10 Snacks saludables para la oficina
Recomendaciones de Cocina

10 Snacks saludables para la oficina

Por Kiwilimón - Febrero 2016
Comprar frecuentemente papitas fritas, galletas o pan en la máquina expendedora de tu trabajo, podría no traerte muchos beneficios. Así que para esos momentos de antojo frente a la computadora, te traemos estas opciones ricas, fáciles y sobre todo saludables. ¡Chécalas!
  1. Manzana con mantequilla de maní
Esta combinación se ha vuelto un clásico entre las recomendaciones de los nutriólogos. Aquí obtendrás algo de fibra y proteína que necesitas.
  1. Almendras
Son muy fáciles de llevar a la oficina, además tienen omega-9, un ácido graso muy bueno para la salud del corazón. Con unas 10 sería suficiente. Leer: Cocina tu propia mantequilla de maní
  1. Palitos de apio o zanahorias con hummus
Los vegetales están llenos de nutrientes, y el hummus generalmente se hace con aceite de oliva, el cual tiene grasas ‘buenas’ para el corazón.
  1. Palomitas de maíz caseras
Estos granos contienen una buena cantidad de fibra, la cual te ayuda a sentirte satisfecha por más tiempo. En vez de sal, podrías agregarles queso parmesano. Leer: Prueba estas zanahorias con hummus de garbanzo
  1. Barritas con pocas calorías
Entre menos azúcar tengan y más ingredientes naturales, mejor. Lo ideal sería que tú misma las prepararas en casa para que evitar los ingredientes añadidos de las barritas comerciales.
  1. Pepinos con queso feta
Los primeros tienen mucho agua y son casi cero calorías, mientras que el queso podría aportarte una buena ración de proteínas. Leer: Prepara estas barritas nutritivas
  1. Yogur con fruta
Si quieres algo más dulce, elige esta opción nutritiva. Solo procura que el yogur sea natural o griego y que la fruta sea fresca. Puedes picar manzana y después añadirle el yogur.
  1. Avena instantánea
Cuando tengas ganas de un tazón de cereal, evita los azucarados y mejor come un sobrecito de avena instantánea que tenga la menor cantidad de endulzantes. La avena tiene fibra y puede reducir los niveles de triglicéridos. Leer: Disfruta estas copas de yogur con fruta
  1. Mix de semillas
Pepitas de girasol o calabaza. Un puñado ambas te aportaría ácidos grasos esenciales y también podría ayudar a mantener en condiciones óptimas tus niveles de azúcar en la sangre.
  1. Chocolate negro u oscuro
Esta es otra opción para saciar tu antojo por algo dulce. Recuerda que debe tener más del 70% del cacao puro y una mínima parte de azucares adicionales. Este chocolate también te ayudaría a mantenerte concentrada. Leer: Aprende a tostar las semillas de calabaza    
Califica este artículo
Calificaciones (0)
Sé el primero en dar una calificación
PUBLICIDAD
Lo mas leído
Son las doce del día y para el chef de casa podría ser un momento de angustia. ¿Qué voy a cocinar hoy? El dilema no se resuelve lanzando una moneda al aire, sobre todo si la familia pide renovar y, si a la par, hay un reporte qué entregar en el trabajo o una junta a la cual asistir. Las ideas se nos secan. El tiempo nos vigila. El refri espera. No te preocupes y sigue leyendo.Abre tu mente.Inspírate, inspírate, inspírate. Para saber qué cocinar hoy sobrevuela la página de tu súper favorito y entérate cuáles son los ingredientes de la temporada. Ellos te darán ideas sobre lo más fresco disponible. La otra –la infalible– es adentrarse en plataformas de cocina como Kiwilimón para explorar entre recetas y antojos. Nosotros renovamos nuestras sugerencias continuamente para que tu foco culinario permanezca prendido. Ya sabes, lo que no se te ocurre a ti, se le pudo ocurrir a alguien más. Checa tu guarida. Comienza por explorar tu congelador. ¿Todavía guardas el mole de tu tía desde su cumpleaños? ¿Tienes el chicharrón en salsa que te quedó de una comida familiar? Sácalos. Eso sí, no los presentes igual. Compleméntalos o dales una nueva forma para que nadie sospeche su procedencia bajo cero. Procura descongelar en la mañanita, a penas salga el sol. El tema es que si descongelas de golpe algunos alimentos –como el salmón o el pollo– podrían tomar olor a refrigerador y hacerse fibrosos. Si en el congelador no hubo material de inspiración, continúa con el refri. Siempre hay algo al límite de caducar: esa será la señal divina que te hará saber qué cocinarás hoy. ¿Sólo tienes huevos? Todo cuenta. Una tortilla de patatas o una frittata de verduras son una comida entera si las complementas con una ensalada y rebanadas de pan a la parrilla.Lo último para explorar es la alacena. Una proteína –vegetal o animal, enlatada o en conserva– será suficiente. No la prepares desprovista de diversión. ¿Qué tal en un atún a la vizcaína o en unas tostadas de salpicón de atún? No olvides a las leguminosas como los frijoles, las lentejas y los garbanzos: ellas constituyen una fuente ideal de proteínas. Hay mil formas de convertirlas de guarnición a plato fuerte. ¿Nos comemos una hamburguesa de lentejas?Planea tu menú con anticipación. Mi recomendación: no te llenes de pensamientos logísticos el domingo por la noche. El sábado a medio día, con toda calma, planea qué cocinarás. Una buena forma de hacerlo es seguir un modelo de alimentación por días de la semana. Por ejemplo, lunes, platillos sin carne (usando proteínas vegetales); martes, comida tradicional; miércoles, proteína asada y ensaladas; jueves; cocina del mundo; y viernes, comida divertida. Así comenzarás el proceso creativo desde un punto de partida y con un buen balance nutricional. Un producto, mil formasUn ingrediente es un lienzo infinito. Él puede ser tu salvador en los capítulos diarios de “¿Y qué cocino hoy?”. Si tienes pollo y debes descongelar toda la pieza, piensa en las posibilidades de la misma cocción. Por ejemplo, el caldo del pollo te servirá de base para sopas, cremas y salsas. El pollo se puede dividir en tres partes. La primera, picado en cubos para preparar una ensalada cremosa; la segunda, desmenuzado y como relleno de unas enchiladas de chile cascabel; la tercera, como relleno de un chile poblano junto a un caldillo de tomate. A las verduras del caldo, drénalas y añádeles queso manchego y un poco de requesón para gratinarlas o bien, córtalas en cubos para preparar una ensalada con tocino. Si cociste calabacitas, una opción es rellenarlas con rajas y queso, hacerlas lasaña o bien, cortarlas a lo largo y grillearlas para sustituir un huarache de masa.ImprovisaNo te dio tiempo de inspirarte. No te dio tiempo de pasar al súper. No te sientas mal. A todos nos pasa. Aquí viene el tip: saltea todo lo que tengas de verduras en una olla, agrega una proteína y termina con una salsa para pasta. No tienes proteínas, pero tienes huevo. Unas tortitas de vegetales serán tus salvadoras. ¿Tienes pechugas de pollo y verduras? Júntalo todo y haz una nueva versión de discada para taquear. Recuerda que todo –sí, todo– cabe en una olla o en un taquito.
Desde finales del 2019, un nuevo tipo de coronavirus comenzó a extenderse hasta pasar de Wuhan, China, a todo el mundo.Desde entonces, las medidas principales para combatir la enfermedad han sido básicas: lavarse las manos, evitar tocarse la cara y evitar multitudes, además de mantener una sana distancia y permanecer en casa el mayor tiempo posible.A más de seis meses de que el covid-19 haya aparecido, aún no una vacuna que nos proteja contra este virus, por lo que la jefa de gobierno, Claudia Sheinbaum, en videoconferencia de prensa, anunció que el uso del cubrebocas continuará en la Ciudad de México hasta que exista una.Sheinbaum dijo que la CDMX es donde más pruebas se realizan y, por lo tanto, la que tiene más casos confirmados, mientras que respecto del uso de cubrebocas, señaló: “nuestra labor es seguir insistiendo en el uso de cubrebocas, nos parece que es fundamental, que es un modo de protección y de prevención; la nueva normalidad significa tener cubrebocas permanentemente hasta que no tengamos una vacuna”.Así que el cubrebocas es un accesorio vital en este momento y hay una amplia variedad para elegir uno, incluso existe ya uno transparente, pero los más comunes y prácticos, porque pueden ser reutilizados, son los de tela. Estos cubrebocas, cuando están hechos con varias capas y cubren bien la boca y la nariz, son muy eficientes.Sin embargo, requieren también de cierto mantenimiento, por lo que si eres usuario de un cubrebocas de este tipo, es importante que sepas cómo mantenerlo limpio. No olvides lavarte las manos siempre antes de ponértelo y antes de quitártelo.Puedes lavarlo en lavadora o a mano. Si lo haces en lavadora, hazlo dentro de una bolsa para ropa delicada, así no se maltratará con las demás prendas y simplemente usa un detergente para ropa y agua caliente.Si lo haces a mano, primero remójalo en agua caliente con jabón durante 5 minutos. Una vez que el agua esté tibia, lávalo y enjuágalo. También puedes hervirlo durante 1 minuto después de haberlo lavado.El uso del cubrebocas funciona más como protección hacia los otros que para uno mismo, por lo que es muy importante que todos lo usemos.
Echando a perder se aprende. Pero ¿será que podemos aprender a ser sanos antes de echar a perder nuestro cuerpo o el de nuestros hijos? Como amar, aprender un idioma o usar picante hasta en la sopa, los hábitos que los niños observan en sus padres son reproducidos como espejo. De la misma forma, un niño que desde pequeño observa a sus papás comer vegetales, tarde o temprano hará de esa rutina una ley. La comida es, a todas luces, bendición. Mal usada es veneno. Su misión es cuidar cada parte del cuerpo y procurar su funcionamiento. Aún así es difícil no obsesionarse con el sonido de la fritanga cociéndose en el aceite, difícil que no nos provoque un panqué en el horno, difícil no quejarse de lo sano cuando no es un hábito. Pero aquí la buena noticia: ser un padre sano no cuesta trabajo cuando se hace por amor propio, por amor a los hijos. Además, visto por el lado goloso, comer saludablemente nos regala un comodín para ser usado sin culpa algún día de la semana. Ese es un buen balance. ¿Nos echamos ese panqué de plátano o esos antojitos el domingo? Como muchos de ustedes, también pertenezco a esa generación que creció viendo comerciales infantiles no regulados en la tele. Ya saben, los maguitos, los payasos y las panteras que nos decían que los dulces nos daban súper poderes. Recuerdo que siempre que iba a casa de mis amigas –ciertamente, con alacenas más coloridas y seductoras– me daban envidia sus postres y, sobre todo, sus padres. Los míos eran raritos. Eran sanos. Hoy sinceramente se los agradezco. No es casualidad que México sea el primer lugar en obesidad infantil y el segundo lugar en obesidad en adultos. Y no, los niños no tienen la culpa. En los años ochenta y noventa estaban de moda los añadidos, los conservadores y los colorantes artificiales. Entre más rápido se preparaba algo, mejor. A algunos alimentos reales incluso se los satanizó públicamente hasta que, con el paso de los años, nos enteramos de que el huevo no era esa máquina productora de colesterol y que los carbs y las grasas no eran del todo malos. Al contrario, según me cuenta la Nutrióloga Clínica especializada en diabetes, Jennifer Asencio, necesitamos los carbohidratos para funcionar y pensar. Claro, ella habla de los carbs complejos, no de los que vienen incluidos en la torta de tamal –que, si la amamos, será el motivo por el que valga la pena cuidarse previamente– . Balance, ¿recuerdan? La doctora Asencio afirma que “la glucosa aporta energía al cuerpo, es decir, es el “combustible “. El cerebro, hígado y nuestros músculos funcionan gracias a ella. La glucosa constituye la única fuente de energía del sistema nervioso y de las células sanguíneas, por lo que una persona sana debe ingerir carbohidratos complejos, como granos, arroz, panes integrales y cereales todos los días pero de forma consciente, en un plato balanceado”. No aplica igual en personas con diabetes.Según la American Academy of Pediatrics, antes de los dos años es cuando se forman los hábitos alimenticios de nuestros hijos así que, sobre todo en este tiempo, debe tomarse decisiones nutricionales inteligentes. Un padre sano evitaría para él mismo y para sus hijos azúcares simples como dulces, caramelos, gomitas o pan dulce y los consumiría sólo en ocasiones especiales, en un sábado por la mañana o un día de toda la semana, sin atracones. Elegiría mejores productos, con etiquetas más limpias –esas en las que pueda pronunciar la mayoría de los componentes–. Aprendería a leer la información nutrimental para distinguir en ella los otros nombres del azúcar (edulcorante, sorbitol, dextrosa, etcétera). Haría un consumo responsable.Sólo con mejores decisiones alimenticias podemos tener hijos con mejores posibilidades de vida. Dejar de ver lo “sano” como un estigma y mejor verlo como lo que es: nuestra mejor herencia, la única vía para vivir más y vivir mejor. ¿Me acompañan? Lo podemos hacer juntos.Ensalada de nopal con frijolesSalmón a la parrila con salsa de aguacateSalmón al pibil
NEWSLETTER
Suscribirme al Newsletter
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD