Cinco cosas que no sabías sobre Pascua
Pascua

Cinco cosas que no sabías sobre Pascua

Por Kiwilimón - Marzo 2014
En México todos conocemos los rituales de pascua y las prohibiciones que se imponen en cuanto a la comida pero en algunos otros lugares su tradición es muy distinta a la nuestra.

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Aquí van 5 cosas que no sabías sobre el tiempo de Pascua.

1.

En Suecia y algunas partes de Finlandia se lleva a cabo una tradición llamada “las brujas de pascua” en el sábado antes de la fecha indicada. Se trata de un mini Halloween en donde las niñas se visten de brujas y piden dulces. Esto se debe a que había una creencia popular de que había brujas que confabulaban entre ellas en tiempos de Pascua para después ser alejadas por las fogatas prendidas por los aldeanos. Hasta la fecha se prenden fuegos esa noche que acompañan a las pequeñas brujas.

2.

En Etiopía dejan de comer carne y lácteos por tres semanas para culminar con una ceremonia que termina, usualmente, a las tres de la madrugada. En ese momento rompen el ayuno y celebran con una gran cena.

3.

En Nueva York, cada día de Pascua, hay desfiles donde la gente sale con ropa nueva a caminar por las calles. Esto se debe a la herencia de una creencia que dicta que comprar y usar ropa nueva en Pascua traerá suerte para el resto del año.

4.

Todos conocemos la tradición de buscar huevos escondidos en Pascua. Resulta que en 1885 un gobernante ruso quiso darle un regalo de aniversario en pascua a su esposa por lo que decidió ir con un joyero y crear un huevo de oro que se abre para revelar una yema dorada que contiene una gallina con ojos de rubí.

5.

En algunos pueblos de Grecia Pascua no sólo es un momento de penitencia y reflexión sino que una época un poco violenta. En ese país se acostumbra crear muñecos de madera que se asemejen a Judas, el apóstol que traicionó a Jesús, y quemarlo en frente de miles de personas.    

Recetas de Pascua

 

 Cake Pops para Pascua

 Pastel de Almendras de Pascua

   

"¿Sabías estos datos sobre Pascua?"

     
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Mi papá dejó de comer carne hace treinta y ocho años. Según como lo cuenta mi mamá, un domingo en una comida familiar, y después de devorarse media vaca, mi papá se secó el sudor de la frente y dijo algo como: “Última vez que como carne”. Todos se rieron del comentario que consideraron un chiste; algo como el “no lo vuelvo a hacer” que suele acompañar la resaca. Para él fue una promesa. Hoy en su lista de razones por las que se volvió vegetariano resuenan palabras como “compromiso”, “karma”, “respeto por la naturaleza”. Ser vegetariano no es algo que aparece por generación espontánea; la decisión tiene que ver con las convicciones, con la filosofía personal. ¿Y qué más personal que la forma de comer? La alimentación casi siempre está ligada a la cultura, a la leche materna, a la comida de casa. En la mía –la de ustedes, pues–, el menú era un subibaja incluyente y casi siempre quesocéntrico: flautas de papa con queso y de pollo, pozole de hongos y de carne, mole con y sin carne. Pero para la mayoría, el vegetarianismo sigue siendo un tabú. ¿Una vida sin carne? ¿Ni pollito, ni huevito, ni pescadito? Una de las nutriólogas de casa, Mayte Martín del Campo, nos dice que existen distintos niveles de restricción en las dietas sin carne: “Los vegetarianos normalmente sí consumen ciertos productos de origen animal como leche, yogurt, huevo, pescado (si comen estos dos últimos se les denomina ovo o pescetarianos). Lo que generalmente suprimen son las carnes rojas y las aves. Por otro lado, los veganos no consumen productos de origen animal”. La cuestión es, ¿por qué alguien quisiera vivir sin carne? Existen cocineros como el máster Dan Barber del restaurante Blue Hill at Stone Barns que afirman que disminuir la porción de la carne en nuestro plato semanal es la única forma sustentable de enfrentar el cambio climático, de disminuir la contaminación de nitrógeno en la tierra y de frenar el deterioro de los suelos. En algunas vertientes del budismo, el vegetarianismo está indicado como precepto del ahimsa, que quiere decir “la no violencia”, pues afirman que comer carne animal, además de dañar directamente a los seres vivos, constituye una fuente de karma que vendrá por ti en la siguiente vida –para los que creen en las reencarnaciones–. Otros optan por una dieta vegetariana simplemente por un sincero amor a la naturaleza o como un acto incendiario contra la crueldad animal. Hay un punto medio. Autores como Mike Bittman optan por este estilo de vida sin labrarlo sobre piedra: el afamado escritor gastronómico del New York Times acuñó el término flexitarianismo para la dieta que deambula entre la vegetariana (o vegana) y la carnívora alternándola a distintas horas del día o de la semana. Dos comidas sin carne, una con.Personalmente creo que lo que entra al cuerpo es un diálogo que le corresponde a cada corazón y mente. Una decisión propia como llevar el pelo de cierta forma, creer en Santa Claus o elegir la maternidad. Lo cierto es que un trozo de carne tiene una gran cantidad de ácido úrico, fosfórico y sulfúrico; así como colesterol, antibióticos y hormonas, en el caso de la carne que no es orgánica.La tendencia ecológica y saludable del momento es comer carne tan solo una vez por semana. Si se opta por dejarla para siempre, nuestra nutrióloga de casa, Gina Rangel, recomienda suplementarse con vitamina B12, comer hojas verdes y vegetales todos los días, intentar no consumir carbohidratos simples y consumir fuentes de proteína vegetal: quinoa, frijoles, tofu, semillas, nueces, además de huevo y queso.Nuestra nutrióloga Jennifer Asencio afirma que los beneficios que puede aportar una dieta vegetariana son “un bajo aporte de grasas saturadas, bajo aporte de colesterol y, si se sabe combinar los cereales con las leguminosas, se obtendrá una proteína de muy buena calidad sin necesidad de recurrir a los suplementos”. Eso sí, ella afirma que entre más restrictiva sea una dieta sin carne, mayor será el riesgo de quedarse sin micronutrientes, Omega3, vitamina B12, calcio, hierro y vitamina D, por lo que hay que estar atentos al cuerpo y consultar a un especialista. Lo importante, como siempre, es aprender a combinar adecuadamente los alimentos y recordar que no por llevar una dieta vegetariana o vegana se es más saludable. Hay que evitar llenarnos los vacíos con kilos de pasta, comida grasosa o chatarra y consumir ingredientes de buena calidad nutricional.Si quieres algunas ideas que te ayuden a seguir una dieta vegetariana aquí hay una sección completa con recetas que te van a encantar.
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