5 Alimentos que no se deben refrigerar

Por Kiwilimón - Septiembre 2014

Ahora que por fin la primavera ha hecho su gloriosa aparición, también la verdura se presenta más fresca y apetitosa. Pero para poder conservarla por más tiempo, y sobre todo que no pierda sus propiedades nutricionales, es importante saber cómo guardarla bien.

A continuación te presentamos cinco vegetales que no deben estar en el refrigerador y los motivos de por qué no hacerlo:

Tomates:  técnicamente el tomate es una fruta, cierto, pero sus usos hacen que se acerque más a ser un vegetal. Si alguna vez has cosechado tomates, sabrás que aman el calor y detestan el frío. Incluso después de haber sido cosechados, mantienen su amor por las altas temperaturas. El refrigerador, entonces, no es el mejor lugar para conservarlos. Si los guardas en el cajón de las verduras, te darás cuenta que su sabor disminuye así como su consistencia. Sí te servirán para cocinar y quizá muchos no noten cambios en su sabor pero sus propiedades y su consistencia sí cambiarán. Es mucho mejor tenerlos en un cajón exterior o bien sobre la barra y consumirlos cuando estén maduros, que es su mejor momento.

Albahaca: una pareja sin duda explosiva en la cocina son el tomate y la albahaca y resulta que tienen similares necesidades –y gustos-. La mata de la albahaca también adora el calor, por lo cual períodos extendidos de frío dentro del refri la apachurran y hace que se marchite prematuramente. La mejor manera de tratarla es como si fueran flores que compraste en el puesto. Con agua fresca que se cambie cada segundo día y lejos de la luz directa del sol. Cubrirla con una bolsa de plástico que quede floja ayudará a mantener la humedad (pero asegúrate que la bolsa tenga hoyitos o alguna abertura para que el aire fresco entre).

Papas: a las papas, a diferencia de las anteriores, les gusta lo húmedo más no frío. La temperatura ideal para guardarlas es alrededor de 7 grados. Como sabemos que es muy difícil estar midiendo la temperatura ambiente y tener un espacio con los grados exactos para ellas, te sugerimos guardar las papas en una caja de cartón o bien una bolsa de papel dentro de la alacena. Mejor papel que plástico puesto que no generará humedad que pueda pudrir a la papa. ¿Y por qué no en el refri en el cajón húmedo de verduras? La humedad y el frío convierten el almidón de las papas en azúcar, alterando su composición, sabor y textura así como la forma en que se cocinarán. u

Cebollas: Las cebollas cuando se cosechan no traen ya esa pielecita característica como de papel. Para desarrollarla y mantenerla, deben ser “curadas” y mantenidas en un ambiente seco como la alacena, que no es tan húmeda como el refrigerador. También la falta de circulación de aire en el refrigerador provocará que las cebollas pues las pudre y guardarlas cerca de las papas genera una combinación de humedad y gases que pueden provocar que se pudran rápidamente. Sin embargo el cebollín y las cebollitas de rabo, que tienen una mayor cantidad de agua, se mallugan más rápidamente y tienen una vida de anaquel más corta, por lo cual sí toleran ser almacenadas en el refrigerador.

Aguacates: Los aguacates no se maduran sino hasta que son cortados del árbol, así que si compraste un aguacate que está duro, jamás lo almacenes en el refrigerador, pues interrumpirás su proceso de maduración. Por el contrario, envuélvelo en papel o periódico y guárdalo en un lugar calientito (el horno puede ser una buena opción). En la misma medida, si tienes un aguacate muy maduro, mételo lo más pronto posible al refri pues así retardarás su proceso.

Pronto continuaremos ofreciéndote más tips sobre cómo almacenar la comida… mientras tanto, ¡manos a la obra!

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La comida típica de Chile es un reflejo de su identidad mestiza, ya que mezcla la tradición indígena y con el aporte de los sabores coloniales españoles. La gastronomía chilena también causa sensación gracias a su vasta geografía, de donde surgen los ingredientes más diversos y exquisitos de la nación. Si aún no sabes lo que te estás perdiendo, te invitamos a conocer los platillos más emblemáticos de Chile. Humitas Si bien las humitas no son exclusivamente de Chile, sí son consideradas uno de los platillos típicos chilenos más populares. Similares a los tamales mexicanos, las humitas están hechas con masa de maíz tierno, conocido como choclo, que se envuelven en hojas de mazorca y se cocinan al vapor. Porotos Los porotos son un guisado de Chile que se sirve caliente y tiene diversas variantes, pero los más tradicionales son, sin duda, los porotos con riendas. Se trata de un guiso preparado con frijoles, una mezcla de granos de elote, cebolla, zapallo, tomate y ajo. ¡Es un platillo ideal para el invierno! Cazuela Se cree que la cazuela es un platillo introducido por los españoles en Chile, el cual consta de una sopa de verduras con carne de pollo, ternera o cordero, acompañada con arroz. Algunos lo comparan con el sanchocho colombiano. Caldillo El caldillo, platillo que provocó la inspiración del mismísimo Pablo Neruda, es una receta tradicional chilena hecha a base de pescado congrio con cebollas, papas, zanahoria, limones y cilantro, entre otros. Si te gusta la comida del mar, no dudes en probarlo. Curanto de hoyo Lo que bien podría compararse con una barbacoa hidalguense, lo encontramos en este delicioso platillo tradicional de Chile conocido como curanto de hoyo. El curanto se prepara con piedras calientes dentro de un hoyo, en donde posteriormente se agregan en capas diferentes tipos de carnes, pescados, mariscos y papas que se cubren con grandes hojas de nalca y sellan la cocción con más piedras calientes. ¿No se te hizo agua la boca? Carbonada La carbonada chilena es una sopa tradicional que se cocina con papa, zapallo, carne molida, cebolla, zanahoria cortada en trozos y caldo con arroz. La carbonada surge de la región minera de Lota y es uno de los mejores platillos tradicionales de Chile.
Difícilmente olvidaré ese día. A lo largo y ancho de la hacienda de la familia Maza, los tambores y los acordeones marcaban el paso de los danzantes tradicionales. Alrededor, cocineras de toda la región mostraban su oficio a través de moles de todos los colores, adobos espesos y caldos picantes. El mezcal se abría paso entre las mesas. Tal escenario sólo podría significar una cosa: celebración. Unos minutos antes se había realizado el sacrificio de chivos en La Tradicional Matanza, Huajuapan de León, en el marco del festival Cofradía Mixteca. Con esta primera verbena se dio también por inaugurada la temporada de mole de caderas, tradición de las regiones mixtecas de Oaxaca, Puebla y Guerrero. Los organizadores –Alejandro Ruiz (chef de Casa Oaxaca y presidente de la CANIRAC en Oaxaca), Rodolfo Castellanos (chef de Origen), José Manuel Baños (chef de Pitiona) e Israel Loyola (chef de Restaurante Sin Nombre)–, por segundo año consecutivo, dieron cita en Oaxaca a cocineras tradicionales y a chefs de los restaurantes más emblemáticos de México. Durante los cuatro días que duró el festival fuimos invitados a un desfile de saberes y cultura volcada al plato con el fin de probar una de las siete gastronomías oaxaqueñas más relevantes: la mixteca. En el restaurante de Doña Chonita recibimos el sol con una taza de atole blanco en la mano y su desayuno mixteco. En el restaurante Obispo nos paseamos por un menú degustación con paradas de barbacoa, maíz quebrado y menudencias. Una de las noches brindamos con los mezcales de trazabilidad de Archivo Maguey y comimos tetelas rellenas de amarillito en Maguey y Maíz. Pero quizás la cumbre sucedió en el cierre, el domingo. Los treinta y cinco cocineros invitados hicieron uso de los ingredientes, las técnicas y los guisos de la región para inspirar sus propias sazones. Comimos toda suerte de delicias oaxaqueñas y otras más con toques del mundo: mole con curry (de Oscar Torres), estofado de chivo no nato (de Chuy Villarreal), el mole de luto (de Celia Florián), jocoque con setas (de Alfredo Villanueva), pepián de hoja Santa y coliflor (de Daniel Nates).Y es que se necesitan muchos días y decenas de manos para exhibir la gastronomía mixteca como se merece. La región resalta por la pobreza de sus suelos sobre las que crecen pocos ingredientes; en cambio, la creatividad de las comunidades es la que ha dado múltiples frutos. (Si cada familia tiene una forma de cocinar cierto guiso, la variable de platillos es infinita.) En la lista de tradiciones gastronómicas locales se encuentra la crianza del chivo –actividad relevante desde la llegada de los españoles–, el uso del guaje y el chile costeño, así como el cultivo de diversas especies de maíz.El mole de caderasLa chef Olga Cabrera Oropeza es mixteca. Ella aprendió todo lo que sabe de cocina de su abuela –Doña Chonita–, de su madre y su suegra. En el restaurante Tierra del Sol, instalado en la capital oaxaqueña, recupera los sabores de su comunidad en un contexto idílico.Para ella, “el mole de caderas es uno de los platillos con más identidad puesto que está preparado con ingredientes locales, como el chile costeño, que le da picor a toda nuestra cocina mixteca. Y luego también tiene guaje. Es tan importante que, de hecho, Huajuapan significa ‘guajes junto al río’”. Las cabras además son cebadas de manera natural con hierbas, como la pepicha, que crecen únicamente en la región. Esto le otorga un sabor único y penetrante al mole de caderas. Cuando la temporada termina, la fiesta continúa. Los locales preparan un mole de barbacoa, de sabor similiar, que se realiza a partir de los huesos del chivo.Los otros guisos mixtecosOlga me explicó que la cocina mixteca tiene cinco estandartes culinarios: el chileajo, el pozole mixteco, el huachimole, el mole de fiesta y los otros moles hechos con semilla de guaje. De chileajos los más comunes son el rojo y el amarillo. Y como su nombre lo indica, se prepara con ajos asados, clavos de olor, chiles costeños amarillos y ajonjolí.Confieso que nunca había probado el pozole mixteco. Bajo el cuidado de Doña Chonita y de Olga, difícilmente lo olvidaré. A diferencia de otros, se prepara con un maíz nativo, más duro que el pozolero, por lo que hay que estar atizando el fuego de la leña durante toda la noche. El caldo, hecho con hoja Santa, tiene un color neutro. Cuando se le añade un mole especiado, con fuerte sabor a clavos, es que adquiere ese color rojizo particular. Además del mixteco, en la temporada de pozole en el mes de septiembre se prepara un pozole verde y el pozole de la costa.El mole de fiesta mixteco es considerado negro, aunque su color apunta más hacia el colorado. Es ligeramente dulce. Picante, sólo lo suficiente. “El mole de fiesta mixteco es un mole espesado con muchas semillas: mucha almendra, ajonjolí; las semillas del chile no las quemamos. Solamente pasan por un tostado. Los chiles deben de quedar crujientes, pero no deben de quemarse porque este no es un mole amargo”, confirma Olga.En la cocina mixteca se pueden encontrar panes con fermentación de pulque que generalmente se cuecen a nivel de piso en hornos de piedra. “Tenemos dulces de calabaza, panes rellenos de calabaza, encaladas o regañadas”. Las encaladas son unas tortillas dulces, elaboradas a partir de harina de trigo, y cubiertas por una capa blanquecina que se asemeja al betún. Lo adornan salpicones de color rosa. Por su parte las regañadas son una suerte de galletas con el sabor de la manteca de cerdo y revolcadas con azúcar y canela.Hay mucho más. En cinco días probé todo cuanto pude pero las recetas se me escapaban entre los dedos. Faltaría sentarse a la mesa de cada casa y descubrir preparaciones únicas como la que la cocinera tradicional y dueña de Obispo, Uveira Cruz me dio a probar el primer día: un estofado hecho con aceitunas y pollo que me aseguró, no probaría en otro lugar. No se me va de la cabeza. Así es la mixteca. Cada familia es un libro de historias y herencias y, cada guiso, un lenguaje tan único como la propia sazón. 
Sabemos que tu cabello es muy importante para ti, por lo tanto, es esencial que lo laves con productos de gran calidad, sin embargo, no es necesario que gastes una fortuna en productos especializados, ya que tú puedes hacer shampoo natural desde casa. En kiwilimón te decimos cómo y te recomendamos los mejores ingredientes naturales para mantener tu cabello sedoso y limpio. Shampoos naturales para hacer en casa Si quieres olvidarte de los químicos para siempre y quieres hacer tu propio shampoo orgánico, aquí te damos las mejores recetas. Notarás la diferencia en tu melena de inmediato.También puedes leer: 5 remedios caseros para hacer crecer el cabelloShampoo natural Este shampoo natural es apto para todo tipo de cabello y es muy fácil de preparar en casa. Ingredientes: ½ taza de jabón de Castilla ½ taza de agua ½ cucharadita de aceite de canolaInstrucciones:Mezcla todos los ingredientes hasta obtener una mezcla homogénea. Coloca la mezcla en una botella y lava tu cabello como de costumbre.Shampoo de aloe vera El aloe vera es una de las mejores opciones a la hora de hacer shampoo orgánico es casa, gracias a todos los beneficios que tiene esta planta. Si tu cabello está seco y muy delgado, esta es tu mejor opción, ya que este ingrediente te ayudará a balancear tu pH y a disminuir la caída del cabello, mientras también desaparece la irritación. Ingredientes:1/3 de taza de aloe vera ½ taza de agua ½ taza de jabón de Castilla 4 cucharadas de aceite de almendraInstrucciones:Mezcla todos los ingredientes y coloca en una botella.Lava tu cabello como de costumbre.También puedes leer: Mascarilla de avena casera para cabello grasosoShampoo casero para la caspa Gracias a que el té verde ayuda a acabar con la caspa, este shampoo natural es una excelente opción si padeces de este molesto problema. Por si fuera poco, la miel también le dará sedosidad y brillo a tu cabellera. Ingredientes:½ taza de té verde 2 cucharadas de aceite de miel ¼ de taza de jabón de Castilla 1 cucharadita de aceite de oliva 1 cucharadita de aloe vera 5 gotas de aceite de mentaInstrucciones: Pon agua a hervir y añade el té verde. Una vez que esté listo, ponlo a enfriar. Mezcla el té con los demás ingredientes. Transfiere la mezcla a una botella y usa como de costumbre. Shampoo de aceite de oliva Si quieres lucir un cabello brillante y muy sedoso, entonces prueba esta shampoo natural con un toque de aceite de oliva. Ingredientes:¼ de taza de aceite de oliva ½ taza de agua 1 taza de jabón de CastillaInstrucciones:Vierte todos los ingredientes en un bowl limpio y seco. Mezcla hasta integrar muy bien todos los ingredientes. Coloca la mezcla líquida en una botella y lava tu cabellera. Shampoo natural con vinagre de manzana ¿Quieres que tu cabello esté libre de caspa, grasa y además luzca espectacular? Tenemos buenas noticias, pues seguramente tienes la mayoría de los ingredientes que necesitas para este shampoo en casa. Ingredientes:2 cucharadas de bicarbonato de sodio ¼ de taza de agua 1 taza de vinagre de manzana 2 tazas de aguaInstrucciones:Mezcla el bicarbonato con el agua, aplica en el cabello y frota con tus dedos. Deja reposar por un par de minutos y enjuaga. Mezcla el vinagre con las 2 tazas de agua. Aplica la mezcla sobre tu cabello y deja reposar por un par de minutos. Enjuaga con abundante agua. Shampoo orgánico con manzanilla Si últimamente tu cuero cabelludo está rojizo o irritado, este shampoo te vendría muy bien, gracias al efecto calmante de la manzanilla. Ingredientes:1 taza de agua 6 bolsas de té de manzanilla ½ cucharadita de aceite de coco 1 taza de jabón de CastillaInstrucciones:Pon el agua a hervir, coloca las bolsas de té dentro de la olla y dejar reposar por 15 minutos. Retira las bolsas de té y añade el resto de los ingredientes. Mezcla todo muy bien. Vierte la mezcla en una botella y lava tu cabello.También puedes leer: 3 remedios caseros para evitar el frizz del cabello
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