Tips para cocinar un pavo delicioso
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Tips para cocinar un pavo delicioso

Por Kiwilimón - Diciembre 2011
La Navidad ya está aquí, sabemos que cocinar el pavo para navidad puede ser muy intimidante. ¡No te preocupes sigue los siguientes tips y cocina un delicioso pavo! 1. ¿Cuántos invitados vas a tener en tu cena de Navidad? Calcula 1/2 kilo de pavo por persona. Si vas a tener 20 invitados compra un pavo de 10 kilos. 2. Debes de descongelar tu pavo en el refrigerador, para que quede más jugoso. Calcula 24 hrs por cada 2.5 kg. Si tu pavo es de 10 kg debes descongelarlo 4-5 días antes. 3. A la hora de inyectar el pavo es importante hacer la menor cantidad de agujeros posibles para que no se salgan los jugos. Utiliza el mismo agujero para meter la jeringa a otros lados del pavo. 4. ¿Cómo sabes cuando el pavo está cocido? La temperatura interna del pavo debe leer 75 grados (165F) en un termómetro. Los jugos deben de salir transparentes. Si no tienes un termómetro te recomendamos leer en tu pavo cuantas horas recomiendan cocinarlo, ya que cada pavo es diferente. 5. Deja que el pavo repose 30 min antes de rebanarlo para evitar que se le salgan todos los jugos. 6. Ve el video cuando estés cocinando tu pavo para que te quedes más tranquila, haz click aquí. 7. Si te gusta el relleno de pavo, te recomendamos que lo cocines aparte es más higiénico. Puedes agregar un poco de caldo de pavo para que tenga el sabor. Utiliza esta receta de Relleno de Pavo con Manzanas. Checa esta receta de Pavo al Vino Tinto, no te va a fallar, Pavo de Navidad con Vino Blanco
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Sería injusto reducir como dieta a lo macrobiótico. Tal como fue concebida, esta filosofía parte de un principio: la conciencia de que lo que nos alimenta puede prolongar la vida, pues según George Ohsawa, el teórico fundador, los alimentos influyen en la salud física, mental, emocional y espiritual.La filosofía macrobiótica camina de la mano con las leyes de vida. “Está basada en lo cero tóxico: tanto en alimentos como en productos de uso personal y del hogar”, apunta Gina Rangel. La médula teórica pasa por reconocer el todo en los alimentos: el ying (energía fría) y el yang (energía caliente) presentes en cada ingrediente. Para lo macrobiótico la armonía se localiza justo al centro de ambas energías. Que no te sorprenda, entonces, que el plato macrobiótico sea campo minado. La base de la alimentación son los cereales, las leguminosas, las frutas y las verduras, pero la lista de restricciones es larga.Para ellos, todo alimento alejado de la constitución de la sangre tardará más tiempo en digerirse. Lo vital es que la proporción alimenticia tenga cinco ying por un yang. De ahí que haya demasiados alimentos que se queden fuera al considerarlos demasiado ying o demasiado yang. Por ejemplo, “están prohibidos los tubérculos, los pimientos, el jitomate, el café, el alcohol, los alimentos procesados y empacados (como cereales, galletas, panes blancos, los refrescos, los productos endulzados, la vainilla, las frutas tropicales como el mango, la piña, la papaya y la sandía, los sazonadores y los picantes”, confirma Gina Rangel.El ying y el yang no sólo está en los ingredientes, sino también en las preparaciones. Por un lado, está la fermentación y maceración que elimina yang, mientras que salar y cocer los alimentos elimina el exceso de ying. Los preceptos generales de esta dieta pasan por comer y beber sólo cuando se tiene hambre, haciéndolo en plena conciencia. Los alimentos deben provenir de un radio lo más próximo posible y deben ser de temporada para asegurar máxima calidad. Asimismo, deben estar mínimamente manipulados y procesados, y deben masticarse lo suficiente para que el proceso de digestión sea afable con el organismo. El pescado y los lácteos se pueden consumir una vez por mes o cuando el cuerpo así lo requiera; el huevo, una vez cada diez días. Se debe moderar el consumo de moras y frutos secos, semillas y nueces, pepino, apio y lechugas. Adicionalmente, “los utensilios que se utilizan para la preparación de alimentos deben estar libres de teflón; deben ser de maderas naturales, de cerámica o de acero inoxidable; eliminar plásticos y sustituirlos por vidrio o acero inoxidable”, complementa Gina.Te preguntarás qué es lo que queda en el plato macrobiótico. Las proporciones van del cincuenta porciento de granos integrales, treinta por ciento de frutas y vegetales y veinte por ciento de leguminosas y algas. Como esta filosofía alimentaria comenzó en Japón, las algas están incluidas. Las algas marinas son un alimento altísimo en vitaminas y minerales, por lo que si estás pensando en llevar una dieta macrobiótica, lo recomendable es no saltártelas. El resultado es una dieta compuesta mayormente por proteína vegetal formulada a través de la interacción de granos y leguminosas. “Es una dieta tan limpia y basada en ingredientes tan naturales que vas a gozar de buena salud. Con ella, dejas las toxinas prácticamente fuera de tu vida. La desventaja de la dieta macrobiótica es que puedes llegar a tener ciertas deficiencias en el cuerpo al no tener casi proteínas de origen animal. Cuida tu índice de masa muscular, el consumo de vitamina B12 y la vitamina D”, concluye Gina.Como en todo, lo recomendable es confiarle tu salud a un experto y comprobar si esta dieta es la óptima para ti. Si te dieron ganas de comenzar con un probadita de la dieta macrobiótica, aquí te incluyo una de mis recetas favoritas.Tortitas de garbanzo y verduras 2 tazas de zanahorias ralladas2 tazas de calabacitas ralladas y escurridas2 tazas de harina de garbanzo2 huevosSal marinaRalladura de limónRalladura de jengibre4 cucharaditas de aceite de aguacateEn un bowl incorpora todos los ingredientes hasta lograr una masa. Forma con ella unas tortitas de unos 8 centímetros y lleva a congelar por al menos 1 hora. Calienta el aceite de aguacate y dora las tortitas por ambos lados. Acompaña con arroz integral y sopa miso.
La coliflor es una hortaliza que muchas veces se confunde con la col, sin embargo, ésta tiene un sabor y un olor relativamente más fuertes. Esto no debe asustarte, ya que si la sabes cocinar, la coliflor puede ser un alimento excelente para mejorar tu dieta, sustituir al arroz y mejorar tu salud. ¡Descubre las propiedades y los beneficios de la coliflor! Coliflor para el sistema digestivo Una de las propiedades de la coliflor es que es fuente de fibra, lo cual la hace ideal para cuidar el sistema digestivo y mejorar el tránsito intestinal. De acuerdo al Departamento de Medicina Interna y Nutricional del Programa de Ciencias de la Universidad de Kentucky, el consumo de fibra disminuye el riesgo de desarrollar enfermedad coronaria, accidente cerebrovascular, hipertensión, diabetes y hasta obesidad. Mantén un cerebro saludable con coliflor Entre los beneficios de la coliflor más importantes, encontramos que ayuda a mejorar la salud del cerebro pues tiene grandes cantidades de vitamina B y colina, un nutriente esencial soluble en agua que nos ayuda con el movimiento muscular, el sueño, el aprendizaje y la memoria. Coliflor para los huesos La coliflor ayuda a la absorción de calcio en los huesos, además de que contiene grandes cantidades de vitamina K, que también ayuda a mejorar la salud de los huesos, reduciendo el riesgo de fractura ósea y la osteoporosis. Coliflor para la eterna juventud Si quieres mantenerte joven, aprovecha los beneficios de la coliflor pues está repleta de antioxidantes, fitonutrientes y vitamina C y K que previenen los signos del envejecimiento. La coliflor contra el cáncer La coliflor tiene un compuesto muy importante conocido como sulforafano, el cual, según diversos estudios, podría ser un agente importante para reducir el riesgo de padecer cáncer de mama o de los aparatos reproductores tanto femenino como masculino. Previene enfermedades del corazón con coliflor Algunos estudios han demostrado que la alicina, componente encontrado en la coliflor, ayuda a prevenir enfermedades cardiovasculares, así que si quieres un corazón sano y contento, la coliflor te ayudaría a conseguirlo. Si quieres sacarle el máximo provecho a esta poderosa hortaliza, aquí te dejamos algunas recetas con coliflor: Arroz de coliflor a la mexicana fácil Pozole de coliflor Sushi keto  Tortitas de coliflor en salsa pasilla 
Con una cajita de bicarbonato de sodio prácticamente podrías limpiar toda tu casa. Este ingrediente básico de repostería es una joya para cuando estás intentando usar remedios caseros y naturales en tu rutina de limpieza y nosotras te contaremos cómo utilizar bicarbonato para limpiar.Cuando de limpieza se trata, el bicarbonato es muy versátil, pues se puede usar como un abrasivo suave, un agente desengrasante y un desodorante para disolver la suciedad, eliminar los olores y cortar el cochambre.El bicarbonato de sodio es un agente leudante (es decir, ayuda a que los platillos tengan volumen) que normalmente se usa para ayudar a que los productos horneados se eleven. Por lo general, el mismo bicarbonato que sirve para hacer cupcakes también puede ser utilizado como producto de limpieza natural.Limpieza en la cocina con bicarbonato de sodio Evitar el uso de limpiadores a base de productos químicos en un lugar donde preparas la comida podría ser lo ideal, pues estos pueden ser muy tóxicos y los limpiadores naturales también funcionan bien. Estas son algunas opciones sencillas que puedes tener para limpiar con bicarbonato de sodio.Para desengrasar el horno por fuera, mezcla 3 partes de bicarbonato con 1 parte de agua tibia para formar una pasta. Luego calienta ligeramente el horno durante unos minutos y apágalo. Limpia el cristal de la puerta con un paño húmedo, extiende la pasta en ambos lados de la puerta del horno y deja actuar de 2 a 3 horas hasta que la pasta cambie a un color marrón.Finalmente, limpia ambos lados de la puerta con una esponja húmeda y listo. Puedes usar un raspador de plástico para eliminar cualquier exceso.Para quitarle el mal olor a las esponjas para lavar platos, sumérgelas en un recipiente lleno de agua tibia con 4 cucharadas de bicarbonato de sodio disuelto. Luego déjalas secar al aire y el bicarbonato de sodio habrá hecho maravillas al absorber los olores.Para mantener el refrigerador fresco, el bicarbonato también es un gran aliado. Coloca un tazón pequeño con bicarbonato dentro del refri para ayudar a neutralizar los olores, este funcionará como una esponja para absorber los malos olores y sólo tienes que cambiarlo aproximadamente cada mes.Para quitar las manchas de tópers, déjalos remojando en un recipiente con agua caliente con una pizca de bicarbonato de sodio durante toda la noche y quedarán impecables.El bicarbonato de sodio tiene muchos usos, pero definitivamente, los que te ayudan a limpiar la cocina de manera natural se convertirán en tus favoritos. 
La forma que tiene el cuerpo de comunicarse físicamente con nosotros es a través del dolor, de la incomodidad, de la sed, del hambre. El apetito es una sensación que llega en varios momentos del día y por la cual tenemos la necesidad de ingerir alimentos; malo cuando llega sin previo aviso, cuando comemos sin sentirla, cuando aun después de comer no cesa. A través del apetito es que nuestro cuerpo expresa una insatisfacción que no siempre es corporal. En un estado de consciencia plena –en conexión al presente, en sincronía con el cuerpo y sus sensaciones- podemos identificar plenamente desde dónde se produce el apetito. Para ello hay que hacer una observación interna: en el dentro se resguardan más que órganos; en el dentro se expresan un sinfín de sensaciones que siempre tienen algo que contarnos sobre nosotros mismos.  Tener una buena comunicación con el cuerpo es elemental para la conservación de la salud y por supuesto, para dejar de pelear con la comida, para dejar de saltar de una dieta a otra, para dejar de enemistarnos con el afuera cuando en realidad lo que sucede es que hay una desconexión con el dentro. La comunicación con el cuerpo no es una locura del new age. La comunicación corporal significa aguzar los sentidos hacia lo más tangible que tenemos; tomarse el tiempo y el espacio para escuchar al cuerpo. Basta con respirar un par minutos tomando conciencia de la inhalación y la exhalación e ir escaneando cada una de las partes del organismo –sí, como si fuéramos una máquina de rayos x–. “Esta es mi nariz. Esta es mi boca, mis vísceras, mis músculos, mi sangre, mi piel…” A partir de unos instantes notaremos cómo se encuentra mi dentro: qué duele, qué se siente bien, qué le hace falta. La meditación, entonces, se convierte en un diálogo corporal en el que el sabio más sabio nos revela su estado anímico, físico y emocional.  A partir de esta práctica diaria comenzaremos a tomar mejores decisiones alimenticias y, por supuesto, identificaremos desde dónde viene el hambre que experimentamos. Según Jane Chozen Bays, una escritora y teórica del mindful eating, existen siete tipos de hambre. Hambre visual: surge, por ejemplo, cuando vemos un pastel siendo cortado y de cuyo esponjoso interior emerge una lava de chocolate derretido. Es el llamado food porn: estímulos hechos a través de la comida que despiertan la sensación de quererlo ¡ya! Hambre olfativa: ¿existe algo más seductor que el aroma que arroja una olla de tamales? ¿Las notas de un café? ¿Unas galletas en el horno? No lo creo. Todo eso es una cubetada de agua a esa hambre que se despierta a través de la nariz. Hambre bucal: muchos de nosotros la vivimos en la pandemia; llega con el impulso de querer masticar algo, roerlo, porque sentimos angustia, porque experimentamos ansiedad. Ésta no encontrará saciedad hasta que la crisis ceda o la conciencia del momento y de lo que estamos sintiendo, aterrice en nosotros. Hambre estomacal: esta es producto de la vacuidad, o al menos de tener espacio en el órgano al que algunos médicos orientales llaman el segundo cerebro. Es normal tener hambre estomacal después de algunas horas de ayuno. Hambre celular: el hambre que las embarazadas expresan en antojos. Se basa en los requerimientos del cuerpo pues según sus cálculos perfectos y sabios, existe un déficit de nutrientes o una conversión desbalanceada entre energía y fuentes de poder. Este tipo de apetito suele aparecer tras el ejercicio intenso. Hambre mental: llega a nosotros cuando un estímulo enciende un recuerdo de la infancia, de lo que consideramos relevante culturalmente o de lo que aprendimos que era delicioso. Esta hambre nos salta en la cabeza cuando estamos a dieta o restringidos de alimentos; cuando extrañamos eso que nos cocinaban en casa o que evoca algún momento feliz. Hambre del corazón: cuántas veces nos hemos comido la falta de dulzura, de alegría, de amor, el abandono o el rechazo. Esta es el hambre que busca desesperada –y también inasequiblemente– cerrar una grieta emocional a través de kilos y litros de comida y bebida. Intentamos llenar un vacío emocional con algo físico en el que más pronto llega la culpa y el castigo que la alegría. Por esta razón es que los psicólogos recomiendan no convertir la comida en castigo ni en recompensa al educar a los hijos.La meditación o la práctica de mindfulness (tomar conciencia del aquí y el ahora durante varios minutos al día), nos hace contactar claramente con los pensamientos, las emociones y, por supuesto, con el organismo. Si nos tomamos el tiempo para conocerlo iremos aprendiendo sobre sus carencias, sobre cómo manifiesta las faltas emocionales y sobre sus necesidades fisiológicas. Al final, escuchando al sabio, tomarás mejores decisiones alimenticias. Mejores decisiones en general, pues.
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