Para tener una Navidad nutritiva
Ideas para Fiestas

Para tener una Navidad nutritiva

Por Kiwilimón - Noviembre 2011
  La época de Navidad está llena de muchas recetas y la cocina se inunda de ideas para dar un menú delicioso a la familia y los amigos en esa fecha importante del año. Además, previo a la fecha de Navidad también se derivan un sinnúmero de platillos que se pueden degustar en reuniones, posadas y fiestas conmemorativas. Claro está que todo esto implica el consumo de calorías y, como se dice usualmente, se deja la dieta de lado para disfrutar la comida. Esto es bueno, pero con medida. Además es claro que hay gente que trata de cuidar mucho su estado nutritivo en estas fechas, por lo que aquí les dejamos algunos consejos prácticos y recetas deliciosas para que las tomen en cuenta. Consejos Las galletas de Navidad, los turrones, los dulces y las bebidas alcohólicas son sólo algunas de las muchas tentaciones de la época navideña. Las reuniones de la oficina o familiares y fiestas de Navidad con los amigos, permiten el aumento de peso si no se tiene estrategias saludables para comer.
  • - Se recomienda consumir calorías selectiva, comiendo pequeñas cantidades de ese alimento favorito de Navidad.
  • - Es importante planificar un menú saludable o hacer sustituciones en los platos clásicos de Navidad por versiones más ligeras. Una ensalada simple funciona bien, así aunque el resto de la comida tenga muchas calorías, se puede cubrir la mayoría del plato con ensalada y se comerá sano.
  • - La Navidad es también conocida por sus bebidas ricas en calorías, tales como el ponche y el chocolate caliente. Se recomienda balancear estas bebidas con abundante agua. Llevar una botella de agua a todos los eventos festivos es una buena opción.
  • - Una bolsa llena de bocadillos saludables durante la temporada de Navidad te mantiene preparado cuando se enfrenta a una diversidad de opciones de alimentos poco saludables de Navidad. Mantenga refrigerios sanos a mano, tales como frutas secas, nueces y galletas.
  • - Se sugiere mantener gran cantidad de verduras y bebidas de bajas calorías a la mano. Las meriendas saludables ayudan a evitar excederse si usted decide comer una galleta de Navidad.
Recetas Aquí te dejamos algunas recetas ligeras y saludables que puedes realizar en Navidad (haz click en el título de la receta para conocer cómo se prepara).
  • Gelatina de Yogurt con Coulis de Fresas. Gelatina de yogurt natural light servida con una salsa de fresas y decorada con frambuesas entera. Rico y ligero.
  • Sopa de Espinaca Light. Rica sopa de espinacas light ya que lleva leche descremada en lugar de crema..
  • Ensalada de Langosta con Mayonesa Light. Rica receta de ensalada de langosta que se prepara con verduritas, mayonesa light y se sirve en tostadas.
  • Ensalada de jitomate y queso panela. Rica ensalada light de queso panela, jitomate en rodajas y albahaca.
  • Pan de Plátano Light. Esta versión de pan de plátano esta hecha con harina de trigo y avena y contiene solo 120 calorías por rebanada.
  • Pastel de Queso Light. Esta deliciosa receta tiene tan solo 150 calorias por porción. La receta típica de pastel de queso pero con yogurt natuaral y queso cottage para que sea bajo en calorias.
  • Pimientos Rellenos de Atún y Sardinas. Este relleno de atún con sardinas es perfecto para resaltar el sabor de los pimientos del Piquillo, además de ser un platillo light, muy nutritivo y fácil de preparar.
  • Soufflé de Fresas Light. Estos soufflés no sólo son un postre light, sino que también van cargados con vitamina C, la cual facilita la absorción del hierro. Pruébalos, sólo tienen 185 calorías por persona.
  • Soufflé de Manzanas y Almendras Light. Disfruta de este postre de manzana con almendras delicioso para la dieta! .
  • Pastelitos de Cangrejo con Mayonesa de Pimiento. Los pastelitos de cangrejo son muy populares en la región Noreste de Estados Unidos. Esta receta es una versión un poco mas light ya que utiliza mayonesa baja en grasas.
Para conocer más recetas de cocina para Navidad, haz click aquí.  
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Entrar a la tienda. Enfrentarse a un tótem de anaqueles. Las botellas apiladas, una sobre otra, producen vértigo. Las hay rosas, blancas, negras, verdes… ¿en serio, verdes? Las hay paradas, las hay acostadas. Las etiquetas que las nombran son aburridas, la mayoría. No importa. Con castillos o con diseños hípster: ninguna parece develar el sabor que resguardan. “¿Por qué, nadie me viene a ayudar?”, te preguntas. “No, mejor que nadie venga”, te respondes.Sí, todos hemos estado ahí, en ese momento incómodo en el que debemos escoger un vino que nos va a costar y que, o puede ser un chasco o la proeza más grande de la cena. La moneda gira en el aire. Tenemos miedo o nos sentimos avergonzados como si saber de vinos fuera nuestra obligación.No diré que escoger una botella, aun para alguien letrado en el tema, sea algo sencillo. A veces simplemente uno no puede escaparse de San Google antes de tomar a un vino por los cuernos. Pero no todo está perdido. Hay algunos indicadores que te pueden guiar razonablemente en esa rara decisión de compra. 1. El precio. Cierto, no siempre es un indicador de calidad. Apuntaría, sin embargo, que aquí hay una cuestión numérica. Considera los impuestos, los gastos del viaje, los kilómetros: si viene de lejos y cuesta barato, no me fiaría. En vinos mexicanos la cosa cambia porque mayormente las bodegas que ofrecen vinos baratos son empresas de buen volumen que se toman la hechura con respeto. Por aquí puede haber buenas opciones: Monte Xanic, Santo Tomás, L.A. Cetto.2. La región. Aprender las minucias de las regiones vitivinícolas te tomaría varios años de estudio, sin embargo, existen denominaciones de origen que son bastante estrictas en sus regulaciones de calidad. Tal es el caso de Ribera del Duero, el Friuli, Montepulciano d’Abruzzo, Rueda, Albariño, los vinhos verdes de Portugal, Sonoma, por mencionar algunas. A mí personalmente me encanta lo que se hace en Parras, Coahuila. Pocas veces he fallado. 3. La uva. Un sabio dijo: “hay de todo en la viña del Señor”. En las viñas del mundo sucede lo mismo. La opción de bajo riesgo es que, cuando pruebes un vino que te guste, anotes el nombre de la uva (y de la etiqueta, claro). Así en la tienda tendrás un punto de partida. Si te inclinas por explorar opciones de tu cepa favorita, recuerda que cada varietal se desarrolla mejor en una región que en otra. ¿Ejemplos? La pinot noir en Burdeos o Sonoma. La tempranillo, en Ribera del Duero; la syrah, en Australia (mejor si es del valle de Barossa); la malbec, de Mendoza en Argentina; la riesling, en Austria y Alemania; la pinot gris, en el Friuli; la nebbiolo, en el Valle de Guadalupe, y la semillón, en Aguascalientes. Todo con sus excepciones y reservas.4. Los premios.Odio decir que los premios importan porque, cuántas veces nos hemos decepcionado en los Óscar. En los vinos sucede igual, sin embargo, puede ser un punto de partida interesante. Allá fuera existe una serie de listas hechas por conocedores que catan a ciegas. Diría que a las que hay que prestar atención son el Concours Mondial de Bruxelles, Decanter World Wine Awards, la Guía Peñín, las puntuaciones Parker y Wine Spectator. En el caso de México, a mí me gusta la selección que hace Rodolfo Gerschman en su guía Catadores del vino mexicano. Que cómo te vas a enterar que un vino tiene premios, generalmente las botellas cuentan con un distintivo o calcomanía de la medalla que ganaron. 5. Sigue nuestras recomendaciones mensuales. En Kiwilimón te damos a conocer sobre nuestras cepas favoritas, sobre los vinos que ya hemos probado y que nos encantan. Un rosado sutil y de buena acidez es el Izadi Larrosa de la Rioja; si te quieres inclinar por algo nuevo de Parras, Coahuila, vete por el cabernet-shiraz de Hacienda Florida con sus notas a frutos negros. El malbec mendocino y especiado de Trumpeter nunca falla y, si lo que buscas es un Ribera del Duero de perfil fresco, Flores de Callejo y sus notas a confitería te gustarán.6. Experimenta.Nada como el hermoso aprendizaje Montessori vinícola de probar y fallar, de probar y acertar. ¿La viste y te vibró? Inténtalo. De un mal sorbo nadie pasará y al final, si la comida fue buena, tu experiencia también lo será. 
Lo femenino es un adjetivo que describe una realidad biológica, sociológica y gramatical. Eso sí, el sustantivo al que se lo colgamos tiene que ver con una concepción ideológica. En la cocina, lo femenino se ha generalizado a dos actividades: a la informal, que termina derrumbando el zaguán de una casa por necesidad, para trasladarse a un puesto callejero; y la dulce, la de los pasteles y las galletas con royal icing, la de la estación de postres en los restaurantes con duela encerada. Pero ya hay más. Las mujeres hemos llenado la canasta de lo femenino con frutos inesperados.En el rewind de la vida, la tierra y el fuego fueron los elementos iniciáticos de lo femenino. En nosotras estaba la responsabilidad de resguardar el hogar, de encender y mantener la hoguera –del latín focus, fuego– en las cuevas originarias. En cada una, el brasero era monumento a la vida, pues alejaba animales salvajes y resguardaba el calor familiar.La civilización evolucionó, no así el destino de las de nuestro género. El fuego de la brasa se mantuvo prendido en el hogar sin el derecho a volverlo oficio. Eso sí, en la historia no faltaron las hechiceras que prepararon encantamientos culinarios, cocineras de corte, mujeres que alimentaban soldados, amas de cría y reinas que colonizaron con recetas los terruños de su lazo matrimonial. Por supuesto, estaban las monjas, las guardianas del saber teológico y culinario. Bajo el son del ora et labora se especializaron en la creación culinaria, la repostería, la confección del chocolate. A nadie extrañó que los libros de cocina y las gacetas culinarias del renacimiento y barroco ni por equivocación tuvieran el nombre de una mujer. En el siglo XVIII, momento histórico en el que la palabra gastrónomo se puso de moda, la versión gramatical en femenino brilló por su ausencia. En la nouvelle cuisine del siglo XX, en la cocina moderna de August Escoffier, a la mujer se le confinó a la mesa. Nada nuevo. Capítulos que retrataron, como en otros ámbitos, el machismo como devenir histórico. Se nos vio débiles para cargar ollas, mal agüero si estábamos en nuestro periodo. Y luego llegaron mujeres que no pidieron perdón por ser talentosas: las Eugénie Brazier –la primera mujer en obtener tres estrellas en la Guía Roja–, las Julia Child –cocinera que popularizó la cocina francesa en Estados Unidos por sus libros y programas de televisión–, las Alice Waters –la madre de la cocina californiana en su Chez Panisse de los setenta–.Gracias a las de delante y detrás, la cocina actual es un campo de batalla donde lo femenino se resignifica cada jornada. Como Gabriela Cámara, que se hizo restaurantera con menos de treinta años y ha sabido romperla en México y Estados Unidos. Como Celia Florián, cocinera de las Quince Letras, que preserva saberes regionales en su restaurante y es voz de otras cocineras tradicionales en Oaxaca. Como Martha Ortiz Chapa o Elena Reygadas, que supieron amalgamar el talento artístico con el fine dining. Como Norma Listman de Masala y Maíz que conceptualiza lo mismo una barbacoa especiada que un texto incendiario. Como Pía Quintana, Titita o Margarita Carrillo que picaron piedra, documentaron y replicaron para dignificar lo que hoy se come sobre manteles largos.  Lo femenino aterrizó entonces en los magueyes pulqueros de Hidalgo, en los de mezcal con Lala Noriega; se expandió en los campos de agave azul con la tequilera Melly Barajas Cárdenas; se sirvió en una copa martinera en la mano de Fátima León o Mafer Tejada. Es el sabor detrás de grandes cervezas con Diana Arcos, química de Wendlant. Ha sido nariz en el vino junto a Georgina Estrada, a Claudia Juárez y a Michelle Carlín y es el espíritu de los viñedos que cuida la enóloga Lourdes Martínez en Bruma. Taqueras, torteras, pescadoras, tamaleras, carniceras, dueñas de fonditas, embajadoras de bebidas, emprendedoras de proyectos comunitarios, creadoras de conceptos restauranteros, productoras gourmet, agrónomas, meseras, garroteras, conservacionistas de cultura comestible, fotógrafas culinarias, cocineras medicina, escritoras de experiencias sápidas que nos la han puesto difícil al definir lo femenino en la cocina y que han hecho que no quede vocación allá fuera sin el latido de una mujer.
La cocina de Guatemala es tan variada como su cultura, los grupos étnicos que abundan en sus tierras y la diversidad de sus alimentos. Es por eso que debes conocer este listado con sus mejores platillos típicos, sin duda, ¡lo mejor de la gastronomía de Guatemala! Pepián El pepián, un platillo nacido de la fusión entre la cultura maya y española, se trata de un estofado de pollo, carne de cerdo o res, va acompañado de verduras, una salsa espesa y los guatemaltecos generalmente lo comen con arroz y tortillas. Kak’ik Uno de los mejores platos de la gastronomía de Guatemala es, sin duda, el Kak’ik, un exquisito caldo hecho con carne chompipe, o chunto, verduras y diferentes especias y chile que le dan un sabor inigualable. Shucos Los shucos son una de las comidas de Guatemala más conocidas debido a la rapidez con que se preparan. Son muy similares a un hot dog pero llevan 2 tipos diferente de salchicha, col y una deliciosa salsa de aguacate. Chuchitos Así como en México, la gastronomía de Guatemala también cuenta con sus propios tamales de maíz y en el caso de los chuchitos, estos se preparan con una salsa de tomate y abundante queso. Fiambre El fiambre es el platillo emblemático del Día de Todos los Santos y lleva una irresistible mezcla de verduras, caldo de pollo, embutidos y diferentes quesos. Toma algunas semanas prepararlo, pero el resultado es delicioso. Hilachas Las hilachas, similares a la tinga mexicana, son un platillo hecho con carne de res desmenuzada y cocinada a fuego lento con salsa de tomate, papas y zanahorias. También se puede acompañar de arroz y tortillas. ¿Cuál es tu platillo favorito dentro de la gastronomía de Guatemala?
Tener uñas fuertes no sólo es bueno para traer el mejor manicure, sino que además es un signo de que buena salud. Lo mejor de todo es que también hay remedios naturales para endurecer las uñas que puedes hacer desde casa.Con pequeños cambios en nuestro estilo de vida y hábitos, podemos lograr fortalecer las uñas y tenerlas como siempre habías soñado. Por ejemplo, beber suficiente agua ayuda a retener la humedad y a mantenerlas fuertes, pero también puedes darte masajes con aceites para cuidarlas. Aquí hay algunos consejos que puedes utilizar para ayudar a fortalecer las uñas en poco tiempo.Aceite de oliva con jugo de limónMezcla una cucharadita de aceite de oliva con unas gotas de jugo de limón. Toma pequeñas porciones de la mezcla y aplícala en tus uñas con un masaje, ponte unos guantes suaves y déjalo reposar durante la noche. Puedes hacer esto dos veces por semana para obtener mejores resultados.Masajea con aceite de cocoCalienta un poco unas cucharaditas de aceite de coco y aplícalo en tus uñas y manos con un masaje suave. Además de fortalecer las uñas, el aceite de coco también mejorará la circulación sanguínea mientras las mantiene hidratadas. También puedes mezclar el aceite de coco tibio con unas gotas de jugo de limón, remojar las uñas en esta mezcla y luego masajear suavemente. Sal de marLa sal de mar no sólo ayudará a fortalecer las uñas quebradizas, sino que también puede suavizar las cutículas y agregar brillo a las uñas. Para este remedio natural sólo tienes que mezclar un par de cucharaditas de sal de mar de grano fino en un tazón pequeño con agua tibia y dos gotas de aceite de germen de trigo, aceite de incienso y unas gotas de aceite de limón. Remoja las uñas en la mezcla de 10 a 15 minutos y enjuaga con agua tibia, seca y aplica una crema de manos para hidratar.Recuerda que además de estos remedios naturales para fortalecer la uñas, mantenerlas hidratadas con crema, cuidarlas de detergentes y sobre todo, llevar una dieta apropiada, pues esto tiene mucho que ver con qué tan fuertes o quebradizas son sus uñas. Si no consumes suficientes proteínas, grasas, vitaminas y minerales, es posible que ningún remedio casero te ayude.Una dieta sana y equilibrada que incluya vitaminas A, C, D, E, así como muchas vitaminas del grupo B, ácido fólico, zinc, hierro, calcio y biotina puede reducir el riesgo de uñas quebradizas. Con esto no sólo te crecerán uñas más fuertes, también podrás ver mejoras en la piel, cabello y te sentirás más saludable desde adentro.Foto de portada de Damir Spanic, en Unsplash.
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