Recetas de pollo que no debes olvidar
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Recetas de pollo que no debes olvidar

Por Kiwilimón - Febrero 2012
El pollo presenta propiedades benéficas a la salud muy imporntantes. Aporta un alto contenido en proteínas de valor biológico. La carne de pollo, no posee gran cantidad de purinas (como sucede en a carne de la vaca), y las cuales son responsables del mayor trabajo digestivo. El pollo tiene un menor contenido de grasa y se le considera un alimento de fácil digestión que puede ser utilizado en afecciones gástricas, así como en personas con niveles altos de ácido úrico en sangre. Posee alto contenido en hierro y ácido fólico, los cuales aportan protección al organismo de la anemia; su aporte de vitaminas del complejo B favorecen el funcionamiento del sistema nervioso; los minerales que posee (potasio, magnesio y fósforo) contribuyen a un buen estado neuromuscular que facilitan el trabajo de contracción de los músculos, así como la transmisión del impulso nervioso. Sabiendo lo anterior, aquí les dejamos una lista de recetas con pollo, muy buenas y deliciosas; además de que la aportacion nutricional es excelente para toda la familia. Tomen nota. Pollo al Limon y Alcaparras Este pollo es delicioso e ideal para una rica comida o cena. La receta tiene limón y alcaparras que le dan un sabor muy rico al pollo. Pollo Cacciatore Una receta muy rica, el pollo Cacciatore es una receta tradicional italiana en donde el pollo se cocina en una salsa de vino, jitomate, especies y alcaparras. Pollo Tikka Masala Deliciosa receta de Pollo Tikka Masala, uno de los platos más populares de la India. Consiste en trozos de pollo en una salsa de tomate con especias. Pollo Tagine Marroqui Un rico pollo al estilo Marroqui con aceitunas, jitomate y especies. Pollo Sentado en la Cerveza Increible pollo jugoso totalmente doradito por fuera . Divertido para las parilladas. Pollo Parmesana Una receta muy rica de pollo con salsa de jitomate tipo pizza y queso. Pollo con Coca Cola Este pollo es para las personas que les gusta el sabor "Agridulce" es delicioso... ampliamente recomendado. Pollo Marsala con Champiñones Una nueva variación a la clásica receta de pollo Marsala, cocinada con un poco de queso mascarpone y mostaza dijon. Pollo al Grill en Salsa de Mostaza y Limón En esta receta el pollo se marina en una salsa de mostaza y limón por mínimo dos horas y se cocina en la parrilla. Queda un pollo jugoso y lleno de sabor. Pollo en Salsa de Cacahuate Una buena variacion a la famosa receta de Pollo Almendrado. En esta se prepara con cacahuates, tomate y un toque de Jerez. Tajine de Pollo El pollo en esta receta se cocina en un caldo de especies con azafrán. Es riquísimo con arroz, almendras fileteadas y unas pasitas.
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En Perú me enamoré dos veces. La primera fue con las montañas, en el camino de seis meses que tracé de Cusco a Chiclayo. La segunda, más reciente, en una visita de diez días a Lima y Nazca. El motivo era casi contrario: en esta ocasión quería comerme la capital a mordidas. A la par extrañaba el acento, los huaynos, la cerveza Cusqueña, los chifles de la calle; en fin, extrañaba mi Perú. Pasadas las primeras veinticuatro horas de mi llegada no había duda: la cocina peruana me había reconquistado. En ese entonces su gastronomía ya había explotado como bomba ante la crítica mundial: por todos lados era reconocida como una de las más complejas y, claro, como una de las mejores. Después de recorrer prácticamente todo el país entre mi primera y segunda visita, lo que más añoro de la cocina peruana son los sabores del humo de la serranía. La pachamanca (manjar de carnes y verduras cocinadas bajo la tierra) me sabe a los Andes cuando sus picos inasequibles eran la cobija de mis noches. Lo relaciono con el recuerdo de las edificaciones monumentales incas, con su energía mística y abrumadora. Ahí, a más de 2400 m de altura, la cultura podía disfrutarse en un potaje denso donde no faltaba la papa, el ají, el huacatay. Jamás me he comido una palta (aguacate) más grande o una piña más dulce que las que probé allá en las alturas.Pero las regiones en Perú dividen los hallazgos. La accidentada geografía, los asentamientos y las migraciones terminaron por agrupar sus preparaciones: las hay marinas, las hay fusión –chifa y nikkei– andinas, criollas, africanas, amazónicas... Rico por donde se le vea. La más laureada quizá sea la cocina marina:es una ceremonia rendida al inmejorable producto de las corrientes frías de Humboldt en el Pacífico y adicionada casi siempre con toques orientales. Como en todos los países lo esencial se concentra en la capital. Hay que esquivar puestos y personas en las banquetas para llegar al ceviche o la leche de tigre más fresca en el Mercado no. 1 de Surquillo. Para un buen comilón de cocina china se toma camino al centro y se llega a San Joy Lao –imperdible el arroz chaufa de charqui y chanchito–. En barrios como Miraflores y San Isidro están las joyas intelectualizadas de los grandes chefs locales como Virgilio Martínez de Central, Pía León de Kjolle o mi gran favorito, Mitsuharu Tsumura de Maido, que lleva a la cumbre los sabores nikkei (mitad peruanos, mitad japoneses). Imposible dejar de mencionar a Astrid y Gastón de Gastón Acurio, el gran caudillo de la gastronomía peruana por el mundo; los sitios relativamente nuevos como Osso o los de siempre como Fiesta.Atrás nunca se quedan los guisos de las picanterías, los picarones que se consiguen en las tiendas cuando es temporada, y los anticuchos de las esquinas que lo encuentran a uno cuando lleva puesta la madrugada. Su olor a carne especiada hecha al carbón llama lo mismo que un anuncio gigante de neones. En las picanterías convergen los saberes de la cocina popular. Me da nostalgia pensar en sus chicharrones, sus chupes (caldos)– y sus patitas de chancho. En estos pequeños locales generalmente resguardados por una matriarca se recoge el génesis de la gran gastronomía peruana y las técnicas transmitidas por generaciones. Son de tanto valor las picanterías que varios distritos las han declarado Patrimonio Cultural de la Nación. La cocina peruana no se salva de lo exótico, lo intrincado. ¿Alguna vez han probado carne de llama, alpaca o cuy? En algunas zonas de Perú son un manjar. Y es que la textura de la alpaca es inigualable, se deshace a penas se le hinca el tenedor. Para mí era todo lo que pedía –y uno o dos pisco sours– tan pronto volvía al Cusco cada viernes, después de una semana internada en las montañas. A la cuenta faltan mil guisos, decenas de bebidas, postres que hacen suspirar y las preparaciones de regiones como Chiclayo o Arequipa. Trataré de hablar de todo en otras cartas editoriales. Tal vez con palabras pueda expresar todo el amor que siento por esta cultura y su comida. Mientras tanto, les comparto con todo cariño y respeto, una receta originaria de la ciudad de Huancayo y un imperdible de los restaurantes de Lima: la papa a la huancaína. La preparación original lleva obviamente ají amarillo, aunque aquí la hicimos con pimiento amarillo para que las cocineras de casa pudieran encontrarlo fácilmente. ¿Les digo algo? ¡Quedó buenaza!
En Perú me enamoré dos veces. La primera fue con las montañas, en el camino de seis meses que tracé de Cusco a Chiclayo. La segunda, más reciente, en una visita de diez días a Lima y Nazca. El motivo era casi contrario: en esta ocasión quería comerme la capital a mordidas. A la par extrañaba el acento, los huaynos, la cerveza Cusqueña, los chifles de la calle; en fin, extrañaba mi Perú. Pasadas las primeras veinticuatro horas de mi llegada no había duda: la cocina peruana me había reconquistado. En ese entonces su gastronomía ya había explotado como bomba ante la crítica mundial: por todos lados era reconocida como una de las más complejas y, claro, como una de las mejores. Después de recorrer prácticamente todo el país entre mi primera y segunda visita, lo que más añoro de la cocina peruana son los sabores del humo de la serranía. La pachamanca (manjar de carnes y verduras cocinadas bajo la tierra) me sabe a los Andes cuando sus picos inasequibles eran la cobija de mis noches. Lo relaciono con el recuerdo de las edificaciones monumentales incas, con su energía mística y abrumadora. Ahí, a más de 2400 m de altura, la cultura podía disfrutarse en un potaje denso donde no faltaba la papa, el ají, el huacatay. Jamás me he comido una palta (aguacate) más grande o una piña más dulce que las que probé allá en las alturas.Pero las regiones en Perú dividen los hallazgos. La accidentada geografía, los asentamientos y las migraciones terminaron por agrupar sus preparaciones: las hay marinas, las hay fusión –chifa y nikkei– andinas, criollas, africanas, amazónicas... Rico por donde se le vea. La más laureada quizá sea la cocina marina:es una ceremonia rendida al inmejorable producto de las corrientes frías de Humboldt en el Pacífico y adicionada casi siempre con toques orientales. Como en todos los países lo esencial se concentra en la capital. Hay que esquivar puestos y personas en las banquetas para llegar al ceviche o la leche de tigre más fresca en el Mercado no. 1 de Surquillo. Para un buen comilón de cocina china se toma camino al centro y se llega a San Joy Lao –imperdible el arroz chaufa de charqui y chanchito–. En barrios como Miraflores y San Isidro están las joyas intelectualizadas de los grandes chefs locales como Virgilio Martínez de Central, Pía León de Kjolle o mi gran favorito, Mitsuharu Tsumura de Maido, que lleva a la cumbre los sabores nikkei (mitad peruanos, mitad japoneses). Imposible dejar de mencionar a Astrid y Gastón de Gastón Acurio, el gran caudillo de la gastronomía peruana por el mundo; los sitios relativamente nuevos como Osso o los de siempre como Fiesta.Atrás nunca se quedan los guisos de las picanterías, los picarones que se consiguen en las tiendas cuando es temporada, y los anticuchos de las esquinas que lo encuentran a uno cuando lleva puesta la madrugada. Su olor a carne especiada hecha al carbón llama lo mismo que un anuncio gigante de neones. En las picanterías convergen los saberes de la cocina popular. Me da nostalgia pensar en sus chicharrones, sus chupes (caldos)– y sus patitas de chancho. En estos pequeños locales generalmente resguardados por una matriarca se recoge el génesis de la gran gastronomía peruana y las técnicas transmitidas por generaciones. Son de tanto valor las picanterías que varios distritos las han declarado Patrimonio Cultural de la Nación. La cocina peruana no se salva de lo exótico, lo intrincado. ¿Alguna vez han probado carne de llama, alpaca o cuy? En algunas zonas de Perú son un manjar. Y es que la textura de la alpaca es inigualable, se deshace a penas se le hinca el tenedor. Para mí era todo lo que pedía –y uno o dos pisco sours– tan pronto volvía al Cusco cada viernes, después de una semana internada en las montañas. A la cuenta faltan mil guisos, decenas de bebidas, postres que hacen suspirar y las preparaciones de regiones como Chiclayo o Arequipa. Trataré de hablar de todo en otras cartas editoriales. Tal vez con palabras pueda expresar todo el amor que siento por esta cultura y su comida. Mientras tanto, les comparto con todo cariño y respeto, una receta originaria de la ciudad de Huancayo y un imperdible de los restaurantes de Lima: la papa a la huancaína. La preparación original lleva obviamente ají amarillo, aunque aquí la hicimos con pimiento amarillo para que las cocineras de casa pudieran encontrarlo fácilmente. ¿Les digo algo? ¡Quedó buenaza!
La gastritis es una de las enfermedades más comunes entre los padecimientos del sistema digestivo, pero ¿sabías que además aumenta en diciembre, debido a las comidas navideñas con mayor contenido calórico, irritante y condimentado?De acuerdo con información de la Secretaría de Salud, “las personas pueden subir hasta 5 kilos en temporada navideña y de fin de año”, y quienes ya padecen de enfermedades gastrointestinales, como la gastritis, pueden presentar síntomas más graves.El término gastritis se refiere a cualquier afección que implique inflamación del revestimiento del estómago. Comer ciertos alimentos y evitar otros puede ayudar a las personas a controlar sus síntomas de gastritis, como la indigestión, el dolor abdominal, las náuseas y la sensación de saciedad.Alimentos a evitar cuando tienes gastritisLa dieta es un factor muy importante en la salud digestiva y la salud en general. Llevar una dieta amigable con la gastritis puede ser de gran ayuda para aliviar los síntomas y ayudarlo a sentirse mejor. Así como ya te dijimos qué alimentos evitar cuando tienes colitis, se recomienda evitar los siguientes alimentos irritantes que puedan empeorar la gastritis:alcoholcafétomates y algunas frutas ácidasjugos de frutaalimentos grasoscomida fritabebidas carbonatadascomida picanteLos alimentos con alto contenido de grasa pueden empeorar la inflamación en el revestimiento del estómago. Por otra parte, algunas formas de gastritis son causadas por beber alcohol con demasiada frecuencia o beber demasiado en un periodo corto.Así, en Navidad lo mejor será medirte con las bebidas alcohólicas, con las grasas y con los refrescos; si ya tienes además identificadas ciertas comidas que te provocan o empeoran los síntomas, evítalas también.En cuanto a lo que sí debes comer cuando padeces gastritis, algunos alimentos pueden ayudar a controlarla y disminuir los síntomas, por ejemplo:alimentos ricos en fibra, como cereales integrales, frutas, verduras y frijolesalimentos bajos en grasa, como pescado, carnes magras y verdurasalimentos con baja acidez, incluidos vegetales y frijolesbebidas no carbonatadasbebidas sin cafeínaRecuerda que además de cuidar tu dieta, consultar con un doctor especialista siempre será lo mejor cuando padeces gastritis o cualquier otra enfermedad.
La pimienta negra no sólo le da mucho sabor a tus alimentos, también posee muchas propiedades para la salud de quien la consume, más allá de simplemente ayudarte a bajar de peso.También conocida como la reina de las especias, la pimienta negra tiene una gran cantidad de beneficios, pues es buena para la digestión, te ayuda a absorber nutrientes, contiene antioxidantes y puede mejorar los niveles de colesterol, el control del azúcar en sangre y la salud cerebral. Descubre con nosotros si realmente sirve para bajar de peso y sus propiedades benéficas.1. AntioxidantesLa pimienta negra es rica en un compuesto vegetal llamado piperina, que según estudios de probeta tiene potentes propiedades antioxidantes. Esto significa que te ayuda a combatir los radicales libres, aquellas moléculas inestables que pueden dañar las células, causantes de envejecimiento prematuro o enfermedades cardíacas, por ejemplo.Algunas investigaciones sugieren que una dieta rica en antioxidantes puede ayudar a prevenir o retrasar los efectos dañinos de los radicales libres, mientras que otros estudios de probeta y en roedores han observado que los suplementos de piperina y pimienta negra molida pueden reducir el daño de los radicales libres.2. Propiedades antiinflamatoriasMuchos estudios de laboratorio sugieren que la piperina, el principal compuesto activo de la pimienta negra, puede combatir eficazmente la inflamación, un factor relevante en muchas afecciones, como artritis, enfermedades cardíacas o diabetes. Sin embargo, los efectos antiinflamatorios de la pimienta negra y la piperina aún no se han estudiado ampliamente en personas.3. Puede ayudar a mejorar la salud intestinalInvestigaciones preliminares han sugerido que la pimienta negra puede aumentar las bacterias buenas en su intestino, y esto se ha relacionado con la función inmunológica, el estado de ánimo, las enfermedades crónicas. 4. Puede mejorar los niveles de azúcar en la sangreLos estudios que se han realizado en animales, como ratas alimentadas extracto de pimienta negra, sugieren que la piperina puede ayudar a mejorar el metabolismo del azúcar en sangre. Además, 86 personas con sobrepeso que tomaron un suplemento que contenía piperina y otros compuestos durante 8 semanas experimentaron mejoras significativas en la sensibilidad a la insulina, una medida de qué tan bien la hormona insulina elimina la glucosa del torrente sanguíneo.Sin embargo, no hay evidencia de si se producirían los mismos efectos con la pimienta negra sola, ya que en este estudio se utilizó una combinación de muchos compuestos vegetales activos.Pimienta negra para bajar de pesoSe cree que si se añade pimienta negra al té verde y si toma varias veces al día, esta especia y su basto contenido de fitonutrientes ayuda a descomponer el exceso de grasa, a mejorar el metabolismo y, finalmente, ayudar a perder peso. Sin embargo, no hay evidencia científica que respalde esto.Lo que sí ha sido relevante es el uso de compuestos de la pimienta llamados alcamidas y piperamidas como “bactericidas, fungicidas, antiinflamatorios, anestésicos e incluso antivirales”, los cuales ayudarían a combatir la enfermedad covid-19, de acuerdo con un estudio reciente del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados del Instituto Politécnico Nacional (Cinvestav).Según declaraciones del Centro de Investigación, Mercedes G. López y Jorge Molina Torres identificaron “un tipo de piperamidas que pueden contener la propagación del SARS-CoV-2 en el organismo”, pero aún falta para que esta investigación sea conclusiva.
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