5 restaurantes de autor mexicanos que debes conocer
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5 restaurantes de autor mexicanos que debes conocer

Por Kiwilimón - Septiembre 2015
Cuando la gastronomía se convierte en una forma de expresión personal es cuando surgen restaurantes que, aunque basen sus raíces en las tradiciones, también ofrecen un repertorio nuevo. Éste es el caso de varios restaurantes en México cuyos chefs han tomado lo mejor de los ingredientes nacionales y lo han transformado en menús de alta cocina reconocidos mundialmente. Aquí te dejamos cinco que valen la pena visitar, y aún más, para celebrar el mes patrio.

Pujol 

Actualmente el restaurante defeño del afamado chef Enrique Olvera se encuentra entre los mejores diez del mundo según el listado World’s 50 Best de S. Pellegrino. Ha llegado a tal fama a base de trabajar platillos típicos mexicanos de forma muy diferente pero siempre con respeto a la tradición. Si vas a comer o cenar puedes encontrarte con platillos como elote con mayonesa de hormiga chicatana, café y chile costeño o un simple y perfecto mole madre.  Esquites  

Néctar

Cuando uno está en Mérida se debe ir al mercado por salbutes, cochinita y lechón, pero es igual de obligado ir a Néctar. Este restaurante toma las raíces mayas de la cocina yucateca y las eleva con platillos impensables como el tempura de recado negro con mayonesa de chile xcatic, jugo de limón y cilantro, o el venado con puré de elote quemado, cebollas en cerveza y miel, toronja y naranja agria. Panuchos  

Manzanilla

  Si estás dando la vuelta por Ensenada y tienes ganas mariscos frescos con un toque de autor, no hay otro lugar a dónde ir que al famoso local de los chefs Benito Molina y Solange Muris. Aquí puedes degustar platillos como almejas blancas a las brasas con queso gorgonzola, grasa de ibérico y frijol, o abulón frito con perejil, salsa de soya y jengibre sellado con salsa de tomate con crema. Almejas en su jugo  

Amaranta

Cerquita del DF, en Toluca, se encuentra este restaurante original que sirve productos de la región donde la trucha y el cerdo son los protagonistas. Los chefs se centran en ofrecer productos frescos y de estación con sabores nuevos y técnicas ancestrales. Puedes probar huevos pochados con nopales en salsa de chile pasilla o el tostitaco de pork belly, cilantro criollo y rábano.   Lomo de cerdo

Pitiona

La cocina de chef José Manuel Baños es un recorrido intenso por todas las regiones de Oaxaca, de los valles a la costa y pasando por la Mixteca. Cada platillo representa una zona del estado y puedes encontrar moles y adobos deliciosos que van cambiando con las temporadas. Para que te antoje, te contamos que hay tlayudas con mole de chicatana, tacos de lechón y cordero con garbanzo. Tlayuda con frijol y queso    
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Los pepinos son una fruta que, por su sabor —que no es dulce— suele ser clasificada como una verdura, pero que debido a que posee semillas y crece en árboles, es botánicamente una fruta, con muchos beneficios para ti.Alto en nutrientes, así como en ciertos compuestos vegetales y antioxidantes que pueden ayudar a tratar e incluso prevenir algunas afecciones, los pepinos son bajos en calorías y contienen una buena cantidad de agua y fibra soluble, lo que los hace ideales para promover la hidratación y ayudar a perder peso.Propiedades del pepinoLos pepinos son bajos en calorías, pues un pepino crudo de 300 gramos contiene alrededor de 45 calorías, pero ricos en muchas vitaminas y minerales importantes.Entre las propiedades del pepino, se encuentran los siguientes nutrientes:Carbohidratos (11 gramos)Proteína (2 gramos)Fibra (2 gramos)Vitamina C (14% de la IDR)Vitamina K (62% de la IDR)Magnesio (10% de la IDR)Potasio (13% de la IDR)Manganeso (12% de la IDR)(Todos ellos respecto de un pepino completo de 300 gramos, del cual usualmente comemos un tercio, así que obtienes un tercio de estos nutrientes al comer una porción así, más o menos.)Además, los pepinos tienen un alto contenido de agua, de hecho, los pepinos se componen aproximadamente en 96% de agua y si los comes sin quitarles la cáscara, maximizas su contenido de nutrientes, pues en ella hay una cantidad de fibra, así como ciertas vitaminas y minerales.Recetas con pepinoLos pepinos por lo general se comen crudos, frescos, tienen un sabor suave y una consistencia crujiente y refrescante, y se pueden disfrutar en ensaladas, hasta en sándwiches.Los pepinos son un excelente refrigerio (snack o colación) bajo en calorías y se pueden combinar con hummus, aceite de oliva, sal o aderezo para ensaladas para agregarles un poco más de sabor.Con solo un poco de creatividad, los pepinos se pueden disfrutar de muchas maneras, y aquí te dejamos algunas recetas con pepino para que los incluyas en tus comidas sin ningún problema.Sopa de pepino y aguacate. Esta receta de pepino es refrescante y tiene una deliciosa textura cremosa. Es perfecta para los que estan intentando consumir pocos carbohidratos ya que solo tiene 8 gramos de carbohidrato por porción.Pepinos con aguacate y camarón. Esta es una rica botana de rodajas de pepino con aguacate y camarón, que se prepara en sólo 15 minutos y consiste en un delicioso guacamole acompañado con camarones con paprika que hacen una explosión de sabor.Rollitos de pepino rellenos de ensalada de atún. Estos rollitos son perfectos para cenar, porque son ligeros, deliciosos e inclusos perfectos para quienes siguen la dieta keto.Pepinos rellenos de ensalada de pollo. Prepara estos deliciosos pepinos rellenos de ensalada cremosita de pollo con apio, cebolla morada, queso feta, elotitos amarillos, un toque acidito de limón, mostaza y curry en polvo. Un delicioso platillo frío que se prepara en 20 minutos.
Si eres amante del terror y misterio, vive una deliciosa y macabra experiencia con el increíble menú que te ofrece Lovecraft Café, el Kiwifav de la semana a cargo de nuestra coordinadora de marketing, Pamela Montaño. Lovecraft Café es una cafetería temática para los amantes del talentoso escritor de terror H.P. Lovecraft, donde podrán encontrar platillos deliciosos, postres en forma de calavera, corazón y partes del cuerpo, así como bebidas terroríficas que no podrán resistir.Al llegar a Lovecraft Café podrás encontrar unos grandes tentáculos abrazando una taza de café, siluetas de gatos y un techo oscuro, todo inspirado en la literatura de terror creada por H.P. Lovecraft, Edgar Allan Poe y Clive Barkets, entre otros, que te harán sentir que estás dentro de tu novela de terror favorita.Además de sus postres temáticos, como el clásico cráneo de chocolate o el almoahdón de plumas, en honor al famoso cuento de Horacio de Quiroga, podrás encontrar una gran variedad de cervezas artesanales, chapatas, snacks, sodas italianas y, por supuesto, café. ¡Seguro su personal te orientará a elegir la mejor opción para ti!En Lovecraft Café puedes llevar a tus peques, pues no tienen problema en recibir niños y además, podrás encontrar libros, juegos de mesa, muñecos y actividades que te acercarán más a la literatura oscura.Deja que el terror estimule tu imaginación, hambre y sed y visítalos de jueves a domingo en Lorenzo Bouturini esquina Calle 1325, en el centro de la Ciudad de México.
La primavera se acerca y con ella la promesa de calor, flores y frutas en el paisaje y en nuestras mesas. Los cerveceros independientes en México han experimentado con los mejores productos de temporada para compartirnos una variedad de cervezas ideales para acompañar la primavera.SuculentaSuculenta es una de las marcas inspiradas en el desierto de la Baja que hacen mención a las cactáceas, como Peyote IPA, Cactus Wheat, entre otras, de Cervecería Baja Brewing Co, en Los Cabos, BCS. Porque el desierto también florece, esta primavera llega Suculenta. Una Saison de sequedad marcada, con notas sutiles a naranja y del color del sol del árido pero floreciente desierto. es de color amarillo intenso, con notas especiadas en aroma, un poco de gusto a pimienta y ligeras notas fenólicas y sutil sabor a naranja, presenta una sequedad marcada y es muy refrescante. Es perfecta para acompañar tablas de quesos, guacamole o mejillones a la mantequilla con ajo y perejil. Como postre, Suculenta y pie de limón es una mancuerna perfecta.SanctumDe Cervecería Calavera, en CDMX, llega Sanctum, una aromática cerveza de trigo para acompañar la frescura de los nuevos brotes y aromas de la primavera. Contiene hoja santa, que representa las creencias religiosas-paganas en las que se agradece a los dioses de la fertilidad por permitir que la naturaleza resurja nuevamente.Con esta cerveza, sus creadores celebran el equinoccio y el despertar de la naturaleza después del letargo de un largo y oscuro invierno. “Con esta cerveza celebramos el nuevo ciclo de la tierra, el cual se relaciona con conceptos de renacimiento, renovación y resurgimiento”, afirman sus maestros cerveceros. La etiqueta de este año es una intervención de Filogonio Naxin, artista plástico mazateco, promotor de las lenguas y culturas indígenas de México.Ave RrealProducida por la Cervecería Rrey, de Montorrey, Ave Rreal es una dunkel weissbier con Cold brew de café Tetecoloh, la acidez del café balancea perfectamente las notas caramelo propias del estilo dando como resultado una cerveza ámbar, sorprendentemente ligera. Para el maridaje, sus cerveceros recomiendan el asado de puerco, mole oaxaqueño o brisket tejano. FrambulosaDe la cervecería oaxaqueña Utopía Cervecería llega esta “fruit beer” de especialidad, elaborada con frambuesa de la mixteca oaxaqueña. El equilibrio de las maltas claras, lúpulos nobles y fruta fresca, hacen de Frambulosa una cerveza única y refrescante. Estas características, la hicieron acreedora a dos medallas de oro consecutivas; Copa Cerveza México 2019 y Copa Cervecera del Pacífico 2020, en la categoría de cervezas de frutas y especias. Esta cerveza se caracteriza por su color rojo frambuesa y su abundante espuma color rosada, la cual es fina y duradera. El aroma y sabor delicado a fruta fresca recién cortada, mezclada con el dulzor de la malta caramelo claro y balanceada con la acidez natural de la fruta de la baya, hacen que cada sorbo sea fabuloso.Pruébala con ensalada con frutas de carozo, pasta de cuatro quesos, postres con chocolate o un cheese cake de frutos rojos.
La historia del pan en San Cristóbal de las Casas inicia con las alforjas cargadas de trigo que viajaban, junto a rebaños y otros productos comestibles, con los castellanos que se asentaron en el Valle de Hueyzacatlán. Al asentamiento le siguieron consecuencias. Algunas evidentes, como la hegemonía del trigo en San Cristobal, indisputable hasta el siglo XIX y en relativa competencia con los tuxtlecos, que entraron en la escena en el XVII. Para entonces, las cartas estaban sobre la mesa: San Cristobal tenía ya una vocación panadera, una vocación imborrable, imperecedera.   Aunque de los molinos de la época quedan poco más que recuerdos —y una ruta que se puede hacer por la montañas en bicicleta—, en este destino chiapaneco la identidad sigue ligada al pan: al tradicional y al moderno, al coleto y al europeo. Así, el pan se asoma a la mesa del desayuno, se ofrece como colación a medio día o como cierre de la merienda. El pan está en las casas, en las cafeterías —que tampoco son pocas— y en los restaurantes. Mi primer encuentro con la panadería de la región fue fortuito —poco antes de enterarme que iba a escribir este artículo—. Fue en Sibactel y Aldama, dos de las 60 comunidades que producen café en Chiapas. Fue después de recorrer los cafetales, cerca del medio día. Fue en el patio de secado del beneficio comunitario de Sibactel, con una taza de pozol. Fue en casa del caficultor Pedro Vázquez, donde sus hijas disponen café de olla, horchata y una canasta copada de pan dulce como un gesto de hospitalidad. En esa primera ronda se me quedó impregnada la consistencia firme de los panes —muy distinta a la de los europeos con aire, suaves, esponjosos— y una nota de humo, siempre presente en las cocinas y los hornos de leña que, en este lado del mundo, todavía son comunes.  A mi vuelta al centro de San Cristóbal, y gracias a las recomendaciones de los chefs de Tierra y Cielo, llegué con más intención a la puerta de la panadería Fátima, un local de fachada bicolor —morado con blanco, reconocible a leguas— en la calle Benito Juárez, que tiene más de 30 años en operación.Los anaqueles de Fátima son una librería del amplio repertorio del pan coleto que además de lo ya dicho, es diverso en forma y fondo. Aquí verán montañas trigueñas de panes planos, enroscados o trenzados —mis favoritos—, con cortezas cubiertas de azúcar o ajonjolí, con migajones oscuros o amarillentos, preparados con piloncillo, canela y muchas veces con manteca. Los reconocerán también por su nombre de pila: cazuelejas —quizás las más famosas—, rosquillas, marquesotes, pan de yema o pan de manteca. Los amarán un poquito más porque son una ganga. A riesgo de parecer disco rayado —o la burra al trigo, en una analogía más pertinente—, quiero hacer hincapié en la textura de estos panes: esa que es firme, porosa, a veces arenosa, a veces crujiente. Si me preguntan, esa textura es pretexto, una provocación, un estado ideal que pide a gritos el ahogo de una bebida caliente —café, chocolate, atole, ustedes digan—.  Estudiosos del tema, como Edgar Zulca Báez, atribuyen esta característica a cuestiones más prácticas como la conservación, a que “su estructura compacta garantiza su integridad en el transporte y es resistente a la descomposición”, escribe el académico.Kievf y Marta —que en sus exploraciones panaderas preparan, entre otras cosas, panes de tascalate para el desayuno— me recomendaron complementar la expedición con las panaderías que siguen los pasos de la herencia danesa y francesa. Obediente, me dirigí a los hornos —de lugares como La Casa del Pan, Oh la lá y el Horno Mágico— que complementan, con bollería, croissants, empanadas de hojaldre, chocolatines y mantequilla, la escena panadera. Una historia que, por ahora, es harina de otro costal.
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