5 recetas de comida para DISFRUTAR el SUPERBOWL en familia
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5 recetas de comida para DISFRUTAR el SUPERBOWL en familia

Por Kiwilimón - Febrero 2018
  El Superbowl en familia es uno de los eventos deportivos más importantes de todo el año, pero también es un excelente pretexto para reunirse con la familia y disfrutar una exquisita comida. Prepárate para ver el juego de fútbol americano más emocionante del 2018 con estas deliciosas recetas de Kiwilimón:

Hamburguesa clásica

No importa quién pierda o gane, con esta hamburguesa te vas a anotar un touchdown. La mezcla de carnes le da un sabor realmente suculento sin quedar muy grasosa. Eso sí, no olvides cocinar súper bien la hamburguesa (por la carne de cerdo que lleva).

Chuletas barbecue

Con estas chuletas te vas a chupar los dedos, literal. Aunque el tiempo de horneado no debe superar los 60 minutos (de lo contrario las chuletas pueden quedar secas), sí te sugerimos dejar reposar la carne un ratito antes de meterla al horno para que los sabores se integren mejor.

Dedos de queso rápidos

Esta es la botana que no puede faltar en ningún Súper Bowl. Antes de freír el queso asegúrate de que el aceite esté bien caliente, si no, los deditos absorberán mucha grasa. Para retirar el exceso de aceite, recuerda ponerlos en servilletas de papel antes de servirlos.

Alitas búfalo

Este platillo es un clásico para disfrutar un buen juego de fútbol americano. Si vas a recibir a tu familia en casa, te recomendamos jugar con esta receta para que tengas varias versiones de alitas. Agrega jugo de naranja, miel, soya o salsa de mango y sorprende a tus invitados con alitas de sabores.

Papitas de camote

Disfruta una buena comida sin pasarte de calorías. Aprovecha que ya tienes el horno prendido y prepara esta rica botana de camote. Puedes hacer cortes tipo bastón (como en la foto) o en rebanadas para que queden como chips.

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¿Ya tienes todo listo para este Súper Bowl? Entra a tu cuenta en www.kiwilimon.com y haz tu lista de la compra para que no se te olvide ningún ingrediente.  
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¿Conoces ya el ajo negro, para qué sirve o cómo se toma o tan siquiera qué es? En realidad, el ajo negro no es más que un ajo común (allium sativum), pero que ha pasado por un proceso de fermentación, con mucha humedad y calor, lo cual cambia el color del ajo y le da una textura gelatinosa.El ajo negro es un condimento muy usado en la comida asiática, en especial en Corea, pero se ha vuelto muy popular en Estados Unidos de América desde el 2005, cuando un famoso restaurante de San Francisco comenzó a venderlo. Su sabor es ligeramente dulce, un poco ácido y comparado con el ajo fresco, el ajo negro no tiene un sabor tan fuerte porque en el proceso, se reduce el contenido de alicina.A pesar de que se dice que las propiedades del ajo negro se encuentran más concentradas o potenciadas, aún no hay suficiente investigación científica para poder afirmarlo, sin embargo, sí conserva varias ventajas del ajo fresco. Propiedades del ajo negroEl ajo negro posee una gran cantidad de compuestos antioxidantes, como polifenoles, flavonoides, derivados de tetrahidro-β-carbolina y compuestos orgánicos de azufre, que incluyen S-alil-cisteína y S-alil-mercaptocisteína, en comparación con el ajo fresco. Durante el proceso de calor y humedad que se lleva a cabo para obtener el ajo negro, no solo se alteran los componentes nutricionales y los atributos sensoriales, sino que también mejora la bioactividad del ajo negro. Algunas de las investigaciones han obtenido evidencias que demuestran los efectos terapéuticos del ajo negro, como que ayuda contra la obesidad, con inmunomoduladores, hipolipidémicos, antioxidantes, hepatoprotectores y neuroprotectores, sin embargo, aún no hay suficientes pruebas.Lo cierto es que el proceso tipo fermentación del ajo negro restaura los nutrientes y reduce el fuerte sabor y olor de cuando está crudo, por lo que el ajo negro es más fácil de consumir y así puedes aprovecharte de los beneficios del ajo, que está cargado de antioxidantes.El ajo negro es excelente para la salud, ya que ayuda a combatir los radicales libres y previene el daño oxidativo, que conduce a varias enfermedades, e incluye vitaminas y minerales como:Manganeso: ideal para ayudar a construir una estructura ósea saludable y la creación de enzimas clave para la formación de huesos.Vitamina B6: ayuda a proteger el sistema inmunológico. La vitamina también beneficia el metabolismo del cuerpo, el control hormonal y previene las afecciones de la piel y los trastornos renales, por nombrar algunos.Vitamina C: La vitamina C ayuda a proteger contra deficiencias del sistema inmunológico, enfermedades cardiovasculares y oculares, problemas de salud prenatales e incluso arrugas de la piel.Selenio: este mineral es clave para el funcionamiento cognitivo y la fertilidad.Fósforo: una de sus tareas clave es el mantenimiento de huesos y dientes sanos.Cobre: ayuda a desarrollar colágeno dentro del cuerpo, refuerza la absorción de hierro y la producción de energía.Vitamina B1: también conocida como tiamina, esta vitamina juega un papel importante en la salud del sistema nervioso y cardiovascular.Calcio: el calcio es ampliamente conocido por formar y mantener huesos fuertes. Pero el calcio también es esencial para mantener saludables el corazón, los músculos y el sistema nervioso del cuerpo.Aunque tenga una apariencia extraña para ti, el ajo negro tiene muchas propiedades buenas, potenciadas, pero con un sabor mucho más amable que el del ajo crudo, así que no dudes en probarlo cuando tengas oportunidad.
El don de mi abuela era cocinar. Cada domingo religiosamente, casi un centenar de comensales se formaba alrededor de su restaurante en Tlalnepantla para probar la barbacoa. No sé si es cosa del amor, pero no he probado una de mejor sabor que la que preparaba apenas amanecía el sábado y cobijaba entre pencas en el hoyo de piedra hasta el día siguiente. Pero hoy no toca hablar de los secretos de su barbacoa sino de su plato más célebre: el mole verde. Mi abuelo subió a mi abuela a un caballo flaco cuando ella no pasaba de los catorce años. A Celia no le quedó de otra que dejar las muñecas y tomar, en cambio, los sartenes y las ollas. De la bisabuela María heredó talentos como los de percibir el sabor de los guisos usando la nariz y el de usar las cocciones como sazonador. El mole verde vino años después, en su época de oro. Doña Celia, mujer empoderada de seis hijos, hizo prolíficos negocios alrededor de la cocina. Cuando llegaba el día de su cumpleaños, el patio de su rancho se convertía en el lugar más festivo de San Andrés Timilpan. Aún recuerdo la tambora, las mesas con manteles que ella había bordado en punto de cruz, las salsas al centro y las señoras palmeando tortillas ante el inmenso comal. En medio del jolgorio y de nietos jugando a las “traís” salía la gran olla de mole verde. Como en una suerte de milagro, de esa vasija de barro, Doña Celia saciaba a sus seis hijos y a sus familias, a todos sus amigos, a todos sus compadres, a todo el pueblo. El desfile de platos cubiertos por su guiso color verde aceituna comenzaba desde un rincón del patio y corría, a veces, más allá del portón. El mole verde de ella era especial. Nadie lo dudaba. No le ponía pepitas como generalmente se usa en el Estado de México o Hidalgo. El de ella llevaba almendras. Ya saben: moles hay tantos como sazones y a mi abuelita no le gustaban las reglas; su receta es tan única como ella. Eso sí, advierto que le hace falta algo que no se contabiliza en un ingrediente o en un paso del procedimiento. Yo misma la he preparado al pie de la letra junto con mi mamá y mis tías y aunque el resultado es muy bueno, no sabe al “Mole verde de Doña Celia”. Quizá deba esperar otro rato y otra dimensión para probarlo junto a ella como me sabe en el recuerdo.Hoy que escribo esto se me antoja poner una canción de José Alfredo y hacer mis propias combinaciones frente a la olla de barro. Que desde lo lejos mi abuela sepa que la recuerdo y que por el olfato cuántico detecte si mi mole quedó rico. Lo de ella era agasajar a otros aunque no pertenecieran a su familia. Estoy segura de que la pondría feliz que ustedes prepararan su receta o cualquier otra para festejar a sus abuelos. Brindar juntos por el regalo que es su presencia. Poner la tambora, aunque sea en la grabadora, o los boleros o las de Luismi para celebrarles que, sea cual sea su don, el de los abuelos es amar incondicionalmente a sus nietos. Sí, así como Doña Celia.Mole verde estilo fiesta de Doña Celia250 g de ajonjolí100 g de almendras6 pimientas gordas +-10 clavos de olor2 pizcas de comino1 bolillo frito en aceite1 tortilla frita en aceite2 kg de tomate verde manzano, peladoChile verde jalapeño (al gusto, depende del picor que se aguante)1 pollo entero, verduras, hierbas de olor y aguaSalaceiteDesde muy temprano se pone a cocer el pollo junto con unas hojitas aromáticas, un trozo de cebolla y algunas verduras. Una vez listo, se reserva lejos de la ventana. En una olla con poca agua y algo de sal se agregan los tomates. Basta que se pongan ligeramente suaves para sacarlos de la lumbre. En otra olla, hay que poner a calentar bastante aceite y dorar el ajonjolí con las almendras peladas. Una vez listos se retiran y se ponen a freír los chiles. Hay que poner todos los ingredientes a moler junto con las especias y con un poco del caldo de pollo. Los tomates, no. Esos se dejan reservar pacientemente. En seguida, se pone a calentar una gran olla de barro, que de preferencia tenga varios años de uso. Hay que vaciar el mole y no dejar de moverlo ni un segundo para que no se pegue o se queme –de preferencia que sea la misma persona la que lo mueve y que los movimientos vayan en dirección a las manecillas del reloj para que “no se corte”–. Ahora sí se le agrega el tomate ya molido y al final, un poco de caldo, dependiendo de la consistencia que le guste a la familia. Lo último, y haciendo uso de la nariz y del buen gusto, hay que ajustar lo más importante de la receta: la sazón.
No hay nada como un desayuno delicioso para comenzar bien las mañanas y si desayunos emblemáticos hablamos, no podemos omitir los de la gastronomía de El Salvador, ya que tienen una mezcla de ingredientes y platillos que te harán agua la boca. ¡No te pierdas los mejores desayunos de la comida salvadoreña! Cuajada y casamiento Dentro de la gastronomía de El Salvador, podemos encontrar la cuajada, un producto lácteo de textura cremosa, muy parecido al queso; ideal para acompañar al casamiento, una deliciosa combinación de frijoles enteros con arroz frito. ¡Un desayuno clásico entre los guanacos! Pupusas Las pupusas son esa garnachita que siempre salva a las personas de cualquier apuro y aunque se puede comer a cualquier hora del día, como las gorditas mexicanas, los salvadoreños lo suelen consumir en las mañanas. Tamales de gallina Los tamales son platillos típicos en toda América Latina y en El Salvador sobresalen los deliciosos tamales de gallina, los cuales son un desayuno delicioso para chuparse los dedos. Plátanos fritos con crema Generalmente los plátanos fritos suelen ser un postre en México, pero en el caso de la comida salvadoreña, se utilizan también como un gran desayuno. En este caso se acompañan con crema y pueden ir con casamiento también. Frijoles guisados con huevo Los frijoles son un ingrediente delicioso, lleno de nutrimentos y muy versátil que se acompaña casi con cualquier desayuno salvadoreño, aunque comúnmente se prepara con huevito. Los frijoles suelen guisarlos machados o licuados, pero eso sí, siempre llenos de sabor. ¡Toma de inspiración estos ricos platillos y prepara tu propia versión de desayunos salvadoreños!
¿Cuáles son los bocados perfectos que siempre recuerdas? Ese sabor que al viajar empiezas a extrañar. En México, por ejemplo, es común extrañar la tortilla. En lo personal, mi primera parada, al regresar de un largo viaje, es por unos ricos tacos. La comida es parte de nuestra identidad. Nos enorgullece, nos reconforta y sobre todo nos vuelca a una memoria colectiva llena de antojos típicos de nuestra cultura. Latinoamérica es reconocida por su forma de compartir la mesa, por diferentes platillos que han conquistado al mundo entero y que hoy ya pueden encontrarse en otras geografías pero nada será como el sabor de casa y de nuestra tierra. Por ello, platicamos con diferentes personas de Latinoamérica para que nos compartieran las garnachas o antojitos típicos de su país que son sus consentidos, ¡descúbrelos!Tortas fritas de UruguayMaría del Rosario Canale Ramírez, originaria de Montevideo, Uruguay, declara que sus favoritos son las tortas fritas. Estas pelotitas típicas de los mercados y las ferias que se elaboran con harina de trigo, grasa y sal, algunas veces coronadas con azúcar. Las tortas fritas se suelen consumir en Uruguay a cualquier hora, pero algo distintivo para María es que se disfrutan más en los días de lluvia. “Tenemos el dicho de que si llueve, el día es para tortas fritas y las preparamos en casa como por obligación”. Además, son muy populares en las playas, donde puedes encontrar carritos que te las fríen al momento y en las canchas de fútbol. Se dice que llegaron a Uruguay en el siglo XIX, cuando los alemanes las introdujeron y los gauchos uruguayos preparaban la masa con agua de lluvia. También hay historias de que llegaron con los españoles. Lo importante, más allá de su origen, es que si estás en Uruguay y llueve, una tortita frita y un maté has de probar.Arepas de Venezuela Adriana Olivero y Leysi Rodríguez nacieron en Caracas, Venezuela. Hoy radican en la Ciudad de México, pero no pasa un día sin que recuerden con cariño las arepas. Éstas se desayunan, comen y cenan. Se comen con las manos y son populares las 24 horas en Caracas, pues hay restaurantes de arepas que se mantienen abiertos toda la noche. Estas tortas están hechas a base de harina y se rellenan con múltiples sabores. Las más populares son la Reina Pepiada (rellena de ensalada de pollo, aguacate, cilantro y mayonesa); la Pelua (con carne deshebrada y queso amarillo rallado), la Tatira (con queso gouda) y la Sifrina (que va con pollo aunque su nombre significa fresa). Una de sus favoritas es la Rueda de Camarón, que es una arepa gigante. Se acompañan con guasaca, salsa venezolana similar al guacamole sólo que más salsoso, con perejil, cebolla y aceite. Sea cual sea la arepa que pruebes, la recomendación es disfrutarla con jugo fresco de maracuyá, que en Venezuela conocen como parchita. Yuquitas de Perú Álvaro Vásquez, cocinero de origen limeño, es un aventurero gastronómico por naturaleza. Él recomienda probar los ceviches (plato insignia del Perú), los anticuchos (brochetas de corazón de res que venden en algunos restaurantes y afuera de los mercados o en las paradas de los autobuses por las noches), el choclo (maíz) con queso y las papas con quesos de la Sierra. Una de sus consentidas es la yuquita rellena, muy popular en Lima y en las ciudades de la serranía, que también son una masa pero con yuca, que encuentras en puestos y ante tus ojos avientan a freír y te dan en una bolsita de papel.En Latinoamérica amamos comer bien y la masa nos representa. ¡Compártenos cuáles son tus antojitos favoritos!
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