5 trucos para decorar pasteles fácilmente
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5 trucos para decorar pasteles fácilmente

Por Kiwilimón - June 2017
¿Has escuchado la frase “de la vista nace el amor”? Creemos que nunca es más cierta que cuando se trata de comida. Cuando creas un postre delicioso su imagen tiene que transmitir ese mismo sentimiento. Lo bueno es que no es nada difícil, hay trucos específicos con los que puedes decorar pasteles fácilmente y dejarlos como si vinieran salidos de la pastelería. Acá van algunos tips para hacerte ver como toda una repostera profesional. via GIPHY

Betún 

Hay una gran diferencia entre un pastel liso a uno con betún. Esta crema blanca y aperlada es un clásico por una razón, pues le da un toque de elegancia y suntuosidad a cualquier pastel. También funciona para galletas y otros postres, la parte divertida además, es que puedes invitar a los más pequeños a ayudarte a decorar con esta delicioso betún sabor vainilla.  

Olanes para decorar 

Tal vez hayas visto aquellos pasteles que parecen vestidos con olanes finísimos de diversos colores que dan una textura casi de tela a tu postre. Checa este tutorial que te dice qué ingredientes necesitas, y que también te enseña la técnica necesaria para que tu pastel quede perfecto para el evento en el que necesites impresionar.

Fondant

Cuando ves que un pastel no sólo tiene una cubierta cremosa sino que lleva formas y texturas lisas que puedes moldear y pintar, entonces estamos hablando de fondant. Esta técnica es la que se usa hoy en día para que un pastel sea además, una obra de arte. Aquí te dejamos la receta básica de fondant para que ya con el resultado final dejes volar tu imaginación.   via GIPHY

Pastel infantil

Ahora, no nos engañemos, lo más probable es que la mayoría de las veces que necesites decorar un pastel sea para los niños, y ellos tienen sus propios gustos. Por eso aquí te va una alternativa súper colorida y llamativa con la que puedes experimentar y lograr pasteles muy vistosos que tus niños amarán. via GIPHY

Flores de fondant

Ya tienes la receta para el fondant, pero ahora te decimos cómo lograr una de las decoraciones que mejor se ven sobre un pastel: rosas: Es sólo para que te inspires, puedes crear las flores del tamaño y forma que quieras, y ya que las domines puedes jugar con su textura y color. Para empezar, siempre que usas flores rosas o rojas sobre betún blanco quedará un resultado muy apetecible.      
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Chileatoles, chamorros y barbacha. En todo el país amamos comer bien y compartir nuestros favoritos. Por eso, en esta entrega de joyas de esquina, recorreremos tres paradas obligadas en Puebla, Querétaro y el Estado de México. Chileatole de El Carmen, Puebla El chileatole es un platillo a base de maíz, con chile y sazonado con epazote y limón. Se prepara por lo general al carbón y lo sirven en piezas de barro. Es un platillo simple y confortable para el clima fresco de Puebla. Para Luis Serdio, cocinero de origen poblano a cargo de Corazón de Pollo, en CDMX, el chileatole es su gran favorito. Al hablar de este platillo típico mexicano, piensa en su infancia y los días lluviosos de verano o fríos de invierno: “Recuerdo esas noches en las que estuve con mi atole picante y el olor a carbón que desprenden los comales de Chileatole El Carmen, esa pequeña vecindad en donde está el mejor chileatole poblano y que visitó desde que tengo uso de razón.” Aquí, además del chileatole, encontrarás molotes y unos sabrosos esquites. Av 16 de Septiembre 1305 colonia del Carmen.Tacos Don Chamorro, QuerétaroPara Mariano Torre, parrillero y cocinero a cargo de Pazcuala House, el imperdible queretano es los tacos Don Chamorro. Están ubicados dentro del mercado Josefa Ortiz de Domínguez "La Cruz", en el área de comida, y es un lugar al que tienes que llegar temprano porque los taquitos vuelan. Su demanda por lo general es alta, pero se distingue por un servicio impecable, rápido y atento. “¡El chamorro se deshace en tu boca y su sabor es impecable! Si los pediste en tacos, te sorprenderá lo bien servidos que te los dan. Acompáñalos con sus chilitos en vinagre y su guacamole, elaborado con aguacate, tomillo, epazote, manteca y sal”. Dirección: Garibaldi 73 Col. Centro Querétaro, Qro.La Plaza del Taco, Estado de MéxicoLa Plaza del taco, en el Estado de México, tiene muchos puestos que presumen tener la mejor barbacoa del condado. Tal vez todos tengan razón. Pero un puesto en especial fue el que le robó el corazón a la directora de contenidos gastronómicos Alina Hernández. “Al principio llamó mi atención que de todos los puestos era el único que tenía guacamole a manos llenas. Los elegí y ahora es mi favorito de los fines de semana. Su barbacoa es suave, recién sacada del hoyo. Los tacos están bien servidos sobre tortilla de maíz azul y acompañarlos con su guacamole -del que no pica mucho- es un lujo, porque con aguacate todo siempre sabe mejor.”Dirección: Avenida Juan Flores y Casas, Juchitepec de Mariano Rivapalacio, Estado de México.
En Perú me enamoré dos veces. La primera fue con las montañas, en el camino de seis meses que tracé de Cusco a Chiclayo. La segunda, más reciente, en una visita de diez días a Lima y Nazca. El motivo era casi contrario: en esta ocasión quería comerme la capital a mordidas. A la par extrañaba el acento, los huaynos, la cerveza Cusqueña, los chifles de la calle; en fin, extrañaba mi Perú. Pasadas las primeras veinticuatro horas de mi llegada no había duda: la cocina peruana me había reconquistado. En ese entonces su gastronomía ya había explotado como bomba ante la crítica mundial: por todos lados era reconocida como una de las más complejas y, claro, como una de las mejores. Después de recorrer prácticamente todo el país entre mi primera y segunda visita, lo que más añoro de la cocina peruana son los sabores del humo de la serranía. La pachamanca (manjar de carnes y verduras cocinadas bajo la tierra) me sabe a los Andes cuando sus picos inasequibles eran la cobija de mis noches. Lo relaciono con el recuerdo de las edificaciones monumentales incas, con su energía mística y abrumadora. Ahí, a más de 2400 m de altura, la cultura podía disfrutarse en un potaje denso donde no faltaba la papa, el ají, el huacatay. Jamás me he comido una palta (aguacate) más grande o una piña más dulce que las que probé allá en las alturas.Pero las regiones en Perú dividen los hallazgos. La accidentada geografía, los asentamientos y las migraciones terminaron por agrupar sus preparaciones: las hay marinas, las hay fusión –chifa y nikkei– andinas, criollas, africanas, amazónicas... Rico por donde se le vea. La más laureada quizá sea la cocina marina:es una ceremonia rendida al inmejorable producto de las corrientes frías de Humboldt en el Pacífico y adicionada casi siempre con toques orientales. Como en todos los países lo esencial se concentra en la capital. Hay que esquivar puestos y personas en las banquetas para llegar al ceviche o la leche de tigre más fresca en el Mercado no. 1 de Surquillo. Para un buen comilón de cocina china se toma camino al centro y se llega a San Joy Lao –imperdible el arroz chaufa de charqui y chanchito–. En barrios como Miraflores y San Isidro están las joyas intelectualizadas de los grandes chefs locales como Virgilio Martínez de Central, Pía León de Kjolle o mi gran favorito, Mitsuharu Tsumura de Maido, que lleva a la cumbre los sabores nikkei (mitad peruanos, mitad japoneses). Imposible dejar de mencionar a Astrid y Gastón de Gastón Acurio, el gran caudillo de la gastronomía peruana por el mundo; los sitios relativamente nuevos como Osso o los de siempre como Fiesta.Atrás nunca se quedan los guisos de las picanterías, los picarones que se consiguen en las tiendas cuando es temporada, y los anticuchos de las esquinas que lo encuentran a uno cuando lleva puesta la madrugada. Su olor a carne especiada hecha al carbón llama lo mismo que un anuncio gigante de neones. En las picanterías convergen los saberes de la cocina popular. Me da nostalgia pensar en sus chicharrones, sus chupes (caldos)– y sus patitas de chancho. En estos pequeños locales generalmente resguardados por una matriarca se recoge el génesis de la gran gastronomía peruana y las técnicas transmitidas por generaciones. Son de tanto valor las picanterías que varios distritos las han declarado Patrimonio Cultural de la Nación. La cocina peruana no se salva de lo exótico, lo intrincado. ¿Alguna vez han probado carne de llama, alpaca o cuy? En algunas zonas de Perú son un manjar. Y es que la textura de la alpaca es inigualable, se deshace a penas se le hinca el tenedor. Para mí era todo lo que pedía –y uno o dos pisco sours– tan pronto volvía al Cusco cada viernes, después de una semana internada en las montañas. A la cuenta faltan mil guisos, decenas de bebidas, postres que hacen suspirar y las preparaciones de regiones como Chiclayo o Arequipa. Trataré de hablar de todo en otras cartas editoriales. Tal vez con palabras pueda expresar todo el amor que siento por esta cultura y su comida. Mientras tanto, les comparto con todo cariño y respeto, una receta originaria de la ciudad de Huancayo y un imperdible de los restaurantes de Lima: la papa a la huancaína. La preparación original lleva obviamente ají amarillo, aunque aquí la hicimos con pimiento amarillo para que las cocineras de casa pudieran encontrarlo fácilmente. ¿Les digo algo? ¡Quedó buenaza!
Pensar en comida envasada debería ser igual a pensar en calidad, practicidad y modernidad, pues muchos de los productos mexicanos que encontramos en los pasillos de los supermercados cuentan con valor nutrimental, tradición y mucha calidad detrás de cada lata.El envasado no es más que un método para preservar alimentos por más tiempo, por medio de un envasado en recipientes herméticos. El proceso puede variar de acuerdo con el producto, pero hay tres pasos principales: procesar, sellar y calentar.El primer paso es procesar la comida, es decir, pelarla, rebanarla, picarla, quitarle semillas y huesos, remover cáscaras o cocerla; el segundo es el sellado que se hace con las latas y, por último, calentar se refiere a que los envases se calientan para matar las bacterias dañinas y evitar el deterioro.Como resultado de este proceso, los productos envasados conservan propiedades y tienen varios beneficios, como los que te mencionamos a continuación.Una lata de vegetales conserva los nutrientes Una lata de vegetales es nutritiva y puede almacenarse entre 1 a 5 años o más gracias al envasado, pues de acuerdo con la Cámara Nacional de Fabricantes de Envases Metálicos (Canafem), en los procesos industrializados “las variables que influyen en la pérdida de nutrimentos están controladas” e incluso puede ser menor que cuando los preparamos en casa.El enlatado puede potenciar otros compuestos saludablesSi bien el proceso de enlatado puede dañar las vitaminas solubles en agua, también puede aumentar las cantidades de otros compuestos saludables, por ejemplo, los tomates y el maíz liberan más antioxidantes cuando se calientan, lo que hace que las variedades envasadas de estos alimentos sean una fuente aún mejor de antioxidantes.Los alimentos envasados comunes incluyen vegetales, salsas, chiles, purés y muchas empresas mexicanas se aseguran de que su línea de productos esté hecha con los alimentos naturales de mayor calidad, aporten nutrición, salud y bienestar.Por ejemplo, la línea de productos Herdez® no sólo cuenta con la calidad, sino que la respalda además una tradición de más de 100 años, que se ha ido renovando siempre en tecnología, sustentabilidad e incluso en imagen.Esta renovación de imagen es un homenaje a México como país de expresiones a través de sus colores, su gente y, claro, sus sabores, que nacen en el corazón del campo. Esta nueva imagen también refleja los valores y pilares de la línea de productos Herdez® y su orgullo de ser una marca mexicana. Ahora puedes seguir disfrutando los deliciosos productos que Herdez® selecciona cuidadosamente para que tú y muchas familias mexicanas puedan usarlos con toda confianza.
El tomillo es una hierba mediterránea con usos culinarios, medicinales e incluso ornamentales. Las flores, las hojas y el aceite de tomillo se pueden utilizar como remedio casero para tratar varios síntomas y malestares, pero también puede darle brillo y suavidad a tu cabello.La variedad más común es thymus vulgaris, la cual probablemente reconozcas si tienes un juego de especias, pero es mucho más que un ingrediente secundario. Los antiguos egipcios lo usaban en sus prácticas de embalsamamiento, mientras que los antiguos griegos lo usaban como incienso.Gracias a su sabor distintivo, el tomillo se ha mantenido como un alimento básico hasta el día de hoy. Pero el tomillo también está ganando rápidamente reputación por sus cualidades medicinales, como su capacidad para ayudar a tratar el acné y la presión arterial alta.Para qué sirve el tomilloEl tomillo es una de las hierbas más versátiles que existen. En la cocina, aporta un sabroso sabor a carnes, sopas y guisos. Gracias al potente timol antiséptico natural que se encuentra en las hojas de la planta, esta práctica hierba también se usa para varios remedios naturales, limpiadores domésticos y más. Del tomillo se dice que tiene propiedades antibacterianas, insecticidas y posiblemente antifúngicas. Por mucho tiempo, se utilizó a lo largo de la historia para embalsamar y también como protección de la peste negra. Las formas en las que se usa el tomillo incluyen las hierbas frescas y secas, y el aceite esencial.Sus propiedades antibacterianas provienen del timol, el cual pertenece a una clase de compuestos naturales conocidos como biocidas, sustancias que pueden destruir organismos nocivos, como bacterias infecciosas. Es así que el tomillo, utilizado junto con otros biocidas, tiene fuertes propiedades antimicrobianas.Por otra parte, el aceite esencial de tomillo, que se obtiene de sus hojas, se usa como un remedio natural para la tos. En su presentación de té, , un estudio mostró que una combinación de tomillo y hojas de hiedra ayuda a aliviar la tos y otros síntomas de la bronquitis aguda.Cómo usar tomillo para tener un cabello sedosoEl uso de tomillo y romero para un cabello suave y sedoso es más antiguo de lo que puedas pensar. Así, el tomillo se puede usar como enjuague para promover un cuero cabelludo limpio y saludable. Para hacerlo, combina 1 cucharada de hojas de romero frescas (o 1/2 cucharada de hojas secas) y 1 cucharada de hojas de tomillo frescas (o 1/2 cucharada de hojas secas) en un tazón y vierte 2 tazas de agua hirviendo sobre las hierbas. Déjalas reposar hasta que se enfríe y cuela en un recipiente limpio. Lo único que tienes que hacer es enjuagar tu pelo después de lavarlo con esta infusión de las hierbas y no es necesario que lo enjuagues posteriormente.Tu cabello quedará brilloso y sedoso sin necesidad de aplicar un tratamiento engorroso ni gastar mucho dinero en productos. Usa este remedio casero con tomillo y cuéntanos qué tal te funcionó.
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