Postres con Leche Condensada que te levantarán el ánimo
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Postres con Leche Condensada que te levantarán el ánimo

Por jessica Alcantara - Abril 2020
Probablemente más de una vez has pensado que la verdadera felicidad antes de comer postres, está al alcance de una cucharada directo del tarro de la leche condensada, ¿cierto? Y si no es así, tampoco debes agobiarte, porque posiblemente has sido más prudente en cómo consumes los alimentos azucarados y tal vez prefieras preparar algún postre con leche condensada para compartir con familia o amigos y así no sentir tanta culpa. 

Claro, antes queremos explicarte cuál es la razón por la cuál este ingrediente ha sido el favorito de muchos a lo largo de los años y al que muy a menudo confunden con la leche evaporada. Entonces, la diferencia está en que la leche condensada es un tipo de leche concentrada a la que le han eliminado aproximadamente el 60% de agua, que se suple por azúcar previo a ser enlatada. De hecho, algunas marcas tienen señalado que la leche condensada contiene 40 a 45 % de azúcar y es ideal para agregar ese sabor rico y esponjoso, con color caramelo a los postres como pasteles, budines, helados, tartas, cheesecakes y muchísimas opciones más; además, sirve como saborizante para café y té.

Ahora que sabes para qué se usa principalmente este delicioso producto, queremos compartir contigo 10 recetas de postres con leche endulzada, que le agregarán un extra de felicidad a cualquier día complicado. 


Cheesecake sin horno

Esta rica receta de cheesecake no requiere de un horno, ya que va congelado, por lo que debes ser paciente para este proceso, porque todo dependerá de la potencia de tu refrigerador. Puedes acompañar con frambuesas y mermelada de fresas. Un gran tip para que este postre con leche condensada quede mucho más firme, es que agregues un poco de grenetina disuelta y la revuelvas con la mezcla del pastel. 

Pay de Limón con Galletas Marías

Sí, el postre original, Carlota de Limón va a conservar su lugar en nuestro recetario de postres para siempre. Aunque tenemos que decir que esta variedad con limón y galletas Marías hará que te atrevas a preparar algo un poquito diferente, pero conservando principios básicos de repostería previamente aplicados. 


Flan Napolitano tradicional

Otra de las recetas de postres con leche condensada es, sin duda, este Flan Napolitano tradicional, un básico de la cocina mexicana, ya que su sencilla preparación, está basada en licuar los pocos ingredientes y después esperar a que la magia suceda. No olvides que para que un buen flan quede perfecto, debes seguir con cautela las porciones. 

Pay de Queso con Costra de Galleta

Si quieres consentir a tu familia con un postre fácil y diferente, debes probar esta receta de Pay de Queso con Costra de Galleta. Este pay de queso es muy fácil de hacer porque lo preparas con leche condensada, leche evaporada, queso crema, mantequilla y huevo. Recuerda, ahora ya sabes la diferencia entre leche condensada y leche evaporada. 

Cheesecake de Oreo frío

¿Cuántas personas en tu casa aman comer más de 3 galletas oreo remojadas en leche fría? Pues este podría ser su próximo postre favorito. El pay de queso es un postre que le gusta tanto a chicos como a grandes, en especial si la receta incluye las deliciosas galletas tan populares como estas. 

Gelatina de Mosaico de Corazón

Los postres con leche condensada quedan excelentes porque tienen esa textura perfecta cremosita, gracias a la pequeña porción que agregues de este producto tan popular. Recuerda que la leche condensada se puede usar en muchísimos postres y para gelatinas, es un excelente recurso. 

Pay de Queso Marmoleado

Aunque seguramente pensabas que en este pequeño artículo encontrarías cuál es secreto para un marmoleado perfecto, queremos decirte que por el momento no será compartido aquí, pero lo tendrás muy pronto en un espacio especial para hablar del tema. Mientras tanto, te podemos decir que la textura de este pay de queso con forma espectacular, tendrá como ingrediente secreto a la leche condensada, por lo tanto, te sugerimos que cuides mucho la porción que usarás. 

Flan Volteado de Piña

¡El clásico pastel volteado de piña lo hemos convertido en un cremoso y rico flan! Cocina este rápido y fácil flan de vainilla, con una base de piñas en almíbar y caramelo, decorado con cerezas en almíbar. Este postre hará que quedes como todo un profesional.

Gorditas de Nata

Nadie puede resistirse al aroma que emiten unas gorditas de nata, así que este es el momento de prepararlas y no quedarse con las ganas de comerlas, porque además de ser una receta muy tradicional, son muy fáciles de hacer. Un gran tip para que este postre con leche condensada sea un éxito, es que tengas mucho cuidado con la temperatura del comal, ya que si es muy alta, podrían quemarse pero quedar crudas por dentro. Recuerda: son de cocción lenta. 

Pastel de Tres Leches en Plancha

¿Eres de las personas que se emociona al leer que su postre favorito no necesita horno? Entonces este será tu próximo postre con leche condensada a preparar. El gran secreto de la perfección de este pastel es que al usar plástico antiadherente podrás manipular mejor el pan y además, que tomes muy en cuenta que todo podría variar dependiendo el tamaño de tu molde. 

No olvides que en los comentarios nos puedes dejar tus sugerencias para preparar o cuáles son las recetas de postres con leche condensada que agregarías. 
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¿Acaso existe alguien que no esté hablando de las freidoras de aire? Las también llamadas air fryers son la tendencia de la temporada y aunque no son baratas, están provocando rupturas de cochinito al por mayor. El ritual de sumergirlo todo en una alberca olímpica de aceite –hay que decirlo: la grasa es igual a sabor–, puede ser peligroso para el corazón. La fritura profunda es magia para lo que se zambulle en ella, sin embargo, ya hay opciones para quienes desean reducir el consumo de calorías y observar amorosamente aquello que entra a su organismo.Piensa en la gama de cosas ricas que se fríen: los taquitos dorados, las donas rellenas, los churros cubiertos por azúcar y canela, las quesadillas con y sin queso, las tortitas de papa, el falafel, las papas a la francesa, las alitas de pollo. El listado sólo se pone mejor. El tema es que siempre hay que tomar una decisión existencial: o comes rico o mantienes el balance de tu cuerpo; o te amarras a tu voluntad de mártir o renuncias a la culpa de sobrealimentarte.Aquí es donde las freidoras de aire son de gran ayuda. Las air fryers cocinan a través de un sistema que hace circular el aire caliente alrededor de tu comida –tu garnacha sanita– pero sin secarla y conservando la consistencia crujiente que caracteriza la fritanga. Lo que sucede es que están hechas para garantizar el nivel mínimo de vapor y humedad. Por si fuera poco, te lo venden como si sólo hubiera que poner un trozo inhóspito de ave con piel en el compartimento y en unos instantes, emergerá un suculento coq au vin. Un boom similar sucedió con los microondas cuando se exhibieron en las vitrinas de las tiendas a finales de los cuarenta. “Oprime un botón y olvídate de cocinar”, sugería más o menos la comunicación que los anunciaba. El punto es que la air fryer sí hace la vida más práctica y promete algunas bondades adicionales. Por la poca cantidad de aceite que se requiere en su funcionamiento, la ingesta calórica será menor y con ello habrá un menor riesgo de contraer enfermedades cardiovasculares. Otra es que la freidora de aire podría reducir la formación de acrilamida, un compuesto orgánico potencialmente peligroso que está relacionado con el cáncer renal y otro tipo de enfermedades. Una de las chefs de casa, Alexandra Romero, dice que le encanta cocinar en ella porque no hay que estar calculando las temperaturas del aceite ni los tiempos de cocción. “Yo amo preparar alitas ahí. Les pongo sólo un poco de aceite en aerosol y quedan muy ricas”. También dice que es fácil utilizarla porque sólo escoges un modo de cocción y te olvidas de revisar tu comida hasta que suene la alarma. Ella aconseja usar aceite de oliva en aerosol y revisar con cautela las funciones de uso según la receta que estés planeando hacer. Y aquí una de las desventajas que he visto en las freidoras de aire: si pones una función al asar, podrías quemar tus alimentos.Yamilette González, coordinadora de chefs de Kiwilimón y experta en antojitos mexicanos, recomienda usar la freidora de aire para las recetas callejeras. “Es una forma alternativa de comer lo que nos gusta, sin culpa. Por ejemplo, puedes cocinar chorizo y toda la grasa se va a asentar”. Otra ventaja que apunta es sobre la practicidad y facilidad de usarlas versus otros electrodomésticos más caros en el mercado, como una sous vide, que además requiere cierto conocimiento técnico para sacarle mayor provecho. Eso sí, existen algunas áreas de oportunidad en el tamaño del compartimento. Al tener poca capacidad, o tienes que hacer dos rondas de comida o complementar con guarniciones, si los tuyos en casa son de apetito insaciable. La otra es que no todas las preparaciones quedan al dente. Por ejemplo, para las recetas empanizadas en las que el sabor característico está dado por la fritura, Yamilette aconseja hacer una mezcla de empanizado más condimentada para subirle el volumen al gusto.Una receta que absolutamente te recomendamos en la freidora de aire son las alitas picantes. Por la grasa de la piel quedan crujientes, son fáciles y no te dejan con sensación de que les falta un extra de aceite. Te la compartimos a continuación.Alitas picantes con freidora de aire1 cucharadita de sal 1 cucharadita de pimienta 1 cucharada de paprika ½ cucharada de comino en polvo ½ taza de harina de arroz ¼ taza de hojuela de papa 500 gramos de alitas de pollo  aceite en aerosol salsa picante Primero parte las alitas por las articulaciones con un cuchillo. Coloca las alitas en un recipiente y agrega la sal, la pimienta, la paprika, el comino en polvo, la harina de arroz y la hojuela de papa. Baña las alitas hasta impregnar los ingredientes. Coloca las alitas en la freidora de aire caliente. Rocía con un poco de aceite en aerosol y fríe por al menos 20 minutos. Sirve con salsa picante al gusto.
La pasta es uno de los platillos favoritos de muchos porque es sencilla y tiene muchas combinaciones. Su preparación puede tomarte sólo 30 minutos, aunque si se trata de una pasta clásica, como de la que hoy te vamos a contar, tal vez necesites buscar cómo se hace el espagueti a la boloñesa.El espagueti a la boloñesa es en realidad un derivado del ragù, una salsa italiana a base de carne, y la característica del ragù a la boloñesa es que lleva tomate y se prepara con pastas gruesas, como tallarines, tortellini o ñoquis, y nunca con espaguetis, pues las pastas gruesas sostienen mejor la carne.El ragù alla bolognese, o salsa boloñesa, es solo una de las muchas formas en que se puede preparar una salsa de carne, llamada ragù, en Italia, es decir, este es un término general que se utiliza para indicar cualquier salsa de carne cocinada a fuego lento durante muchas horas. Cada ragù se compone de numerosos ingredientes, que varían según cada región, de ahí que “alla Bolognese” signifique que pertenece al estilo de la ciudad de Bolonia.Historia, ingredientes y receta italianaSegún Livio Cerini, uno de los más grandes escritores de libros de cocina italianos del siglo XX, la base de este apetitoso estilo de preparar salsas con carne se la debemos a los romanos, sin embargo, el término ragù viene de la palabra francesa ragôuter, un verbo que puede traducirse en como “agregar sabor a algo”. El ragú deriva del periodo de la invasión romana, pues los galos reelaboraron la receta romana, transformándola en el ragú, muy similar a las salsas que conocemos hoy.Inicialmente, las salsas ragú eran una especie de guiso que se comía como plato principal, pero luego comenzaron a comerse untadas sobre pan tostado, y todos estos primeros platos de ragú se hicieron sin tomates, ya que los tomates no llegaron a Europa hasta el siglo XVI, por supuesto, desde el Nuevo Mundo y gracias a Hernán Cortés y los conquistadores.Se cree que el nacimiento de la receta original de Ragù alla Bolognese se remonta a finales del siglo XVIII, cuando Alberto Alvisi, el chef del Cardial de Imola, cocinó la primera auténtica salsa de carne a base de tomate, que se sirvió con un plato de pasta de macarrones.A principios del siglo XIX, las recetas de ragú a base de tomate comienzan a aparecer en algunos libros de cocina de la región de Emilia-Romagna. En esta época era un plato que, por lo general, estaba reservado para fiestas u ocasiones especiales.Fue hasta 1982 que la receta oficial fue registrada por Academia Italiana de Cocina en la Cámara de Comercio de Bolonia. En ella se encuentran el tocino y la leche entre los ingredientes habituales. Pero ya sea que ahora le pongas leche a tu boloñesa o no, sin tomates, nos referiríamos a estas salsas simplemente como ragú. Así que los tomates son uno de los ingredientes característicos del espagueti a la boloñesa.En la actualidad, existen muchas formas de hacer espagueti a la boloñesa, por ejemplo, vegano o en presentación de lasaña, ¿cuál es tu favorito?
Lo femenino es un adjetivo que describe una realidad biológica, sociológica y gramatical. Eso sí, el sustantivo al que se lo colgamos tiene que ver con una concepción ideológica. En la cocina, lo femenino se ha generalizado a dos actividades: a la informal, que termina derrumbando el zaguán de una casa por necesidad, para trasladarse a un puesto callejero; y la dulce, la de los pasteles y las galletas con royal icing, la de la estación de postres en los restaurantes con duela encerada. Pero ya hay más. Las mujeres hemos llenado la canasta de lo femenino con frutos inesperados.En el rewind de la vida, la tierra y el fuego fueron los elementos iniciáticos de lo femenino. En nosotras estaba la responsabilidad de resguardar el hogar, de encender y mantener la hoguera –del latín focus, fuego– en las cuevas originarias. En cada una, el brasero era monumento a la vida, pues alejaba animales salvajes y resguardaba el calor familiar.La civilización evolucionó, no así el destino de las de nuestro género. El fuego de la brasa se mantuvo prendido en el hogar sin el derecho a volverlo oficio. Eso sí, en la historia no faltaron las hechiceras que prepararon encantamientos culinarios, cocineras de corte, mujeres que alimentaban soldados, amas de cría y reinas que colonizaron con recetas los terruños de su lazo matrimonial. Por supuesto, estaban las monjas, las guardianas del saber teológico y culinario. Bajo el son del ora et labora se especializaron en la creación culinaria, la repostería, la confección del chocolate. A nadie extrañó que los libros de cocina y las gacetas culinarias del renacimiento y barroco ni por equivocación tuvieran el nombre de una mujer. En el siglo XVIII, momento histórico en el que la palabra gastrónomo se puso de moda, la versión gramatical en femenino brilló por su ausencia. En la nouvelle cuisine del siglo XX, en la cocina moderna de August Escoffier, a la mujer se le confinó a la mesa. Nada nuevo. Capítulos que retrataron, como en otros ámbitos, el machismo como devenir histórico. Se nos vio débiles para cargar ollas, mal agüero si estábamos en nuestro periodo. Y luego llegaron mujeres que no pidieron perdón por ser talentosas: las Eugénie Brazier –la primera mujer en obtener tres estrellas en la Guía Roja–, las Julia Child –cocinera que popularizó la cocina francesa en Estados Unidos por sus libros y programas de televisión–, las Alice Waters –la madre de la cocina californiana en su Chez Panisse de los setenta–.Gracias a las de delante y detrás, la cocina actual es un campo de batalla donde lo femenino se resignifica cada jornada. Como Gabriela Cámara, que se hizo restaurantera con menos de treinta años y ha sabido romperla en México y Estados Unidos. Como Celia Florián, cocinera de las Quince Letras, que preserva saberes regionales en su restaurante y es voz de otras cocineras tradicionales en Oaxaca. Como Martha Ortiz Chapa o Elena Reygadas, que supieron amalgamar el talento artístico con el fine dining. Como Norma Listman de Masala y Maíz que conceptualiza lo mismo una barbacoa especiada que un texto incendiario. Como Pía Quintana, Titita o Margarita Carrillo que picaron piedra, documentaron y replicaron para dignificar lo que hoy se come sobre manteles largos.  Lo femenino aterrizó entonces en los magueyes pulqueros de Hidalgo, en los de mezcal con Lala Noriega; se expandió en los campos de agave azul con la tequilera Melly Barajas Cárdenas; se sirvió en una copa martinera en la mano de Fátima León o Mafer Tejada. Es el sabor detrás de grandes cervezas con Diana Arcos, química de Wendlant. Ha sido nariz en el vino junto a Georgina Estrada, a Claudia Juárez y a Michelle Carlín y es el espíritu de los viñedos que cuida la enóloga Lourdes Martínez en Bruma. Taqueras, torteras, pescadoras, tamaleras, carniceras, dueñas de fonditas, embajadoras de bebidas, emprendedoras de proyectos comunitarios, creadoras de conceptos restauranteros, productoras gourmet, agrónomas, meseras, garroteras, conservacionistas de cultura comestible, fotógrafas culinarias, cocineras medicina, escritoras de experiencias sápidas que nos la han puesto difícil al definir lo femenino en la cocina y que han hecho que no quede vocación allá fuera sin el latido de una mujer.
Esta temporada invita a calmar la sed con sabores, texturas y aromas insospechados. Sin duda una gran regla para seguir la frecuencia de las notas primaverales es aprovechar los frutos que esta temporada nos regala tales como frutas, flores, hierbas y bebidas refrescantes como cerveza y espumosos. Aquí te presentamos 3 recetas de cocteles ideales para acompañar esta primavera: Lager pop Mixólogo Luis C. IriarteIngredientes: 30 ml de licor de mandarina 150 ml de refresco de toronja 2 toronjas supremas1 top de cerveza lager Procedimiento: En un vaso cervecero, integra todos los ingredientes y finaliza con la cerveza. Decora con una garnitura de toronja. Tokyo té Mixólogo Luis C. IriarteIngredientes: 15 ml de midori15 ml de vodka 15 ml de ron15 mil de ginebra 15 mil de tequila 15 ml de triple sec30 ml de jugo de limón verde 30 ml de jarabe simple Hielo al gusto Procedimiento: En un shaker vierte todos los ingredientes, agita con hielo y sirve. Ganso rojo Mixólogo Israel DíazIngredientes: 2 frambuesas 2 moras azules 20 ml de jarabe de romero 15 ml de jugo limón amarillo 1 varita de canela 1 varita de romero 45 ml de vodka15 ml de licor de naranja Hielo al gusto1 vara de romero Procedimiento: Con ayuda de un mortero, macera la fruta con el jarabe de romero y el jugo de limón. Sobre un plato, enciende las varitas de canela y de romero. Tapa con una copa alta para ahumarla. Mientras se queman, en un shaker con hielo vierte el vodka, el licor de naranja y la fruta macerada. Realiza un doble colado y sirve en la copa con hielos y una ramita de romero fresca.
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