5 Pizzas para ver el Mundial de Futbol 2014
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5 Pizzas para ver el Mundial de Futbol 2014

Por Kiwilimón - Junio 2014
El Mundial de Futbol 2014 nos ha traído muchas sorpresas. Además nos damos tiempo de compartir con los amigos y familiares esos momentos de emoción viendo jugar a nuestras selecciones nacionales. Usualmente buscamos reunirnos y disfrutar de una deliciosa comida acompañados de todos los presentes. Por ello consideramos importante recomendarles una lista de 5 recetas de pizzas para preparar en casa y compartir con los invitados, y de esta forma difrutar juntos los partidos del Mundial. (Para ver la receta completa haz click en la imagen) Si tu apoyo es incondicional a la Selección Mexicana, esta receta es la ideal para que la prepares en casa y junto con todos los accesorios mexicanos y alguna que otra botana grites ¡México! ¡México! en cada uno de los partidos en los que participa. Para ver más detalles de la receta haz click aquí. Para quienes son fans de la Selección Italiana, una pizza de pepperoni no está nada mal para preparar y compartir con los amigos. Es fácil de preparar y además se puede combinar con algunas deliciosas bebidas. Para ver más detalles de la receta haz click aquí. Para aquellos que siguen cada detalle de la Selección de Inglaterra, una pizza mediterránea de atún es una perfecta opción. Vístete con la playera inglesa y prepara una deliciosa pizza para disfrutar los triunfos de tu equipo favorito. Para ver más detalles de la receta haz click aquí. Una deliciosa pizza hawaiana es lo mejor que puedes preparar para apoyar a la Selección de Estados Unidos en sus participaciones en el Mundial del Futbol. Una receta fácil de preparar y deliciosa es lo que podrás compartir con tus amigos. Para ver más detalles de la receta haz click aquí. Apoya a la Selección de España junto con tus amigos o familiares. Vístete con la playera del equipo y prepara esta buenísima receta que te harán sentir en ambiente. Es fácil de preparar y deliciosa. Para ver más detalles de la receta haz click aquí.  
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El vino no es un idioma que deba aprenderse. No es una pieza de arte conceptual que haya que comprenderse o descifrarse. Tu moño, pipa y guantes sácalos cuando pruebes otras cosas más sofisticadas. El vino se prueba y listo. Eso sí, asegúrate de que el que te lleves a la boca te guste. Para diferenciar los unos de los otros –los “sí, por favor” de los “nunca más”–, hay que degustarlos y no sólo tomarlos. Y si te llegara a quedar alguna duda, aquí te respondo lo que siempre habías querido saber sobre vino, pero nunca te habías atrevido a preguntar. Y a todo esto, ¿qué diantres es el vino? Este caldo multicolor (tinto, blanco, rosado o naranja) es el jugo fermentado de la uva. No de la que nos llena la boca cada Año Nuevo en busca de amor, salud y dinero. Hablo de la vitis vinífera o vid cuyas variedades o cepas seguramente has escuchado nombrar: cabernet sauvignon, merlot, malbec y muchos etcéteras. Sí, así como el mango y sus múltiples variedades (ataulfo, petacón, manila).Seguramente te preguntarás, ¿por qué hay que oler el vino? Para mí es la parte más especial del jugo de la vid. Los aromas son su regalo –además del sabor–, pues en ellos se revelan cuentos de castillos, lunas y familias; historias sobre el lugar donde fue cultivado, sobre la cepa, la receta con la que se elaboró. ¿Recetaaaaa? La receta en el vino no es como la de un cheesecake. El “saber hacer” o receta a la que llega un enólogo contempla desde la forma en la que la uva se siembra hasta si se combina con otras variedades para crear mezclas, o si el vino se guarda en una barrica ya usada o una nueva. Las posibilidades son infinitas. Quizás no te habías atrevido a preguntar por qué movemos la copa y luego olemos el vino. Sin duda no es para llamar la atención. El ligero movimiento circular oxigena el líquido y despierta con potencia los aromas. Haz la prueba y huele la copa quieta. Luego, agítala. Tu percepción cambiará. ¿Quieres saber por qué se dice que el vino “huele a cereza” “tiene aromas a pimienta” o “a manzana verde”? No es que añadan dichos ingredientes en su elaboración. Los aromas resultan de las reacciones químicas de la fermentación y el añejamiento. Lo que sí puede suceder es que, si en el viñedo había romero y lavanda, el vino desarrolle notas similares. Y, ¿qué hago si yo no huelo nada? Primero, no desesperarte y practicar. Aunque la gente te vea como a un loco, experimenta la vida a través de la nariz. En el mercado, acércate a las flores y grábate en la memoria cada olor. En el súper huele las frutas (sin tocarlas, por aquello de la sana distancia) y nota si hay diferencia entre un durazno y un chabacano, entre una manzana verde y una roja. En casa, amontona especias y a cierta distancia trata de reconocerlas con los ojos cerrados. Esto desarrollará tu instinto sabueso. Si conoces a un fan del vino habrás escuchado de los taninos. ¿Los tanin.. qué? La tanicidad es una característica esencial en el tinto junto a la acidez, el dulzor y el alcohol. Para hablar de ella, primero recuerda la sensación que te deja una loción astringente en la boca. Esa sequedad en las encías es la tanicidad. Los taninos son deseables en el vino, siempre y cuando estén equilibrados con las otras características. Si no están bien “pulidos” o trabajados en la receta, lo más seguro es que el vino no sea fácil de beber y te deje seca la boca.Y finalmente llegamos a la pregunta más importante de todas: ¿Un vino barato es sinónimo de “malo” y viceversa? Como en la comida, el precio no asegura la calidad ni el sabor; siempre hay hallazgos en lugares insospechados y decepciones en sitios de alcurnia. La calidad de un vino depende de los cuidados puestos en la uva desde el campo y la bodega. Además, tiene que ver con la técnica y la receta del enólogo. Si él se esmera por producir productos de calidad, te aseguro que sus vinos más baratos serán mejores que los de una bodega de mucho marketing y con prácticas a medias tintas. Hay vinos para cada momento y cada bolsillo. Anímate a probarlos con medida y a degustar en consciencia. Aterriza en el momento. Mantente presente en las sensaciones que llenan la nariz y la boca. El regalo será grande. ¿Tienes más preguntas de vino? Escríbeme y te contesto: shadia.asencio@kiwilimon.com
El vino no es un idioma que deba aprenderse. No es una pieza de arte conceptual que haya que comprenderse o descifrarse. Tu moño, pipa y guantes sácalos cuando pruebes otras cosas más sofisticadas. El vino se prueba y listo. Eso sí, asegúrate de que el que te lleves a la boca te guste. Para diferenciar los unos de los otros –los “sí, por favor” de los “nunca más”–, hay que degustarlos y no sólo tomarlos. Y si te llegara a quedar alguna duda, aquí te respondo lo que siempre habías querido saber sobre vino, pero nunca te habías atrevido a preguntar. Y a todo esto, ¿qué diantres es el vino? Este caldo multicolor (tinto, blanco, rosado o naranja) es el jugo fermentado de la uva. No de la que nos llena la boca cada Año Nuevo en busca de amor, salud y dinero. Hablo de la vitis vinífera o vid cuyas variedades o cepas seguramente has escuchado nombrar: cabernet sauvignon, merlot, malbec y muchos etcéteras. Sí, así como el mango y sus múltiples variedades (ataulfo, petacón, manila).Seguramente te preguntarás, ¿por qué hay que oler el vino? Para mí es la parte más especial del jugo de la vid. Los aromas son su regalo –además del sabor–, pues en ellos se revelan cuentos de castillos, lunas y familias; historias sobre el lugar donde fue cultivado, sobre la cepa, la receta con la que se elaboró. ¿Recetaaaaa? La receta en el vino no es como la de un cheesecake. El “saber hacer” o receta a la que llega un enólogo contempla desde la forma en la que la uva se siembra hasta si se combina con otras variedades para crear mezclas, o si el vino se guarda en una barrica ya usada o una nueva. Las posibilidades son infinitas. Quizás no te habías atrevido a preguntar por qué movemos la copa y luego olemos el vino. Sin duda no es para llamar la atención. El ligero movimiento circular oxigena el líquido y despierta con potencia los aromas. Haz la prueba y huele la copa quieta. Luego, agítala. Tu percepción cambiará. ¿Quieres saber por qué se dice que el vino “huele a cereza” “tiene aromas a pimienta” o “a manzana verde”? No es que añadan dichos ingredientes en su elaboración. Los aromas resultan de las reacciones químicas de la fermentación y el añejamiento. Lo que sí puede suceder es que, si en el viñedo había romero y lavanda, el vino desarrolle notas similares. Y, ¿qué hago si yo no huelo nada? Primero, no desesperarte y practicar. Aunque la gente te vea como a un loco, experimenta la vida a través de la nariz. En el mercado, acércate a las flores y grábate en la memoria cada olor. En el súper huele las frutas (sin tocarlas, por aquello de la sana distancia) y nota si hay diferencia entre un durazno y un chabacano, entre una manzana verde y una roja. En casa, amontona especias y a cierta distancia trata de reconocerlas con los ojos cerrados. Esto desarrollará tu instinto sabueso. Si conoces a un fan del vino habrás escuchado de los taninos. ¿Los tanin.. qué? La tanicidad es una característica esencial en el tinto junto a la acidez, el dulzor y el alcohol. Para hablar de ella, primero recuerda la sensación que te deja una loción astringente en la boca. Esa sequedad en las encías es la tanicidad. Los taninos son deseables en el vino, siempre y cuando estén equilibrados con las otras características. Si no están bien “pulidos” o trabajados en la receta, lo más seguro es que el vino no sea fácil de beber y te deje seca la boca.Y finalmente llegamos a la pregunta más importante de todas: ¿Un vino barato es sinónimo de “malo” y viceversa? Como en la comida, el precio no asegura la calidad ni el sabor; siempre hay hallazgos en lugares insospechados y decepciones en sitios de alcurnia. La calidad de un vino depende de los cuidados puestos en la uva desde el campo y la bodega. Además, tiene que ver con la técnica y la receta del enólogo. Si él se esmera por producir productos de calidad, te aseguro que sus vinos más baratos serán mejores que los de una bodega de mucho marketing y con prácticas a medias tintas. Hay vinos para cada momento y cada bolsillo. Anímate a probarlos con medida y a degustar en consciencia. Aterriza en el momento. Mantente presente en las sensaciones que llenan la nariz y la boca. El regalo será grande. ¿Tienes más preguntas de vino? Escríbeme y te contesto: shadia.asencio@kiwilimon.com
La barbacoa, esa deliciosa comida mexicana que se creó hace más de 500 años con la llegada de los españoles a Mesoamérica, es un platillo insignia dentro del ámbito nacional y no nos debe sorprender que existan pequeñas variaciones en su preparación, dependiendo de la región en la que se consuma pero inevitablemente, eso nos lleva a preguntarnos, ¿de dónde es la mejor barbacoa de México? Difícilmente podríamos encontrar la respuesta a esa pregunta, pues todas las versiones de barbacoa son exquisitas y existe una para todos los gustos, pero a continuación te presentamos 3 diferentes formas de hacer barbacoa para que tú nos cuentes cuál se te antoja más. Barbacoa hidalguense Considerada como la cuna de la barbacoa, en Hidalgo se prepara la auténtica barbacoa de borrego en horno tradicional, la cual se cocina dentro de un hoyo de 10 metros bajo tierra, envuelta en penca de maguey y acompañada con garbanzo, arroz, chile y hojas de aguacate. Barbacoa oaxaqueña En el estado de Oaxaca, la barbacoa se prepara en un horno cubierto con hojas de aguacate y tierra. La carne se cocina con almendras y aceitunas, y se condimenta con chile ancho, cebolla, ajo, clavo, pimienta, manteca de cerdo y sal. Barbacoa de Veracruz A diferencia de otros estados, la barbacoa de pollo de Veracruz, especialmente en Córdoba, es preparada con carne de pollo marinado en salsa de chile ancho, chile mulato, ajo, cebolla, comino, clavo y pimienta gorda, aunque esta versión también se cocina al vapor. Existen infinidad de recetas diferentes para preparar barbacoa, pero si quieres saber cómo cocinarla en tu propia casa, no te pierdas el próximo episodio de Talleres de Cocina Kiwilimón con la chef Yolo, el sábado 5 de septiembre a la 1 pm, dónde aprenderás los mejores secretos para cocinar barbacoa como un experto. ¡No te lo pierdas!
Buscar recetas saludables para la semana no debería ser tan complicado, mucho menos si conoces las claves para que tus platillos te nutran, al tiempo que son sabrosos y prácticos de hacer.Muchos estudios e investigaciones se han hecho para poder saber cuál es la mejor dieta y entre ellos, uno de la Universidad Stanford llegó a la conclusión de que todos los planes alimenticios exitosos para llevar una dieta saludable coinciden en consejos muy básicos.Por ejemplo, el simple hecho de añadir frutas y verduras a tus comidas hace una gran diferencia en tu dieta. Sin importar qué filosofía alimentaria sigas, si quieres convertir tu alimentación y tus recetas en algo saludable, las frutas y verduras son primordiales. Las personas que consumen más frutas y verduras como parte de una dieta saludable en general tienen un riesgo reducido de algunas enfermedades crónicas, pues proporcionan nutrientes vitales para la salud y el mantenimiento del cuerpo.Las verduras tienen muchos beneficios: te llenan al tiempo que contienen pocas calorías, pero muchos nutrientes que necesitas para combatir enfermedades y hacer funcionar tu organismo de manera adecuada.Por su parte, la mayoría de las frutas son naturalmente bajas en grasas, sodio y calorías, además de que suelen contener muchos nutrientes esenciales que se consumen poco, como potasio, fibra dietética, vitamina C y ácido fólico.Para lograr incluirlos en tus comidas, no te compliques y aprovecha lo que esté en temporada o las verduras regionales, como nopales, prueba con recetas de ensaladas fáciles y novedosas, como una ensalada de nopales y frijoles, fácil de hacer y que puedes comer como entrada o como guarnición.No te olvides de los básicos que siempre dan mucho sabor a todo, como la cebolla, el jitomate y el aguacate y de ingredientes que te puedes usar como comodines para reemplazar proteínas animales, como las setas, con las cuales podrías hacer un alambre de vegetariano.Las frutas suelen ser un gran desayuno, sobre todo si las acompañas con un poco de chía y almendras, por ejemplo, y te preparas un bowl con mucho sabor a coco, ligero y que te dejará satisfecha toda la mañana.Si lo que te hacen falta son ideas, consulta nuestras recetas o descarga nuestro recetario saludable (sólo da clic aquí), con las recetas más prácticas que puedes preparar en poco tiempo y con mucho sabor.
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