Día de SPA en casa para relajarte con mamá
Día de las Madres

Día de SPA en casa para relajarte con mamá

Por Kiwilimón - Mayo 2020
Se acerca el Día de las Madres, una celebración muy especial para compartir con la persona que te dio la vida y además de consentirla con comida rica y preparada por nosotros mismos, una manera increíble de pasar un día juntas es hacerle un SPA casero para relajarla y dejarla hermosa.

Transformar tu casa en un SPA es una excelente opción, porque es cómodo, económico y dentro de tu espacio más íntimo; un pretexto perfecto para estar con ella, atenderla y ponerse al día.

Para hacerlo, no olvides crear un ambiente adecuado para comenzar a relajarse, puedes poner velitas y algunos inciensos para entrar en un buen mood y ofrecerle una copa de vino o un té relajante.

Como en un SPA real, puedes empezar con una exfoliación para eliminar células muertas y que los tratamientos penetren mejor. Aquí te compartimos recetas de algunos exfoliantes caseros que puedes hacer con ingredientes naturales:

Exfoliante de rostro

-Café
Agrega un poco de café molido a una crema de cara. Humedece el rostro y realiza movimientos circulares. Lávate con agua tibia.

-Exfoliante de leche y avena
Mezcla bien 2 cucharadas de leche en polvo, media taza de avena molida y una cucharadita de maicena. Agrega agua poco a poco hasta formar una pasta. Deja reposar la mezcla por un minuto. Aplícala en el rostro y el cuello con un masaje. Enjuaga con agua.

-Exfoliante natural de azúcar moreno
Mezcla un poco de azúcar moreno con crema limpiadora. Con el rostro húmedo, aplica la mezcla con movimientos circulares. Lávate con agua tibia.

Mascarillas

Antes de comenzar con las mascarillas, te recomendamos purificar la cara con vapor, sólo necesitas ollas con agua caliente. Debes inclinar el rostro, con una toalla cubriendo la cabeza, para dejar que el vapor abra los poros y los tratamientos sean más efectivos.

Ahora sí, es momento de ponerse mascarillas faciales y unas hechas en casa les vendrán bien. Estos son algunas de las que pueden hacer para cualquier tipo de piel:

-Mascarilla de aguacate y aceite de almendras
Utiliza medio aguacate maduro, tritúralo con un tenedor y agrega dos cucharaditas de aceite de almendras. Puedes sustituir el aceite de almendras por aceite mineral (aceite de bebé), pues es un excelente hidrantante. Aplícala por todo el “rostro” y déjala durante 20 minutos. Retira con agua tibia.

-Mascarilla de aceite de coco y oliva
Mezcla dos cucharadas de aceite de coco extra virgen con una cucharada de aceite de oliva. Esparce sobre el rostro y deja reposar por 20 minutos. Retira con agua tibia. Esta mascarilla hidrata y limpia los poros.

-Mascarilla de papaya
Corta una rebanada de papaya y quita las semillas. Frota con cuidado la papaya sobre tu rostro, enfocándote en las líneas alrededor de los ojos y la boca. Deja secar durante 20 minutos y enjuaga con agua tibia. Las enzimas de esta fruta ayuda a reparar el daño hecho por el sol, hidrata las líneas de expresión disminuyéndolas y hará que tu cutis y el de tu mamá luzcan radiantes.

Las mascarillas son un tratamiento muy efectivo y no son exclusivas de la cara, estos son algunos tratamientos que puedes hacerle a mamá:

-Mascarilla de mayonesa para el pelo
La mayonesa es un acondicionador natural que suaviza y da brillo al cabello,
Necesitas mezclar una taza de mayonesa, media taza de aceite de oliva y 3 yemas de huevo, ponerlo en el pelo, dejarlo 20 minutos y luego enjuagar.

-Mascarilla de yogurt para las manos
El yogur es un ingrediente rico en ácido láctico, el cual actúa como limpiador natural y agente exfoliante para acabar con las células muertas. Para usarlo, toma un cucharada de yogur natural y aplícala sobre las manos realizando masajes circulares durante cinco minutos y luego enjuaga.

-Mascarilla hidratante de avena para pies
Esta mascarilla es ideal para pies agrietados. Antes de empezar debes remojar tus pies en agua tibia con bicarbonato de sodio por 10 minutos, luego haz una exfoliación con azúcar y aplica la siguiente mezcla: 2 tazas de avena, 1 taza de harina, media taza de miel y media taza de aceite de oliva. Déjala reposar por 20 minutos y enjuaga con agua tibia. Para finalizar aplica crema hidratante.
Asegúrate de tener todo lo que necesitas desde antes para que no tengas que estar buscándolo a la mera hora. Y ¡manos a la obra! dedícale todo un día para hacerle sentir a mamá todo lo que es para ti.
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Ser pionera en la cocina no es fácil. Corrijo. Ser pionero en cualquier ámbito es una rareza. Chepina Peralta fue de aquellas señaladas para abrir brechas y lo hizo prendada de las recetas: en los años sesenta fue la primera conductora mujer en liderar un programa culinario en América Latina. En los noventa años que Lucía Josefina Sánchez Quintanar vivió, nos hizo soñar con los sabores de aquello que la mirábamos hacer del otro lado del televisor. La semana pasada partió, pero está claro: Chepina Peralta es cultura popular mexicana. Su legado no se va a ningún lado.Chepina fue la conductora de programas inolvidables como La Cocina de Chepina, Chepina en tu cocina y por supuesto, Sal y Pimienta, entre muchos otros. En cada uno, siempre la enmarcaban la barra de una cocina y unos anaqueles de set, mientras parada o sentada, pelaba ingredientes, agregaba especias y salpicaba sin reparos. En ella no había poses ni rituales histriónicos. Al contrario. En sus programas nos hacía creer que la comida rica estaba al alcance de todas las manos y que lo máximo sería probar algo que viniera de las de ella. A mí personalmente me inspiró a los siete años a fantasear con mi propio programa culinario. Muy a pesar de la cocina de mis padres, yo no agregaba espinacas ni acelgas en la licuadora cuando veía Sal y Pimienta. Lo que ella evocaba en mí era crear, divertirme: “Amigos, el día de hoy prepararemos unos deliciosos bombones con papitas… y pimienta… y cátsup… y galletas… en la tostadora. ¡Van a quedar buenísimos!”. Chepina no sólo inspiró a niños y sus madres, sino a generaciones de familias que comenzaron a comer con los ojos. Gracias a ella –la señora del mandil floreado– muchas mujeres decidieron darle descanso al microondas, comer menos guisos de congelador. La cocina y la salud de las generaciones abre-fácil conocimos la esperanza de lo hecho en casa. Pero que a nadie engañe esa dulzura de tía entrañable, de abuela consentidora. Chepina Peralta supo construir su propio emporio alrededor de las recetas. Ella no estudió para cocinera. Según su descripción era una “maestra en el arte de la palabra”, por lo que la conducción de un programa televisivo parecía irle como guante de seda.  Su facilidad de palabra y carisma le valió un espacio fijo en distintas televisoras en las que grabó casi ocho mil programas. De los libros de su autoría se cuentan trece. Hay programas de radio, entrevistas, publicaciones escritas. Todo. Chepina, antes de que la cocina mexicana fuera el orgullo nacional que es ahora, la divulgó, la reincorporó al menú diario con preparaciones fáciles y accesibles para las amas de casa. La cocina de los años setenta y ochenta estuvo marcada por sus cremas de verduras, por sus mixiotes, sus atoles, sus tortitas de papa, sus pasteles salados y sus gelatinas. Sin más, definió la cocina de todos los días en el devenir de los años. En el marco del Festival Morelia en Boca de 2017, Chepina Peralta recibió un reconocimiento por el mérito de sus cuarenta años de carrera. Aún tengo el recuerdo de la chef contando emocionada que había sido a través de la cocina que había conocido México, el mundo y, sobre todo lo demás, a sí misma. Chepina seguirá siendo la inspiración de quienes pensamos que cocinar es alegría, terapia y autoconocimiento, y que un plato a la vez se puede cambiar a otros, a uno mismo.
Hay tipos de comida ya consagradas y famosas en todo el mundo, como la la italiana, por ejemplo, pero en años recientes, la gastronomía de Perú se ha ganado su lugar, gracias a sus sabores, su variedad y multiculturalidad.De hecho, Perú tiene varios restaurantes muy reconocidos a nivel mundial, como Astrid y Gastón, un lugar tan importante, que no puede hablarse del renacimiento de la gastronomía de este país sin mencionar al chef Gastón Acurio y a su esposa, la chocolatera alemana, Astrid Gutsche.Pero, ¿cómo es que ganó fama y qué la hace tan famosa y particular? A continuación te contamos un poco sobre ello.La variedad que aportan sus regiones geográficasEn Perú, costa, montaña y selva convergen en su gastronomía y cada una de ellas ofrece sus propios platos tradicionales cocinados con ingredientes locales. Así, la ya mundialmente conocida quinoa se encuentra en las zonas montañosas; mientras que en la costa se cultivan limas y uvas, y raíces de yuca y peces como el paiche (el pez más grande del río Amazonas) se encuentran en la selva.Su multiculturalidadLa mezcla de sabores en la cocina peruana refleja la mezcla de culturas que han llegado a Perú durante los últimos 500 años. Desde la cocina prehispánica, con sus platos y métodos de cocción como la pachamanca y el cuy chactado, pasando por la colonización española en el siglo XVI, con su introducción de platos de influencia morisca, hasta los inmigrantes chinos que llegaron en el siglo XIX, la cocina se ha fusionado a la perfección. Otras grandes influencias gastronómicas son las cocinas africana, italiana y japonesa.El mejor piscoEste licor famoso por la bebida pisco sour es un excelente aperitivo para antes del almuerzo o la cena. El pisco se destila en regiones del sur del país como Moquegua, Arequipa, Tacna e Ica, y de hecho, en esta última región hay un pueblo que se llama Pisco. Además, hay varios tipos que se diferencian en aroma y sabor: pisco acholado, italia, mosto verde y quebranta. Su enorme variedad de papasLas papas son tubérculos nativos del Perú y de las 5 mil variedades que existen en el mundo, tan sólo en Perú encontrarás 2 mil 694, en todas las formas, colores y texturas. Los peruanos comen papas con casi todos los demás platos y su devoción por la verdura es tan fuerte que incluso tienen su propio día nacional: el 30 de mayo.Por estas y muchas otras razones más, la gastronomía peruana merece seguir siendo reconocida, pero sobre todo, ¡degustada! Si tienes curiosidad, aquí puedes encontrar recetas de Perú, como el famoso ceviche o su papa a la huancaína.
Ser pionera en la cocina no es fácil. Corrijo. Ser pionero en cualquier ámbito es una rareza. Chepina Peralta fue de aquellas señaladas para abrir brechas y lo hizo prendada de las recetas: en los años sesenta fue la primera conductora mujer en liderar un programa culinario en América Latina. En los noventa años que Lucía Josefina Sánchez Quintanar vivió, nos hizo soñar con los sabores de aquello que la mirábamos hacer del otro lado del televisor. La semana pasada partió, pero está claro: Chepina Peralta es cultura popular mexicana. Su legado no se va a ningún lado.Chepina fue la conductora de programas inolvidables como La Cocina de Chepina, Chepina en tu cocina y por supuesto, Sal y Pimienta, entre muchos otros. En cada uno, siempre la enmarcaban la barra de una cocina y unos anaqueles de set, mientras parada o sentada, pelaba ingredientes, agregaba especias y salpicaba sin reparos. En ella no había poses ni rituales histriónicos. Al contrario. En sus programas nos hacía creer que la comida rica estaba al alcance de todas las manos y que lo máximo sería probar algo que viniera de las de ella. A mí personalmente me inspiró a los siete años a fantasear con mi propio programa culinario. Muy a pesar de la cocina de mis padres, yo no agregaba espinacas ni acelgas en la licuadora cuando veía Sal y Pimienta. Lo que ella evocaba en mí era crear, divertirme: “Amigos, el día de hoy prepararemos unos deliciosos bombones con papitas… y pimienta… y cátsup… y galletas… en la tostadora. ¡Van a quedar buenísimos!”. Chepina no sólo inspiró a niños y sus madres, sino a generaciones de familias que comenzaron a comer con los ojos. Gracias a ella –la señora del mandil floreado– muchas mujeres decidieron darle descanso al microondas, comer menos guisos de congelador. La cocina y la salud de las generaciones abre-fácil conocimos la esperanza de lo hecho en casa. Pero que a nadie engañe esa dulzura de tía entrañable, de abuela consentidora. Chepina Peralta supo construir su propio emporio alrededor de las recetas. Ella no estudió para cocinera. Según su descripción era una “maestra en el arte de la palabra”, por lo que la conducción de un programa televisivo parecía irle como guante de seda.  Su facilidad de palabra y carisma le valió un espacio fijo en distintas televisoras en las que grabó casi ocho mil programas. De los libros de su autoría se cuentan trece. Hay programas de radio, entrevistas, publicaciones escritas. Todo. Chepina, antes de que la cocina mexicana fuera el orgullo nacional que es ahora, la divulgó, la reincorporó al menú diario con preparaciones fáciles y accesibles para las amas de casa. La cocina de los años setenta y ochenta estuvo marcada por sus cremas de verduras, por sus mixiotes, sus atoles, sus tortitas de papa, sus pasteles salados y sus gelatinas. Sin más, definió la cocina de todos los días en el devenir de los años. En el marco del Festival Morelia en Boca de 2017, Chepina Peralta recibió un reconocimiento por el mérito de sus cuarenta años de carrera. Aún tengo el recuerdo de la chef contando emocionada que había sido a través de la cocina que había conocido México, el mundo y, sobre todo lo demás, a sí misma. Chepina seguirá siendo la inspiración de quienes pensamos que cocinar es alegría, terapia y autoconocimiento, y que un plato a la vez se puede cambiar a otros, a uno mismo.
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