Ingrediente de la Semana: Las Fresas
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Ingrediente de la Semana: Las Fresas

Por Kiwilimón - April 2012
Las fresas son un alimento muy nutritivo, saludable y sabroso. Es una de las frutas preferidas por muchas y de las que mejor uso se les puede dar. La fresa tiene muchas propiedades. Aporta muy pocas calorías a pesar de que estamos ante un alimento muy sabroso y nutritivo. Es una de las grandes frutas de la primavera, por lo que hay que aprovechar al máximo su estación. El sabor de las fresas combina a la perfección con muchos otros alimentos, tanto lácteos como frutas, así como con comida salada. Incluso se pueden utilizar para hacer mascarillas que beneficien a tu piel. Hablamos de un alimento que tiene muchas propiedades muy beneficiosas para la salud, ya que contienen una alta cantidad de vitaminas (C y E) y minerales (potasio, magnesio y calcio). Es por ello que las fresas son recomendadas para problemas de retención de líquidos (ya que son diuréticas), de tránsito intestinal (poder laxante), tienen propiedades antiinflamatorias y anticoagulantes y ayudan a que la piel, la vista, los dientes y los huesos se encuentren en buen estado. Es más, contienen mucho ácido salicílico, el principal componente de la aspirina. También su uso externo es beneficioso para la salud: pueden utilizarse como un dentífrico natural y ayudan a que la boca se mantenga limpia y se evite la formación de sarro. También mantendremos alejadas a las caries gracias a la fresa. Recetas de cocina Conoce las recetas con las que puedes preparar platillos deliciosos con la fresa. Toma nota. (te recomendamos hacer click en el título de la receta para más detalles) Tartas de Fresas Estas ricas tartas estan cubiertas de crema batida y fresas. Pannacotta de Fresas Postre tipico italiano que es una especie de gelatina de crema con fresas. Un delicioso postre ligero para la primavera o verano, facil y lucidor. Waffles con Coulis de Fresas Esta receta básica de wafles va servida con una salsita de fresas. La puedes sustituir por miel de maple y un poco de crema batida. Ensalada Verde con Fresas Una rica y fresca receta de lechuga verde con fresas y aderezo de fresas con vinagre balsámico. Fresas con Crema Delicioso postre fácil de hacer contiene fresas y crema con poca azúcar. Postre Frío de Fresas Esta crema de fresa se puede servir en vasitos individuales y hacer con anticipación, queda deliciosa y es super fácil. Gelatina de Vino Tinto con Fresas Rica gelatina con vino tinto y un poco de fresas.  
Para más recetas con fresas, haz click aquí.
 
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Echando a perder se aprende. Pero ¿será que podemos aprender a ser sanos antes de echar a perder nuestro cuerpo o el de nuestros hijos? Como amar, aprender un idioma o usar picante hasta en la sopa, los hábitos que los niños observan en sus padres son reproducidos como espejo. De la misma forma, un niño que desde pequeño observa a sus papás comer vegetales, tarde o temprano hará de esa rutina una ley. La comida es, a todas luces, bendición. Mal usada es veneno. Su misión es cuidar cada parte del cuerpo y procurar su funcionamiento. Aún así es difícil no obsesionarse con el sonido de la fritanga cociéndose en el aceite, difícil que no nos provoque un panqué en el horno, difícil no quejarse de lo sano cuando no es un hábito. Pero aquí la buena noticia: ser un padre sano no cuesta trabajo cuando se hace por amor propio, por amor a los hijos. Además, visto por el lado goloso, comer saludablemente nos regala un comodín para ser usado sin culpa algún día de la semana. Ese es un buen balance. ¿Nos echamos ese panqué de plátano o esos antojitos el domingo? Como muchos de ustedes, también pertenezco a esa generación que creció viendo comerciales infantiles no regulados en la tele. Ya saben, los maguitos, los payasos y las panteras que nos decían que los dulces nos daban súper poderes. Recuerdo que siempre que iba a casa de mis amigas –ciertamente, con alacenas más coloridas y seductoras– me daban envidia sus postres y, sobre todo, sus padres. Los míos eran raritos. Eran sanos. Hoy sinceramente se los agradezco. No es casualidad que México sea el primer lugar en obesidad infantil y el segundo lugar en obesidad en adultos. Y no, los niños no tienen la culpa. En los años ochenta y noventa estaban de moda los añadidos, los conservadores y los colorantes artificiales. Entre más rápido se preparaba algo, mejor. A algunos alimentos reales incluso se los satanizó públicamente hasta que, con el paso de los años, nos enteramos de que el huevo no era esa máquina productora de colesterol y que los carbs y las grasas no eran del todo malos. Al contrario, según me cuenta la Nutrióloga Clínica especializada en diabetes, Jennifer Asencio, necesitamos los carbohidratos para funcionar y pensar. Claro, ella habla de los carbs complejos, no de los que vienen incluidos en la torta de tamal –que, si la amamos, será el motivo por el que valga la pena cuidarse previamente– . Balance, ¿recuerdan? La doctora Asencio afirma que “la glucosa aporta energía al cuerpo, es decir, es el “combustible “. El cerebro, hígado y nuestros músculos funcionan gracias a ella. La glucosa constituye la única fuente de energía del sistema nervioso y de las células sanguíneas, por lo que una persona sana debe ingerir carbohidratos complejos, como granos, arroz, panes integrales y cereales todos los días pero de forma consciente, en un plato balanceado”. No aplica igual en personas con diabetes.Según la American Academy of Pediatrics, antes de los dos años es cuando se forman los hábitos alimenticios de nuestros hijos así que, sobre todo en este tiempo, debe tomarse decisiones nutricionales inteligentes. Un padre sano evitaría para él mismo y para sus hijos azúcares simples como dulces, caramelos, gomitas o pan dulce y los consumiría sólo en ocasiones especiales, en un sábado por la mañana o un día de toda la semana, sin atracones. Elegiría mejores productos, con etiquetas más limpias –esas en las que pueda pronunciar la mayoría de los componentes–. Aprendería a leer la información nutrimental para distinguir en ella los otros nombres del azúcar (edulcorante, sorbitol, dextrosa, etcétera). Haría un consumo responsable.Sólo con mejores decisiones alimenticias podemos tener hijos con mejores posibilidades de vida. Dejar de ver lo “sano” como un estigma y mejor verlo como lo que es: nuestra mejor herencia, la única vía para vivir más y vivir mejor. ¿Me acompañan? Lo podemos hacer juntos.Ensalada de nopal con frijolesSalmón a la parrila con salsa de aguacateSalmón al pibil
Echando a perder se aprende. Pero ¿será que podemos aprender a ser sanos antes de echar a perder nuestro cuerpo o el de nuestros hijos? Como amar, aprender un idioma o usar picante hasta en la sopa, los hábitos que los niños observan en sus padres son reproducidos como espejo. De la misma forma, un niño que desde pequeño observa a sus papás comer vegetales, tarde o temprano hará de esa rutina una ley. La comida es, a todas luces, bendición. Mal usada es veneno. Su misión es cuidar cada parte del cuerpo y procurar su funcionamiento. Aún así es difícil no obsesionarse con el sonido de la fritanga cociéndose en el aceite, difícil que no nos provoque un panqué en el horno, difícil no quejarse de lo sano cuando no es un hábito. Pero aquí la buena noticia: ser un padre sano no cuesta trabajo cuando se hace por amor propio, por amor a los hijos. Además, visto por el lado goloso, comer saludablemente nos regala un comodín para ser usado sin culpa algún día de la semana. Ese es un buen balance. ¿Nos echamos ese panqué de plátano o esos antojitos el domingo? Como muchos de ustedes, también pertenezco a esa generación que creció viendo comerciales infantiles no regulados en la tele. Ya saben, los maguitos, los payasos y las panteras que nos decían que los dulces nos daban súper poderes. Recuerdo que siempre que iba a casa de mis amigas –ciertamente, con alacenas más coloridas y seductoras– me daban envidia sus postres y, sobre todo, sus padres. Los míos eran raritos. Eran sanos. Hoy sinceramente se los agradezco. No es casualidad que México sea el primer lugar en obesidad infantil y el segundo lugar en obesidad en adultos. Y no, los niños no tienen la culpa. En los años ochenta y noventa estaban de moda los añadidos, los conservadores y los colorantes artificiales. Entre más rápido se preparaba algo, mejor. A algunos alimentos reales incluso se los satanizó públicamente hasta que, con el paso de los años, nos enteramos de que el huevo no era esa máquina productora de colesterol y que los carbs y las grasas no eran del todo malos. Al contrario, según me cuenta la Nutrióloga Clínica especializada en diabetes, Jennifer Asencio, necesitamos los carbohidratos para funcionar y pensar. Claro, ella habla de los carbs complejos, no de los que vienen incluidos en la torta de tamal –que, si la amamos, será el motivo por el que valga la pena cuidarse previamente– . Balance, ¿recuerdan? La doctora Asencio afirma que “la glucosa aporta energía al cuerpo, es decir, es el “combustible “. El cerebro, hígado y nuestros músculos funcionan gracias a ella. La glucosa constituye la única fuente de energía del sistema nervioso y de las células sanguíneas, por lo que una persona sana debe ingerir carbohidratos complejos, como granos, arroz, panes integrales y cereales todos los días pero de forma consciente, en un plato balanceado”. No aplica igual en personas con diabetes.Según la American Academy of Pediatrics, antes de los dos años es cuando se forman los hábitos alimenticios de nuestros hijos así que, sobre todo en este tiempo, debe tomarse decisiones nutricionales inteligentes. Un padre sano evitaría para él mismo y para sus hijos azúcares simples como dulces, caramelos, gomitas o pan dulce y los consumiría sólo en ocasiones especiales, en un sábado por la mañana o un día de toda la semana, sin atracones. Elegiría mejores productos, con etiquetas más limpias –esas en las que pueda pronunciar la mayoría de los componentes–. Aprendería a leer la información nutrimental para distinguir en ella los otros nombres del azúcar (edulcorante, sorbitol, dextrosa, etcétera). Haría un consumo responsable.Sólo con mejores decisiones alimenticias podemos tener hijos con mejores posibilidades de vida. Dejar de ver lo “sano” como un estigma y mejor verlo como lo que es: nuestra mejor herencia, la única vía para vivir más y vivir mejor. ¿Me acompañan? Lo podemos hacer juntos.Ensalada de nopal con frijolesSalmón a la parrila con salsa de aguacateSalmón al pibil
El pescado rebozado o pescaditos es un platillo típico de muchas marisquerías, pero también de muchos lugares deliciosos que encuentras en los mercados. Pero si quieres hacer tu propia versión casera, necesitas saber cómo se reboza el pescado.Acompañado con limón y salsa picante, el pescado rebozado también tiene versiones en otros países, como en Inglaterra, donde el fish and chips es un platillo característico. Pero si tú quieres preparar pescado rebozado para unos tacos o para comerlo con limón, tienes que seguir este paso a paso con los mejores tips de la chef de Kiwilimón para que te quede perfecto.Cómo se reboza el pescadoLo primero que tienes que hacer para rebozar un pescado es mezclar 2 huevos por 1 taza de harina. Esto te asegurará cubrir del todo tus filetes; este es el objetivo principal de rebozar y como resultado obtendrás una capa crujiente por fuera y un pescado jugoso por dentro.Los ingredientes con los que puedes rebozar un pescado pueden variar, pero como base, puede elegir entre los siguientes:Harina de trigoHarina de arrozHarina integralFécula de maízHarina de maízPrácticamente puedes usar cualquier harina para hacer un rebozado, lo único importante es sazonar bien la mezcla que hagas con la harina.Añade unos buenos condimentos sobre la mezcla como ajo en polvo, orégano o paprika y esto hará toda la diferencia de sabor.Luego puedes agregar un líquido, este puede ser agua, agua mineral, cerveza e incluso refresco, esto hará que el rebozado quede más airoso y crujiente. Usa un recipiente amplio y profundo para que sea más fácil cubrir bien tu pescado.Antes de rebozarlo con tu preparación, puedes secar el pescado y luego pasarlo por un poco de harina o maicena, esto hará que el rebozado se adhiera bien a nuestro pescado.Finalmente, lo que fríelo en aceite bien caliente para que el rebozado quede crujiente y bien cocido. Ahora puedes poner en práctica este paso a paso con estas recetas:Filete de pescado rebozadoTacos de pescadoTacos de pescado rebozado con aderezo de cilantro y habanero
La sal realza sabores, es casi con seguridad el condimento que nunca falta en la cocina y podría ir en todo lo que cocinas, desde ensaladas hasta helados y bebidas como micheladas o margaritas. La sal es maravillosa, pero la química de los alimentos es tan basta, que provee de otras formas de condimentar sin usarla.Por ejemplo, podrías usar salsa de soya al cocinar carnes o pescados y esta también destacaría el sabor de tu comida y aportaría otros toques, porque puedes sazonar la comida con ella. Esto puede que te vuele la mente (a mí sí me pasó, luego de descubrirlo en el documental de Netflix ‘Sal, grasa, ácido, calor’), porque piénsalo, la sal es básica al preparar comidas y ¿realmente alguna vez te habías planteado condimentar con algo más que no fuera sal?Hay muchos ingredientes y condimentos cercanos a la sal que no sólo sacarán lo mejor de los alimentos, sino que también aportan sus propios sabores únicos. Ya sea que los usemos además o directamente en lugar de sal, estos potenciadores de sabor se pueden convertir en una parte indispensable de tu cocina una vez que aprenda a usarlos.Salsa de soya La salsa de soya, hecha de soya fermentada, está llena de sal y un profundo y oscuro sabor a umami, por lo que le da un sabor profundo e inconfundible a todo lo que toca, desde arroz frito hasta brochetas de pollo marinado. Con ella, por ejemplo, podrías sazonar un pollo asado antes de meterlo en el horno, unas verduras asadas, o incluso usar un poco para sazonar el líquido para estofar costillas.Pescados curados en salSi te gustan las sardinas o las anchoas enlatadas, puedes triturarlas para hacerlas una pasta e integrarlas en un aderezo para ensaladas, de igual forma puedes incluirlo en salsas caseras para pastas. Lo mejor de los pescados curados en sal es que puedes hacerlos menos salados si por ejemplo, los enjuagas bajo el chorro de agua o los remojas en agua fría unas cuantas veces.MisoEl miso es una mezcla fermentada de frijoles de soya y koji (un tipo de moho totalmente seguro que crece en el arroz) que puede diluirse y extenderse a las carnes, mezclarse en adobos y salsas, o en aderezos. Puedes usarlo en casi todas las sopas o estofados que te imagines, desde uan clásica sopa de fideos con pollo hasta un chili de carne de res. Lo mejor es que hay varios tipos diferentes para elegir, con perfiles de sabor que van desde suaves y dulces hasta oscuros y amargos, así que puedes buscar uno que se adapte mejor a lo que sea que quieras condimentar.Salsa de pescadoEsta salsa es como una mezcla entre la salsa de soya y el pescado curado, pero con un sabor más grande y audaz. La salsa de pescado está hecha de pescado salado y fermentado, y aporta a la mesa una salinidad como de mar, junto con muchos sabores a pescado y caramelo. Es común encontrarla en platillos al estilo tailandés, pero puedes usarla en aderezos para ensalada César, platos simples de pasta e incluso en salsa de pizza. Vegetales fermentados o en salmueraLa mayoría de las verduras fermentadas se envasan en una mezcla de sal, agua y especias mientras se someten a su transformación, lo que significa que tanto las verduras como el líquido en el que están pasando son muy saladas. Cortar las partes sólidas y echarlas en una ensalada de granos o revolverlas en una sopa es una excelente manera de agregar condimento y un toque de escabeche. Y una vez que has usado o comido los encurtidos puedes usar la salmuera como cualquiera de los condimentos líquidos anteriores, en un adobo, en un aderezo para ensaladas o en un estofado.Ten en consideración que todas estas opciones son alternativas para condimentar que contienen sal, así que a excepción de la salsa de soya elaborada naturalmente, no serán una forma de reducir tu ingesta de sal, si eso es lo que buscabas, pero sí una manera diferente de darle sabor a tu comida.
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