Los frijoles al estilo mexicano, nutrición y recetas
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Los frijoles al estilo mexicano, nutrición y recetas

Por Kiwilimón - Septiembre 2012
Se sabe muy bien que los frijoles son fuente de carbohidratos, proteínas, vitaminas, minerales y fibra. Además, tienen un bajo contenido de grasa y, por ser un alimento de origen vegetal y además no tiene colesterol. Los carbohidratos complejos que contienen los frijoles ofrecen la ventaja de que se absorben más lentamente que los simples (azúcar, dulces, mieles, confites, etc.), y por tanto no generan aumentos abruptos en los niveles sanguíneos de azúcar, lo cual es algo que ayuda en la alimentación de personas diabéticas. La proteína vegetal que aportan los frijoles es de menor calidad que la que aportan alimentos de origen animal, no obstante, si combinamos los frijoles con granos como arroz, maíz o trigo, vamos a obtener una proteína de alta calidad. Además, este alimento es fuente de hierro, no obstante, el hierro de origen vegetal se absorbe en menor cantidad que el de origen animal. Para contrarrestar esto, podemos acompañar los frijoles con alimentos fuente de vitamina C, tales como ensaladas aderezadas con limón, tomate o frescos de frutas naturales.

Cocina mexicana

En la gastronomía mexicana los frijoles han sido parte fundamental. Se les puede encontrar en una variedad de recetas, ya sea sólos o combinados con otros ingredientes. Por ello es que para estas fechas patrias les queremos compartir algunas recetas a base de este ingrediente delicioso y nutritivo. (recomendamos hacer click en el título de la receta para ver más detalles de preparación de la misma) Sopa de Frijol Negro. El frijol negro es típico de la comida Mexicana, especialmente de la región de Veracruz. Una sopa de frijol es una ideal entrada para empezar una comida. Sopa de Frijol con Chile Chipotle. Una rica sopa de frijol con chile chipotle acompañada de crema y cilantro fresco, sirve con totopos Milpa Real. Crema de Frijol. Rica crema de frijol elaborada con Leche Lala Vital Hombre Deslactosada. Chile Ancho Relleno de Frijol. Un platillo típico mexicano, el chile relleno, en esta receta de frijol. Crema de Frijol al Chipotle. Este platillo mexicano es ideal para aquellos amantes del frijol. Enfrijoladas. Las enfrijoladas son un platillo típico de la región de Oaxaca en México. Consisten en tortillas de maíz bañadas en salsa de frijol. Pueden ir rellenas de huevos revueltos, de pollo o solas. Quesadilla de Platano y Frijol. Las quesadillas hechas en casa son deliciosas y esta nueva combinación de platano macho y frijol te quedará espectacular. La salsa de mole es un buen acompañamiento. Ensalada de Elote con Frijol y Chipotle al Grill. Esta rica ensalada de frijoles con elotes, cebolla morada y pimiento rojo a la parrilla es deliciosa. La puedes llevar a un picnic o para un lunch en la oficina.  

Para conocer más recetas de cocina con frijoles, haz click aquí.

   
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Con una cajita de bicarbonato de sodio prácticamente podrías limpiar toda tu casa. Este ingrediente básico de repostería es una joya para cuando estás intentando usar remedios caseros y naturales en tu rutina de limpieza y nosotras te contaremos cómo utilizar bicarbonato para limpiar.Cuando de limpieza se trata, el bicarbonato es muy versátil, pues se puede usar como un abrasivo suave, un agente desengrasante y un desodorante para disolver la suciedad, eliminar los olores y cortar el cochambre.El bicarbonato de sodio es un agente leudante (es decir, ayuda a que los platillos tengan volumen) que normalmente se usa para ayudar a que los productos horneados se eleven. Por lo general, el mismo bicarbonato que sirve para hacer cupcakes también puede ser utilizado como producto de limpieza natural.Limpieza en la cocina con bicarbonato de sodio Evitar el uso de limpiadores a base de productos químicos en un lugar donde preparas la comida podría ser lo ideal, pues estos pueden ser muy tóxicos y los limpiadores naturales también funcionan bien. Estas son algunas opciones sencillas que puedes tener para limpiar con bicarbonato de sodio.Para desengrasar el horno por fuera, mezcla 3 partes de bicarbonato con 1 parte de agua tibia para formar una pasta. Luego calienta ligeramente el horno durante unos minutos y apágalo. Limpia el cristal de la puerta con un paño húmedo, extiende la pasta en ambos lados de la puerta del horno y deja actuar de 2 a 3 horas hasta que la pasta cambie a un color marrón.Finalmente, limpia ambos lados de la puerta con una esponja húmeda y listo. Puedes usar un raspador de plástico para eliminar cualquier exceso.Para quitarle el mal olor a las esponjas para lavar platos, sumérgelas en un recipiente lleno de agua tibia con 4 cucharadas de bicarbonato de sodio disuelto. Luego déjalas secar al aire y el bicarbonato de sodio habrá hecho maravillas al absorber los olores.Para mantener el refrigerador fresco, el bicarbonato también es un gran aliado. Coloca un tazón pequeño con bicarbonato dentro del refri para ayudar a neutralizar los olores, este funcionará como una esponja para absorber los malos olores y sólo tienes que cambiarlo aproximadamente cada mes.Para quitar las manchas de tópers, déjalos remojando en un recipiente con agua caliente con una pizca de bicarbonato de sodio durante toda la noche y quedarán impecables.El bicarbonato de sodio tiene muchos usos, pero definitivamente, los que te ayudan a limpiar la cocina de manera natural se convertirán en tus favoritos. 
Partamos de una realidad: no existe una mala hamburguesa. Entre dos panes cualquier ingrediente simple adquiere un poder vehemente, casi sobrenatural. Y aunque las opciones pueden ser infinitas, personalmente prefiero dejar fuera la creatividad cuando se habla de ellas. Sí, las aberraciones también son infinitas. El escritor culinario y amante empedernido de las hamburguesas, –como su servidora– Anthony Bourdain, decía que ya eran perfectas, ¿por qué echarlas a perder?En una entrevista hecha a Bourdain por TechInsider, el también cocinero compartió las ocho reglas de oro para elaborarlas. Lo primero era mantenerlas clásicas, casi académicas: pan, carne, tomate, cebolla, lechuga, pepinillos encurtidos y nada más. Ricardo Campuzano, el chef del restaurante de hamburguesas Margarita, afirma que la hamburguesa perfecta es resultado de la sencillez, pero también de la calidad de los ingredientes.El pan, por supuesto, debe ser el marco que lo engloba todo. Un brioche suave y suficientemente mantequilloso –hay que ser conservadores en las cantidades de nuestra amiga láctea para evitar opacar el sabor de la carne– logra mandar una hamburguesa al infierno de lo común y corriente o al cielo de los elegidos. Joan Bagur, panadero y fundador de Sal y Dulce Artesanos, resume que el pan ideal es un pan estilo brioche de mantequilla con una consistencia que logre sostener el jugo de la carne. Eso sí, que tampoco sea demasiado grueso porque podría esconder el sabor del medallón. “La mantequilla con la que se hace el pan debe ser de calidad para que no nos deje un mal retro gusto”, completa.  Hablemos de la carne. Si partimos de que el origen de la receta podría ser el de las tribus mongolas y turcas del siglo XIV en la que picaban la carne para hacerla si quiera comestible, este ingrediente en versión machacado o molido es irremplazable. Vamos. Si lo quitamos, mejor llamémosle sándwich, bocata, entrepán, torta, emparedado. La decisión de si elaborarla de res, de cerdo o de una combinación salomónica de ambas es decisión de la conciencia, el gusto y el bolsillo. Bourdain afirmaba que incluir sirloin o algún corte demasiado exótico a la mezcla la destruía. En cambio, prefería el brisket o la costilla, algunas de las partes más grasosas. Y es que sí, la parte amarilla, esa que se derrite al calor, es lo que realmente le aporta magia. El chef Campuzano asegura que la combinación perfecta es de 80% carne, 20% grasa, y sólo sazonar con sal. Joan Bagur aconseja que hay que cocinarla a la plancha muy caliente para que se selle, se caramelice y permanezcan los jugos dentro. Recomienda terminarla al grill para que tome ese espectacular gusto asado. El escritor de Kitchen Confidential, Anthony Bourdain, afirmaba que no debía faltar el queso y éste debía derretirse. Panela, requesón, queso fresco, ustedes no juegan. En mi opinión, es a través de la combinación de los quesos, la grasa de la carne y lo mantequilloso del pan que la experiencia llamada “hamburguesa” sucede. Que a nadie se le pasen las salsas. Descansando en el pan va la mayonesa –una ligera crema balanceada en limón y grasa– y la reina de todas, la cátsup (el cátsup o el kétchup, para el resto de América Latina). Ella debe ser jitomatosa y vinagrosa, sutilmente dulce para equilibrar la grasa y aportar acidez. Para Anthony no había discusión en el tocino; siempre era la ocasión. En cambio, le parecía un exceso cuando las hamburguesas llegaba como una torre de Legos a la mesa. El tema es que si es demasiado alta es casi imposible poder reunir todos sus sabores en una mordida. De ahí sólo faltan las papas porque, ¿qué es una hamburguesa sin papas? Citando a Gloria Trevi, definitivamente es una papa sin cátsup. Que sean caseras, cortadas en tiras o en gajos. Que queden crocantes por fuera, pero suaves por dentro. De preferencia, que no nos dejen los dedos con reflejo, que no se apelmacen.Las apariencias engañan. Las hamburguesas pueden parecer un alimento burdo, quizás porque las hemos visto servidas en charolas de plástico, entre plásticos y bolsas de estraza, en cajitas de cartón para disfrutarse en el carro, con o sin juguete. Ello no las hace menos buenas. La hamburguesa es perfecta en sus componentes. Llegar a un balance es un afortunado accidente de la Matrix; es la diferencia de una comida rápida y una comida que apenas se diluye en el recuerdo con el paso del tiempo. Así me pasó hace una semana en el restaurante Nopa, de San Francisco, o cada vez que se me cruza un In and Out en cuyo aderezo naranja se disfraza cualquier imperfección, si la hubiera. Tampoco olvido las de The Spaniard, en Nueva York. En México, hay varias que me guiñen en ojo. Las que me recuerdan a mi adolescencia, como las de las Fuentes de Satélite que llevan piña, o las que solía hacer Joan Bagur en OkDF y que acompañaba con patatas bravas. Recientemente probé la de Margarita, del chef Ricardo Campuzano, en la colonia Narvarte: su combinación de carne + tocino + cheddar me pareció que resaltaba sus buenos ingredientes de forma monchosa. La hamburguesa es más que un sándwich en esteroides. El ritual nos involucra, nos pide permanecer atentos para que la carne no se recorra al fondo, para que los aderezos no terminen en la ropa. Pero quizás la mejor parte de comerla sea que por cuatro, quince o las veinte mordidas que nos sobrevive volvemos a ser niños, niños felices otra vez.
El verano es una de las épocas favoritas para disfrutar una buena cerveza. Por eso te presentamos algunos de los estilos que acompañarán perfecto tus tardes libres, sea cual sea el clima: con lluvia o calor. En las tardes de calor se antojan las cervezas ligeras y fáciles de beber como las cervezas de trigo y las de estilo pilsner. Incluso muchas cerveceras producen estilos especiales para la temporada de verano. En los días de lluvia, una cerveza con más cuerpo o con notas de café y chocolate despertarán ese calorcito que buscamos para reconfortarnos. Una cerveza estilo vienna o una porter serán tu mejor compañía. Estas son algunas de las características de estos estilos: Cervezas de trigo Las cervezas de trigo son perfectas para el verano porque son suaves, ligeras y refrescantes. Se elaboran con una mezcla de granos de trigo y cebada, que les dan una textura más suave y una carbonatación más ligera que otros estilos. Existen dos variedades de este estilo: la Witbier (belga) y la Weizenbier o Weissbier (alemana). Las belgas son más ácidas, refrescantes y se les suele añadir ingredientes como la cáscara de naranja o el cilantro, mientras que las alemanas son más densas y con notas a clavo. Ambas son excelentes para combinarlas con pescados y mariscos, prueba con esta receta de tacos de pescado estilo Baja y tu cerveza de trigo favorita.Cervezas pilsner Son cervezas fáciles de beber, frescas y con una efervescencia que nos da un descanso y nos ayuda a limpiar el paladar. Por lo general, sus notas van entre lo herbal, lo especiado y lo floral. Son cervezas ideales para tus tardes de asado, como esta hamburguesa a la parrilla. Cervezas viennaSe trata de un estilo creado en Viena, Austria, que tiene un excelente cuerpo y notas muy marcadas de nuez y café. Estos aromas son el resultado de la mezcla de sus maltas base caramelo, dulce y chocolate. Combínalas con tu postre favorito, como este brownie de chocolate. Cervezas porterSu origen se disputa entre Inglaterra e Irlanda y fue una receta creada especialmente para trabajadores con faenas físicas muy pesadas, la cual combinó tres tipos de ales. Es densa, huele a pan y chocolate, y en boca es robusta. Su mejor maridaje será con sabores ahumados o bien con una rica barbacoa.¿Cuál es tu cerveza favorita para el verano? 
Sería injusto reducir como dieta a lo macrobiótico. Tal como fue concebida, esta filosofía parte de un principio: la conciencia de que lo que nos alimenta puede prolongar la vida, pues según George Ohsawa, el teórico fundador, los alimentos influyen en la salud física, mental, emocional y espiritual.La filosofía macrobiótica camina de la mano con las leyes de vida. “Está basada en lo cero tóxico: tanto en alimentos como en productos de uso personal y del hogar”, apunta Gina Rangel. La médula teórica pasa por reconocer el todo en los alimentos: el ying (energía fría) y el yang (energía caliente) presentes en cada ingrediente. Para lo macrobiótico la armonía se localiza justo al centro de ambas energías. Que no te sorprenda, entonces, que el plato macrobiótico sea campo minado. La base de la alimentación son los cereales, las leguminosas, las frutas y las verduras, pero la lista de restricciones es larga.Para ellos, todo alimento alejado de la constitución de la sangre tardará más tiempo en digerirse. Lo vital es que la proporción alimenticia tenga cinco ying por un yang. De ahí que haya demasiados alimentos que se queden fuera al considerarlos demasiado ying o demasiado yang. Por ejemplo, “están prohibidos los tubérculos, los pimientos, el jitomate, el café, el alcohol, los alimentos procesados y empacados (como cereales, galletas, panes blancos, los refrescos, los productos endulzados, la vainilla, las frutas tropicales como el mango, la piña, la papaya y la sandía, los sazonadores y los picantes”, confirma Gina Rangel.El ying y el yang no sólo está en los ingredientes, sino también en las preparaciones. Por un lado, está la fermentación y maceración que elimina yang, mientras que salar y cocer los alimentos elimina el exceso de ying. Los preceptos generales de esta dieta pasan por comer y beber sólo cuando se tiene hambre, haciéndolo en plena conciencia. Los alimentos deben provenir de un radio lo más próximo posible y deben ser de temporada para asegurar máxima calidad. Asimismo, deben estar mínimamente manipulados y procesados, y deben masticarse lo suficiente para que el proceso de digestión sea afable con el organismo. El pescado y los lácteos se pueden consumir una vez por mes o cuando el cuerpo así lo requiera; el huevo, una vez cada diez días. Se debe moderar el consumo de moras y frutos secos, semillas y nueces, pepino, apio y lechugas. Adicionalmente, “los utensilios que se utilizan para la preparación de alimentos deben estar libres de teflón; deben ser de maderas naturales, de cerámica o de acero inoxidable; eliminar plásticos y sustituirlos por vidrio o acero inoxidable”, complementa Gina.Te preguntarás qué es lo que queda en el plato macrobiótico. Las proporciones van del cincuenta porciento de granos integrales, treinta por ciento de frutas y vegetales y veinte por ciento de leguminosas y algas. Como esta filosofía alimentaria comenzó en Japón, las algas están incluidas. Las algas marinas son un alimento altísimo en vitaminas y minerales, por lo que si estás pensando en llevar una dieta macrobiótica, lo recomendable es no saltártelas. El resultado es una dieta compuesta mayormente por proteína vegetal formulada a través de la interacción de granos y leguminosas. “Es una dieta tan limpia y basada en ingredientes tan naturales que vas a gozar de buena salud. Con ella, dejas las toxinas prácticamente fuera de tu vida. La desventaja de la dieta macrobiótica es que puedes llegar a tener ciertas deficiencias en el cuerpo al no tener casi proteínas de origen animal. Cuida tu índice de masa muscular, el consumo de vitamina B12 y la vitamina D”, concluye Gina.Como en todo, lo recomendable es confiarle tu salud a un experto y comprobar si esta dieta es la óptima para ti. Si te dieron ganas de comenzar con un probadita de la dieta macrobiótica, aquí te incluyo una de mis recetas favoritas.Tortitas de garbanzo y verduras 2 tazas de zanahorias ralladas2 tazas de calabacitas ralladas y escurridas2 tazas de harina de garbanzo2 huevosSal marinaRalladura de limónRalladura de jengibre4 cucharaditas de aceite de aguacateEn un bowl incorpora todos los ingredientes hasta lograr una masa. Forma con ella unas tortitas de unos 8 centímetros y lleva a congelar por al menos 1 hora. Calienta el aceite de aguacate y dora las tortitas por ambos lados. Acompaña con arroz integral y sopa miso.
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