4 tendencias de comida étnica, tienes que probarlas todas

Por Kiwilimón - Febrero 2017
Cada vez son más las cadenas de comida rápida que podemos encontrar en las calles o centros comerciales inspiradas en cocina étnica. Pero, ¿realmente conocemos sus orígenes? Te invitamos a probar las 4 tendencias de comida étnica para este 2017:

Filipinas

La cocina filipina fusiona la influencia del sureste asiático con la comida española. Los ingredientes principales de esta cocina son frutas frescas (mangos, papayas, guayabas, plátanos, etc.) y también pescados y mariscos. En la comida filipina nunca puede faltar el arroz en plato fuerte o postre. Los platillos que tienes que probar: Kare-kare: rabo de buey con salsa de pescado, salsa de soya y salsa de cacahuate.
Suman: bollos de arroz envueltos en hojas de plátano.

Vietnam

La cocina vietnamita es probablemente una de las más variadas de Asia debido a sus colindancias con China y Camboya, y a la influencia francesa, la gastronomía vietnamita incluye tanto sabores picantes, como arroz y salsa de pescado. Los platillos que tienes que probar: Pho Bo: sopa de fideos de arroz con ternera.

20170131_4@ phu quoc island / breakfast | 7:30am, pho bo; phu quoc style beef noodle. ホテルの送迎を待つ間に朝食.フーコックのフォーはこのギザギザ葉っぱが特徴なのか. 実は送迎の代行は来てた. [ 追記 ] 0206 そもそもこんなに朝早く着くってのが狂っててw当然ホテルの朝食は抜きだし暗いうちにタクシー喚んで慣れない運ちゃんの運転にヤキモキして…とんでもない空港の込み方に驚愕してチェックイン/セキュリティチェック全て脇道スルーで何とか搭乗出来て…席はビジネスだったけど朝飯前に1日分のやること終わらせた感じ. #dailylife #breakfast #phobo #phởbò #vietnamesefood #beefnoodle #phuquocisland #đảophúquốc #vietnam

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Bun Rieu: sopa de fideos con albóndigas de cangrejo y tofu frito.

India

A pesar de que más de la cuarta parte de la población hindú es vegetariana, la comida de este país es muy variada. La mayoría de sus platillos contienen cereales (principalmente arroz o trigo), vegetales y, en algunas ocasiones, carne de pollo, cordero, cabra o búfalo, pero nunca de vaca. El yogurt suele usarse para preparar salsas y los platillos se condimentan con pimienta, comino, cúrcuma, jengibre o chile. Los platillos que tienes que probar: Uttapam: parecida a una pizza, hecha de harina de lentejas y arroz.
Biryani: arroz con especias, carne, vegetales y yogurt.

México

Aunque estemos familiarizados con la gastronomía de nuestro país, al hablar propiamente de comida étnica nos referimos a los platillos que pertenecen a una etnia y que llevan más de 150 años de historia. De esta manera, las cocinas fusión o las reinterpretaciones de platillos típicos no se consideran gastronomía étnica. Los platillos que tienes que probar: Tamales: se calcula que existen más de 5000 variedades en todo el país.
Pozol: bebida de maíz fermentado.

Acá brindamos con #pozol #bros #chiapas

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¿Cuál comida étnica te vas a atrever a probar este año?

 
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Existen de antojos a antojos. Uno que tiene mucho arraigo en Jalisco y estados colindantes es la birria: una receta consistente a base de carne cocida en horno, tradicionalmente de piedra o al hoyo, bañada en una salsa o adobo donde los chiles son claves.  Sobre su origen hay varias versiones, y en todas se unen los saberes en técnicas de cocción de los locales mexicanos con los ingredientes introducidos por los españoles, en especial la res, el cerdo y el chivo. Justo una de las versiones habla sobre la popularidad que tuvo el chivo a mediados de 1800, en la zona de Jalisco y Zacatecas, antes llamada Nueva Galicia, donde estos animales se multiplicaron a tal grado que los ganaderos optaron por regalarlos a sus trabajadores.  Estos hombres y mujeres decidieron no sólo aprovechar la leche, como los españoles, sino todo el animal cociéndolo bajo tierra o en horno de piedra como lo hacían con otras carnes. Para enriquecer la receta untaron un adobo enchilado que generalmente empleaban para cocinar aves, y el resultado al paso de los años es la birria como la conocemos y disfrutamos hoy.  Otra versión sobre el origen de la birria me la compartió la investigadora Maru Toledo, quien ha dedicado más de 20 años al estudio de la cocina de la zona occidente. Datos que nos llevan al municipio jalisciense de Ameca, donde gracias al registro de las jornadas laborales de los vaqueros se sabe de una preparación que hacían bajo tierra con algunas de las reses que tenían al alcance y que los caporales seleccionaban para alimentar a todas sus cuadrillas.  Maru me aclara que esta preparación sólo iba untada con grasa, de donde viene el término birriar, que para los peninsulares hacía alusión a algo sucio o embarrado, por como veían que aderezaban el animal. Sea cual sea la versión, lo popular a la birria nadie se lo quita, y por ello al extenderse su consumo por otros estados como Aguascalientes, Michoacán, Zacatecas, Nayarit y Colima, y en el mismo Jalisco, los lugareños fueron imprimiendo su toque a la carne, al adobo y ajustado sus formas de cocinar, según sus posibilidades. Ahora no sólo el chivo y la res son protagonistas, existen zonas en estos estados que la preparan con cerdo, borrego, conejo, armadillo, iguana, pollo, ternera, pescado bagre y mixtas. Perfectas proteínas que cobijan con un mundo de adobos compuestos por chiles y especias que obedecen también a los ingredientes al alcance, aunque el chile guajillo y el jengibre seco son constantes. A la colorada versión se suma la llamada birria blanca que aún sobrevive en el Occidente; generalmente es de res y se condimenta con algunas hierbas de olor para cocinarse bajo tierra o en horno, métodos tradicionales a los que se han sumado la birria al vapor o hasta hecha como carne cocida. Por último, no nos olvidemos de la birria tatemada: proceso que consiste en volver a poner la carne ya cocida al calor del horno y dejar que se haga una costrita, que al menos en Jalisco encanta, junto a unas tortillas recién hechas y un extra de caldito por un lado. Fotos: Gilberto Hernández.
¡Estrenamos recetario exclusivo en KiwiPro con Mikel Alonso! Conoce más de la historia de este increíble cocinero. Francés de nacimiento, español de origen, vasco de corazón y mexicano fortuito, Mikel Alonso es uno de los chefs más reconocidos a nivel internacional. Su filosofía se resume en un concepto básico: “Para ser buen cocinero, hay que empezar por ser una buena persona”, que adquirió en su paso por la Escuela de Cocina de Luis Irizar, en San Sebastián, España. Aquí aprendió a querer y respetar el producto, a mimar la técnica para que estuviera a las órdenes del producto y a honrar y proteger el oficio de ser cocinero. Esta filosofía lo ha acompañado en cada proyecto gastronómico que ha desarrollado como el restaurante Biko, considerado de los mejores restaurantes del mundo por la lista británica The S.Pellegrino World's 50 Best Restaurants; el restaurante Lur, desde el 2017, con un concepto de cocina tradicional vasca; KOMA, de cocina vasco francesa contemporánea, desde el 2018; Tartel Bar y “Cocina de Autor” (galardonado con los 5 diamantes de la AAA), dentro del Hotel Grand Velas All Suites & Spa Resort, de la Riviera Maya, del que es chef asesor. Mikel, además es chef docente de diversas instituciones gastronómicas en México, ha participado en programas gastronómicos en televisión y en un sinfín de cursos, festivales, talleres y cursos en la República Mexicana. Participa activamente en programas de apoyo social, colabora con marcas internacionales y mexicanas como embajador y le ha cocinado a personalidades como presidentes, los reyes de España, Gabriel García Marqués, Joaquín Sabina, entre otros.¡Suscríbete a KiwiPro y explora los secretos gastronómicos de Mikel Alonso, uno de los chef más Pro de México! 
El aceite de jojoba tiene propiedades benéficas principalmente usadas en la cosmética, por lo que es muy común encontrarlo en una variedad de productos para el cabello, la piel y las uñas. Este aceite es una cera similar al aceite que se extrae de las semillas de la planta de jojoba.La planta de jojoba es un arbusto originario del suroeste de Estados Unidos, el cual crece en las regiones desérticas de Arizona, el sur de California y México. El aceite en sí es un salvador cuando tienes hebras dañadas que necesitan un refuerzo reparador de humedad y nutrientes, pero sin importar cuáles sean los problemas de tu cabello, el aceite de jojoba tiene el poder de brindar resultados para casi todas las necesidades.Aceite de jojoba: ¿para qué sirve en el cabello?Muchas cosas se dicen sobre los usos del aceite de jojoba y lo que puede hacer por tu cabello. Algunas son precisas y están respaldadas por investigaciones, mientras que otras pueden ser un poco inverosímiles.Sin embargo, el uso de la jojoba como humectante para el cabello y la piel sí está confirmado y estudiado dermatológicamente, por lo que el aceite de jojoba sirve como una microemulsión importante en los productos para el cuidado del cabello y ayudan a transportar los ingredientes activos del producto.En cuanto a para qué sirve el aceite de jojoba en el cabello, este puede prevenir la rotura de las hebras y fortalecer los mechones. También podría ser útil para tratar la caspa, el cuero cabelludo seco y la picazón del cuero cabelludo, y también podría usarse como antiinflamatorio y humectante para la piel.Pero si quieres usarlo como estimulante directo del crecimiento del cabello, los resultados aún no están respaldados por investigaciones, por lo que no es una alternativa como terapia para la calvicie de patrón (masculina o femenina), alopecia u otros trastornos de pérdida de cabello. Aun así, puede ser un gran producto para promover un cabello fuerte, sedoso y brillante.Cómo usar aceite de jojoba en el peloHay varias formas de usar aceite de jojoba, la más sencilla es aplicarlo directamente en tu melena. Para esto caliéntalo ligeramente para que sea más fácil de aplicar. Puedes hacerlo en la estufa o en un recipiente apto para microondas. Si tienes el cabello corto, sólo necesitarás aproximadamente 1 cucharada y 2 si tu cabello es más largo. Una vez caliente, aplica sobre el cabello sin ponerlo directamente sobre el cuero cabelludo y baja uniformemente hasta las puntas. Deja actuar durante unos 20 minutos y luego lava tu cabello con tu champú y acondicionador de siempre.También puedes agregar unas gotas de aceite de jojoba a tus productos (alrededor de 3 a 5 gotas), por ejemplo, a tu champú o acondicionador favorito antes de usarlo.
¿Otra vez arroz? Las cifras lo confirman: la gramínea salvaje favorita de todos se siembra en treinta y cuatro países; sus campos cubren más del 10% de las tierras fértiles del mundo y de él se alimenta más de la mitad de la población mundial, según la FAO, por arriba del trigo o el maíz. Es rico, es práctico y con un par de ingredientes se convierte en una elegía. Literalmente, todo el mundo come arroz. El pobre, el rico, el pequeño burgués, el asiático, el centroamericano, el africano. En Europa, los españoles le han dedicado algunos de sus mejores platos. En México, hasta canciones. Él es nuestro termómetro para saber si una mujer –y un hombre converso a la igualdad– puede casarse. Se avienta en las bodas a modo de confeti como símbolo de abundancia. Está presente en los altares del mundo para atraer la prosperidad. Su cultivo en Japón forma parte de una tradición ancestral que trasciende los temas culturales: actualmente existe una guerra de precios que favorece al mercado local a través de un alza arancelaria a los importadores. Su cultivo en el sudeste asiático es oficio heredado y un bello espectáculo en sus montañas trazadas en terrazas.De arroces, no hay uno. Está el blanco, el integral, el glutinoso que es corto y dulce, el aromático como el basmati o jazmín, el moteado como el salvaje, que sabe mejor cuando se adiciona con frutos secos, menta y aceite de oliva. Su propia anatomía y su geolocalización culinaria harán más o menos común que se sirva al vapor como el gohan, frito como el yangzhou al estilo cantonés o enriquecido con mantequilla, aceite o caldos como el risotto italiano: caldo, vino blanco, queso parmesano y hongos salteados en mantequilla son el camino al cielo del umami.El arroz pasa lista a todas horas en las mesas del mundo. Al desayuno, en varios países de Asia, especialmente en China, desfila el congee: un amasijo dulce o salado de arroz con más de dos mil años de antigüedad. En México lo infusionamos con azúcar para hacer arrocenas, lo servimos en tazones de cereal inflado con su respectivo chorrito de leche. Los deportistas lo convierten en su snack predilecto pues no contiene gluten: a una galleta de arroz le dan un embarradita de hummus, otra de aguacate, cherries y aceite de olivo. A la hora de la comida, la mejor expresión del arroz se alcanza en su versión caldosa o melosa. Ahí está el que se hace con mariscos, conejo y embutidos al estilo paella valenciana, o el negro, cuyo color y sabor se lo debe a la tintura del calamar. Habría que comerlo en una terraza de la costa catalana para sentir que no hay mejor platillo. Si va caldoso, no hay que perderse el arroz a la tumbada típico de Veracruz que quema la boca como pocos, o con pollo y judías como en la cocina española del levante.En Cuba se mezcla con frijoles para representar unos moros con cristianos; en Perú el tacu-tacu se prepara con la menestra del día anterior, leguminosas como frijoles o lentejas y un sofrito de ají amarillo. En un menú chifa –como le llaman los peruanos a la gastronomía china– no faltará el arroz chaufa, frito con verduras cortadas en brunoise y salteado al wok con huevo para que amalgame. Sabe mejor con soya y con una buena dosis de grasita. En República Dominicana, otro gran productor de nuestro amado cereal, lo preparan con mariscos, con gandules o en un sofrito de verduras y tocino para la Navidad. Cargado en los barcos procedentes de España y Portugal, el arroz desembarcó en el continente. Hoy la gastronomía del Caribe no se entendería sin él. En cada país se le añade especias endémicas y embutidos populares para que tome sabor a platillo local. En Colombia está presente en su plato de desayuno por excelencia, la bandeja paisa; va también en el arroz atollado con pollo, cebolla, papa y pimientos, o con coco para acompañar un pargo frito y patacones. En Corea es un verdadero k-pop el bibimbap, un cuenco de arroz que siempre venden en las tiendas, y sirven con proteínas y vegetales mezcladas con aceite de sésamo y gochujang. En México, a nuestro arroz le damos gentilicios: “a la mexicana”, “poblano”.  El arroz es el plato infaltable de las fonditas. Que lleve huevo estrellado, que lleve plátano frito. Crema, por supuesto. No hay mejor inversión que esos $15 extra al precio del menú.El de Maxweel Food Centre en Singapur es un agasajo: sobre un plato de plástico va una montaña de arroz y encima un pollo pochado con jengibre y hecho en sus jugos. Jugos y más jugos. En bebida alcohólica, no hay que perdérselo. El sake japonés hace gritar a todos ¡kampai! no importa la técnica de preparación y sus muy intrincadas acepciones.Si alguien prefiere lo dulce, el arroz no lo decepcionará. En Japón no hay postre más socorrido que los mochis, un pastelito elaborado de arroz glutinoso que puede ir relleno de una pasta de soya, frijoles rojos o helado. Los nacionales lo hacemos en atole, o con leche y hervido con canela y azúcar. En Kiwilimón lo hemos hecho hasta en tarta con base de galleta. Lo hemos hecho de todas formas porque como con el arroz con leche, nos queremos casar… con él. ¿Crees que nos falta alguno? Por favor, dinos cuál te gustaría.
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