Sopas cremosas para el frío
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Sopas cremosas para el frío

Por Kiwilimón - Diciembre 2018
Cuando empieza a bajar la temperatura y ni el suéter más grueso logra quitarte el frío, solo hay una manera de solucionarlo: sopas cremosas. Disfruta cualquiera de estas ricas recetas y mantén el frío a raya durante todo el invierno. Crema de brócoli Aprovecha el caldo del pollo que hayas cocinado para preparar una rica crema de brócoli. Sírvela calientita y acompáñala con crotones, una cucharada de crema ácida, un poco de cebolla caramelizada o pedacitos de tortilla tostada.   Crema de espárragos sin lácteos Te aseguramos que esta receta te sorprenderá. A pesar de no llevar ni un gramo de leche o crema, el resultado es una sopa con una consistencia súper cremosita y con un sabor delicioso. Si en tu casa hay alguien intolerante a la lactosa, tienes que prepararle esta crema.   Crema de elote Sin duda, esta es la receta ideal para los días más fríos del invierno. Si estás pensando en organizar una reunión en tu casa, puedes preparar con anticipación esta crema de elote y solo recalentarla antes de servirla.   Crema 3 quesos ¿Eres súper fan del queso? Entonces esta receta es para ti. Para usarla tienes dos opciones: seguir las sugerencias de la receta (servirla dentro de un pan campesino, como tipo fondue) o utilizarla en platillos hechos a base de pasta. De cualquiera manera te fascinará.   Crema de nuez Si ya estás pensando en el menú para las cenas navideñas o de Fin de Año, aquí tienes una excelente opción. Además de tener un sabor muy sofisticado, la preparación de esta crema no te tomará más de media hora. Y para emplatarla solo necesitas trocitos de nuez.   Crema de queso y zanahoria El delicioso sabor cremoso de esta receta te hará olvidar el frío este invierno. Un tip: para que tu crema aporte aún más nutrientes no peles las zanahorias, ya que mucha de su fibra se encuentra en la piel. Esto no afectará la consistencia. ¿Te quedaste con ganas de más recetas de cremas? Visita nuestro sitio web para descubrir más ideas de sopas cremosas para el frío.
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¿Alguna vez te has puesto a pensar por qué comemos? ¿Cómo es el mecanismo de nuestro cuerpo que nos avisa cuando necesita comer? ¿Conoces la diferencia entre hambre y apetito? Para saber por qué comemos, es importante que tengas claro qué son el hambre y el apetito, dos conceptos diferentes y que muchas veces no sabemos diferenciar, incluso pensamos que son sinónimo y no lo son.El hambre es el instinto de supervivencia que impulsa a alimentarnos cuando el organismo lo requiere. El apetito es la sensación de comer, influenciada por aspectos psicológicos de la persona como el deseo de comer por placer, felicidad, aburrimiento, tristeza, ansiedad.Como todo en nuestro organismo, el apetito va cambiando conforme vamos creciendo y es preciso conocer sus etapas, para así aprender a comer mejor. Primer decenio, de los 0 a los 10 añosEn esta etapa es cuando se experimenta un mayor y rápido crecimiento. Es cuando los niños pueden adquirir los hábitos que, posiblemente, los acompañen toda su vida, es por eso que es muy importante que los pequeños aprendan a distinguir la comida que verdaderamente los nutre, pues lo que aprendan durante los primeros años de su vida determinará qué tan saludable será de adulto. Segundo decenio, de los 10 a los 20 añosYa en la adolescencia, con los cambios fisiológicos viene un aumento de apetito. Durante esta etapa, la relación con la comida suele ser más vulnerable, pues es cuando llega la pubertad, los jóvenes suelen estar más influenciados y son propensos a caer con comida que pueda provocar desnutrición u obesidad. Durante esta edad del apetito, las mujeres son más propensas a padecer deficiencias nutricionales por su biología reproductiva. Tercer decenio, de los 20 a los 30 añosEn la edad adulta joven, se producen cambios importantes que pueden causar un aumento de peso, por ejemplo, la vida universitaria, vivir en pareja o tener hijos; es cuando nos relajamos y no somos tan estrictos en la alimentación. También es la edad en la que podemos caer en excesos. Cuarto decenio, de los 30 a los 40 añosLa vida laboral en la edad adulta trae consigo los efectos del estrés, que según se ha demostrado, ocasiona cambios en el apetito y los hábitos alimentarios en 80% de la población. Esos efectos pueden consistir tanto en despertar un apetito voraz, como en ocasionar una pérdida de este. Quinto decenio, de los 40 a los 50 añosLa Organización Mundial de la Salud destaca que el tabaquismo, la dieta poco saludable, la falta de actividad física y el problema de la bebida son los factores del estilo de vida que más repercuten en la salud y la mortalidad. Es en estos años cuando los adultos deben cambiar su comportamiento en función de las necesidades de salud, pero con frecuencia los síntomas de la enfermedad son invisibles.Sexto decenio, de los 50 a los 60 añosEn este periodo comienza la pérdida progresiva de masa muscular y continúa de manera constante a medida que avanzamos en edad. Este fenómeno se denomina sarcopenia.Mantener una dieta saludable y variada, y practicar actividad física es fundamental para reducir los efectos del envejecimiento.Séptimo decenio, de los 60 a los 70 años y másLa vejez conlleva la falta de apetito y de hambre, lo que da lugar a una pérdida de peso involuntaria y una mayor fragilidad. La disminución del apetito también puede ser consecuencia de una afección concreta, como, por ejemplo, la enfermedad de Alzheimer.La alimentación es una experiencia social, por lo que factores como la pobreza, la pérdida de la pareja o un familiar, y el hecho de comer sin compañía, afectan la sensación de placer que se obtiene al comer.Otros efectos de la vejez, como las dificultades para tragar, los problemas dentales y la pérdida de gusto y olfato también interfieren en el deseo de comer y en los beneficios que obtenemos de esa práctica.Se dice que lo que no se conoce, no se puede mejorar, así que una vez que conoces las etapas del apetito y cómo van cambiando las situaciones y requerimientos de cada edad, puedes saber cómo llevar una vida más saludable y comer mejor.
¿Te ha pasado que estabas en una reunión familiar y terminaste con una mancha de vino en tu blusa preferida? Para que no vuelvas a sufrir cuando algo así te suceda, te contamos cómo quitar manchas difíciles como vino, salsa de soya, pasto y comida de bebé de las prendas y por qué es importante usar productos adecuados para cuidar la tela.Primero que nada, cuando vayas a tu súper de confianza, busca productos con ingredientes que brinden varios beneficios como remover las manchas, remover malos olores1, cuidar la tela y además, mantener en buen estado el color de tu ropa. Porque mientras menos productos combines, maltratarás menos tus prendas.Para quitar manchas comunes como las de café, vino, refresco, comida e incluso frutos rojos, lo mejor que puedes hacer es usar un poco de Vanish® OxiAction® Multipower, ya que gracias a su potente oxigeno activo logrará remover las manchas más difíciles junto con tu detergente. ¿Difícil de creer, no?En caso de que seas una persona enfocada en el deporte y constantemente notes que la playera que mejor te amolda empieza a tener olores desagradables, te recomendamos dejar tu prenda de algodón remojando en agua con Vanish® OxiAction® Multipower, que con su fórmula mejorada removerá los malos olores1, quitará la mancha de sudor que tanto trabajo te ha costado y lo mejor de todo, la tela no se dañará. No olvides que es importante leer la etiqueta del producto y de la prenda antes de usar y/o lavar.Recuerda que las manchas en la ropa pueden ser difíciles de quitar, pero jamás será imposible si usas los productos adecuados de la forma correcta, porque más allá de mantener tu ropa limpia, no apagarás el vivo de los colores. Comprueba el poder de Vanish® OxiAction® Multipower el cual remueve manchas, remueve malos olores1 y revive los colores2.CUIDA EL AGUA1Como transpiración, pies y comida en prendas de algodón siguiendo instrucciones de uso en remojo.2En condiciones de lavado a máquina, con el uso de Vanish® de manera habitual en cada lavada.
La cena de Navidad es toda una experiencia de sabores y olores, los cuales impregnarán tu casa con risas y alegría. El toque mágico y dulce de esta velada sin duda se encuentra al final de la cena y no nos referimos al intercambio, sino al bendito postre, que al igual que los platillos de las fechas, sólemos comer sólo en diciembre.Luego de comer las delicias que se acostumbran en la velada navideña como el pavo, romeritos, bacalao, ensaladas y guarniciones, aunque seguramente no nos quedará un hueco, siempre podemos hacer espacio para una rebanada de pastel, pay o gelatina para poner el toque final de la cena y seguir con el ambiente que se vive dentro de nuestros hogares.Pero entre los postres postres más tradicionales para estas celebraciones, los buñuelos de piloncillo no pueden faltar, acompañados de un buen ponche o atole. Estos buñuelos se preparan con huevo, azúcar, aceite, harina blanca, sal, canela. Ya que la masa está lista, se deberán freír con aceite. Una vez que salgan del caso se espolvorean con azúcar y canela y se bañan con miel de piloncillo.Por otra parte, aunque no es precisamente navideño, el pastel es uno de los postres más comunes y puede ser de diferentes sabores. El que más se acostumbra a comer en Navidad es el tronco navideño, un bizcocho con relleno cremoso y una deliciosa cubierta de chocolate, el cual se decora con cerezas rojas.Para los que prefieran algo más sencillo, la gelatina mosaico (mezcla de fresa, limón, mango) bañanada con una mezcla de leche y leche condensada, con cerezas es infalible. Un postre sencillo, cumplidor y muy rendidor. Esta versión de Gelatina Mosaico de Ponche de Frutas funcionará bien en tu mesa navideña.Si hablamos de postres sencillos, unas fresas con crema se pueden preparar en menos de cinco minutos; sólo necesitas un kilo de fresas, dos tazas de crema, una lata de leche condensada y una cucharada de vainilla. Además de fresas, puedes preparar este platillo dulce con cualquier otra fruta, como uvas o duraznos.Intenta con estas Fresas Navideñas como postre para tu reunión o cena.Un toque lindo y un dulce detalle suelen ser las galletas de mantequilla, las cuales puedes decorar con betún de colores navideños (verde, rojo y dorado) o con alguna figura representativa de la época como Santa Claus, renos, arbolitos, bastoncillos...Lo más importante de una cena es con quién la compartes, aunque también lo es el postre, así que esperamos que estas ideas te hayan inspirado y que puedas hacer tus propias y dulces creaciones.
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