La cerveza no se bebe helada
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La cerveza no se bebe helada

Por Kiwilimón - Septiembre 2015
Es común en época de calor o en sitios muy calientes pedir una cerveza helada, incluso guardar en el congelador algunos tarros para tenerlos listos y verter en ellos la sagrada cerveza. Esto tiene que ver con la carga cultural que ha adquirido como una bebida refrescante y deliciosa, y aunque esto es cierto, al enfriarla tanto no se busca degustar un buen trago sinosimplemente resaltar su efecto refrescante. De nuevo, lo estamos haciendo mal. Ya hemos hablado sobre que la cerveza no se bebe nunca de la botella, un terrible error que la mayoría hemos cometido. Sin embargo, es igual de importante la temperatura a la cual la servimos ya que la estar casi congelada sus olores, texturas y sabores se opacan y no se disfruta igual. Lo anterior se debe a que con las temperaturas más frías, los receptores del gusto en la lengua son inhibidos, por lo que muchos de los sabores se neutralizan y no es posible captar la complejidad de la bebida. Las cervezas industriales no tienen grandes problemas con esto, ya que la mayoría son muy simples. El reto de servir una cerveza a la temperatura correcta radica en la gran variedad de estilos y fusiones que existen. Lo mejor es seguir algunas reglas básicas y sugerencias que permiten sacar lo mejor de cada una, así si quieres refrescarte puedes elegir un tipo de cerveza que vaya bien a temperatura baja y no una muy compleja que se eche a perder. A grandes rasgos, las cervezas claras se beben a temperaturas frías y las oscuras y de cuerpos pesados deben esperar un poco a que se calienten para beberlas. En medio de ambas reglas están las cervezas como Pale Ale, Pilsner y Fruit Beer. A continuación te dejamos los criterios generales de la temperatura adecuada de cada cerveza de acuerdo con Beer Guide de Australia, toma nota.
  • Muy frías  de 0 a 4°C
Pale Lager, Golden Ale, Cream Ale.
  • Frías de 4 a 7°C
Hefeweizen, Kristal weizen, Kolsch, Premium Lager, Pilsner,  brewpub-style Golden Ale, Fruit Lambics and Gueuzes, Duvel-types, European Strong Lager, Berliner Weisse, Belgian White, Classic German Pilsner, Fruit Beer, American Dark Lager.
  • Frescas de 8 a 12°C
American & Australian Pale Ale, chwarzbier, Smoked, Altbier, Tripel, Irish Ale, Amber Ale, Dunkelweizen, Sweet Stout, Faro, Belgian Ale, Bohemian Pilsner, Dunkel,Stout, Dry Stout, Porter, English-style Golden Ale, Fruit Lambics and Gueuzes,  Dortmunder/Helles, Vienna, SFrench or Spanish-style Cider.
  • Media de 12 a 14°C
Bitter, Premium Bitter, Brown Ale, India Pale Ale, English Pale Ale, English Strong Ale, Old Ale, Saison, Unblended Lambic, Flemish Sour Ale, Biere de Garde, Baltic Porter, Abbey Dubbel, Belgian Strong Ale, Weizen Bock, Bock, Foreign Stout, Zwickel/Keller/Landbier, Scottish Ale, Scotch Ale, Strong Ale, Mild, English-style Cider.
  • Tibias de 14 a 16°C
Barley Wine, Abt/Quadrupel, Imperial Stout, Imperial/Double IPA, Doppelbock, Eisbock, Mead
  • Calientes a 70°C
Dark, spiced winter ales. (Bastante raras en el mundo).  

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Una mesa oaxaqueña se caracteriza por sus aromas, texturas y sabores. Hay moles y estofados, chapulines y chicatanas, tlayudas, mezcal y tejate. Oaxaca es también tierra de barro negro, de textiles, de alebrijes y mucha fiesta.La comida es parte de sus celebraciones típicas, incluso hay fiestas dedicadas a los alimentos como lo son el festival de los 7 moles, las ferias del mezcal y del tejate, así como fiestas patronales que siempre clausuran con una buena comida. Porque Oaxaca es la Tierra del sol (y del sabor), como asegura la Canción Mixteca. Visitar Oaxaca es construir recuerdos memorables en cada bocado, es apreciar la generosidad de su tierra y sus anfitriones, quienes conservan y comparten con amor un legado gastronómico heredado por generaciones. Por eso, ir a Oaxaca implica celebrar cada día en la mesa. La cocina de Oaxaca es tan variada como sus ocho regiones, en las que hay una increíble oferta gastronómica que incluye productos derivados del maíz, frutos del mar, chiles, hierbas, plantas e insectos endémicos. Te presentamos algunos de los platillos típicos oaxaqueños que tienes que probar en este estado: Chocolate de agua y tejate Son bebidas fáciles de encontrar en sus mercados, como el 20 de noviembre. Es una combinación memorable el chocolate de agua en compañía de un pan de yema, originario de los Valles Centrales, que elaboran sin líquidos más que las yemas y el huevo entero. Otra bebida obligada es el tejate, bebida de origen prehispánico que se prepara a base de maíz y cacao. Tlayudas y taquitos de lechón Nada te faltará si inicias el día con una tlayuda. Se trata de una tortilla de maíz de aproximadamente 30 centímetros, dorada sobre comal, típica de Oaxaca. Suelen prepararla con manteca, quesillo, frijoles, tasajo, aguacate y salsa. Para las noches de mezcal, unos tacos de lechón debes probar, puedes encontrarlo en puestitos emblemáticos como el Lechoncito de Oro, donde los preparan con chicharrón.Insectos Un clásico de los mercados son los chapulines naturales o con limón y chile, que son una delicia. Los encontrarás sueltos en mercados, donde te los venden a granel, o en restaurantes para botanear con un buen guacamole. La chicatana es otro insecto endémico de Oaxaca, es una hormiga que se prepara en salsas e incluso en moles y tamales. Sin embargo, la chicatana es difícil de conseguir y se recomienda sólo consumirla en temporada, que corresponde al periodo de lluvias. Moles oaxaqueños Los siete moles emblemáticos de Oaxaca son el  negro, el rojo, el coloradito, el amarillito, el verde, de chichilo y el manchamanteles. Todos son deliciosos y se elaboran con ingredientes y técnicas particulares que les dan una personalidad única. Emplean diferentes chiles, especias y proteínas, dependiendo la región en la que te encuentres. Mis favoritos son el amarillito, elaborado con chile ancho y costeño amarillo, jitomate, cebolla, ajo, comino, hierba santa, clavo, pimienta y tortilla, el cual sirven con chochoyotes (bolitas de masa de maíz), y el mole negro oaxaqueño, cuyo ingrediente principal es el chile chilhuacle. ¡No esperes más y prepara este rico plato oaxaqueño!  
La próxima semana se celebra el Día del Niño y es una oportunidad perfecta para disfrutar con plenitud de tus pequeños. Una buena comida, un buen restaurante o una buena receta son grandes opciones para sorprenderlos.Según datos de la OMS, son 129 millones los niños y adolescentes que padecen de obesidad en el mundo, lo que ya alertó al organismo mundial. Por ello, nosotros desde casa podemos aportar, intentando alimentar a nuestros pequeños de la mejor manera. Los vegetales nunca pueden faltar, ya que aportan vitaminas, minerales, antioxidantes y fibra. Se pueden incorporar verduras en sus guisos, cremas o ensaladas. La fruta también es muy importante, pero procura dársela en trozos enteros, no en zumo. La carne y los pescados también aportarán grandes cosas a los niños, pues son fuente de hierro, proteínas y ayudan a prevenir enfermedades en un futuro. También deberás integrar cereales integrales, legumbres y frutos secos. En tanto que deberás evitar en tus hijos los alimentos procesados, azúcares añadidos y harinas refinadas. Aquí les dejo algunos tips para introducir a los niños al mundo gourmet:Permitirles escoger algunos de los ingredientes y el resto escogerlos lo más gourmet posible para irlos introduciendo a nuevos sabores.Contarles historias reales con un toque de fantasía sobre el origen de los ingredientes que llevan los platillos.El tenedor de los papas es el platillo de los niños, así lo que les gusta lo piden.Darles a probar de todo pero no obligarlos a comer, respeto es la base.Procura llevarlos a los mismos restaurantes que tú, así sea un taco en la calle o un restaurante fino para educar el paladar. Evita las cadenas comerciales para niños.Desde el principio enseñarles que un gourmet disfruta todo lo que tenga calidad y sepa rico, así también serán exigentes.El resto vine desde casa, es importante promulgar con el ejemplo y respetar a los meseros y dejar buena propina si es que los atendieron bien.Estas son algunas reglas básicas para enseñarle a tus hijos a que disfruten más de la comida que finalmente lo que buscamos es que sepa sabroso sea lo que sea.
El rosé combina bien con las madres. Explico: el vino de esta colorimetría es un goce hasta de ver, es conciliador, se lleva bien con casi todos en la mesa y nunca cae pesado. ¿Casualidad? Lo salomónico no se le escapa al gusto: el rosé generalmente no es tánico como un tinto y tiene más estructura que un blanco. Va bien con el pollo, con las pastas, con los postres, y saca lo mejor de la comida especiada, como la mexicana. Pescados, mariscos y arroces, todos le aguantan el paso.Hay rosés de todo tipo: existen los ligeramente abocados para los que prefieren los sorbos dulces y los hay secos, para quienes prefieren armonizar la comida salada. Los rosados son ligeritos, crujientes en acidez y perfectos para la temporada primavera-verano, como en la que nos encontramos.El proceso de vinificación también es una suerte intermedia. Su jugo nace del prensado de uvas tintas que se dejan macerar con los hollejos (pieles) el tiempo necesario para dotarle del característico color, que va del salmón al durazno, del rosa claro al frambuesa. Tras remover el hollejo, el caldo se vinifica como se haría normalmente en un vino blanco: se le da una sola fermentación sin envejecimiento y se traslada directo a la botella para conservar la frescura y las notas a fruta. A mí me gusta el rosado para las noches con amigas, para la comida asiática, para los atardeceres con terrazas. Me gusta el rosado para tomarlo con mi mamá a las seis de la tarde, la inconfundible rosé o’clock. Mejor que haya rosas de por medio y un postre –cursi, meloso– para demostrarle lo que me hace sentir. Si lo sirves en casa, no olvides enfriarlo a unos 11 o 12 grados y de preferencia, asirte con alguno de estos: Taittinger Prestige RoséSi vamos a hablar de celebración, destapemos unas burbujas. Esta champaña de color rosa intenso brilla por sus aromas a frutas salvajes, cereza y grosella. En boca es elegantísimo, fresco y frutal. Yo lo destaparía para acompañar una bruschetta con queso y frutas o para el postre, mientras recordamos con mamá aventuras de otro tiempo. MarellaEl color rosa con ribetes naranja de este vino proveniente de la grenache y la zinfandel es para admirarse. En la nariz se destacan notas a frutas frescas como fresa y hasta algo de chicle. Hay algo de mineralidad en cada sorbo y también, un poco flores que maridan bien con un arreglo de rosas y un risotto de hongos hecho desde cero. Ocho RoséDe una de las bodegas favoritas de Valle de Guadalupe, Vinícola Bruma, sale esta versión rosé proveniente de la uva sangiovese. Si vas a preparar algo con cerdo, este será tu vino. Encuentra en él notas a fresa verde, cáscara de toronja, jazmín, té de limón y un toque ligero de guayaba verde. ¿Qué tal un chamorro al pibil para celebrar a mamá con manteles largos?Ru Rosa de Uva de Bodegas del VientoYo no sé tu mamá, pero a la mía le encantan los mariscos. Si le vas a cocinar algo como camarones con coco o rebozados, te recomiendo este vino de la Sierra de Arteaga en Coahuila. A cada sorbo encontrarán notas a melón, durazno y cáscara de naranja que sacan lo mejor de tu receta marina.PolenLas notas a fresas, cítricos y sandía se destacan en este vino de la grenache y la syrah. Sus uvas crecen en el Valle de Guadalupe, específicamente en los campos orgánicos de Finca la Carrodilla. En boca el resultado es sutil y elegante y hasta un poco juguetón, perfecto para una de las recetas más emblemáticas de Kiwilimon: la pasta con pollo Alfredo. 
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