Organiza la mejor posada navideña
Ideas para Fiestas

Organiza la mejor posada navideña

Por Kiwilimón - Diciembre 2012
La posada navideña es parte de las tradiciones mexicanas que no dejan de ser un símbolo de unión, paz, reflexión y diversión entre la familia y amigos. Cada vez que la Navidad de acerca, estas fiestas se organizan con la finalidad de convivir y recordar el mensaje navideño que se ha propagado a través de los años. Si planeas organizar una posada navideña, deberás tomar en cuenta algunos sencillos consejos, mismos que te permitirán tener una reunión muy especial con la familia y amigos. Cabe destacar que las posadas nacieron en México, y posteriormente se fueron expandiendo a lo largo del continente Americano. Las posadas se comienzan a celebrar aproximadamente nueve días antes de la llegada de Navidad. Para organizar tu posada debes contemplar lo siguiente: Lista de invitados Es importante realizar esta lista con la intención de saber cuánta gente se esperará y el número de alimentos, bebidas, sillas, mesas, y el espacio que se deberá tener para que todos estén cómodos. Juegos En las posadas tradicionales se organizan juegos muy sencillos y divertidos, principalmente para los pequeños, quienes estarán muy contentos y activos. Si tienes el presupuesto puedes optar por rentar un brincolín o algunos de los juegos inflables. Piñatas Las piñatas son básicas en una posada, puedes comprar 1 ó 2. Tal vez una para hombres y una para mujeres. No olvides un pañuelo para vendarle los ojos al que le vaya a pegar, y llenarla de dulces y frutas. Antes de pegarle a la piñata, hay que darle vueltas con los ojos vendados a la persona en turno para marearla un poco, y los de alrededor pueden ayudarlo diciéndole en dónde está la piñata. Música Esta es una parte esencial de las posadas, pues se debe contar con música para todos los gustos, ya sea para animar la charla o para que todos los invitados bailen. Se recomienda reunir una buena cantidad de canciones para que la gente no se aburra. En muchas ocasiones contar con un reproductor MP3 o un iPod es una opción muy buena. Comida Una de las partes también especiales y de las cuales se debe poner mucha atención para que nuestros invitados degusten platillos deliciosos. Taquitos de Pollo Dorados. Deliciosos taquitos de pollo dorados. Esquites en Vasitos. Riquísima botanita de esquites con pollo desmenuzado, mayonesa, chile piquín y limón! Se sirven en vasitos individuales. Sopes de Nopal. Una manera muy saludable de comer unos sopes, muy light. Tostadas de Atún Fresco y Aguacate. Esta rica receta con Tostadas Milpa Real es una fusión entre la comida mexicana y la asiática. Flautas rellenas de pollo y papa. Las flautas son un platillo muy rico y llenador. Llevan su nombre por ser tacos con apariencia a "flautas". Esta receta de flautas es con un relleno de pollo y papa, además encuentra en la sección de tips más ideas de rellenos. Tamales de chocolate. Una rica receta de tamales de chocolate para que los disfrutes con tu familia. Tamales Canarios. Esta es una receta diferente y deliciosa de preparar tamales para los alérgicos al maíz esta receta no lo contiene. Gelatina de Mosaico Invertida. Clásica gelatina de mosaico, pero ahora invertida. Buñuelos. Los buñuelos son un rico y crujiente postre para comer en las fiestas navideñas. Tostadas de Picadillo. PAM te ayuda a controlar la cantidad de grasa al cocinar tus platillos de todos los días. Al preparar esta receta con PAM tu platillo quedará con 14% menos calorías y 30% menos grasa que si lo hubieras preparado con aceite líquido convencional. Pozole. Todo un plato fuerte en solo una sopa. Este pozole lleva granos de elote, carne de cerdo y un caldo delicioso. Se sirve con lechuga, rábanos, limones, y tostadas Milpa Real.  

Para conocer más recetas de cocina para las posadas navideñas, haz click aquí.

   
Califica este artículo
Calificaciones (0)
Sé el primero en dar una calificación
PUBLICIDAD
Lo mas leído
Tlaxcala se ubica en un lugar estratégico, justo al centro de la megalópolis mexicana. Su geolocalización, cercana a la capital y a otros estados, históricamente le ha valido bendiciones y una serie de vuelcos a su destino que se tradujeron en el enriquecimiento de la cultura y un sinfín de delicias culinarias que no pasan desapercibidas.El origen de la cocina tlaxcalteca data de más de setecientos años, con el asentamiento de los primeros grupos que conformaron esta gran civilización. “Al estar cerca del eje neo volcánico Tlaxcala recibe muchas aguas de los deshielos que luego se van al subsuelo y que hacen rica y bondadosa a la tierra”, comenta Irad Santacruz, catedrático de la cocina de su entidad por la Culinary Art School. De ahí que la gastronomía emerge entre insumos inmejorables donde la tortilla es reina. No por nada, Tlaxcala significa lugar de tortillas. Para Francisco Molina, uno de los cocineros más emblemáticos del estado y cuyo restaurante Evoka es una parada imperdible en la visita, los ingredientes primordiales de la región son el maíz y el maguey. Este último es el ingrediente que más orgullo le genera: “De él se ocupa todo. Trato de utilizar la filosofía del maguey en mi restaurante”. Del agave se extrae el agua miel y la miel de agave con sus sabores herbáceos; al fermentarlo se produce el pulque; sus pencas se utilizan para cocciones como la barbacoa; hasta con la plaga del maguey, que es el gusano, se elaboran platillos de buena complejidad. Las milpas crecen por las planicies y ofrecen un puñado de ingredientes que terminarán en una buena sopa. Adicionalmente existe el llamado metepantle, un concepto proveniente de la agricultura prehispánica en el que el ecosistema se crea en torno al maguey. “Cada árbol le otorga ciertas características y ciertos nutrientes al piso, dándole una especie de equilibrio a la tierra. Para mí este es básicamente el origen de la cocina tlaxcalteca”, comenta el chef Francisco. No es un secreto que antes de la llegada de los españoles los tlaxcaltecas estaban sometidos a los aztecas. A forma de castigo por querer deslindarse de pagar impuestos a los habitantes de la región se les prohibió la compra de sal y otros insumos. De ahí que los guisos regionales ocupen pocos ingredientes, pero que aunados a la creatividad y las técnicas han hecho posible una buena variedad.“Aproximadamente se obtienen treinta y cinco ingredientes que forman parte de la culinaria tlaxcalteca, de la cocina tradicional” afirma Irad, en los que los más emblemáticos son el mole de ladrillo, el mole prieto y el atole agrio. “El mole prieto es un mole más ceremonial, un mole más líquido que espeso y que se hace con puerco. El mole de ladrillo es un mole también ceremonial de origen otomí”. Por su parte el atole agrio se elabora a partir de especies de maíz rojo y se sirve con un frijol o ayocote en el fondo.El mole que puede encontrarlo a uno en casi todo el estado es el mole de fiesta, pero claro, con ciertas sazones que van mutando en cada comunidad. Junto al estado de México e Hidalgo, comparte la tradición de la mejor barbacoa del país y la técnica del mixiote. De sopas están las tlatlapas, una sopa espesa que se preparara con frijol amarillo, el chileatole verde y la sopa de milpa común en temporada. El insumo predilecto de la época de lluvias es el hongo comestible que es proteína vegetal en guisos y moles típicos. Pero nada de eso terminaría de amalgamar sin el rey de las bebidas milenarias: el pulque. El pulque es cultura, es ingrediente en copiosos platillos, es la predilección de Quetzalcóatl y por lo que tuvo que redimirse en el exilio. En el lado dulce, Tlaxcala es un paraíso por descubrir. “Están los muéganos tradicionales de Humantla, de Santa Ana, de Santa Cruz y de la capital”; pero también están los tlaxcales –tortitas elaboradas con masa de maíz y azúcar–, los dulces de pepita, las conservas de guayaba, de camote, o de cualquier fruta de temporada. No hay que perderse tampoco los burritos –y olvida el gran envoltorio hecho con tortilla de harina–. En Tlaxcala están hechos de maíz a punto de reventar y van cubiertos por aguamiel, piloncillo o azúcar. Otros postres tradicionales son el chacualole, un postre elaborado a partir de calabaza u otras frutas y aromatizado con canela, piel de naranja y clavo, o los buñelos de rodilla y de viento. Por supuesto, en las fiestas patronales, hay que dejarse conducir hasta el aroma de unos panes de feria. Si de gastronomía callejera hay que hablar, el chef Francisco recomienda las tortas de la 2 de abril. “Son unas tortas que vienen con milanesa de cerdo, chalupa, quesadilla de huitlacoche o de queso, todo va frito. Viene con su ensalada, su jitomate y su pan”. Si se prefiere la tortilla por sobre el bolillo, hay que detenerse en una esquina por tacos de canasta, supuestamente originarios de la entidad. Irad recomienda asistir los viernes el mercado alternativo de productores agroecológicos que se instala en el parque de San Nicolás, el tianguis sabatino de Tlaxcala y el de los miércoles de la Loma: “Ahí no solamente encuentras el producto y a las personas, sino que también seguramente vas a comer delicioso en alguno de sus múltiples puestos”. Y es que sí, dar un paseo por este pequeño estado es probar tradiciones bien conservadas en un contexto de haciendas, de leyendas vivas y cruces de camino.
Tlaxcala se ubica en un lugar estratégico, justo al centro de la megalópolis mexicana. Su geolocalización, cercana a la capital y a otros estados, históricamente le ha valido bendiciones y una serie de vuelcos a su destino que se tradujeron en el enriquecimiento de la cultura y un sinfín de delicias culinarias que no pasan desapercibidas.El origen de la cocina tlaxcalteca data de más de setecientos años, con el asentamiento de los primeros grupos que conformaron esta gran civilización. “Al estar cerca del eje neo volcánico Tlaxcala recibe muchas aguas de los deshielos que luego se van al subsuelo y que hacen rica y bondadosa a la tierra”, comenta Irad Santacruz, catedrático de la cocina de su entidad por la Culinary Art School. De ahí que la gastronomía emerge entre insumos inmejorables donde la tortilla es reina. No por nada, Tlaxcala significa lugar de tortillas. Para Francisco Molina, uno de los cocineros más emblemáticos del estado y cuyo restaurante Evoka es una parada imperdible en la visita, los ingredientes primordiales de la región son el maíz y el maguey. Este último es el ingrediente que más orgullo le genera: “De él se ocupa todo. Trato de utilizar la filosofía del maguey en mi restaurante”. Del agave se extrae el agua miel y la miel de agave con sus sabores herbáceos; al fermentarlo se produce el pulque; sus pencas se utilizan para cocciones como la barbacoa; hasta con la plaga del maguey, que es el gusano, se elaboran platillos de buena complejidad. Las milpas crecen por las planicies y ofrecen un puñado de ingredientes que terminarán en una buena sopa. Adicionalmente existe el llamado metepantle, un concepto proveniente de la agricultura prehispánica en el que el ecosistema se crea en torno al maguey. “Cada árbol le otorga ciertas características y ciertos nutrientes al piso, dándole una especie de equilibrio a la tierra. Para mí este es básicamente el origen de la cocina tlaxcalteca”, comenta el chef Francisco. No es un secreto que antes de la llegada de los españoles los tlaxcaltecas estaban sometidos a los aztecas. A forma de castigo por querer deslindarse de pagar impuestos a los habitantes de la región se les prohibió la compra de sal y otros insumos. De ahí que los guisos regionales ocupen pocos ingredientes, pero que aunados a la creatividad y las técnicas han hecho posible una buena variedad.“Aproximadamente se obtienen treinta y cinco ingredientes que forman parte de la culinaria tlaxcalteca, de la cocina tradicional” afirma Irad, en los que los más emblemáticos son el mole de ladrillo, el mole prieto y el atole agrio. “El mole prieto es un mole más ceremonial, un mole más líquido que espeso y que se hace con puerco. El mole de ladrillo es un mole también ceremonial de origen otomí”. Por su parte el atole agrio se elabora a partir de especies de maíz rojo y se sirve con un frijol o ayocote en el fondo.El mole que puede encontrarlo a uno en casi todo el estado es el mole de fiesta, pero claro, con ciertas sazones que van mutando en cada comunidad. Junto al estado de México e Hidalgo, comparte la tradición de la mejor barbacoa del país y la técnica del mixiote. De sopas están las tlatlapas, una sopa espesa que se preparara con frijol amarillo, el chileatole verde y la sopa de milpa común en temporada. El insumo predilecto de la época de lluvias es el hongo comestible que es proteína vegetal en guisos y moles típicos. Pero nada de eso terminaría de amalgamar sin el rey de las bebidas milenarias: el pulque. El pulque es cultura, es ingrediente en copiosos platillos, es la predilección de Quetzalcóatl y por lo que tuvo que redimirse en el exilio. En el lado dulce, Tlaxcala es un paraíso por descubrir. “Están los muéganos tradicionales de Humantla, de Santa Ana, de Santa Cruz y de la capital”; pero también están los tlaxcales –tortitas elaboradas con masa de maíz y azúcar–, los dulces de pepita, las conservas de guayaba, de camote, o de cualquier fruta de temporada. No hay que perderse tampoco los burritos –y olvida el gran envoltorio hecho con tortilla de harina–. En Tlaxcala están hechos de maíz a punto de reventar y van cubiertos por aguamiel, piloncillo o azúcar. Otros postres tradicionales son el chacualole, un postre elaborado a partir de calabaza u otras frutas y aromatizado con canela, piel de naranja y clavo, o los buñelos de rodilla y de viento. Por supuesto, en las fiestas patronales, hay que dejarse conducir hasta el aroma de unos panes de feria. Si de gastronomía callejera hay que hablar, el chef Francisco recomienda las tortas de la 2 de abril. “Son unas tortas que vienen con milanesa de cerdo, chalupa, quesadilla de huitlacoche o de queso, todo va frito. Viene con su ensalada, su jitomate y su pan”. Si se prefiere la tortilla por sobre el bolillo, hay que detenerse en una esquina por tacos de canasta, supuestamente originarios de la entidad. Irad recomienda asistir los viernes el mercado alternativo de productores agroecológicos que se instala en el parque de San Nicolás, el tianguis sabatino de Tlaxcala y el de los miércoles de la Loma: “Ahí no solamente encuentras el producto y a las personas, sino que también seguramente vas a comer delicioso en alguno de sus múltiples puestos”. Y es que sí, dar un paseo por este pequeño estado es probar tradiciones bien conservadas en un contexto de haciendas, de leyendas vivas y cruces de camino.
El pan de muerto no puede faltar en nuestras ofrendas el 1 y 2 de noviembre, ya que tiene un significado muy importante, un origen antiguo y un sabor exquisito. Hoy en día existen muchas versiones de este esponjoso pan: con cenizas, con azúcar de colores, relleno y hasta glaseado. No importa cuál sea tu favorito, recuerda colocar un pan de muerto en tu altar de Día de Muertos y de disfrutar otro en compañía de tu familia. En kiwilimón te contamos todo lo que tienes que saber sobre este tradicional pan mexicano y además recuerda que tenemos las mejores recetas para preparar pan de muerto para la familia o para comenzar tu negocio.  El verdadero origen del pan de muerto De acuerdo con el Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas, uno de los principales antecedentes de lo que hoy conocemos como pan de muerto es un pan llamado papalotlaxcalli, un pan en forma de mariposa que únicamente se consumía durante la ceremonia del mismo nombre. En aquellos años, este pan era parecido a una tortilla y se utilizaba un sello en forma de mariposa. Sin embargo, lo más cercano al actual pan era el huitlatamalli, un tipo de tamal. Otro posible antecedente del pan de muerto proviene de las ofrendas de muertos que organizaban las culturas prehispánicas, en donde se colocaban ofrendas para la diosa Cihuapipiltin. Las dádivas que se colocan en este altar consistían principalmente en panes en forma de mariposa o rayo, los cuales se preparaban a base de amaranto. Bernardino de Sahagún también describió un pan llamado yotlaxcalli, el cual se preparaba con maíz seco y sin cal.  Por otro lado, los expertos señalan que fray Diego de Durán también describió panes y otros dulces que nos recuerdan al actual pan de muerto. Según el misionero, cuando los pueblos prehispánicos hacían ofrendas para el dios Huitzilopochtli, la gente preparaba huesos a base de amaranto y miel para la ocasión. Por otro lado, también preparaban tortillas pequeñas para la celebración.  También puedes leer: 5 recetas de pan de muerto relleno¿Qué significa el pan de muerto? Según los expertos, el tradicional pan de muerto tiene la forma de un montículo de tierra, con el cual se cubre el féretro. En el caso de la bolita que pan que se coloca en el centro, este simboliza el cráneo del difunto, mientras que las tiritas de pan que se colocan a los lados representan los huesos de los brazos y piernas.  Adicionalmente, otras versiones apuntan a que la forma del pan simboliza el ciclo de la vida y la muerte, mientras que las cuatro tiras de pan representan los cuatro puntos cardinales o las lágrimas de las familias de los difuntos. Por otro lado, otras versiones sobre el origen de este icónico pan señalan que los huesos en realidad son adornos o pétalos de flores. Sin embargo, existen muchas otras versiones que adornan los tradicionales altares de Día de Muertos.  Cabe mencionar que el clásico pan de muerto suele espolvorearse con azúcar blanca, pero en el caso de los que se espolvorean con azúcar roja, esta recuerda a los antiguos entierros prehispánicos, pues los muertos se cubrían con un polvo rojo. También puedes leer: Michipan de MuertoTipos de pan de muerto Además del pan de muerto que se consume en la mayor parte del país, hay una gran variedad de pan para esta celebración. Aquí te contamos más sobre estos ricos panes.  Mixquic, Ciudad de México San Andrés Míxquic es uno de siete pueblos originarios ubicados en la alcaldía Tláhuac, el cual ha ganado fama mundial gracias a su celebración de Día de Muertos. En esta localidad, al pan de muerto se le llama "despeinadas". Estas son unas pequeñas roscas espolvoreadas con azúcar rosa, aunque también es común encontrar pan en forma de mariposa, ya que se creía que, al morir, las niñas se convertían en pequeñas mariposas.  Estado de México El Estado de México ofrece una amplia selección de pan de muerto. Aquí te contamos más sobre ellas.  En algunas partes del estado se hornean las llamadas “muertes”, un pan preparado con yema de huevo y con forma de conejo y borrego. Por otro lado, también están el pan sobado, el "triconio", las gorditas de maíz quebrados y los "tlaxcales".  En Texcoco se prepara el pan conejo, el cual se prepara con nuez, guayaba, canela y manteca. Mientras que también se venden calaveras de masa de galleta con decoraciones hechas con azúcar tosa.  Oaxaca Oaxaca, una de las capitales culinarias más importantes del país, ofrece las "regañadas", pan hecho con hojaldre, el cual se coloca en las ofrendas y simboliza las almas de los difuntos. Otra opción es el famoso pan de yema, el cual representa las caras de los difuntos. Guerrero Este estado también nos ofrece una gran variedad de pan de muerto. Según los expertos, en las ofrendas se colocan panes llamados camarones, amargosas y tortas, aunque también es común encontrar pan en forma de muñeco o figuras, el cual se espolvorea con azúcar rosa.  En otras poblaciones se ofrecen las almas, burros, conejos, patas de mula y el pan bordado, así como pan en forma de triángulo y otros en forma de pez, perro, mariposa, alacrán y conejo, entre otros.  También puedes leer: Galletas de Pan de MuertoMichoacán El estadio de Michoacán también es conocido mundialmente por su celebración de Día de Muertos, por lo que su pan de muerto no se queda atrás. Aquí puedes encontrar el pan de ofrenda y otros panes en forma de vírgenes, conejos, burros, campesinos, sombreros y campesinas, así como pan en forma de flor y calaveras, las cuales se adornan con el nombre del difunto.  Por otro lado, el pan “rosqueta” se prepara con hojas de plátano, anís y piloncillo, mientras también es común disfrutar de las clásicas corundas durante estas fechas. También es común el pan llamado “la rodilla de cristo”, un pan redondo decorado con azúcar rosa, el cual representa las heridas de Jesús.  Puebla En este estado podrás encontrar los “golletes”, unas rosquillas decoradas con azúcar de colores y los “sequillos”, un mamón de color amarillo.
NEWSLETTER
Suscribirme al Newsletter
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD