7 ideas de pasteles de cumpleaños que el festejado va a amar

Por Kiwilimón - Junio 2017
Un pastel de cumpleaños dice muchísimo, tanto de quien lo recibe como de quien lo prepara. Por eso hay que echarle muchas ganas, para lograr un resultado que el festejado ame y así se lleve toda una sorpresa. Hoy queremos compartirte algunas ideas que tenemos sobre pasteles de cumpleaños para que las uses y te decimos por qué las va a amar esa persona especial que soplará las velas.

Pastel arcoíris de cumpleaños

¿Por qué lo va a amar? Porque lo que importa es lo de adentro, cuando el o la cumpleañera corten el pastel se llevarán un regalo multicolor, así que habrá doble sorpresa, el pastel y su interior. via GIPHY

Pastel de pingüino gigante

¿Por qué lo va a amar? Porque para aquellos que crecimos con los pingüinos como uno de nuestros postres de bolsita favoritos, verlo en tamaña familiar es una maravilla. via GIPHY

Pastel de zanahoria

¿Por qué lo va a amar? Porque a veces no se necesitan todos los colores y pasteles de tres pisos. Si quien festeja gusta de un pastel rústico y delicioso, ésta es la opción. via GIPHY

Pastel de queso y café

¿Por qué lo va a amar? Porque a veces necesitamos ese pastel elegante que se concentre más en sabor y textura que en decoración. Es justo para esa persona minimalista. via GIPHY

Pastel kit kat

¿Por qué lo va a amar? Porque es suave por dentro con una corteza crujiente y viene envuelto en un moño para que este pastel especial sea un regalo más. via GIPHY

Pastel con caramelo

¿Por qué lo va a amar? Porque es un pastel espectacular pero también elegante, así que funciona tanto para un cumpleaños en reunión familiar o una cena con amigos. via GIPHY

Pastel sorpresa de chocolate

¿Por qué lo va a amar? ¡Porque viene dentro de una maseta con un moño! Es, sin duda, una sorpresa muy padre que además se ve increíble y puede sorprender a todos los invitados. via GIPHY  
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Por lo general, lavar frutas y verduras con agua suele ser suficiente para eliminar la mayoría de los microbios y posibles patógenos que se encuentren en los productos frescos, pero a veces hay algunos que simplemente nos causan más desconfianza, como las fresas.Los productos frescos pueden albergar bacterias, hongos y otros microbios junto con trazas de productos químicos. Afortunadamente, hay pasos que puede tomar para ayudar a mejorar la seguridad de las frutas y vegetales.Por ejemplo, aunque parezca un paso sobrentendido, cuando manejemos frutas o en general nuestros alimentos frescos, debemos tener las manos limpias, así que primero debes lavar tus manos con agua y jabón.Otros puntos clave son limitar las cantidades que compras, pues la mayoría de los productos frescos sólo se puede almacenar de dos a cinco días, aunque frutas como las manzanas pueden durar mucho más en temperaturas adecuadas.Por otra parte, aunque lavar los productos antes de guardarlos puede parecer una idea práctica, hacerlo puede promover el crecimiento bacteriano y acelerar el deterioro, por lo que es más recomendable esperar y lavar las frutas hasta antes de usarlas. La forma correcta de lavar las frutas sin jabones ni químicosNingún método de lavado elimina por completo o mata todos los microbios que puedan estar presentes en las frutas, pero la ciencia ha demostrado que enjuagar minuciosamente los productos frescos bajo el chorro de agua es una forma eficaz de reducir el número de microorganismos. Además, lavar las frutas también ayuda a eliminar los residuos de pesticidas que puedan tener.Para lavar tus frutas sólo tienes que frotarlas bajo el chorro de agua, para eliminar la suciedad y los microorganismos de la superficie. También puedes sumergirlas en un recipiente limpio lleno de agua y tallarlas ahí, sin usar soluciones de jabón ni de cloro, pues algunas frutas son porosas y podrían absorber esos químicos, y cambiar su seguridad y sabor.Cómo lavar frutas con cáscaras o exteriores durosMuchas veces pensamos que este tipo de frutas, como melones, piñas o naranjas, no requieren ser lavadas, pero es recomendable hacerlo, pues cuando cortas estas frutas, podrías introducir los microbios de la superficie a la parte que te vas a comer, así que procura lavarlos bajo el chorro de agua antes de comenzar a pelarlos o cortarlos. Algunas instituciones de salud pública recomiendan además usar un cepillo limpio para frutas y verduras, con el fin de eliminar de manera más eficaz cualquier patógeno potencial de la piel o cáscara.Manzanas, pepinos y otras frutas firmes: lava bien frotando con tus manos bajo el chorro de agua o pela para eliminar ceras de preservación. Melones: las superficies rugosas y enredadas de algunos tipos de melón son un gran ambiente para microorganismos que se puede transferir a las superficies interiores cuando los cortas, así que para minimizar el riesgo de contaminación, cepille los melones y lávalos bajo el agua corriente antes de pelarlos o cortarlos en rodajas.Frutos rojos: las moras, las fresas o las zarzamoras son conocidas como frutos rojos o bayas, y son extremadamente frágiles, por lo que es importante ser extremadamente cuidadoso con ellas. La forma más fácil de lavar las fresas, moras y demás bayas es colocarlas en un colador y enjuagarlas con un chorro lento de agua corriente. No es recomendable remojarlas, porque los frutos rojos, como las fresas, actúan como una esponja y absorben mucha agua, lo cual afecta tanto su sabor como su textura. En el caso particular de las fresas, no debes quitar los tallos antes de lavarlas, ya que eso creará otra forma de que absorban agua.Melocotones, ciruelas y otros frutos suaves. Lávalos bajo el agua corriente y sécalos con papel o servitoallas.Si para tu paz mental necesitas algo que te haga sentir que estás desinfectando tus frutas, puedes probar con una mezcla de vinagre y agua, libre de químicos. Llena un recipiente grande con 8 tazas de agua, agrega 2 cucharadas de vinagre de manzana, y remoja ahí durante 15 minutos las frutas y verduras. Después de que haya transcurrido el tiempo, frota suavemente, cuela, seca y listo. Considera evitarlo con las frutas y verduras porosas, para que no cambien ni su sabor ni su textura.
Pasillo de Humo es un pequeño rincón de Oaxaca en la Ciudad de México, además, es el lugar perfecto para adentrarse en la gastronomía oaxaqueña con sus deliciosas tlayudas, moles y cócteles. La legendaria Celia Florián, una de las cocineras tradicionales más importantes y galardonas de nuestro país y la mente maestra detrás del restaurante Las Quince Letras en Oaxaca, junto con su hijo Alam Méndez, quien llevó la comida oaxaqueña a Washington, fueron los encargados de traernos la auténtica cocina oaxaqueña a la Ciudad de México. Los platillos que podrás encontrar en Pasillo de Humo son una versión contemporánea de la comida oaxaqueña, pero siempre con el sabor que caracteriza esta tradición culinaria. A través de sus recetas, Celia y Alam se han dado a la tarea de demostrarle al mundo que la comida tradicional oaxaqueña es tan compleja y esplendorosa como cualquier otra. Para comenzar tu viaje a través de la tradición culinaria de Oaxaca, te recomiendo los molotes istmeños de plátano macho con mole rojo, son el balance perfecto entre dulce y picoso, un digno representante de la comida oaxaqueña. Para el plato fuerte, puedes probar la crujiente y deliciosa tlayuda de chorizo y chapulines, el aromático mole rojo, la decadente panceta de cerdo con mole manchamanteles o el mole amarillo de res. Cada uno de estos postres te enamorarán de la gastronomía oaxaqueña bocado a bocado. Pasillo de Humo también ofrece una increíble selección de cócteles y los mejores mezcales. Te recomiendo el cóctel con chepiche, mezcal, pepino y limón. Aunque también puedes pedir el tradicional chocolate oaxaqueño. Para el postre, te sugiero probar el clásico tamal de chocolate. Si visitas este pedacito de Oaxaca a la hora de desayuno, no te puedes perder el pan dulce y el chocolate caliente. Luego puedes pedir la cazuela con huevo estrellado, hoja santa, quesillo y chapulines.
Tlaxcala se ubica en un lugar estratégico, justo al centro de la megalópolis mexicana. Su geolocalización, cercana a la capital y a otros estados, históricamente le ha valido bendiciones y una serie de vuelcos a su destino que se tradujeron en el enriquecimiento de la cultura y un sinfín de delicias culinarias que no pasan desapercibidas.El origen de la cocina tlaxcalteca data de más de setecientos años, con el asentamiento de los primeros grupos que conformaron esta gran civilización. “Al estar cerca del eje neo volcánico Tlaxcala recibe muchas aguas de los deshielos que luego se van al subsuelo y que hacen rica y bondadosa a la tierra”, comenta Irad Santacruz, catedrático de la cocina de su entidad por la Culinary Art School. De ahí que la gastronomía emerge entre insumos inmejorables donde la tortilla es reina. No por nada, Tlaxcala significa lugar de tortillas. Para Francisco Molina, uno de los cocineros más emblemáticos del estado y cuyo restaurante Evoka es una parada imperdible en la visita, los ingredientes primordiales de la región son el maíz y el maguey. Este último es el ingrediente que más orgullo le genera: “De él se ocupa todo. Trato de utilizar la filosofía del maguey en mi restaurante”. Del agave se extrae el agua miel y la miel de agave con sus sabores herbáceos; al fermentarlo se produce el pulque; sus pencas se utilizan para cocciones como la barbacoa; hasta con la plaga del maguey, que es el gusano, se elaboran platillos de buena complejidad. Las milpas crecen por las planicies y ofrecen un puñado de ingredientes que terminarán en una buena sopa. Adicionalmente existe el llamado metepantle, un concepto proveniente de la agricultura prehispánica en el que el ecosistema se crea en torno al maguey. “Cada árbol le otorga ciertas características y ciertos nutrientes al piso, dándole una especie de equilibrio a la tierra. Para mí este es básicamente el origen de la cocina tlaxcalteca”, comenta el chef Francisco. No es un secreto que antes de la llegada de los españoles los tlaxcaltecas estaban sometidos a los aztecas. A forma de castigo por querer deslindarse de pagar impuestos a los habitantes de la región se les prohibió la compra de sal y otros insumos. De ahí que los guisos regionales ocupen pocos ingredientes, pero que aunados a la creatividad y las técnicas han hecho posible una buena variedad.“Aproximadamente se obtienen treinta y cinco ingredientes que forman parte de la culinaria tlaxcalteca, de la cocina tradicional” afirma Irad, en los que los más emblemáticos son el mole de ladrillo, el mole prieto y el atole agrio. “El mole prieto es un mole más ceremonial, un mole más líquido que espeso y que se hace con puerco. El mole de ladrillo es un mole también ceremonial de origen otomí”. Por su parte el atole agrio se elabora a partir de especies de maíz rojo y se sirve con un frijol o ayocote en el fondo.El mole que puede encontrarlo a uno en casi todo el estado es el mole de fiesta, pero claro, con ciertas sazones que van mutando en cada comunidad. Junto al estado de México e Hidalgo, comparte la tradición de la mejor barbacoa del país y la técnica del mixiote. De sopas están las tlatlapas, una sopa espesa que se preparara con frijol amarillo, el chileatole verde y la sopa de milpa común en temporada. El insumo predilecto de la época de lluvias es el hongo comestible que es proteína vegetal en guisos y moles típicos. Pero nada de eso terminaría de amalgamar sin el rey de las bebidas milenarias: el pulque. El pulque es cultura, es ingrediente en copiosos platillos, es la predilección de Quetzalcóatl y por lo que tuvo que redimirse en el exilio. En el lado dulce, Tlaxcala es un paraíso por descubrir. “Están los muéganos tradicionales de Humantla, de Santa Ana, de Santa Cruz y de la capital”; pero también están los tlaxcales –tortitas elaboradas con masa de maíz y azúcar–, los dulces de pepita, las conservas de guayaba, de camote, o de cualquier fruta de temporada. No hay que perderse tampoco los burritos –y olvida el gran envoltorio hecho con tortilla de harina–. En Tlaxcala están hechos de maíz a punto de reventar y van cubiertos por aguamiel, piloncillo o azúcar. Otros postres tradicionales son el chacualole, un postre elaborado a partir de calabaza u otras frutas y aromatizado con canela, piel de naranja y clavo, o los buñelos de rodilla y de viento. Por supuesto, en las fiestas patronales, hay que dejarse conducir hasta el aroma de unos panes de feria. Si de gastronomía callejera hay que hablar, el chef Francisco recomienda las tortas de la 2 de abril. “Son unas tortas que vienen con milanesa de cerdo, chalupa, quesadilla de huitlacoche o de queso, todo va frito. Viene con su ensalada, su jitomate y su pan”. Si se prefiere la tortilla por sobre el bolillo, hay que detenerse en una esquina por tacos de canasta, supuestamente originarios de la entidad. Irad recomienda asistir los viernes el mercado alternativo de productores agroecológicos que se instala en el parque de San Nicolás, el tianguis sabatino de Tlaxcala y el de los miércoles de la Loma: “Ahí no solamente encuentras el producto y a las personas, sino que también seguramente vas a comer delicioso en alguno de sus múltiples puestos”. Y es que sí, dar un paseo por este pequeño estado es probar tradiciones bien conservadas en un contexto de haciendas, de leyendas vivas y cruces de camino.
En Matías Romero 98, en el corazón de la colonia Del Valle en la Ciudad de México, se encuentra Alay Alay Taquera de Medio Oriente, una taquería que rompe estereotipos y convenciones. Alay Alay no es la típica taquería chilanga y sus tacos no son como los clásicos tacos árabes de Puebla. En Alay Alay, la chef Andrea Sayeg es quien rebana el shawarma para preparar deliciosos tacos que fusionan sabores mexicanos con la tradición culinaria de Medio Oriente.El concepto de Alay Alay se puede definir como un viaje a través de los sabores de Medio Oriente, pues el menú retoma técnicas y sabores tradicionales de países tan diversos como Líbano, Yemen, Israel, Egipto y Siria dándoles un toque mexicano. “Decidimos no cerrarnos a que el concepto de Alay Alay fuera comida auténtica de Medio Oriente”, explica la chef. “Intentamos adaptar esos sabores al paladar mexicano a través del uso de chiles y salsas o de la presencia de platillos mexicanos como costras o quesadillas con toques y sabores de Medio Oriente”.En Alay Alay encontrarás entradas muy tradicionales como eftoyers, jocoque y hummus, al menos ocho opciones diferentes de tacos—shawarma de cerdo con especias yemenitas, shawarma estilo libanés, kebab kafta, yala yala, hayito, falafel, bistec de res y pechuga de pollo—con sus respectivas variantes chilangas en quesadilla y costra de pan árabe, postres típicos como cigarros marroquíes, dulce de pasta árabe y knafe, y cinco bebidas con sabores típicos de Medio Oriente—lemon khiar, haram haram, Beirut, alloz de chabacano y la taquera.Cada miércoles, Alay Alay organiza las Industry Nights, una noche dedicada a crear comunidad dentro de la industria gastronómica en la que puedes disfrutar del menú de Alay Alay a un precio más accesible y degustar novedosos cócteles de bartenders reconocidos—próximamente participarán Izzy Ortega y Mica Rosseau—, mientras que los fines de semana puedes apreciar el icónico trompo de shawarma en todo su esplendor. Además del menú fijo, Alay Alay ocasionalmente ofrece un menú temporal en colaboración con chefs distinguidos—la última colaboración fue con la chef Somsri Raksamran de los restaurantes Galanga Thai House, Kiin Thai-Eatery y Pin-Tó Thai to Go.Aventúrate a probar el refrescante alloz de chabacano, una bebida tradicional libanesa hecha a base de almendra, chabacano y pistache, el inigualable taco yala yala, un delicioso taco de pollo frito bañado en muhammara—una espectacular salsa siria hecha a base de frutos secos, granada y pimientos—y coronado con ensalada de lechuga y granada, y el irresistible knafe, un pequeño pastelillo de pasta kataifi relleno de queso mascarpone, frutos secos y jarabe de chabacano acompañado de helado de pistache.La taquera, rompiendo estereotipos y convenciones un taco a la vez“Siempre me ha gustado estar en la cocina. Es mi lugar favorito” confiesa la chef Andrea Sayeg y agrega que su abuela materna la inspiró a dedicarse profesionalmente a la cocina: “Siempre veía cocinar a mi abuela y a mí me gustaba estar en la cocina. Entonces, la gastronomía siempre ha estado muy marcada en mi vida”.Por si fuera poco, los sabores de Medio Oriente han estado presentes en la vida de la chef desde que era pequeña, pues sus bisabuelos maternos y paternos llegaron a Valladolid, Yucatán, provenientes de diferentes ciudades de Líbano—Maryayún, Trípoli y Beirut—durante las grandes migraciones de principios del siglo XX. “El pan árabe, el jocoque, son elementos de la dieta diaria. Si hay una ocasión especial, hacemos comida árabe”, menciona Andrea.“Siempre quise tener una taquería; desde niña fue mi sueño, uno que comparto con mi papá”, señala la joven chef y taquera quien, tras seis años de trabajo dentro del grupo Bull & Tank del chef Daniel Ovadía y perfeccionar su conocimiento de la culinaria de Medio Oriente en las cocinas de Nudo Negro y Merkavá, decide emprender un proyecto independiente junto con Andrés Muro y honrar su herencia libanesa: Alay Alay, Taquera de Medio Oriente.Con Alay Alay la chef Andrea se une a las filas de mujeres taqueras, un gremio que, asegura la chef, continuará creciendo durante los siguientes años. Coincidentemente, el nombre de Alay Alay, Taquera de Medio Oriente, antes Yala Yala Taquera de Medio Oriente, viene de un juego de palabras en árabe que se traduce como “¡Vamos, vamos!” en español, mientras que el logo de la taquería es Andrea, la taquera de Medio Oriente, dos guiños hacia ese gremio de mujeres taqueras que rompe estereotipos y convenciones un taco a la vez.
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