7 deliciosos postres de limón sin horno
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7 deliciosos postres de limón sin horno

Por Kiwilimón - Septiembre 2017
El limón es uno de esos ingredientes que nunca puede faltar en tu cocina. Te puede servir para aliñar una rica ensalada, marinar un pescado o preparar frescos postres. Disfruta de los días más calurosos del año con riquísimos postres hechos a base de limón y, (lo mejor de todo) ¡sin tener que usar el horno!

Pastel de limón sin horno 

¿Acaso hay algo mejor para un día caluroso que un postre cremoso y fresco? A pesar de ser muy sencillo y prepararse en menos de una hora, la decoración con el gelée hace que tenga una presentación mucho más atractiva.

Pay de limón con galletas marías 

Originalmente, esta receta se prepara con galletas marías, pero puedes usar las que más te gusten. Te sugerimos probar esta preparación con galletas de canela o nuez. Incluso, puedes experimentar sustituyendo las galletas por bizcocho de limón.

Paletas heladas de limón 

Estas paletas de limón son súper frescas y facilísimas de preparar. Puedes sustituir el azúcar por algún edulcorante y agregar un poco de tuna o kiwi picado para hacer de tu postre un snack fresco y saludable.

Pay rápido de limón 

Para esos antojos rápidos, esta receta es la mejor. Si te preocupan las calorías, puedes rebajar la leche evaporada con una taza de leche light. Refrigéralo 30 minutos, o si quieres que tenga una textura más firme, mételo al congelador.

Carlota de limón fácil 

A diferencia de otras recetas donde las galletas van molidas, en esta carlota se forman capas con las galletas marías. Puedes decorar con rodajas o ralladura de limón, frutos rojos o crema batida, según tu gusto.

Sorbete de limón

No importa si no tienes una máquina para preparar helados. En una bolsa de plástico resellable, mete la mezcla de limón. En una más grande, mezcla hielo con sal. Mete la bolsa más pequeña dentro del hielo con sal y agita lo más que puedas. Al par de minutos, tendrás un delicioso sorbete.

Postre frío de limón

Aunque los principales ingredientes de esta receta son muy similares a los anteriores, la gran diferencia de esta preparación la hacen el queso crema y la grenetina. El resultado es un postre muy cremoso con un sabor fresco.

¿Cuál de todas estas recetas es tu favorita?

Compártenos tus ideas para refrescarte en un día caluroso con una receta hecha con limón.
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Los altares de muertos mexicanos comienzan a aparecer en las casas en los últimos días de octubre, para recibir a nuestros seres queridos con todo aquello que los guiará y dará la bienvenida de regreso a casa por un día.La tradición ya es un sincretismo entre lo prehispánico y las nuevas creencias religiosas traídas con la colonización, pero es tan bella, que en la actualidad sigue siendo una de las celebraciones más arraigadas en los mexicanos, que no dejan de poner su ofrenda de Día de Muertos, aunque sea pequeña.El significado del altar de muertos tiene que ver con los niveles con los cuales se organice: Un altar de 2 niveles representa la división del cielo y la tierra.Un altar de muertos con 3 niveles representa el cielo, la tierra y el inframundo.El altar más tradicional de 7 pisos representa los 7 niveles que el alma debe atravesar para llegar al descanso espiritual.Altar de muertos: elementos que no pueden faltar y su significadoSi este año quieres conmemorar a personas amadas que ya no están en el plano terrenal, considera poner niveles en tu ofrenda y estos elementos que no te pueden faltar.1. Una fotografíaNo importa si es para un familiar o para alguien a quien no conociste en persona, poner una fotografía sirve para honrar a la persona que fue en vida.2. Un elemento de aromaLo tradicional es usar copal o incienso, pero también se usan hierbas de olor, frutos aromáticos o infusiones.3. Papel picadoEl papel picado tiene como significado el viento en los altares de muertos mexicanos. Los colores más usados son el amarillo y el morado, pues representan pureza y duelo.4. FuegoLas velas, veladoras o cirios tienen como finalidad representar el fuego que guía a las almas en su camino a la ofrenda de Día de Muertos. A veces se colocan 4 para representar los cuatro puntos cardinales.5. AguaAdemás de su bebida favorita, el agua no puede faltar en una ofrenda de muertos, pues es el elemento que se deja para calmar la sed de las almas cuando llegan.6. TierraPara representar la tierra se usan semillas, como maíz o cacao, frutos o especias, y de acuerdo con una ideología más moderna, esto tiene que ver con la idea cristiana de “polvo eres y en polvo te convertirás”.7. FloresAunque no tienen un significado concreto, las flores se usan para adornar el altar de muertos y para dar la bienvenida a las almas. Las más usadas son el cempasúchil, la nube y el amaranto.8. ComidaDe acuerdo con la tradición, la comida que se ponga debe ser aquella que el difunto disfrutaba en vida. Por lo general, los altares se llenan de comida típica mexicana, como mole, tamales y, por supuesto, pan de muerto.9. CalaverasLas calaveras de azúcar son la alegoría de la muerte, que puede ser dulce y no amarga. Además de las calaveras de azúcar, también se utilizan calaveras de barro, de chocolate o de yeso.10. Objetos personalesPara recibir a los difuntos, se colocan objetos personales con los que él se identificaba en vida, por ejemplo, algún objeto representativo de su oficio o a los niños se les ponen juguetes.Los altares de muertos mexicanos están cargados de simbolismos y son parte primordial de una tradición que nos permite asimilar la muerte con mejor cara, con la cara más amable que puede tener, aquella que incluye comida y que nos da la esperanza de que algún día, todos seremos un recuerdo.
Para cerrar la semana patria hablemos del elefante verde, blanco y rojo del cuarto: la cocina nacional es insuperable. Mientras el taco roba la atención internacional hace falta ser paisano para comprender la complejidad, amplitud y delicia de nuestra gastronomía; los entrañables guisos regionales, las tradiciones patronales, las sazones cocinadas en olla de barro, bajo el calor del pib o en la incandescencia de la brasa. Ya lo dijo la UNESCO hace justamente diez años, la cocina tradicional mexicana es patrimonio del mundo, cultura que vale la pena preservar por los siglos de los siglos. Basta ver al ajonjolí de todos los moles: el mole. Su complejidad resuena en la infinidad de ingredientes que lo componen –algunos de ellos tan improbables como unas galletas de animalitos–, en sus acepciones regionales, en las sutilezas que se modifican de acuerdo con las festividades como Día de Muertos, en su amplitud cromática que abarca casi todos los colores del arcoíris. El mole, salsa densa que nos recubre tanto la memoria como la cucharada de arroz más humilde, debe su honor, más que a sus recetas, a la tradición alrededor de su preparación.Así como en el mole, el mestizaje y la cultura se mezclan como pinturas al óleo en las cocinas tradicionales de México tanto, que hace diez años la UNESCO nombró a su totalidad como un patrimonio de la humanidad. En la declaratoria no había que ser esfinge: había que presentar un caso de estudio, reunir un sinfín de requisitos e información por parte de un grupo multidisciplinario de cocineros, historiadores, antropólogos y hasta ingenieros en alimentos con el fin de perseverar. El resultado fue una condecoración como nunca se le había otorgado a otro país. La cocina tradicional mexicana es nuestra Muralla china, nuestro Machu Picchu cultural. Según el escritor e historiador de cocina mexicana José N. Iturriaga, no es que no se hayan honrado a otras cocinas antes o después. En los últimos años se han protegido otras maravillas culinarias como, por ejemplo, la etiqueta en la cocina francesa, la dieta mediterránea y la tradición japonesa en la cocina, pero no así a un país. A diez años del fallo de la declaratoria en la que se reconocen las prácticas, rituales y elaboraciones vinculadas a nuestra cocina, merece volver a celebrar el mérito. Celebrar que en México no sólo hay 32 estados, sino una infinidad de tradiciones que se preservan en el fuego de los comales, las ollas, las vasijas de barro. Celebrar por supuesto a las cocineras tradicionales que, según Iturriaga, “son el objeto mismo de la declaratoria”, el libro atemporal de los saberes culinarios de cada región. José N. Iturriaga, escritor de libros como 'Saberes y delirios' o 'Confieso que he comido', afirma que parte de la responsabilidad de tener una cocina protegida por la UNESCO es la de rescatar, salvaguardar y promocionar la tradición “más que a un platillo o a un ingrediente; preservar la cocina de nuestros pueblos, la cocina de los mercados, de las abuelas”.Para lograrlo se creó el Conservatorio de la Cultura Gastronómica Mexicana, un organismo consultor de la UNESCO que lleva a cabo reuniones nacionales anuales, foros mundiales de gastronomía mexicana, seminarios académicos y hasta encuentros de cocineras tradicionales. “A los platillos y tradiciones hay que estarles dando nuevo vigor. Preservarlos y salvaguardarlos para que no caigan en desuso y se mantengan vivos. El sentido principal de la organización es la conservación de las tradiciones”. Lo que nos toca hoy en casa es aprender y enseñar sobre cocina mexicana a las generaciones venideras. Desempolvar el tortillero y echarle leña al fuego. Poner literalmente las manos en la masa y extender los hilos de la tradición hasta el infinito. Hoy te invito a tomar alguna de nuestras recetas tradicionales y prepararla en familia. Además de cincelar recuerdos harás historia, harás cultura, serás parte de este ritual iniciático que puso a suspirar a los primeros mexicanos.
Chileatoles, chamorros y barbacha. En todo el país amamos comer bien y compartir nuestros favoritos. Por eso, en esta entrega de joyas de esquina, recorreremos tres paradas obligadas en Puebla, Querétaro y el Estado de México. Chileatole de El Carmen, Puebla El chileatole es un platillo a base de maíz, con chile y sazonado con epazote y limón. Se prepara por lo general al carbón y lo sirven en piezas de barro. Es un platillo simple y confortable para el clima fresco de Puebla. Para Luis Serdio, cocinero de origen poblano a cargo de Corazón de Pollo, en CDMX, el chileatole es su gran favorito. Al hablar de este platillo típico mexicano, piensa en su infancia y los días lluviosos de verano o fríos de invierno: “Recuerdo esas noches en las que estuve con mi atole picante y el olor a carbón que desprenden los comales de Chileatole El Carmen, esa pequeña vecindad en donde está el mejor chileatole poblano y que visitó desde que tengo uso de razón.” Aquí, además del chileatole, encontrarás molotes y unos sabrosos esquites. Av 16 de Septiembre 1305 colonia del Carmen.Tacos Don Chamorro, QuerétaroPara Mariano Torre, parrillero y cocinero a cargo de Pazcuala House, el imperdible queretano es los tacos Don Chamorro. Están ubicados dentro del mercado Josefa Ortiz de Domínguez "La Cruz", en el área de comida, y es un lugar al que tienes que llegar temprano porque los taquitos vuelan. Su demanda por lo general es alta, pero se distingue por un servicio impecable, rápido y atento. “¡El chamorro se deshace en tu boca y su sabor es impecable! Si los pediste en tacos, te sorprenderá lo bien servidos que te los dan. Acompáñalos con sus chilitos en vinagre y su guacamole, elaborado con aguacate, tomillo, epazote, manteca y sal”. Dirección: Garibaldi 73 Col. Centro Querétaro, Qro.La Plaza del Taco, Estado de MéxicoLa Plaza del taco, en el Estado de México, tiene muchos puestos que presumen tener la mejor barbacoa del condado. Tal vez todos tengan razón. Pero un puesto en especial fue el que le robó el corazón a la directora de contenidos gastronómicos Alina Hernández. “Al principio llamó mi atención que de todos los puestos era el único que tenía guacamole a manos llenas. Los elegí y ahora es mi favorito de los fines de semana. Su barbacoa es suave, recién sacada del hoyo. Los tacos están bien servidos sobre tortilla de maíz azul y acompañarlos con su guacamole -del que no pica mucho- es un lujo, porque con aguacate todo siempre sabe mejor.”Dirección: Avenida Juan Flores y Casas, Juchitepec de Mariano Rivapalacio, Estado de México.
¡Todos amamos el norte de México! Por eso, en esta entrega de joyas de esquina, viajaremos y compartiremos los favoritos de Chihuahua, Monterrey y Guadalajara. Descubre cuál es la mejor barbacoa, los tacos de bistec y cabrito obligados y las tortas ahogadas que nunca olvidarás de estos tres estados. Tienes una cita en estas paradas llenas de sabor y tradición. Barbacoa Estilo Parral, Chihuahua En esta recomendación semanal, viajaremos de la mano de Oscar Cortazar, chef de La Cocinería, en Chihuahua. Su favorito es la Barbacoa Estilo Parral. Elaborada con cabeza de res, puedes probarla en lonche (en telera), en tacos, en burrito y, por supuesto, en consomé. Cualquiera que elijas va acompañada de cilantro, cebollita, limón y dos salsas especiales para levantar a cualquier crudo: la roja, de chile de árbol, y la de jalapeño martajada. Oscar recomienda probarla con ambas. ¡Es la barbacoa legendaria de Chihuahua! Dirección: Hda. de los Morales 2008, Chihuahua.Tacos Primo, MonterreyLa filosofía de Monterrey es que la carnita asada siempre se hace en fin de semana, casi religiosamente. Es uno de los estados del país con mayor pasión por la carne y el asado. Para recomendar los mejores tacos callejeros, Sebastián de Alba Lozano, el fire master más joven del país, recomienda los Tacos Primo, ubicados en el centro de Monterrey. Aquí encontrarás uno de los mejores tacos de bistec, de machito y de cabrito de la región, que podrás acompañar con una variedad de salsas increíbles: la verde cremosita de jalapeño, una naranjita de chile de árbol con cacahuate y una más molcajeteada. “Me encantan por su sabor y tradición, yo desde niño he ido a estos tacos”, comenta Sebas. Dirección: Martin de Zavala 107, Colonia Centro, Monterrey.Tortas José el de la Bicicleta, las ahogadas de Guadalajara Clausuramos esta entrega de joyas de esquina con la recomendación de la editora gastronómica Wendy Pérez, fundadora del mezcal Aguas Mansas, quien asegura que cuando se trata de tortas ahogadas, todo tapatío no tiene una, sino al menos tres opciones como indispensables de esta preparación que se cuenta surgió en los años 40 gracias al ingenio de Ignacio Saldaña "El Güerito”. Esta torta con birote (obligatoriamente jalisciense), carne de cerdo, una untadita de frijol, salsa de jitomate y otra más picante, generalmente de chile Yahualica, más unos trozos de cebolla desflemada y col, es imperdible. “Aquí te va mi recomendación: Tortas José el de la Bicicleta (Mexicaltzingo 27), que desde 1960 sirve esta especialidad donde, además, debes pedir sus tacos dorados con carne. Agrego aquí mis otras dos básicas: Las del Príncipe Heredero (conocidas como las Sears en Epigmenio González y Manzano), y Las Enrique (Camarena 76). Ojo te preguntarán: ¿media o pura salsita?”. Encuéntralas en: @Tortas José el de la bicicleta Dirección: Calle Mexicaltzingo 27, Mexicaltzingo, 44180 Guadalajara, Jal.
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