Receta de Navidad: Lomo con hierbas en salsa de mostaza
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Receta de Navidad: Lomo con hierbas en salsa de mostaza

Por Kiwilimón - Diciembre 2011
Prueba este delicioso Lomo con perejil, albahaca, tomillo, vino blanco y mostaza Dijon. Para ver más fotos y detalles de la receta haz click aquí.

Ingredientes

  • 1 Kilo de Lomo
  • 1 Taza de Perejil, albahaca y tomillo fresco picado
  • Aceite de oliva H-E-B
  • 1/2 Barra de Mantequilla
  • 1 Taza de Consomé de pollo
  • 1 Taza de Vino blanco seco
  • 1 Cucharada de Harina Economax
  • 2 Cucharadas de Mostaza Dijon
  • 1/2 Taza de Crema espesa
  • 1/2 Cebolla en rebanadas
  • 1 Diente de Ajo picado
  • Sal y pimienta
  • Cordón para cocinar
Para conocer el método de preparación, haz click aquí.
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La diosa del chile era Tlatlauhqui cihuatl ichilzintli o ‘Señora roja del respetable chile’. A nadie le cabía duda: al chile había qué rendirle respeto. El chile, originario de la zona andina o de la selva amazónica, ha sido el alma de muchas cocinas del mundo y sin duda, el fuego artificial de la cocina mexicana. ¿Qué sería de nosotros si faltara este fruto que lastima lo mismo que entretiene la lengua? Los españoles lo llevaron a Europa como souvenir. Allá se declararon sensibles a su picor. En cambio, los paladares árabes, asiáticos y africanos lo recibieron como revelación. Muy pronto lo incorporaron a sus cocinas y comenzaron a producirlo. Ahora el extranjero que se declare intolerante a él, padecerá su influjo en más de un tercio del mundo. En Asia se perdería de cremosos currys de la cocina india, del pad thai de la cocina tailandesa, de las barbacoas de la cocina coreana con kimchi fermentado y guindillas o de las sopas agripicantes de la cocina sichuanesa. Ni qué decir del taco mexicano. El no iniciado se llevará a la boca un sencillo amasijo de carne y maíz sin su bendición de salsa verde. Que momento tan anticlimático tendrá al comer una torta de milanesa sin una mordida intermitente a un chile en escabeche. No hay platillo local donde no se le pueda hacer un huequito. Ya Cristóbal Colón hablaba de él como “una planta tan picante como la pimienta que los nativos consumen en todas las comidas”. Al chile sólo se le deja cuando el estómago lo pide o cuando se emprende ruta a tierras más occidentalizadas. En cada ocasión se le extraña. Todo es culpa de la capsaicina, una sustancia que responde al dolor y que libera opioides y endorfinas que lo neutralizan. Por ella, el chile es motor de placer y adicción.El uso del chile es antiguo. Se cree que las culturas mesoamericanas lo comenzaron a cultivar tan pronto se volvieron sedentarias. La altura y el clima favorecieron su esparcimiento. En las culturas nacionales fue alimento sagrado y leyenda. Aún hoy es signo que aleja el “mal de ojo” a penas se pone un collar vigilante en la puerta. Es sinónimo de fiesta cuando armoniza los alimentos; es suspiro, lágrima y silencio para los que toma desprevenidos.En Perú, la otra gran gastronomía latinoamericana, es una constante. Está presente en la sazón del ceviche, en el rocoto relleno arequipeño. En el sudeste asiático aporta balance a los guisos junto a la lima kafir y el coco. En los restaurantes mexicanos –los finos, los de calle– es cortesía y el centro de mesa más bello junto a un par de bolillos o totopos.Marea porque para mitigar su calor dan ganas de inspirar y con ello se sobre oxigena el cuerpo. Calienta la garganta lo mismo que la mente, por eso es albur y jolgorio del lenguaje –un deambular entre el respeto y la burla–. El o la que aguanta mucho es ‘macho’. El o la que aguanta poco es ‘gallina’. El chile se convierte en dulce cuando se le añade azúcar; en mole, cuando se le añade magia. Hace algunos siglos era correctivo para los niños maleducados y hoy es correctivo cuando se quiere tapar una mala técnica culinaria. El chile es el éxito de muchos negocios, un objeto del deseo en la cultura pop mexicana y erotismo en la poesía urbana. Está presente en rimas leyendas y canciones, como aquella que asegura que es picante pero sabroso. ¡Gracias, chile, por existir!Para terminar de rendirle un homenaje como se debe, te dejamos este compilatorio de salsas que, sin importar del país que seas, le darán alegría a tu comida.
Para cerrar la semana patria hablemos del elefante verde, blanco y rojo del cuarto: la cocina nacional es insuperable. Mientras el taco roba la atención internacional hace falta ser paisano para comprender la complejidad, amplitud y delicia de nuestra gastronomía; los entrañables guisos regionales, las tradiciones patronales, las sazones cocinadas en olla de barro, bajo el calor del pib o en la incandescencia de la brasa. Ya lo dijo la UNESCO hace justamente diez años, la cocina tradicional mexicana es patrimonio del mundo, cultura que vale la pena preservar por los siglos de los siglos. Basta ver al ajonjolí de todos los moles: el mole. Su complejidad resuena en la infinidad de ingredientes que lo componen –algunos de ellos tan improbables como unas galletas de animalitos–, en sus acepciones regionales, en las sutilezas que se modifican de acuerdo con las festividades como Día de Muertos, en su amplitud cromática que abarca casi todos los colores del arcoíris. El mole, salsa densa que nos recubre tanto la memoria como la cucharada de arroz más humilde, debe su honor, más que a sus recetas, a la tradición alrededor de su preparación.Así como en el mole, el mestizaje y la cultura se mezclan como pinturas al óleo en las cocinas tradicionales de México tanto, que hace diez años la UNESCO nombró a su totalidad como un patrimonio de la humanidad. En la declaratoria no había que ser esfinge: había que presentar un caso de estudio, reunir un sinfín de requisitos e información por parte de un grupo multidisciplinario de cocineros, historiadores, antropólogos y hasta ingenieros en alimentos con el fin de perseverar. El resultado fue una condecoración como nunca se le había otorgado a otro país. La cocina tradicional mexicana es nuestra Muralla china, nuestro Machu Picchu cultural. Según el escritor e historiador de cocina mexicana José N. Iturriaga, no es que no se hayan honrado a otras cocinas antes o después. En los últimos años se han protegido otras maravillas culinarias como, por ejemplo, la etiqueta en la cocina francesa, la dieta mediterránea y la tradición japonesa en la cocina, pero no así a un país. A diez años del fallo de la declaratoria en la que se reconocen las prácticas, rituales y elaboraciones vinculadas a nuestra cocina, merece volver a celebrar el mérito. Celebrar que en México no sólo hay 32 estados, sino una infinidad de tradiciones que se preservan en el fuego de los comales, las ollas, las vasijas de barro. Celebrar por supuesto a las cocineras tradicionales que, según Iturriaga, “son el objeto mismo de la declaratoria”, el libro atemporal de los saberes culinarios de cada región. José N. Iturriaga, escritor de libros como 'Saberes y delirios' o 'Confieso que he comido', afirma que parte de la responsabilidad de tener una cocina protegida por la UNESCO es la de rescatar, salvaguardar y promocionar la tradición “más que a un platillo o a un ingrediente; preservar la cocina de nuestros pueblos, la cocina de los mercados, de las abuelas”.Para lograrlo se creó el Conservatorio de la Cultura Gastronómica Mexicana, un organismo consultor de la UNESCO que lleva a cabo reuniones nacionales anuales, foros mundiales de gastronomía mexicana, seminarios académicos y hasta encuentros de cocineras tradicionales. “A los platillos y tradiciones hay que estarles dando nuevo vigor. Preservarlos y salvaguardarlos para que no caigan en desuso y se mantengan vivos. El sentido principal de la organización es la conservación de las tradiciones”. Lo que nos toca hoy en casa es aprender y enseñar sobre cocina mexicana a las generaciones venideras. Desempolvar el tortillero y echarle leña al fuego. Poner literalmente las manos en la masa y extender los hilos de la tradición hasta el infinito. Hoy te invito a tomar alguna de nuestras recetas tradicionales y prepararla en familia. Además de cincelar recuerdos harás historia, harás cultura, serás parte de este ritual iniciático que puso a suspirar a los primeros mexicanos.
El 15 de septiembre es una fecha importante para muchos latinos, pues en este día coinciden las celebraciones de independencia de cinco países de América, por lo que es el inicio del Mes de la Herencia Hispana o Hispanic Heritage Month en Estados Unidos.Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua son los países que inician este periodo de honrar la historia hispana, mientras que sólo un día después, es decir, el 16 de septiembre, México celebra su independencia y Chile, el 18 de septiembre.El Mes de la Herencia Hispana ha sido una gran celebración en el país del norte durante más de 40 años, para honrar la historia, la cultura y la influencia de las generaciones pasadas que vinieron de España, México, el Caribe y América Central y del Sur.Así como en México tenemos comidas nacionales, como el pozole, estos cinco países de América Latina también tienen sus platillos típicos y deliciosos, los cuales son una forma de honrar costumbres para los hispanos que viven en Estados Unidos, durante el Mes de Herencia Hispana.Costa Rica y su casadoEl casado es el platillo nacional de Costa Rica y consiste en frijoles, arroz con pimientos rojos en cubitos, cebollas, plátanos fritos, una ensalada de col o repollo con tomate y zanahoria, y una selección de carne que puede ser pollo, pescado, carne de cerdo o de ternera con cebollas asadas. La carne puede ir a la parrilla o salteada, pero nunca frita y a veces, el casado incluye papas fritas o verduras adicionales, como los aguacates.Las pupusas de El SalvadorLa comida más famosa de El Salvador son las pupusas, parecidas a nuestras gorditas, pero las primeras están hechas con harina de maíz o de arroz y van rellenas de queso, chicharrón, frijoles refritos, o loroco, una flor comestible nativa de El Salvador.Honduras tiene un platillo llamado BaleadasLas baleadas son un platillo popular de Honduras que no sólo los locales aman, sino también los extranjeros y es una comida simple, que se vende a precios económicos, la cual consiste en una tortilla de harina de trigo rellena frijoles refritos, mantequilla y queso rallado, aunque también pueden llevar huevo, chorizo, pollo, aguacate o incluso plátano maduro frito.Guatemala y su caldo kak ikEste plato es originario de la región kekchí y se trata de un caldo con carne de pavo, conocida en Guatemala como chunto o chompipe, verduras, especias y mucho chile; se acompaña con arroz o con tamalitos de manteca.En Nicaragua comen Gallo PintoSimilar al casado de Costa Rica, en Nicaragua, uno de los platillos más populares es el Gallo Pinto, que consiste en una mezcla de arroz y frijoles rojos, los cuales se cocinan por separado, para luego freírse juntos con un poco de cebolla, ajo y chiltoma o pimiento.El Mes de la Herencia Hispana o Hispanic Heritage Month inicia el 15 de septiembre y las conmemoraciones se extienden hasta el 15 de octubre. Este periodo es perfecto para reflexionar en la riqueza cultural que los hispanos aportan al mundo, pero sobre todo, en Estados Unidos.
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