5 recetas de tamales para el Día de la Candelaria

Por Kiwilimón - Febrero 2016
Ya llega el 2 de febrero, el día de saldar cuentas y pagar lo debido. Si te tocó el muñequito durante la celebración de Reyes, entonces to toca invitar la tamaliza. Ahora, no tienes porqué gastar demasiado, es más, puedes hacer tamales caseros igual o más ricos de los que puedes comprar. Para ayudarte te dejamos cinco recetas deliciosas de tamales que puedes acompañar con un rico atole para impresionar a todos. Tamales de huitlacoche Esta es una de las recetas más tradicionales. Puedes acompañarla de crema y queso fresco para darle un toque de textura y sabor, aunque solitos también saben muy bien. Sírvelos acompañados de champurrado o incluso chocolate caliente si los sirves a la hora del desayuno, con este frío será un acompañante ideal. Trata de utilizar huitlacoche fresco y no de lata, hace toda la diferencia. Tamal dulce de elote Digamos que quieres cambiar un poco las cosas y no quieres servir los típicos tamales que se comen en todos lados el 2 de febrero. Esta receta es, de hecho, guatemalteca y el resultado es delicioso: tamales sedosos y esponjosos con un rico y dulce sabor a maíz. Vienen envueltos en la propia cáscara del elote por lo que la presentación es muy atractiva. Tamales rojos con chile poblano Chile poblano, queso fresco y elote, ese es todo el relleno que lleva este tamal tan rico y picosito ideal para el Día de la Candelaria. Además es una receta muy fácil y excelente para quienes nunca hayan hecho un tamal antes. La otra virtud de esta preparación es que puedes ser un poco más creativa y rellenarlos con cosas diferentes para dejar volar tu creatividad. Tamales de coco con piña A todos nos gustan unos ricos tamales dulces y para darle un pequeño giro al tradicional sabor del tamal rosa te dejamos esta receta. La piña en almíbar y el coco rallado le dan un sabor muy diferente, casi tropical a una receta muy antigua. Te aseguramos que niños y adultos la disfrutarán, ese sabor dulce con la textura crocante del coco es algo que no has probado antes. Tamales oaxaqueños Para que puedas servir variedad y tengas otra alternativa que no sea el tamal de elote, también te dejamos esta receta de tamales oaxaqueños, una variación que no usa la típica cáscara de maíz, sino hoja de plátano. Tú puedes elegir el relleno que gustes pero en esta ocasión te recomendamos esta receta de de cerdo en salsa verde, picosita y deliciosa.  
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¿Sabías qué es posible aliviar los síntomas de la ansiedad y el estrés de manera natural? Prepárate para modificar tu dieta y añadir alimentos altos en triptófano, vitamina B, carbohidratos complejos, omega 3 y proteínas, los cuales nos ayudarán a mejorar nuestra respuesta ante situaciones de tensión y mejorarán nuestro ánimo. ¡Conoce estos x alimentos para reducir la ansiedad! Chocolate oscuro ¡No por nada se dice que el chocolate alegra el corazón! Esta creencia se debe principalmente a que el chocolate oscuro tiene alto contenido de magnesio, el cual ayuda a disminuir el cansancio, regula el sistema nervioso y además, reduce el cortisol de nuestro cuerpo, lo cual reduce los niveles de ansiedad. Aguacate El aguacate es un excelente alimento para combatir la ansiedad gracias a sus aportaciones nutrimentales como potasio y vitamina B6, la cual contribuye al correcto funcionamiento del sistema nervioso y cerebral. Nueces Las nueces y los cacahuates tienen grandes propiedades como omega 3 y ácido pantoténico, que propicia la relajación, mantiene los niveles de ansiedad bajos, influyendo así en nuestro estado de ánimo, nuestras sensaciones y nuestro comportamiento. Naranjas y toronjas Estos cítricos tienen grandes cantidades de vitamina C, la cual ayuda a reducir el cortisol del cuerpo, así como la presión arterial. Esto nos ayuda a reducir las respuestas negativas al estrés o ansiedad. ¿Listo para preparar esa naranjada? Moras azules Las moras azules tienen una combinación súper poderosa que mezcla lo mejor de los antioxidantes con la vitamina C, ayudando a reparar las células y reduciendo el estrés por medio de un boost de energía. ¡Un puño de moras azules te ayudará a sentirte mejor frente a situaciones de tensión! Semillas de girasol Al igual que el chocolate, las semillas de girasol poseen altos niveles de magnesio, que ayudan a relajar músculos y nervios, además también contiene fibra, la cual ayuda a regular la digestión especialmente frente a momentos de estrés y ansiedad. ¿Ya consumes estos alimentos para la ansiedad?
La Sierra Tarahumara forma parte de la Sierra Madre Occidental. Sus etnias en México son Pimas u O´oba, Guarijios o Makirawe, Tepehuanos u Ódami y Rarámuris. Los rarámuris, pueblo tarahumara, viven en chozas de troncos de árbol que salpican las laderas de las montañas y los arroyos, en las altas mesetas. Sus habitaciones son las mismas desde tiempos precolombinos y no se acostumbran las sillas, ni las mesas.Las fiestas son su manera de mantenerse como grupo, la base de su reproducción social. Son el kórima, donde construyen sus redes de parentesco y se ayudan. Es donde se resuelven los problemas de la comunidad y las autoridades exclaman su discurso (nawésari), en el que le recuerdan a su comunidad lo que es ser un buen rarámuri. Su lengua se conserva por tradición oral, pues se transmite de padres a hijos y en el noreste de México, es hablada por 85 mil personas. De abril a junio es la temporada de siembra de la Sierra Tarahumara Alta y Baja, y en ella cosechan alrededor de 13 tipos de maíces nativos. Aquí los cuatro principales: Maíz apachito En lengua ráramuri sunú áwasi, es semicristalino y de color rosado. Es un maíz apreciado porque su crecimiento es veloz, es el primero en producir mazorca. Se usa en tortillas (remekes), tamales, chacales, tesgüino, entre otras. Maíz complejo cristalino Chihuahua O sunú bewali, puede ser blanco, amarillo o azul-morado. Es de los maíces con más grasa y proteína de los que se cultivan en la Sierra Tarahumara. Además es de los más resistentes a la sequía. Se emplea en la preparación del pinole, tortillas, tamales, tesgüino y chacales. Maíz pepitillaEste maíz, sunú chupéame, es el maíz ceremonial. Es harinoso y se “pica” fácilmente por insectos. Es escaso en la Sierra Tarahumara. Se emplea en la preparación de: tortillas, tamales y tesgüino, entre otras.Maíz rojo El sunú sitákame es un maíz dentado que se cultiva en la Sierra Tarahumara. Aún no se ha identificado su raza. No es muy resistente a la sequía, pero se aprecia por su color rojo quemado. Es rico en grasa y proteína. También se emplea en la preparación de tortillas, tamales y tesgüino.Fuente y fotos: Ana Rosa Beltrán del Río, investigadora mexicana de gastronomía y cocina tradicional. 
Las sopas en lata son perfectas para cuando quieres ahorrarte un poco de tiempo en la cocina, pero si buscas darles un poco de sazón personal, estos trucos te pueden servir mucho.Aunque el valor nutritivo de las sopas envasada varía según el tipo de sopa y la forma en que se prepara, este tipo de alimentos sí contienen algunas vitaminas y algo de fibra. De hecho, si bien el procesamiento puede eliminar algunos de los nutrientes, como las vitaminas solubles en agua, otros nutrientes, como la fibra, pueden volverse más fáciles de digerir y absorber. Así que aprovecha estos trucos y prepara tu sopa así:Sopa de fideos con polloEstas sopas son deliciosas y sencillas, perfectas para los días de frío o de lluvia, y les puedes dar un toque como de ramen o de comida china si le añades un huevo cocido.Sólo calienta la sopa en la estufa hasta que hierva y mientras tanto, bate un par de huevos. Una vez que esté en ebullición, baja el fuego y revuelve la sopa con una cuchara de madera. Sigue revolviendo mientras viertes lentamente los huevos batidos en la olla. Después de echar el huevo, sólo deja que se cuajen con la sopa caliente sin moverlos; si no te gusta la idea del huevo también puedes agregarle champiñones en rodajas y cuando la sirvas, echarle un poco de ajonjolí tostado.Sopa de vegetalesUna sopita de vegetales es reconfortante y además, una forma de cenar ligero cualquier día de la semana. Para darle un sabor diferente y más delicioso, sólo tienes que añadirle un poco de queso rallado encima, pero también puedes añadirle unos cuantos crutones.LentejasPara llevar tu sopa de lentejas de lata al siguiente nivel, lo único que tienes que hacer es dorar un poco de salchicha y añadírsela o también puedes hacerlo con chorizo (puede ser de soya).Pon en práctica estos trucos y cuéntanos cómo le das más sabor a las sopas enlatadas en casa. 
Mi papá dejó de comer carne hace treinta y ocho años. Según como lo cuenta mi mamá, un domingo en una comida familiar, y después de devorarse media vaca, mi papá se secó el sudor de la frente y dijo algo como: “Última vez que como carne”. Todos se rieron del comentario que consideraron un chiste; algo como el “no lo vuelvo a hacer” que suele acompañar la resaca. Para él fue una promesa. Hoy en su lista de razones por las que se volvió vegetariano resuenan palabras como “compromiso”, “karma”, “respeto por la naturaleza”. Ser vegetariano no es algo que aparece por generación espontánea; la decisión tiene que ver con las convicciones, con la filosofía personal. ¿Y qué más personal que la forma de comer? La alimentación casi siempre está ligada a la cultura, a la leche materna, a la comida de casa. En la mía –la de ustedes, pues–, el menú era un subibaja incluyente y casi siempre quesocéntrico: flautas de papa con queso y de pollo, pozole de hongos y de carne, mole con y sin carne. Pero para la mayoría, el vegetarianismo sigue siendo un tabú. ¿Una vida sin carne? ¿Ni pollito, ni huevito, ni pescadito? Una de las nutriólogas de casa, Mayte Martín del Campo, nos dice que existen distintos niveles de restricción en las dietas sin carne: “Los vegetarianos normalmente sí consumen ciertos productos de origen animal como leche, yogurt, huevo, pescado (si comen estos dos últimos se les denomina ovo o pescetarianos). Lo que generalmente suprimen son las carnes rojas y las aves. Por otro lado, los veganos no consumen productos de origen animal”. La cuestión es, ¿por qué alguien quisiera vivir sin carne? Existen cocineros como el máster Dan Barber del restaurante Blue Hill at Stone Barns que afirman que disminuir la porción de la carne en nuestro plato semanal es la única forma sustentable de enfrentar el cambio climático, de disminuir la contaminación de nitrógeno en la tierra y de frenar el deterioro de los suelos. En algunas vertientes del budismo, el vegetarianismo está indicado como precepto del ahimsa, que quiere decir “la no violencia”, pues afirman que comer carne animal, además de dañar directamente a los seres vivos, constituye una fuente de karma que vendrá por ti en la siguiente vida –para los que creen en las reencarnaciones–. Otros optan por una dieta vegetariana simplemente por un sincero amor a la naturaleza o como un acto incendiario contra la crueldad animal. Hay un punto medio. Autores como Mike Bittman optan por este estilo de vida sin labrarlo sobre piedra: el afamado escritor gastronómico del New York Times acuñó el término flexitarianismo para la dieta que deambula entre la vegetariana (o vegana) y la carnívora alternándola a distintas horas del día o de la semana. Dos comidas sin carne, una con.Personalmente creo que lo que entra al cuerpo es un diálogo que le corresponde a cada corazón y mente. Una decisión propia como llevar el pelo de cierta forma, creer en Santa Claus o elegir la maternidad. Lo cierto es que un trozo de carne tiene una gran cantidad de ácido úrico, fosfórico y sulfúrico; así como colesterol, antibióticos y hormonas, en el caso de la carne que no es orgánica.La tendencia ecológica y saludable del momento es comer carne tan solo una vez por semana. Si se opta por dejarla para siempre, nuestra nutrióloga de casa, Gina Rangel, recomienda suplementarse con vitamina B12, comer hojas verdes y vegetales todos los días, intentar no consumir carbohidratos simples y consumir fuentes de proteína vegetal: quinoa, frijoles, tofu, semillas, nueces, además de huevo y queso.Nuestra nutrióloga Jennifer Asencio afirma que los beneficios que puede aportar una dieta vegetariana son “un bajo aporte de grasas saturadas, bajo aporte de colesterol y, si se sabe combinar los cereales con las leguminosas, se obtendrá una proteína de muy buena calidad sin necesidad de recurrir a los suplementos”. Eso sí, ella afirma que entre más restrictiva sea una dieta sin carne, mayor será el riesgo de quedarse sin micronutrientes, Omega3, vitamina B12, calcio, hierro y vitamina D, por lo que hay que estar atentos al cuerpo y consultar a un especialista. Lo importante, como siempre, es aprender a combinar adecuadamente los alimentos y recordar que no por llevar una dieta vegetariana o vegana se es más saludable. Hay que evitar llenarnos los vacíos con kilos de pasta, comida grasosa o chatarra y consumir ingredientes de buena calidad nutricional.Si quieres algunas ideas que te ayuden a seguir una dieta vegetariana aquí hay una sección completa con recetas que te van a encantar.
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