10 tips que debes seguir cuando cocines con niños
Verano

10 tips que debes seguir cuando cocines con niños

Por Kiwilimón - Abril 2019

Cocinar puede ser una actividad divertida y hasta relajante. Sin embargo, cuando hay niños involucrados de por medio, esto se convierte en una faena estresante y desafiante. Aprovecha los días libres para involucrar poco a poco a tus pequeños en las labores culinarias. Aquí te compartimos 10 tips que debes seguir cuando cocines con niños

Haz que sea simple

Reserva tus recetas especiales, con miles de ingredientes y procesos laboriosos para una ocasión en la que tengas mucho tiempo y no haya que supervisar a nadie más en la cocina.

Asigna tareas específicas

Los niños, por su curiosidad e inquietud, siempre quieren participar. Déjalos que te ayuden haciendo cosas muy sencillas, como partir la lechuga (con sus manitas,
obviamente) o mezclar algo.

Organízate antes de empezar

No es lo mismo cuando una sola persona cocina a cuando hay varias manos, sobre todo cuando son de niños. Revisa con anticipación la receta y coloca los  ingredientes en el orden en el que vayan a usarlos.

Que sea divertido

A veces el caos surge no tanto por los niños sino por la falta de espacio. Si te es posible, asigna diferentes áreas en tu cocina para que no haya problema y no  se estorben los unos a los otros.

Pídele su opinión

El objetivo de involucrar a los niños es que disfruten cocinar y desarrollen un interés por esto. Si ellos sienten que son parte importante y que pueden tomar  decisiones, será más sencillo que más adelante quieran cocinar solos.

Crea tradiciones en torno a la cocina

Convierte cada experiencia en la cocina en un momento muy especial para tus hijos. Tal vez puedes contarles un cuento mientras van preparando la comida o hacer algún juego usando las letras de los ingredientes.

Añade poco a poco  de ingredientes nuevos

Este tip es buenísimo para los  picky eaters. Si tu hijo es remilgoso y no prueba cualquier cosa, comienza a presentarle nuevos alimentos a través de las recetas. Hazlo poco a poco y de manera sutil para que tu niño no los rechace.


No trates de controlar todo

Olvídate de mantener tu cocina impoluta y de preparar un platillo perfecto. Cuando cocinas con tus hijos lo más importante es que ellos disfruten la experiencia y comiencen a sentir interés por la cocina.

Deja que experimenten con la comida

Además de aprender a cocinar, el manipular los alimentos les da la oportunidad a los niños de experimentar con todos sus sentidos. No te enojes si ves que se llevan los deditos a la boca, solo enséñales la importancia de la limpieza en la cocina.

Aprovecha para reforzar sus conocimientos

Cocinar también es una manera de estudiar. Pídeles que te ayuden a leer la receta, que cuenten los ingredientes, que revisen los pasos. Así reforzarás sus habilidades de lectura, comprensión y numéricas.

¿Tienes algún otro tip para cocinar con niños? Compártelo en los comentarios.

Anímate a preparar estas recetas con tus pequeños:

Ensalada cremosa de atún

Pay de fresa fácil

Rica Sandia Loca

Carlota de Guayaba

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Claudia Maria Fernandez
03/07/2020 09:21:11
Excelente
Nikki Lara
16/06/2020 16:15:23
Excelente!
Maya Sandoval
08/06/2020 18:26:11
Excelente recomendación
Regis Chavez
26/05/2020 11:42:50
Excelente artículo me encantó
Marta Leonardini
23/05/2020 23:51:47
Exelente
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El aguacate es un alimento súper completo, rico y nutritivo que se puede aprovechar en su totalidad. Así es, tanto el hueso, como la pulpa y la cáscara pueden servir para diferentes cosas, pero en esta ocasión nos enfocaremos en los usos del hueso aguacate como ingrediente de belleza. Beneficios de la semilla de aguacate Dentro de los beneficios de la semilla de aguacate, o hueso, podemos encontrar que contiene hasta 70% de los aminoácidos de la fruta, además de ser rico en fibra soluble. De hecho, la dermatóloga Cristina Eguren, miembro de la Asociación Española de Dermatología y Venereología, también ha encontrado que el hueso rallado tiene propiedades astringentes y en su composición existen antioxidantes que podrían prevenir del envejecimiento. Hueso de aguacate para el cabello El hueso de aguacate puede ayudar a hidratar tu cabello, así como a ocultar levemente las canas. Sólo debes preparar un tónico hirviendo 1 litro de agua con 2 huesos y una raja de canela en trocitos. Deja reposar toda una noche antes de usar diariamente y notarás los cambios en tu cabello. Combate el acné con semilla de aguacate Tal como explicó la doctora Eguren, el huesito de aguacate rallado es grandioso para una mascarilla que dejará tu piel tersa, suve y secará los granitos producidos por el acné. Mezcla una cucharada de yogurt natural, con una de miel, el jugo de un limón y un hueso de aguacate rallado; aplica en tu rostro y después de 20 minutos, enjuaga con abundante agua fría. Retrasa el envejecimiento con hueso de aguacate Para disminuir las arrugas en el rostro, puedes utilizar una mascarilla con un hueso de aguacate triturado, 100 ml de leche y la mitad de un plátano. Retira con agua después de 20 minutos. Usarla 2 veces por semana te ayudará a notar grandes cambios. ¿Te gustaría usar el hueso de aguacate para cuidar tu piel?
Existen de antojos a antojos. Uno que tiene mucho arraigo en Jalisco y estados colindantes es la birria: una receta consistente a base de carne cocida en horno, tradicionalmente de piedra o al hoyo, bañada en una salsa o adobo donde los chiles son claves.  Sobre su origen hay varias versiones, y en todas se unen los saberes en técnicas de cocción de los locales mexicanos con los ingredientes introducidos por los españoles, en especial la res, el cerdo y el chivo. Justo una de las versiones habla sobre la popularidad que tuvo el chivo a mediados de 1800, en la zona de Jalisco y Zacatecas, antes llamada Nueva Galicia, donde estos animales se multiplicaron a tal grado que los ganaderos optaron por regalarlos a sus trabajadores.  Estos hombres y mujeres decidieron no sólo aprovechar la leche, como los españoles, sino todo el animal cociéndolo bajo tierra o en horno de piedra como lo hacían con otras carnes. Para enriquecer la receta untaron un adobo enchilado que generalmente empleaban para cocinar aves, y el resultado al paso de los años es la birria como la conocemos y disfrutamos hoy.  Otra versión sobre el origen de la birria me la compartió la investigadora Maru Toledo, quien ha dedicado más de 20 años al estudio de la cocina de la zona occidente. Datos que nos llevan al municipio jalisciense de Ameca, donde gracias al registro de las jornadas laborales de los vaqueros se sabe de una preparación que hacían bajo tierra con algunas de las reses que tenían al alcance y que los caporales seleccionaban para alimentar a todas sus cuadrillas.  Maru me aclara que esta preparación sólo iba untada con grasa, de donde viene el término birriar, que para los peninsulares hacía alusión a algo sucio o embarrado, por como veían que aderezaban el animal. Sea cual sea la versión, lo popular a la birria nadie se lo quita, y por ello al extenderse su consumo por otros estados como Aguascalientes, Michoacán, Zacatecas, Nayarit y Colima, y en el mismo Jalisco, los lugareños fueron imprimiendo su toque a la carne, al adobo y ajustado sus formas de cocinar, según sus posibilidades. Ahora no sólo el chivo y la res son protagonistas, existen zonas en estos estados que la preparan con cerdo, borrego, conejo, armadillo, iguana, pollo, ternera, pescado bagre y mixtas. Perfectas proteínas que cobijan con un mundo de adobos compuestos por chiles y especias que obedecen también a los ingredientes al alcance, aunque el chile guajillo y el jengibre seco son constantes. A la colorada versión se suma la llamada birria blanca que aún sobrevive en el Occidente; generalmente es de res y se condimenta con algunas hierbas de olor para cocinarse bajo tierra o en horno, métodos tradicionales a los que se han sumado la birria al vapor o hasta hecha como carne cocida. Por último, no nos olvidemos de la birria tatemada: proceso que consiste en volver a poner la carne ya cocida al calor del horno y dejar que se haga una costrita, que al menos en Jalisco encanta, junto a unas tortillas recién hechas y un extra de caldito por un lado. Fotos: Gilberto Hernández.
Las espinacas son ese poderoso alimento lleno de nutrientes como vitamina A, B1, B2, C, K, calcio, fósforo, hierro, ácido fólico, magnesio, zinc, fibra y antioxidantes; no por nada es el alimento favorito de Popeye. Así que si quieres sentirte tan fuerte como él, conoce todos las propiedades y beneficios de las espinacas. Propiedades y beneficios de las espinacas Esta poderosa planta posee importantes componentes que ayudar a energizar el cuerpo, incrementan la vitalidad y ayudan a mejorar la calidad de la sangre, como te explicamos a continuación. La espinaca es antinflamatoria Una de las grandes propiedades de la espinaca es su característico color verde, el cual se debe a sus componentes carotenoides, tal como son los betacarotenos, luteína y la zeaxantina. Estos fitoquímicos tienen propiedades antiinflamatorias que pueden aliviar la artritis, el dolor de cabeza, dolor muscular o el asma. La espinaca es buena para los huesos Además de las vitaminas mencionadas anteriormente, las espinacas cuentan con altas cantidades de vitamina K, de hecho, quizás es el vegetal con mayor cantidad de vitamina K. Éste es un componente importantísimo para preservar la salud de los huesos. Espinacas para los ojos Aunque las espinacas tienen una buena cantidad de hierro, destacan más por sus beneficios para la salud visual, ya que gracias a la luteína y zeaxantina, ayudan a tratar la degeneración macular asociada a la edad y cataratas. Espinacas para el sistema digestivo Comer espinacas crudas o cocidas ayuda a disminuir el estreñimiento y regular así el tránsito intestinal, por lo cuales son ideales si quieres cuidar tu sistema digestivo. ¿Cómo preparar espinacas? Las espinacas pueden consumirse crudas o cocidas, en jugos, ensaladas y guisados. Asegúrate de lavarla y desinfectarla antes de comerla y guárdala en el refrigerador en una bolsa sellada para evitar humedad. Aquí te dejamos algunas recetas fáciles por si no sabes cómo preparar tus espinacas. Espinacas a la crema con huevo Ensalada de espinacas con fresa  Pechugas rellenas de queso crema y espinacas  Spaguetti con salsa de espinaca 
¿Otra vez arroz? Las cifras lo confirman: la gramínea salvaje favorita de todos se siembra en treinta y cuatro países; sus campos cubren más del 10% de las tierras fértiles del mundo y de él se alimenta más de la mitad de la población mundial, según la FAO, por arriba del trigo o el maíz. Es rico, es práctico y con un par de ingredientes se convierte en una elegía. Literalmente, todo el mundo come arroz. El pobre, el rico, el pequeño burgués, el asiático, el centroamericano, el africano. En Europa, los españoles le han dedicado algunos de sus mejores platos. En México, hasta canciones. Él es nuestro termómetro para saber si una mujer –y un hombre converso a la igualdad– puede casarse. Se avienta en las bodas a modo de confeti como símbolo de abundancia. Está presente en los altares del mundo para atraer la prosperidad. Su cultivo en Japón forma parte de una tradición ancestral que trasciende los temas culturales: actualmente existe una guerra de precios que favorece al mercado local a través de un alza arancelaria a los importadores. Su cultivo en el sudeste asiático es oficio heredado y un bello espectáculo en sus montañas trazadas en terrazas.De arroces, no hay uno. Está el blanco, el integral, el glutinoso que es corto y dulce, el aromático como el basmati o jazmín, el moteado como el salvaje, que sabe mejor cuando se adiciona con frutos secos, menta y aceite de oliva. Su propia anatomía y su geolocalización culinaria harán más o menos común que se sirva al vapor como el gohan, frito como el yangzhou al estilo cantonés o enriquecido con mantequilla, aceite o caldos como el risotto italiano: caldo, vino blanco, queso parmesano y hongos salteados en mantequilla son el camino al cielo del umami.El arroz pasa lista a todas horas en las mesas del mundo. Al desayuno, en varios países de Asia, especialmente en China, desfila el congee: un amasijo dulce o salado de arroz con más de dos mil años de antigüedad. En México lo infusionamos con azúcar para hacer arrocenas, lo servimos en tazones de cereal inflado con su respectivo chorrito de leche. Los deportistas lo convierten en su snack predilecto pues no contiene gluten: a una galleta de arroz le dan un embarradita de hummus, otra de aguacate, cherries y aceite de olivo. A la hora de la comida, la mejor expresión del arroz se alcanza en su versión caldosa o melosa. Ahí está el que se hace con mariscos, conejo y embutidos al estilo paella valenciana, o el negro, cuyo color y sabor se lo debe a la tintura del calamar. Habría que comerlo en una terraza de la costa catalana para sentir que no hay mejor platillo. Si va caldoso, no hay que perderse el arroz a la tumbada típico de Veracruz que quema la boca como pocos, o con pollo y judías como en la cocina española del levante.En Cuba se mezcla con frijoles para representar unos moros con cristianos; en Perú el tacu-tacu se prepara con la menestra del día anterior, leguminosas como frijoles o lentejas y un sofrito de ají amarillo. En un menú chifa –como le llaman los peruanos a la gastronomía china– no faltará el arroz chaufa, frito con verduras cortadas en brunoise y salteado al wok con huevo para que amalgame. Sabe mejor con soya y con una buena dosis de grasita. En República Dominicana, otro gran productor de nuestro amado cereal, lo preparan con mariscos, con gandules o en un sofrito de verduras y tocino para la Navidad. Cargado en los barcos procedentes de España y Portugal, el arroz desembarcó en el continente. Hoy la gastronomía del Caribe no se entendería sin él. En cada país se le añade especias endémicas y embutidos populares para que tome sabor a platillo local. En Colombia está presente en su plato de desayuno por excelencia, la bandeja paisa; va también en el arroz atollado con pollo, cebolla, papa y pimientos, o con coco para acompañar un pargo frito y patacones. En Corea es un verdadero k-pop el bibimbap, un cuenco de arroz que siempre venden en las tiendas, y sirven con proteínas y vegetales mezcladas con aceite de sésamo y gochujang. En México, a nuestro arroz le damos gentilicios: “a la mexicana”, “poblano”.  El arroz es el plato infaltable de las fonditas. Que lleve huevo estrellado, que lleve plátano frito. Crema, por supuesto. No hay mejor inversión que esos $15 extra al precio del menú.El de Maxweel Food Centre en Singapur es un agasajo: sobre un plato de plástico va una montaña de arroz y encima un pollo pochado con jengibre y hecho en sus jugos. Jugos y más jugos. En bebida alcohólica, no hay que perdérselo. El sake japonés hace gritar a todos ¡kampai! no importa la técnica de preparación y sus muy intrincadas acepciones.Si alguien prefiere lo dulce, el arroz no lo decepcionará. En Japón no hay postre más socorrido que los mochis, un pastelito elaborado de arroz glutinoso que puede ir relleno de una pasta de soya, frijoles rojos o helado. Los nacionales lo hacemos en atole, o con leche y hervido con canela y azúcar. En Kiwilimón lo hemos hecho hasta en tarta con base de galleta. Lo hemos hecho de todas formas porque como con el arroz con leche, nos queremos casar… con él. ¿Crees que nos falta alguno? Por favor, dinos cuál te gustaría.
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