7 alimentos que has estado cocinando mal
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7 alimentos que has estado cocinando mal

Por Kiwilimón - Octubre 2016
No te preocupes. No estamos hablando de dominar técnicas culinarias avanzadas. Todos alguna vez hemos preparado algunos alimentos que, sin importar nuestras habilidades en la cocina, deberían haber pasado por otro proceso de elaboración.

¿Crees pasar la prueba? Descubre los alimentos que podrías estar cocinando mal.

Brócoli

Aunque suele ser un excelente acompañante para la carne y las pastas, resulta que cuando se hierve o fríe, pierde la mayor parte de sus nutrientes. Si quieres aprovechar las propiedades antioxidantes y anticancerígenas de esta planta, te recomendamos comerla cruda o al vapor.

焼き#ブロッコリ #baked and #steamed #brocoli #homecooking #sonyrx100m3

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Crédito: kenichiendo

Tomate

Contrario a lo que pasa con el brócoli, los nutrientes del tomate se activan cuando son calentados. Tanto los antioxidantes como los nutrientes que combaten el cáncer se incrementan cuando los tomates son cocinados hasta casi 87°C. https://www.instagram.com/p/BLFFeXpgt1C/ Crédito: nynaazevedo

Berenjena

Este vegetal requiere una preparación diferente al resto por su gran cantidad de agua. Antes de hervirlo o freírlo, como seguramente lo haces, lo correcto es cortarla en rodajas, salarla y dejarla drenar un par de horas. Así, le quitarás el exceso de agua y tendrá una mejor consistencia https://www.instagram.com/p/BLCCpoBg-iu/ Crédito: cindy.castellon

Carne

Por más tentador que parezca, comer un corte de carne al carbón puede aumentar el riesgo de cáncer. Según algunos estudios, al cocinar la carne a altas temperaturas, se forman dos químicos potencialmente cancerígenos. La próxima vez que quieras disfrutar de una carne asada, vigila la temperatura. https://www.instagram.com/p/BLFVcG9AAjN/ Crédito: michael.chang

Pasta

A estas alturas, ya debes saber que la pasta debe cocerse en agua con sal hirviendo por algunos minutos para que quede al dente. Y, por favor, no tires toda el agua. Deja solo un poco para que la salsa se adhiera mejor a la pasta. https://www.instagram.com/p/BLFTMHNjQwb/ Crédito: karlakzarate

Tocino

Si te gustan las los trozos de tocino bien crujientes, lo mejor que puedes hacer es poner las tiras de esta delicia desde un principio. No esperes a que el sartén se caliente, ya que (además de que provocarás una lluvia terrible de gotitas de grasa caliente) así quedará menos grasoso. https://www.instagram.com/p/BLFUAA5DlJm/ Crédito: chefcobo

Champiñones

Está claro que para preparar platillos más ricos los champiñones frescos no son una alternativa, sino una necesidad. Olvídate de los champiñones enlatados. Una vez aclarado esto, al momento de cocinar los champiñones frescos procura hacerlo en partes para que cada rebanada pueda cocinarse bien por cada lado. Haciéndolo de esta manera evitarás los champiñones pastosos o chiclosos.

Cuando un día te pasas haciendo guarnición y lo que sobra se convierte en cena! 🍛Aquí tenemos CHAMPIÑONES AL PIL PIL. Los champiñones 🍄 pertenecen al grupo de las setas🍄 frescas y son ricos en vitamina B5 o ácido pantoténico🔝 (2.1 ug por cada 100 g de alimento) La vitamina B5: ✅Forma parte del consuma Q10, que actúa en la activación de cierta moléculas que intervienen en el metabolismo energético🔛 ✅ Es necesaria para la síntesis de hormonas antiestrés, a partir del colesterol. (no todo el colesterol nos odia 😂) ✅ Es necesaria para la formación de anticuerpos. 💪 #yummy #yummyfood #food #foodporn #eat #eatrealfood #eathealthy #eatcolors #eathealthyeatcolors #nutrition #dietetics #realfood #mushroom #healthyfood #eathealthyfood #dinner #alpilpil #champiñones

Una foto publicada por Melody Pérez Rodríguez (@melodydn_foodcolors) el

Crédito: melodydn_foodcolors

Ahora que ya sabes cómo se deben cocinar estos alimentos, te invitamos a probar estas recetas:

Pollo con salsa de champiñones y tocino

Berenjenas con lechuga y nuez en salsa de jitomate

Tortitas de brócoli con queso chedar y quinoa

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Flores de cempasúchil en vasitos de vidrio. Dos panes de muerto junto a restos de azúcar desperdigada. Una ollita, la más pequeña de la alacena, llena de mole al que ya se le hizo una capa de nata. Papel picado descolorido por las gotas de un caballito de tequila que se derramó. Hasta arriba, la foto del pariente fallecido observándolo todo: la abundancia o la escasez de la ofrenda, el faltante de huesito en el pan. Esta escena se repite cada año en el altar de muertos. Esta es una escena de tradición mestiza.No sé si fue Coco, no sé si fue James Bond. Esta costumbre mitad prehispánica, mitad española, ha resurgido con fuerza en los rincones de las salas mexicanas. Fray Bernardino de Sahagún, en la Historia general de las cosas de la Nueva España, ya relataba que los aztecas eran dados a hacer festejos a los muertos. El altar recordaba el viaje de cuatro años que el difunto debía emprender, camino a Mictlán, el reino de los muertos. Como en casi todas las religiones y creencias, no había altar sin una ofrenda, y como en casi todo ofertorio, siempre había algo de comer.Según me cuenta el licenciado José N. Iturriaga, historiador y escritor, había un ingrediente infaltable en los altares prehispánicos: los tamales envueltos en hojas de totomoxtle. También había agua para ayudar al alma del muerto a sortear el camino lleno de peligros. Luego, con la evangelización, las costumbres católicas como el rito a los santos y la fermentación del trigo se fueron mezclando con las costumbres locales. El altar es mestizaje puro. Por ejemplo, están las flores endémicas como los cempasúchiles, los frijoles, el tequila –que, aunque tiene denominación de origen, no existiría sin la destilación, originaria de Asia–. El mole es un plato barroco, resultado del intercambio con África del Norte, España, el sudeste asiático... El pan de muerto es fruto del sincretismo del pan de ánimas que se hace en Segovia o de los huesos de santo, un postre de pasta de almendra español cuya presentación recuerda a los relicarios. Así como el origen del altar es diverso, también lo es la celebración: “El 1 de noviembre, día de Todos los Santos, fue un día para celebrar a los santos que no tenían fecha y se instauró en el siglo séptimo; el Día de Muertos lo estableció el Papa Bonifacio IV en la Abadía de Cluny Odilón”, explica Iturriaga. Esto sucedió en el siglo X –claramente, mucho antes de la Conquista– con el objetivo de que los fieles hicieran oración por los muertos. Para los que injurian contra el Halloween asumiendo que es una falsificación de nuestra fiesta, Iturriaga cuenta que la palabra viene de All hallow’s eve, que es otra forma de nombrar “todos los santos”. La celebración data de épocas medievales y fueron los irlandeses quienes la llevaron a América. Lo de los Frankenstein y los dráculas, eso sí ya es regalo de Estados Unidos –y, bueno, de Mary Shelly y de Bram Stoker–.La simbología del altar es naturalmente mexicana. Una ofrenda que se respete debe tener todos sus componentes: agua, tierra, calaveritas de azúcar, flores, alimentos, vela y copal para guiar al muerto hasta el altar. Para Iturriaga tampoco debe faltar el alimento raíz que nos conecta con nuestros ancestros: el tamal. Los tamales son piezas individuales que se preservan bien y aguantan bien la intemperie –recordemos que muchos altares viven en los cementerios– y lejos de un simbolismo específico, provienen de “El grano madre que moldea una cultura. El alimento más icónico”. Nuestra creencia es única: por un día en el año tenemos de regreso a casa a ese familiar que queremos tanto, a ese ser que admiramos mucho y que nos hace falta. Olvidamos el miedo que nos dan los fantasmas, en otros días menos festivos del año, para esperar que nuestro ser amado atraviese el cielo o el mundo paralelo para comer, beber y fumar. Eso sí, no cometan el error de olvidar los cerillos. Para honrarlos, aquí comparto la sección en la que pusimos toda esa comida que les puede gustar.
En Perú me enamoré dos veces. La primera fue con las montañas, en el camino de seis meses que tracé de Cusco a Chiclayo. La segunda, más reciente, en una visita de diez días a Lima y Nazca. El motivo era casi contrario: en esta ocasión quería comerme la capital a mordidas. A la par extrañaba el acento, los huaynos, la cerveza Cusqueña, los chifles de la calle; en fin, extrañaba mi Perú. Pasadas las primeras veinticuatro horas de mi llegada no había duda: la cocina peruana me había reconquistado. En ese entonces su gastronomía ya había explotado como bomba ante la crítica mundial: por todos lados era reconocida como una de las más complejas y, claro, como una de las mejores. Después de recorrer prácticamente todo el país entre mi primera y segunda visita, lo que más añoro de la cocina peruana son los sabores del humo de la serranía. La pachamanca (manjar de carnes y verduras cocinadas bajo la tierra) me sabe a los Andes cuando sus picos inasequibles eran la cobija de mis noches. Lo relaciono con el recuerdo de las edificaciones monumentales incas, con su energía mística y abrumadora. Ahí, a más de 2400 m de altura, la cultura podía disfrutarse en un potaje denso donde no faltaba la papa, el ají, el huacatay. Jamás me he comido una palta (aguacate) más grande o una piña más dulce que las que probé allá en las alturas.Pero las regiones en Perú dividen los hallazgos. La accidentada geografía, los asentamientos y las migraciones terminaron por agrupar sus preparaciones: las hay marinas, las hay fusión –chifa y nikkei– andinas, criollas, africanas, amazónicas... Rico por donde se le vea. La más laureada quizá sea la cocina marina:es una ceremonia rendida al inmejorable producto de las corrientes frías de Humboldt en el Pacífico y adicionada casi siempre con toques orientales. Como en todos los países lo esencial se concentra en la capital. Hay que esquivar puestos y personas en las banquetas para llegar al ceviche o la leche de tigre más fresca en el Mercado no. 1 de Surquillo. Para un buen comilón de cocina china se toma camino al centro y se llega a San Joy Lao –imperdible el arroz chaufa de charqui y chanchito–. En barrios como Miraflores y San Isidro están las joyas intelectualizadas de los grandes chefs locales como Virgilio Martínez de Central, Pía León de Kjolle o mi gran favorito, Mitsuharu Tsumura de Maido, que lleva a la cumbre los sabores nikkei (mitad peruanos, mitad japoneses). Imposible dejar de mencionar a Astrid y Gastón de Gastón Acurio, el gran caudillo de la gastronomía peruana por el mundo; los sitios relativamente nuevos como Osso o los de siempre como Fiesta.Atrás nunca se quedan los guisos de las picanterías, los picarones que se consiguen en las tiendas cuando es temporada, y los anticuchos de las esquinas que lo encuentran a uno cuando lleva puesta la madrugada. Su olor a carne especiada hecha al carbón llama lo mismo que un anuncio gigante de neones. En las picanterías convergen los saberes de la cocina popular. Me da nostalgia pensar en sus chicharrones, sus chupes (caldos)– y sus patitas de chancho. En estos pequeños locales generalmente resguardados por una matriarca se recoge el génesis de la gran gastronomía peruana y las técnicas transmitidas por generaciones. Son de tanto valor las picanterías que varios distritos las han declarado Patrimonio Cultural de la Nación. La cocina peruana no se salva de lo exótico, lo intrincado. ¿Alguna vez han probado carne de llama, alpaca o cuy? En algunas zonas de Perú son un manjar. Y es que la textura de la alpaca es inigualable, se deshace a penas se le hinca el tenedor. Para mí era todo lo que pedía –y uno o dos pisco sours– tan pronto volvía al Cusco cada viernes, después de una semana internada en las montañas. A la cuenta faltan mil guisos, decenas de bebidas, postres que hacen suspirar y las preparaciones de regiones como Chiclayo o Arequipa. Trataré de hablar de todo en otras cartas editoriales. Tal vez con palabras pueda expresar todo el amor que siento por esta cultura y su comida. Mientras tanto, les comparto con todo cariño y respeto, una receta originaria de la ciudad de Huancayo y un imperdible de los restaurantes de Lima: la papa a la huancaína. La preparación original lleva obviamente ají amarillo, aunque aquí la hicimos con pimiento amarillo para que las cocineras de casa pudieran encontrarlo fácilmente. ¿Les digo algo? ¡Quedó buenaza!
El cine puede sembrarnos ideas sin que siquiera estemos dormidos. Ver Ratatouille, aunque sea una película animada, nos provocó a todos querer saber qué llevaba ese platillo, cómo se hacía y, sobre todo, a qué sabía para tener ese efecto en Anton Ego.Ver películas involucra todos los sentidos y el gusto por supuesto que también se estimula cuando vemos a un personaje comer o tomar una malteada de 5 dólares, por ejemplo. Aquí sólo nombramos 5 platillos que recientemente se quedaron en nuestra cabeza, con la curiosidad de querer probarlos o hacerlos con una receta que tenemos aquí, como la de ratatouille.Pastel de chocolate, en 'Matilda'“¡Bruce, Bruce, Bruce!”, viene a la mente cada que veo pastel de chocolate. El pastel de chocolate de Matilda, el cual Bruce se come completo, animado por todos sus compañeros de escuela, es quizá el más apetitoso que he visto en toda mi vida. Claro que Bruce se lo terminó, ese pastel seguro sabía como se ve en la película: delicioso y a victoria.Chapaguri, en 'Parásitos'La película de Bong Joon-ho nos abrió un panorama a todos, pero no sólo en cuanto a cómo se vive el clasismo en Corea del Sur, sino también uno culinario con esa escena del chapagurie, o JjapaGuri, el plato coreano tradicional que se prepara para el niño cumpleañero, pero que termina comiendo su mamá con muchas ganas. El chapaguri lleva fideos llamados chapaghetti, fideos de ramen, lomo de cerdo en cubos, ajos y aceite de oliva.El ramen, en '#Vivo'Esta es una historia de zombies y aunque podríamos pensar que una película de muertos en vida jamás nos podría antojar comer algo, en #Vivo sucede. Se trata de un ramen empaquetado, pero que el protagonista come con tantas ganas (y, pues, cómo no, si es el fin del mundo), que vas a querer ir por uno cuando la veas.La pizza, en 'Comer, Rezar, Amar'Esa famosa escena de Julia Roberts comiendo pizza resume lo que todos pensamos que sería probar pizza en su país natal: enamorarse como si fuera la primera vez. En general, Comer, Rezar, Amar nos abre el apetito una y otra vez cada que la vemos, pero la pizza se lleva una mención especial.La sopa de Cresson, en 'Las Brujas'Esta quizá no se nos antoja, pero a propósito de que el remake con Anne Hathaway está por estrenarse, vi la película de 1990 y me encantó la escena de la cocina en el hotel. Las brujas están en todas partes y es una la que está preparando la sopa para todo el grupo: la sopa Cresson es una crema de berros, que además es una famosa receta de la chef Julia Child y en la película, es la clave para derrotar a Anjelica Houston.Por ahora, te dejamos con estas ideas sembradas, ya sea para que veas la película o para que busques el platillo en algún restaurante o lo prepares en casa. ¿A ti qué película te hace ‘inception’ para comer?
La gastronomía de Perú tiene un sinfín de comida deliciosa que pocos pueden resistir, sin embargo, también cuenta con diversos platillos un tanto más extravagante que sólo los más valientes se atreverían a probar. Déjate sorprender y cuéntanos si se te antojan estos 6 platillos extraños de la comida peruana. Cuy chactado Seguramente has escuchado hablar del cuy chactado, un platillo peruano bastante famoso porque su principal protagonista es un roedor frito. Para sorpresa de muchos, este plato originario de la sierra andina está lleno de nutrientes y mucho sabor. Brochetas de suri Como los chinicuiles en México, el suri de Perú son unos gusanos de la Amazonia altos en proteína que generalmente se fríen y se consumen en brocheta. Este platillo exótico peruano es muy popular para los extranjeros. Estofado de lengua El estofado de lengua es una sopa, que como bien dice su nombre, se prepara con lengua de vaca y se puede encontrar en cualquier restaurante peruano. Se rumora que es un platillo andino lleno de proteínas, ¿te atreverías a probarlo? Sangrecita La sangrecita es un platillo peruano elaborado con sangre de pollo, maíz y algunas verduras como papa, principalmente. En México se podría equiparar a la moronga, así que si lo pensamos, realmente no es tan extraño. Sopa de tortuga Aunque muchos podrían considerarlo inimaginable, muchas culturas consideran la carne de este animal como un verdadero lujo. Si tuvieras la oportunidad de probar este extravagante platillo peruano hecho con carne de tortuga, ¿lo harías? Ceviche de cañan Perú es famoso por sus deliciosos ceviches, pero ninguno como el ceviche de cañan, un reptil pequeño originario de la localidad de Virú, al norte del país. Se rumora que es un verdadero manjar. ¿Qué opinas de los platillos más extraños de Perú?
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