Pasteles de chocolate para los cumpleaños
Ideas para Fiestas

Pasteles de chocolate para los cumpleaños

Por Kiwilimón - February 2013
Cada cumpleaños es diferente, desde la forma en cómo se festeja, el lugar, las personas, la temática, etc. Lo que siempre estará presente es el pastel, uno de los acompañantes de cada año. Los pasteles se han forjado como un ícono en los festejos de cumpleaños a lo largo de los años, y hoy en día existen muchas variedades que ofrecen formas, colores y sabores delicosos. Por mucho, el pastel de chocolate sigue siendo uno de los más recurridos para esas fiestas en donde pequeños y grandes festejan su cumpleaños de forma divertida. Así, hemos hecho una selección de los pasteles de chocolate que se pueden preparar en casa para festejar a nuestros amigos o familiares en su día. Toma nota de las siguientes recetas, mismas que son fáciles de preparar en casa y además son deliciosas. (es importante que hagas click en el título de la receta para ver más detalles de preparación de la misma) Pastel de chocolate y nuez. Pastel de chocolate muy fácil de preparar, todo se hace en la licuadora. Se decora con azúcar glass y queda delicioso. Pastel de Chocolate con Crema de Chocolate. Para los amantes del chocolate, este pastel de tres capas va intercalado de una rica crema de chocolate y nueces. Pastel de Chocolate y Café. A tus invitados siempre les va a gustar un delicioso pastel de chocolate, y esta versión con café será un éxito seguro. Pastel de Queso y Chocolate. Cheesecake con sabor a chocolate con toques de nuez en las orillas. Pastel de Chocolate Vienés. Deliciosa receta de pastel de chocolate con nueces molidas preparado todo en la licuadora. Pastel de Chocolate y Almendras. Esta deliciosa receta de chocolate y almendras resulta en un pastel delicioso. Pastel de Chocolate Maria Elena. Rico pastel de chocolate con betún de delicioso chocolate. Pastel de Trufa de Chocolate. Este delicioso y decadente pastel es fácil de preparar pero se debe de refrigerar al menos 24 horas antes de servir. La receta de paste de trufa de chocolate te encantará.  

Para conocer más recetas de pastel de chocolate, haz click aquí.

   
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El huevo es un ingrediente base para muchos platillos, sobre todo para ciertas recetas horneadas, a las que les da estructura, textura, humedad y volumen. Una vez que sabes cuál de estas características aporta el huevo a tu receta, es más fácil sustituirlo.Una vez que hayas descubierto el propósito del huevo en tu platillo, entonces también deberás tener en cuenta el sabor, para que el sustituto que elijas no domine el sabor de lo que estés horneando.Cómo hornear sin huevoAl elegir un reemplazo de huevo, es importante saber que el producto terminado probablemente no será una réplica exacta. Sin embargo, una vez que sabes qué aportan los huevos a la receta y qué resultado deseas lograr, tienes ganado el primer paso para un intercambio exitoso.El huevo proporciona estructura, textura, humedad y volumen a los productos horneados de tres maneras principales:Aglutinante: ayuda a mantener unidos los ingredientes secos y proporciona humedad.Emulsionante: Actúa como espesante y aporta cuerpo a una receta.Leudante: Esto significa que da “elevación” y crea bolsas de aire para ayudar a que los productos horneados se eleven.Por ejemplo, si reemplazas el huevo con plátanos machacados, obtendrás el efecto aglutinante y emulsionante, mientras que si usas bicarbonato de sodio con vinagre, te proporcionará el efecto levadura.7 ingredientes fáciles para sustituir el huevoExisten suplementos de huevo especiales que puedes encontrar en supermercados, pero estos ingredientes caseros también pueden funcionarte.1. Puré de manzana. La pectina que se encuentra en el puré de manzana actúa como aglutinante y ya que las manzanas tienen un alto contenido de azúcar, es una opción ideal para panes rápidos, muffins y panqués.Las manzanas no son leudantes, por lo que los productos horneados serán más densos y húmedos con cada huevo que reemplace. Cómo usar puré de manzana para reemplazar un huevo: usa ¼ de taza de puré de manzana.2. Plátanos machacados. Los plátanos funcionan de manera similar al puré de manzana y también unen los ingredientes secos y agregan humedad. La dulzura natural de la fruta la hace ideal para productos horneados más dulce, pero si necesitas un sabor más neutro, puedes probar otra fruta en puré, como aguacate triturado. Para reemplazar un huevo, usa ¼ de taza de puré de plátano.3. Yogurt. El yogur natural o el suero de leche pueden reemplazar los huevos para agregar humedad y riqueza a una receta. Funcionan mejor en horneados con masa, como brownies, pasteles o galletas de caída. Debido a que el yogur y el suero de leche contienen ácido, se pueden usar como leudantes si añades bicarbonato de sodio o polvo para hornear. Para reemplazar un huevo, usa ¼ de taza de yogur o suero de leche. Como tip extra, agrega ¼ de cucharadita de polvo de hornear si necesitas un poco de levadura.4. Agua mineral. El agua mineral actúa como leudante atrapando las burbujas de aire. También puede agregar humedad a una receta y se puede usar junto con otros sustitutos del huevo, particularmente opciones más densas, como purés de frutas. Esta técnica funciona en masa para cupcakes y pasteles, y también puede funcionar con panqués, waffles y panes rápidos. Para reemplazar un huevo, usa ¼ de taza de agua mineral.5. Bicarbonato y vinagre. La reacción química entre el bicarbonato de sodio y el vinagre libera dióxido de carbono y agua, lo cual puede agregarle fuerza a los panqués, pasteles y masas de pan rápido. Para reemplazar un huevo, combina una cucharada de vinagre con una cucharadita de bicarbonato de sodio.6. Chía molida. Las diminutas semillas de la planta de chía están repletas de ácidos grasos omega-3 y fibra, y también se pueden usar como aglutinante para panes, galletas y panqués sin agregar ningún sabor notable. Para emular la riqueza de un huevo, puedes agregar una pizca de aceite vegetal. Para reemplazar un huevo, combina una cucharada de chía molida con dos cucharadas de agua tibia y una cucharada de aceite vegetal.7. Semillas de linaza molidas. Al igual que las semillas de chía, la linaza molida mezclada con agua tiene una propiedad gelatinosa que le permite mantener juntos otros ingredientes, como unir pasteles de carne o de cangrejo. La linaza se puede comprar previamente molida, o puedes optar por molerlas en un molinillo de café. Estas aportan un sabor a nuez más fuerte que puede ser una excelente adición al pan de plátano o las galletas de avena. Para reemplazar un huevo, agrega una cucharada de semillas de linaza molidas con dos o tres cucharadas de agua y deje reposar durante 10 minutos.
El huevo es un ingrediente base para muchos platillos, sobre todo para ciertas recetas horneadas, a las que les da estructura, textura, humedad y volumen. Una vez que sabes cuál de estas características aporta el huevo a tu receta, es más fácil sustituirlo.Una vez que hayas descubierto el propósito del huevo en tu platillo, entonces también deberás tener en cuenta el sabor, para que el sustituto que elijas no domine el sabor de lo que estés horneando.Cómo hornear sin huevoAl elegir un reemplazo de huevo, es importante saber que el producto terminado probablemente no será una réplica exacta. Sin embargo, una vez que sabes qué aportan los huevos a la receta y qué resultado deseas lograr, tienes ganado el primer paso para un intercambio exitoso.El huevo proporciona estructura, textura, humedad y volumen a los productos horneados de tres maneras principales:Aglutinante: ayuda a mantener unidos los ingredientes secos y proporciona humedad.Emulsionante: Actúa como espesante y aporta cuerpo a una receta.Leudante: Esto significa que da “elevación” y crea bolsas de aire para ayudar a que los productos horneados se eleven.Por ejemplo, si reemplazas el huevo con plátanos machacados, obtendrás el efecto aglutinante y emulsionante, mientras que si usas bicarbonato de sodio con vinagre, te proporcionará el efecto levadura.7 ingredientes fáciles para sustituir el huevoExisten suplementos de huevo especiales que puedes encontrar en supermercados, pero estos ingredientes caseros también pueden funcionarte.1. Puré de manzana. La pectina que se encuentra en el puré de manzana actúa como aglutinante y ya que las manzanas tienen un alto contenido de azúcar, es una opción ideal para panes rápidos, muffins y panqués.Las manzanas no son leudantes, por lo que los productos horneados serán más densos y húmedos con cada huevo que reemplace. Cómo usar puré de manzana para reemplazar un huevo: usa ¼ de taza de puré de manzana.2. Plátanos machacados. Los plátanos funcionan de manera similar al puré de manzana y también unen los ingredientes secos y agregan humedad. La dulzura natural de la fruta la hace ideal para productos horneados más dulce, pero si necesitas un sabor más neutro, puedes probar otra fruta en puré, como aguacate triturado. Para reemplazar un huevo, usa ¼ de taza de puré de plátano.3. Yogurt. El yogur natural o el suero de leche pueden reemplazar los huevos para agregar humedad y riqueza a una receta. Funcionan mejor en horneados con masa, como brownies, pasteles o galletas de caída. Debido a que el yogur y el suero de leche contienen ácido, se pueden usar como leudantes si añades bicarbonato de sodio o polvo para hornear. Para reemplazar un huevo, usa ¼ de taza de yogur o suero de leche. Como tip extra, agrega ¼ de cucharadita de polvo de hornear si necesitas un poco de levadura.4. Agua mineral. El agua mineral actúa como leudante atrapando las burbujas de aire. También puede agregar humedad a una receta y se puede usar junto con otros sustitutos del huevo, particularmente opciones más densas, como purés de frutas. Esta técnica funciona en masa para cupcakes y pasteles, y también puede funcionar con panqués, waffles y panes rápidos. Para reemplazar un huevo, usa ¼ de taza de agua mineral.5. Bicarbonato y vinagre. La reacción química entre el bicarbonato de sodio y el vinagre libera dióxido de carbono y agua, lo cual puede agregarle fuerza a los panqués, pasteles y masas de pan rápido. Para reemplazar un huevo, combina una cucharada de vinagre con una cucharadita de bicarbonato de sodio.6. Chía molida. Las diminutas semillas de la planta de chía están repletas de ácidos grasos omega-3 y fibra, y también se pueden usar como aglutinante para panes, galletas y panqués sin agregar ningún sabor notable. Para emular la riqueza de un huevo, puedes agregar una pizca de aceite vegetal. Para reemplazar un huevo, combina una cucharada de chía molida con dos cucharadas de agua tibia y una cucharada de aceite vegetal.7. Semillas de linaza molidas. Al igual que las semillas de chía, la linaza molida mezclada con agua tiene una propiedad gelatinosa que le permite mantener juntos otros ingredientes, como unir pasteles de carne o de cangrejo. La linaza se puede comprar previamente molida, o puedes optar por molerlas en un molinillo de café. Estas aportan un sabor a nuez más fuerte que puede ser una excelente adición al pan de plátano o las galletas de avena. Para reemplazar un huevo, agrega una cucharada de semillas de linaza molidas con dos o tres cucharadas de agua y deje reposar durante 10 minutos.
Existen de antojos a antojos. Uno que tiene mucho arraigo en Jalisco y estados colindantes es la birria: una receta consistente a base de carne cocida en horno, tradicionalmente de piedra o al hoyo, bañada en una salsa o adobo donde los chiles son claves.  Sobre su origen hay varias versiones, y en todas se unen los saberes en técnicas de cocción de los locales mexicanos con los ingredientes introducidos por los españoles, en especial la res, el cerdo y el chivo. Justo una de las versiones habla sobre la popularidad que tuvo el chivo a mediados de 1800, en la zona de Jalisco y Zacatecas, antes llamada Nueva Galicia, donde estos animales se multiplicaron a tal grado que los ganaderos optaron por regalarlos a sus trabajadores.  Estos hombres y mujeres decidieron no sólo aprovechar la leche, como los españoles, sino todo el animal cociéndolo bajo tierra o en horno de piedra como lo hacían con otras carnes. Para enriquecer la receta untaron un adobo enchilado que generalmente empleaban para cocinar aves, y el resultado al paso de los años es la birria como la conocemos y disfrutamos hoy.  Otra versión sobre el origen de la birria me la compartió la investigadora Maru Toledo, quien ha dedicado más de 20 años al estudio de la cocina de la zona occidente. Datos que nos llevan al municipio jalisciense de Ameca, donde gracias al registro de las jornadas laborales de los vaqueros se sabe de una preparación que hacían bajo tierra con algunas de las reses que tenían al alcance y que los caporales seleccionaban para alimentar a todas sus cuadrillas.  Maru me aclara que esta preparación sólo iba untada con grasa, de donde viene el término birriar, que para los peninsulares hacía alusión a algo sucio o embarrado, por como veían que aderezaban el animal. Sea cual sea la versión, lo popular a la birria nadie se lo quita, y por ello al extenderse su consumo por otros estados como Aguascalientes, Michoacán, Zacatecas, Nayarit y Colima, y en el mismo Jalisco, los lugareños fueron imprimiendo su toque a la carne, al adobo y ajustado sus formas de cocinar, según sus posibilidades. Ahora no sólo el chivo y la res son protagonistas, existen zonas en estos estados que la preparan con cerdo, borrego, conejo, armadillo, iguana, pollo, ternera, pescado bagre y mixtas. Perfectas proteínas que cobijan con un mundo de adobos compuestos por chiles y especias que obedecen también a los ingredientes al alcance, aunque el chile guajillo y el jengibre seco son constantes. A la colorada versión se suma la llamada birria blanca que aún sobrevive en el Occidente; generalmente es de res y se condimenta con algunas hierbas de olor para cocinarse bajo tierra o en horno, métodos tradicionales a los que se han sumado la birria al vapor o hasta hecha como carne cocida. Por último, no nos olvidemos de la birria tatemada: proceso que consiste en volver a poner la carne ya cocida al calor del horno y dejar que se haga una costrita, que al menos en Jalisco encanta, junto a unas tortillas recién hechas y un extra de caldito por un lado. Fotos: Gilberto Hernández.
¿Otra vez arroz? Las cifras lo confirman: la gramínea salvaje favorita de todos se siembra en treinta y cuatro países; sus campos cubren más del 10% de las tierras fértiles del mundo y de él se alimenta más de la mitad de la población mundial, según la FAO, por arriba del trigo o el maíz. Es rico, es práctico y con un par de ingredientes se convierte en una elegía. Literalmente, todo el mundo come arroz. El pobre, el rico, el pequeño burgués, el asiático, el centroamericano, el africano. En Europa, los españoles le han dedicado algunos de sus mejores platos. En México, hasta canciones. Él es nuestro termómetro para saber si una mujer –y un hombre converso a la igualdad– puede casarse. Se avienta en las bodas a modo de confeti como símbolo de abundancia. Está presente en los altares del mundo para atraer la prosperidad. Su cultivo en Japón forma parte de una tradición ancestral que trasciende los temas culturales: actualmente existe una guerra de precios que favorece al mercado local a través de un alza arancelaria a los importadores. Su cultivo en el sudeste asiático es oficio heredado y un bello espectáculo en sus montañas trazadas en terrazas.De arroces, no hay uno. Está el blanco, el integral, el glutinoso que es corto y dulce, el aromático como el basmati o jazmín, el moteado como el salvaje, que sabe mejor cuando se adiciona con frutos secos, menta y aceite de oliva. Su propia anatomía y su geolocalización culinaria harán más o menos común que se sirva al vapor como el gohan, frito como el yangzhou al estilo cantonés o enriquecido con mantequilla, aceite o caldos como el risotto italiano: caldo, vino blanco, queso parmesano y hongos salteados en mantequilla son el camino al cielo del umami.El arroz pasa lista a todas horas en las mesas del mundo. Al desayuno, en varios países de Asia, especialmente en China, desfila el congee: un amasijo dulce o salado de arroz con más de dos mil años de antigüedad. En México lo infusionamos con azúcar para hacer arrocenas, lo servimos en tazones de cereal inflado con su respectivo chorrito de leche. Los deportistas lo convierten en su snack predilecto pues no contiene gluten: a una galleta de arroz le dan un embarradita de hummus, otra de aguacate, cherries y aceite de olivo. A la hora de la comida, la mejor expresión del arroz se alcanza en su versión caldosa o melosa. Ahí está el que se hace con mariscos, conejo y embutidos al estilo paella valenciana, o el negro, cuyo color y sabor se lo debe a la tintura del calamar. Habría que comerlo en una terraza de la costa catalana para sentir que no hay mejor platillo. Si va caldoso, no hay que perderse el arroz a la tumbada típico de Veracruz que quema la boca como pocos, o con pollo y judías como en la cocina española del levante.En Cuba se mezcla con frijoles para representar unos moros con cristianos; en Perú el tacu-tacu se prepara con la menestra del día anterior, leguminosas como frijoles o lentejas y un sofrito de ají amarillo. En un menú chifa –como le llaman los peruanos a la gastronomía china– no faltará el arroz chaufa, frito con verduras cortadas en brunoise y salteado al wok con huevo para que amalgame. Sabe mejor con soya y con una buena dosis de grasita. En República Dominicana, otro gran productor de nuestro amado cereal, lo preparan con mariscos, con gandules o en un sofrito de verduras y tocino para la Navidad. Cargado en los barcos procedentes de España y Portugal, el arroz desembarcó en el continente. Hoy la gastronomía del Caribe no se entendería sin él. En cada país se le añade especias endémicas y embutidos populares para que tome sabor a platillo local. En Colombia está presente en su plato de desayuno por excelencia, la bandeja paisa; va también en el arroz atollado con pollo, cebolla, papa y pimientos, o con coco para acompañar un pargo frito y patacones. En Corea es un verdadero k-pop el bibimbap, un cuenco de arroz que siempre venden en las tiendas, y sirven con proteínas y vegetales mezcladas con aceite de sésamo y gochujang. En México, a nuestro arroz le damos gentilicios: “a la mexicana”, “poblano”.  El arroz es el plato infaltable de las fonditas. Que lleve huevo estrellado, que lleve plátano frito. Crema, por supuesto. No hay mejor inversión que esos $15 extra al precio del menú.El de Maxweel Food Centre en Singapur es un agasajo: sobre un plato de plástico va una montaña de arroz y encima un pollo pochado con jengibre y hecho en sus jugos. Jugos y más jugos. En bebida alcohólica, no hay que perdérselo. El sake japonés hace gritar a todos ¡kampai! no importa la técnica de preparación y sus muy intrincadas acepciones.Si alguien prefiere lo dulce, el arroz no lo decepcionará. En Japón no hay postre más socorrido que los mochis, un pastelito elaborado de arroz glutinoso que puede ir relleno de una pasta de soya, frijoles rojos o helado. Los nacionales lo hacemos en atole, o con leche y hervido con canela y azúcar. En Kiwilimón lo hemos hecho hasta en tarta con base de galleta. Lo hemos hecho de todas formas porque como con el arroz con leche, nos queremos casar… con él. ¿Crees que nos falta alguno? Por favor, dinos cuál te gustaría.
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