía en México, generan 5.6 millones de empleos directos e indirectos y trabajan de la mano con una extensa red de proveedores mexicanos, muchos de ellos provenientes del campo. Tan sólo en 2020, como consecuencia de la crisis sanitaria, en México se perdieron alrededor de medio millón de empleos; mientras que en la Zona Metropolitana del Valle de México se cerraron 13 mil 500 establecimientos de forma definitiva. De acuerdo con la Canirac (Cámara Nacional de la Industria de Restaurantes y Alimentos Condimentados), ocho de cada diez restaurantes podrían cerrar sus puertas como consecuencia de esta crisis pandémica. El efecto económico que ocasionó el cierre de restaurantes en abril del 2020 fue devastador para la industria. Resistieron el permanecer cerrados, sólo con servicio a domicilio, durante casi cuatro meses. Sus esfuerzos fueron titánicos para conservar sus plantillas laborales y solventar sus gastos operativos tales como rentas, contribuciones, impuestos y servicios, sin apoyos gubernamentales. La anhelada apertura y el retorno a la nueva normalidad exigió aforos controlados (de 30 o 40%) y gastos adicionales para cumplir con las medidas de seguridad y prevención dictaminadas por instituciones mundiales, tales como barreras físicas y artículos de protección para trabajadores, proveedores y clientes. Así, restaurantes de gran tradición en todo el país bajaron sus cortinas y dijeron adiós para siempre. En Ciudad de México, por citar sólo algunos ejemplos, cerraron: Lampuga Condesa que estaba por cumplir 15 años; la Trattoria Della Casa Nuova, tras hacer felices a comensales del sur de la ciudad por 40 años; Sir Winston Churchill's, con una trayectoria de casi 50 años o La Vaquita, cantina que durante 100 años tuvo sus puertas abiertas en el Centro Histórico. Restaurantes extintos y muchos más al borde de su extinción. Por este motivo, en la Ciudad de México y el Estado de México, un grupo de 516 restauranteros emitieron el 7 de enero de 2021 un desplegado con el grito de auxilio: ¡Abrir o morir! Tras el nuevo cierre que se instauró a partir del 18 de diciembre de 2020 a la fecha por el semáforo rojo de ambas entidades. “Tan sólo el anuncio del cierre de nuestros establecimientos por tres semanas provocó un incremento de 10% de empleos perdidos a los ya registrados”, declaran. Incapaces de mantenerse y sin ahorros, solicitaron la declaración de la industria restaurantera como actividad esencial, así como el apoyo a la economía formal y regulación de otras actividades. Señalaron que estudios internacionales han demostrado que los restaurantes, con las medidas de seguridad que tomaron, no son fuente de contagio. Su mensaje es claro: “¡Abrimos o morimos!”.El día de hoy (8 de enero), la Jefa de Gobierno de la Ciudad de México anunció el mantenimiento del semáforo rojo con cierre de actividades no esenciales y la condonación del Impuesto Sobre Nóminas para restaurantes.La realidad es compleja para los restaurantes que han sobrevivido, también para los miles de trabajadores que integran sus equipos de trabajo y la cadena de valor que trabaja con éstos como son verdulerías, panaderías, tortillerías, carnicerías, pollerías, por mencionar algunos. Esperemos que 2021 no condene a la extinción esta industria mexicana.
Una campanada, una uva y un deseo es una tradición de fin de año que cada 31 de diciembre nos atraganta, pero que al mismo tiempo es uno de los rituales de año nuevo favoritos por todo lo que representa, e incluso mágico, porque lo hacemos en la mística medianoche y el número 12 se repite: 12 campanadas, 12 de la noche, 12 meses, 12 uvas, 12 deseos.Porque si sacar las maletas nos asegura un viaje en el año que inicia, las uvas garantizan comenzar el año con metas, anhelos positivos para una nueva temporada, además de un poco de adrenalina y mucha diversión, por ver quién si puede seguirle el paso a las uvas y las campanadas.Pero esta tradición ya bastante extendida en América Latina es en realidad originaria de España. Su historia, de acuerdo con el libro España, del periodista Jeff Koehler, tiene dos posibles teorías. Una situada en el siglo XIX y la segunda, a principios del siglo XX.La primera teoría tiene que ver con los burgueses españoles imitando a los burgueses franceses, cuya celebración de víspera de año nuevo era comer uvas y tomar vino espumoso. De ahí, la costumbre pasó a los madrileños, que iban a la Puerta del Sol a oír las campanadas de la medianoche y comer uvas, como la clase alta, pero con ironía y como burla.La otra se remonta al siglo XX, cuando los productores de Aledo, en Alicante, tuvieron un excedente en su cosecha de uvas blancas y decidieron venderlas a un bajo precio. Estas uvas son actualmente tan famosas, que se conocen como las uvas “de la buena suerte” e incluso se venden en Aledo paquetes de 12 en envases especiales para recibir el Año Nuevo.Empezar el año con buenos deseos siempre es una buena forma de inspirarte y decretar prosperidad para el nuevo ciclo que se inicia, así que si comes uvas o no, la fiesta de Año Nuevo siempre contagia su optimismo y nosotros también queremos compartirlo contigo con 12 consejos para recibir el nuevo año.
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