4 IRRESISTIBLES maneras de comer lechuga que no son ensalada
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4 IRRESISTIBLES maneras de comer lechuga que no son ensalada

Por Kiwilimón - Noviembre 2016
¿Cuando piensas en lechuga lo primero que viene a tu mente es un gran plato de ensalada? Si es así, te invitamos a un recorrido culinario donde podrás redescubrir las bondades de la lechuga. Más que una simple cama de ensalada, la lechuga es un ingrediente muy versátil y maleable.

Con estas 4 recetas no volverás a ver la lechuga de la misma manera:

Rollitos de carne rellenos en salsa de chile cascabel Que no se diga que solamente los veganos o vegetarianos comen lechuga. Los amantes de la carne encontrarán un gran aliado en esta hortaliza. Aunque siempre es más sencillo enrollar la carne por fuera, puedes intentar dejarla al centro y que sea la lechuga la que envuelva la carne. Algo así como tu propia versión de hojas de parra con su respectiva dosis de picante. Salmón Wellington con lechuga cremosa Uno de los peores clichés que sufre la lechuga es el considerarse un alimento fresco, casi exclusivo para los días calurosos. Con esta receta, la lechuga adquiere una consistencia cremosa sin volverse pesada. Aunque esta receta está pensada para acompañar el salmón, puedes utilizar la lechuga de la misma manera para rellenar empanadas o cualquier tipo de hojaldre. Dip de lechuga con queso azul y arándanos La lechuga suele ser el ingrediente principal para las entradas, pero su textura crocante también la hace ideal para algunas botanas. El queso crema con el queso azul es una combinación hecha en el cielo, desafortunadamente, ambos son ingredientes muy pesados. Al agregar unas hojas de lechuga a esta mezcla, aligeras el dip y le das una textura diferente. Pechugas rellenas de lechuga y jitomate deshidratado El pollo y la lechuga son una de las parejas consentidas de la cocina, pero su combinación no se limita a los wraps, club sándwich o ensalada césar. En lugar de cortarla y ponerla a un costado del pollo, prueba rellenando el ave con unas hojas frescas. El agua de la lechuga mantendrá la carne del pollo suave, además de que aligerará el sabor del queso de cabra.

¿Conoces alguna otra manera de comer lechuga que no sea una ensalada? Compártenos tus ideas.

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El té de jengibre y limón en la noche no sólo te caerá muy bien si tienes frío, estás adolorido por el ejercicio o ayudarte a desinflamar el vientre, gracias a sus propiedades y sus beneficios para la salud.Aunque el uso principal del té de jengibre y limón suele ser para aliviar las náuseas —por ejemplo, es muy bueno para las personas embarazadas cuando tienen síntomas de náusea y vómito—, esta bebida también tiene poderosas propiedades antiinflamatorias, sobre todo gracias al jengibre. El jengibre contiene gingerol, un compuesto bioactivo con fuertes efectos antiinflamatorios, antioxidantes y anticancerígenos, el cual es responsable de muchas de las cualidades curativas del jengibre.Así, el té de jengibre puede ser la bebida ideal para después de una intensa sesión de entrenamiento, pues un estudio mostró que consumir 2 gramos de jengibre durante 11 días tenía como resultado una mejora significativa en el dolor muscular causado por el ejercicio. De hecho, el jengibre puede facilitar mucho el proceso de recuperación y se puede utilizar como un analgésico natural eficaz.Por si no fuera poco, esto también se aplica al dolor menstrual y otro análisis mostró que tomar 250 mg de cápsulas de polvo de rizoma de jengibre cuatro veces al día era tan efectivo como el ibuprofeno para tratar los dolores que se presentan con el periodo menstrual.Té de jengibre y limón para desinflamar el vientrePara las mujeres en particular, no es algo extraño luchar con el exceso de agua después de disfrutar de ciertos alimentos, es decir, muchas nos hinchamos por ‘retener líquidos’. Si este es tu caso, el té de jengibre y limón por la noche será lo que necesitas para desinflamar tu vientre y amanecer sin esa hinchazón.Hay muchas formas de incluir jengibre en tus bebidas, pero sin duda el té de jengibre es la más fácil. Agrégale limón para darle un toque más de sabor y tómalo por la noche, la mañana o la tarde, si tienes dolor, náuseas o necesitas de su efecto antiinflamatorio. ¿Cómo hacer té de jengibre y limón?La receta del té de jengibre y limón es muy sencilla. Sólo necesitas un pedacito de jengibre pelado, una taza de agua, medio limón y miel, si te gusta dulce. Corta el jengibre en rebanadas pequeñas y hierve a fuego lento en una olla pequeña con el agua y unas rodajas de limón. Una vez que hierva, apaga y deja reposar el té de 5 a 10 minutos. Cuélalo y sirve el té caliente con una rodajita de limón para decorar y miel para endulzar, si quieres.No dudes en hacer del té de jengibre y limón tu bebida para combatir de manera natural la inflamación del cuerpo, el dolor y las náuseas.
Agradecer nos conecta de forma única con la realidad: nos aleja 180° del drama y nos invita a ser observadores activos frente a lo que sucede en nuestras narices. Con un ‘gracias’ materializamos lo que somos, lo que tenemos, lo que es y no es de gratis. Y si algo hemos aprendido este año es que no todo está dado. Hay que agradecer por ocupar un lugar en el espacio; estar, aún estar.La celebración de Thanksgiving es quizá lo más envidiable de la cultura norteamericana. El tercer jueves de cada noviembre se festeja la primera cosecha de los colonos ingleses en tierras estadounidenses. El agradecer se convierte en una fiesta, en un símbolo, en una intención universal. Para los que profesan la fe presbiteriana es probablemente más importante que la Navidad. Los que profesemos cualquier otra cosa lo hacemos para elevar vibraciones, para amistarnos con el universo o hasta solo por comer rico. (Comer rico siempre de los siempre es una fiesta.)Además de sacar la vajilla heredada de la abuela, los mantelitos de bordado fino y las copas de vidrio cortado, hay que planear el menú. Sin importar que seas un iniciado en el Thanksgiving o no, que en tu mesa no falte un pavo delicadamente rostizado, un gravy sedoso hecho con los jugos del pavo, ingredientes de temporada como la calabaza de Castilla –en puré, en pay, en lo que sea–, una buena ensalada con betabel y arándanos y, claro, los vinos para acompañar todo. No te preocupes. Te dejo aquí una guía general de maridajes para el Thanksgiving. Te aseguro que si la sigues no te faltará armonización entre comida y bebida, ni la armonía. Los básicos: - Al Thanksgiving no lleves la botella más vieja de la cava ni la más tánica. Yo te recomiendo enfriar tus vinos de cepas con buena acidez y estructura media. - Si quieres hacer un brindis, lo mejor es sacar tus copas tipo flauta y rellenarlas con burbujas. El vino chileno espumoso Montes Sparkling Angel está elaborado bajo el método de champenoise, por lo que será ideal para chocar las copas y si guardas un poquito, maridará con la tarta de calabaza del postre. - En blancos, dile sí a uvas como la chardonnay con barrica o la gewurztraminer de Alsacia o Alemania. Si te inclinas por algo californiano vete por un Wente Riva Ranch Chardonnay, cuyas notas avainilladas van bien con el puré de camote o de papa. - Si prefieres los vinos tintos te recomiendo uno recién salido de la bodega como el Beaujolais Nouveau –apenas unos días antes del Thanksgiving hace su salida triunfal al mercado–. La frutalidad y acidez de la uva gamay que da origen a este vino francés le va bien a un pavo mantequilloso y jugoso.- Otro vino que hay que destapar en Thanksgiving es un pinot noir californiano. Mis favoritos para esta celebración son los de Anderson Valley, pero si no los consigues fácilmente, un Louis Jadot Bourgogne Tinto le irá perfecto a la noche. Disfrútalo especialmente junto al relleno del pavo.
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