5 bebidas espumosas al estilo Dalgona con diferentes sabores
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5 bebidas espumosas al estilo Dalgona con diferentes sabores

Por Eloísa Carmona - Junio 2020
El café Dalgona llegó para encantarnos a todos con su presentación novedosa y esponjosa, pero a partir de él, se ha generado una oleada de bebidas espumosas muy fáciles de hacer en casa.

La bebida original comenzó con solo tres ingredientes simples: café, agua y azúcar, y así, la receta se ha modificado para originar nuevas creaciones dignas de Instagram.

Con ingredientes nuevos como fresa, chocolate o cereal, ahora hay varias bebidas ‘dalgona’ para el gusto de todos, incluso si lo tuyo no es el café.

Aquí te dejamos 5 súper fáciles de hacer, con ingredientes que es probable que tengas en casa.

Dalgona Fresa

Quien se ha encargado de diversificar estas bebidas espumosas ha sido la bloggera Valentina Mussi, quien con su creatividad ha sacado algunas alternativas más creativas de dalgona, como su leche de fresa.



Para hacerlo necesitas una cucharada de leche en polvo de fresa y 1/3 de taza (o cuatro cucharadas) de crema para batir. Bate bien hasta que quede esponjoso y coloca encima de leche con hielos. Delicioso y perfecto para niños en días calurosos.

Chocolate

La idea anterior funciona de la misma forma con chocomilk, sólo bate 3 cucharadas de chocolate en polvo, con 1/3 de taza de crema para batir y listo. Añádeselo a tu vaso de leche bien frío.



Cereal

Esta quizá es una de las mezclas más raras de la Blogger Valentina Mussi, pero también una de las más deliciosas. Ella usó cereal Fruit Loops y para hacer esta bebida usó un puñado de cereal, lo trituró y luego lo batió con 1/3 de taza de crema para batir y una cucharada de azúcar.



Por supuesto, este va decorado con más cereal.

Matcha

Los amantes del matcha también podrán tener su bebida espumosa y fría. Para este necesitas una cucharadita de matcha y batirla con ¼ de taza de crema para batir.



Baileys

Para quienes gustan de la crema de café, esta es la opción y se hace primero como un café dalgona normal, es decir, tienes que hacer la mezcla de café soluble con azúcar y agua caliente y después, hacer la espuma de Baileys con 3 cucharadas del licor, batidas con media taza de crema para batir, es decir, esta bebida queda doblemente espumosa.



Además de estos sabores, puedes Mussi creó también un dalgona de cookies and cream, otro más de caramelo e incluso uno de Nutella, así que como ves, las opciones son infinitas si tú también te pones creativa.
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Difícilmente olvidaré ese día. A lo largo y ancho de la hacienda de la familia Maza, los tambores y los acordeones marcaban el paso de los danzantes tradicionales. Alrededor, cocineras de toda la región mostraban su oficio a través de moles de todos los colores, adobos espesos y caldos picantes. El mezcal se abría paso entre las mesas. Tal escenario sólo podría significar una cosa: celebración. Unos minutos antes se había realizado el sacrificio de chivos en La Tradicional Matanza, Huajuapan de León, en el marco del festival Cofradía Mixteca. Con esta primera verbena se dio también por inaugurada la temporada de mole de caderas, tradición de las regiones mixtecas de Oaxaca, Puebla y Guerrero. Los organizadores –Alejandro Ruiz (chef de Casa Oaxaca y presidente de la CANIRAC en Oaxaca), Rodolfo Castellanos (chef de Origen), José Manuel Baños (chef de Pitiona) e Israel Loyola (chef de Restaurante Sin Nombre)–, por segundo año consecutivo, dieron cita en Oaxaca a cocineras tradicionales y a chefs de los restaurantes más emblemáticos de México. Durante los cuatro días que duró el festival fuimos invitados a un desfile de saberes y cultura volcada al plato con el fin de probar una de las siete gastronomías oaxaqueñas más relevantes: la mixteca. En el restaurante de Doña Chonita recibimos el sol con una taza de atole blanco en la mano y su desayuno mixteco. En el restaurante Obispo nos paseamos por un menú degustación con paradas de barbacoa, maíz quebrado y menudencias. Una de las noches brindamos con los mezcales de trazabilidad de Archivo Maguey y comimos tetelas rellenas de amarillito en Maguey y Maíz. Pero quizás la cumbre sucedió en el cierre, el domingo. Los treinta y cinco cocineros invitados hicieron uso de los ingredientes, las técnicas y los guisos de la región para inspirar sus propias sazones. Comimos toda suerte de delicias oaxaqueñas y otras más con toques del mundo: mole con curry (de Oscar Torres), estofado de chivo no nato (de Chuy Villarreal), el mole de luto (de Celia Florián), jocoque con setas (de Alfredo Villanueva), pepián de hoja Santa y coliflor (de Daniel Nates).Y es que se necesitan muchos días y decenas de manos para exhibir la gastronomía mixteca como se merece. La región resalta por la pobreza de sus suelos sobre las que crecen pocos ingredientes; en cambio, la creatividad de las comunidades es la que ha dado múltiples frutos. (Si cada familia tiene una forma de cocinar cierto guiso, la variable de platillos es infinita.) En la lista de tradiciones gastronómicas locales se encuentra la crianza del chivo –actividad relevante desde la llegada de los españoles–, el uso del guaje y el chile costeño, así como el cultivo de diversas especies de maíz.El mole de caderasLa chef Olga Cabrera Oropeza es mixteca. Ella aprendió todo lo que sabe de cocina de su abuela –Doña Chonita–, de su madre y su suegra. En el restaurante Tierra del Sol, instalado en la capital oaxaqueña, recupera los sabores de su comunidad en un contexto idílico.Para ella, “el mole de caderas es uno de los platillos con más identidad puesto que está preparado con ingredientes locales, como el chile costeño, que le da picor a toda nuestra cocina mixteca. Y luego también tiene guaje. Es tan importante que, de hecho, Huajuapan significa ‘guajes junto al río’”. Las cabras además son cebadas de manera natural con hierbas, como la pepicha, que crecen únicamente en la región. Esto le otorga un sabor único y penetrante al mole de caderas. Cuando la temporada termina, la fiesta continúa. Los locales preparan un mole de barbacoa, de sabor similiar, que se realiza a partir de los huesos del chivo.Los otros guisos mixtecosOlga me explicó que la cocina mixteca tiene cinco estandartes culinarios: el chileajo, el pozole mixteco, el huachimole, el mole de fiesta y los otros moles hechos con semilla de guaje. De chileajos los más comunes son el rojo y el amarillo. Y como su nombre lo indica, se prepara con ajos asados, clavos de olor, chiles costeños amarillos y ajonjolí.Confieso que nunca había probado el pozole mixteco. Bajo el cuidado de Doña Chonita y de Olga, difícilmente lo olvidaré. A diferencia de otros, se prepara con un maíz nativo, más duro que el pozolero, por lo que hay que estar atizando el fuego de la leña durante toda la noche. El caldo, hecho con hoja Santa, tiene un color neutro. Cuando se le añade un mole especiado, con fuerte sabor a clavos, es que adquiere ese color rojizo particular. Además del mixteco, en la temporada de pozole en el mes de septiembre se prepara un pozole verde y el pozole de la costa.El mole de fiesta mixteco es considerado negro, aunque su color apunta más hacia el colorado. Es ligeramente dulce. Picante, sólo lo suficiente. “El mole de fiesta mixteco es un mole espesado con muchas semillas: mucha almendra, ajonjolí; las semillas del chile no las quemamos. Solamente pasan por un tostado. Los chiles deben de quedar crujientes, pero no deben de quemarse porque este no es un mole amargo”, confirma Olga.En la cocina mixteca se pueden encontrar panes con fermentación de pulque que generalmente se cuecen a nivel de piso en hornos de piedra. “Tenemos dulces de calabaza, panes rellenos de calabaza, encaladas o regañadas”. Las encaladas son unas tortillas dulces, elaboradas a partir de harina de trigo, y cubiertas por una capa blanquecina que se asemeja al betún. Lo adornan salpicones de color rosa. Por su parte las regañadas son una suerte de galletas con el sabor de la manteca de cerdo y revolcadas con azúcar y canela.Hay mucho más. En cinco días probé todo cuanto pude pero las recetas se me escapaban entre los dedos. Faltaría sentarse a la mesa de cada casa y descubrir preparaciones únicas como la que la cocinera tradicional y dueña de Obispo, Uveira Cruz me dio a probar el primer día: un estofado hecho con aceitunas y pollo que me aseguró, no probaría en otro lugar. No se me va de la cabeza. Así es la mixteca. Cada familia es un libro de historias y herencias y, cada guiso, un lenguaje tan único como la propia sazón. 
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