10 recetas con comida enlatada para aprovechar esta cuarentena
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10 recetas con comida enlatada para aprovechar esta cuarentena

Por Kiwilimón - Marzo 2020
Como medida de prevención y para contener el contagio del coronavirus en México (COVID-19), muchos hemos tenido el privilegio de trabajar desde casa.

Por supuesto, esto conlleva a ser muy responsables, por lo que lo mejor es evitar salir de casa lo más que se pueda. Así que es momento de aprovechar todas esas latas de comida que tienes en la despensa.

La mayoría de los alimentos enlatados (o empaquetados en cajas o tetrapaks) son baratos y convenientes, y proporcionan una gran variedad de ingredientes si eres de esas personas que siempre tienen algunos en sus reservas. Con los productos enlatados y un poco de creatividad, puedes producir recetas deliciosas e incluso sorprendentes.

Ya sean frijoles, verduras, atún, sardinas, salmón o sopas, aquí te dejamos muchas ideas para que las uses esta cuarentena y postergues lo más que puedas una salida al súper.

Sopa minestrone
Una abundante sopa minestrone incluye frijoles cannellini enlatados, así como tocino, zanahorias, cebolla, col rizada y pasta. Hacerla sólo toma 30 minutos y si le quitas el tocino, puede adaptarse para vegetarianos. También puedes comprarla ya hecha y en lata.

Bowl de atún spicy
Simula un platillo de restaurante de sushi en casa con una versión rápida de este popular plato, sólo necesitas atún en agua y verduras, y hacer una salsa a base de mayonesa y sriracha.



Brochetas de spam con piña
El spam es carne de cerdo horneada y para hacer unas brochetas, sólo tendrás que sacar tu lata de spam y tu lata de piña, añadirle un poco de pimientos, jamón en trozos grande, cebolla y listo.

Brownies
Muchas mezclas para hacer brownies sólo requieren de agua, aceite y huevo. Pero ya que tienes tiempo, ponte creativo y dale un toque extra: añádele trozos de tu chocolate favorito, bombones o nueces a la mezcla.

Mac & Cheese
Igual que los brownies, esta pasta de coditos con queso puede ascender de categoría si le añades brócoli, tocino, salchichas, carne molida…

Duraznos salteados
Un postre fácil y delicioso, sólo tienes que calentar los duraznos enlatados con un poco de almíbar y nuez moscada. Añade un poco de yogurt y listo.

Pay de durazno en vaso
Este es un postre fácil de preparar con los niños, en el que sólo tienes que triturar galletas, licuar yoghurt con queso crema, leche condensada y jugo de limón y añadir duraznos en lata que están listos para usar, no hay necesidad de pelarlos y picarlos.

Arroz con leche
El arroz con leche se puede preparar de manera muy fácil con 5 ingredientes: agua, leche condensada, leche evaporada, arroz y una rajita de canela.



Huevo con chilorio
El chilorio es un plato originario del estado de Sinaloa y para fortuna de muchos de nosotros, se puede comprar enlatado. Prúebalo con huevito a la hora del almuerzo y no olvides acompañarlo con tortillas de harina.

Abulón con chipotle
El abulón es un molusco perfecto para hacer botanas frescas en estos días de calor. Si estabas reservando una lata de abulón, ahora es el mejor momento para mezclarlo con cebolla picada, jugo de limón, aceite de oliva, cilantro, salsa inglesa y chile chipotle.
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Elias Martinez C
28/03/2020 15:47:10
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La dieta alcalina: otra vereda de la nutrición que asegura ser el “mejor tipo de alimentación”. Su existencia se basa en la creencia de que las enfermedades aparecen en un cuerpo con acidez alta. Para prevenirlas, esta dieta propone alcalinizarnos –recordarán sus clases de química en la secundaria, sobre los ácidos y las bases– a través de alimentos que aumentan el pH en el organismo.Así, los adeptos a la dieta alcalina llenan sus refrigeradores con leguminosas, vegetales y hortalizas. En cambio, los alimentos de origen animal y los lácteos son enviados a la esquina de la vergüenza. ¿Cafecito en la mañana, chocolate en la tarde? Nunca más. Esto porque las dietas ricas en cloruro y sodio promueven la creación de un medio más ácido, mientras que las dietas ricas en potasio y bicarbonato alcalinizan mejor.El principio suena lógico, sin embargo, el Centro de Investigación en Alimento y Desarrollo dice que no hay evidencia científica que confirme la efectividad de la dieta alcalina. Y aquí algo maravilloso: el cuerpo humano ya viene equipado para logar un balance en el pH a través de mecanismos renales y hasta respiratorios. (Por eso la meditación ayuda no sólo a la mente, sino también al cuerpo.) Mientras que los partidarios de la dieta alcalina aseguran que puede vencer varias enfermedades como el cáncer, el Centro de Investigación en Alimento y Desarrollo afirma que ¡las células cancerígenas no pueden vivir en un ambiente alcalino como tampoco lo pueden hacer otras células del cuerpo!Para no quedarme con más dudas y explorar los pros y los contras de la dieta alcalina, hablé con una de nuestras nutriólogas de casa, experta en bioquímica, Jennifer Asencio. Esto fue lo que me dijo. Pros:• Efectivamente un pH alcalino puede reducir la inflamación por el alto consumo de vegetales –sí, también consumir demasiados vegetales puede ser contraproducente–.• La dieta acciona buenas prácticas como eliminar alimentos ultraprocesados, harinas refinadas y azúcares añadidos –responsables de la obesidad, diabetes y enfermedades cardiovasculares– mientras que impulsa el consumo de alimentos saludables como las legumbres, verduras y hortalizas. • Existen algunas evidencias de que la acidosis inducida por alimentos ácidos podría causar eventos moleculares asociados con la carcinogénesis (cáncer).Contras:• Hasta el momento no está probado que se pueda regular la acidez mediante el consumo de diferentes alimentos.• La dieta alcalina produce falsas expectativas pues a veces las personas esperan que los resultados sean como los de un détox –aunque Jennifer asegura que sí iremos al baño con mayor regularidad y evitaremos el estreñimiento–.• Esta no es una dieta “milagro”; si bajamos o no dependerá de la cantidad de calorías que consumamos.• El organismo es tan perfecto que ya cuenta con sistemas funcionales para mantener la acidez y la alcalinidad.• El pH en nuestro organismo varía de un área a otra, por ejemplo: necesitamos una mayor acidez en el estómago (pH de 1.35 a 3.5) para ayudar a una mejor digestión y a protegernos contra microorganismos oportunistas. Sin embargo, se requiere que la capa que cubre el epitelio sea alcalina para prevenir lesiones de la mucosa. Lo mismo sucede en la piel, en la orina, etcétera.Al final, nada como responsabilizarnos por nuestras elecciones de comida. No hay una dieta como llevar una alimentación balanceada que escuche las necesidades y deficiencias del cuerpo y nos conecte con él.
En Perú me enamoré dos veces. La primera fue con las montañas, en el camino de seis meses que tracé de Cusco a Chiclayo. La segunda, más reciente, en una visita de diez días a Lima y Nazca. El motivo era casi contrario: en esta ocasión quería comerme la capital a mordidas. A la par extrañaba el acento, los huaynos, la cerveza Cusqueña, los chifles de la calle; en fin, extrañaba mi Perú. Pasadas las primeras veinticuatro horas de mi llegada no había duda: la cocina peruana me había reconquistado. En ese entonces su gastronomía ya había explotado como bomba ante la crítica mundial: por todos lados era reconocida como una de las más complejas y, claro, como una de las mejores. Después de recorrer prácticamente todo el país entre mi primera y segunda visita, lo que más añoro de la cocina peruana son los sabores del humo de la serranía. La pachamanca (manjar de carnes y verduras cocinadas bajo la tierra) me sabe a los Andes cuando sus picos inasequibles eran la cobija de mis noches. Lo relaciono con el recuerdo de las edificaciones monumentales incas, con su energía mística y abrumadora. Ahí, a más de 2400 m de altura, la cultura podía disfrutarse en un potaje denso donde no faltaba la papa, el ají, el huacatay. Jamás me he comido una palta (aguacate) más grande o una piña más dulce que las que probé allá en las alturas.Pero las regiones en Perú dividen los hallazgos. La accidentada geografía, los asentamientos y las migraciones terminaron por agrupar sus preparaciones: las hay marinas, las hay fusión –chifa y nikkei– andinas, criollas, africanas, amazónicas... Rico por donde se le vea. La más laureada quizá sea la cocina marina:es una ceremonia rendida al inmejorable producto de las corrientes frías de Humboldt en el Pacífico y adicionada casi siempre con toques orientales. Como en todos los países lo esencial se concentra en la capital. Hay que esquivar puestos y personas en las banquetas para llegar al ceviche o la leche de tigre más fresca en el Mercado no. 1 de Surquillo. Para un buen comilón de cocina china se toma camino al centro y se llega a San Joy Lao –imperdible el arroz chaufa de charqui y chanchito–. En barrios como Miraflores y San Isidro están las joyas intelectualizadas de los grandes chefs locales como Virgilio Martínez de Central, Pía León de Kjolle o mi gran favorito, Mitsuharu Tsumura de Maido, que lleva a la cumbre los sabores nikkei (mitad peruanos, mitad japoneses). Imposible dejar de mencionar a Astrid y Gastón de Gastón Acurio, el gran caudillo de la gastronomía peruana por el mundo; los sitios relativamente nuevos como Osso o los de siempre como Fiesta.Atrás nunca se quedan los guisos de las picanterías, los picarones que se consiguen en las tiendas cuando es temporada, y los anticuchos de las esquinas que lo encuentran a uno cuando lleva puesta la madrugada. Su olor a carne especiada hecha al carbón llama lo mismo que un anuncio gigante de neones. En las picanterías convergen los saberes de la cocina popular. Me da nostalgia pensar en sus chicharrones, sus chupes (caldos)– y sus patitas de chancho. En estos pequeños locales generalmente resguardados por una matriarca se recoge el génesis de la gran gastronomía peruana y las técnicas transmitidas por generaciones. Son de tanto valor las picanterías que varios distritos las han declarado Patrimonio Cultural de la Nación. La cocina peruana no se salva de lo exótico, lo intrincado. ¿Alguna vez han probado carne de llama, alpaca o cuy? En algunas zonas de Perú son un manjar. Y es que la textura de la alpaca es inigualable, se deshace a penas se le hinca el tenedor. Para mí era todo lo que pedía –y uno o dos pisco sours– tan pronto volvía al Cusco cada viernes, después de una semana internada en las montañas. A la cuenta faltan mil guisos, decenas de bebidas, postres que hacen suspirar y las preparaciones de regiones como Chiclayo o Arequipa. Trataré de hablar de todo en otras cartas editoriales. Tal vez con palabras pueda expresar todo el amor que siento por esta cultura y su comida. Mientras tanto, les comparto con todo cariño y respeto, una receta originaria de la ciudad de Huancayo y un imperdible de los restaurantes de Lima: la papa a la huancaína. La preparación original lleva obviamente ají amarillo, aunque aquí la hicimos con pimiento amarillo para que las cocineras de casa pudieran encontrarlo fácilmente. ¿Les digo algo? ¡Quedó buenaza!
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