Brindar con vino tinto en Navidad favorece al corazón

Por Kiwilimón - Diciembre 2014
Diversos estudios relacionan el consumo moderado del vino tinto con un menor riesgo de padecer enfermedad cardiovascular. Gracias a su poder antioxidante, este elixir de larga vida influye considerablemente en nuestro grado de bienestar, disminuye los niveles de estrés y retarda el envejecimiento celular. El hecho de que el vino tinto sea más beneficioso que el blanco en gran parte se debe a las extraordinarias propiedades de la uva negra. El grano de esta fruta es rico en taninos, unas sustancias naturales, astringentes y amargas que proceden de la maceración de los hollejos y de la crianza en madera. También abunda en ácidos fenólicos que pueden inhibir el colesterol malo que, si se oxida, se depositaría en la pared arterial formando placa. Recomendamos: Receta de vino con canela para Navidad De modo que tomar una copa de vino tinto en la cena evita que las plaquetas sanguíneas se aglutinen y causen problemas de aterosclerosis a medio y largo plazo. La cantidad recomendada para las mujeres es de 150 ml, con un aporte calórico que no alcanza las 100 calorías. En caso de los hombres la cantidad diaria recomendada se limita en dos copas, equivalentes de unas 200 calorías. Generalmente, en días festivos tomamos más alcohol, ya sea para participar en los brindis o para acompañar cada plato con la bebida más adecuada. Si ingerimos más cantidad de la recomendada, dificultaremos el trabajo del hígado que, mientras procede a degradar el alcohol, aplaza la quema de grasas “buenas” que el proceso del organismo precisa para su buen funcionamiento. Recomendamos: Receta de vino blanco con agua mineral Además, la ingesta de alcohol afecta al proceso hormonal de nuestro organismo y hace que sintamos más hambre. Para no subir de peso en la Navidad, es importante evitar las bebidas de mayor graduación alcohólica, como el ron o el whisky que aportan gran cantidad de “calorías vacías”, siendo la mejor opción el tinto, la cerveza y la cava. recetas de bebidas con vino - kiwiblog  
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Los antiinflamatorios naturales te pueden ayudar a combatir los horribles síntomas de la inflamación crónica o aguda, como hinchazones y dolores molestos. De modo que, para poder añadirlos a tu dieta diaria, es importante conocer qué alimentos son antiinflamatorios naturales. ¡Conoce los principales a continuación! Aceite de oliva El aceite de oliva actúa como antiinflamatorio natural gracias a sus componentes como oleocantal y polifenoles, que también funcionan como antioxidantes y ayudan a proteger la mucosa del estómago, evitar el estreñimiento y Espinacas Existen estudios que han comprobado que la espinaca, además de ser rica en antioxidantes, reduce la inflamación y los malestares que ésta ocasiona. No por nada era la favorita de Popeye, el marino. Jengibre De acuerdo a un estudio publicado por la Universidad de Arizona en 2017, los gingeroles del jengibre permiten suprimir sustancias químicas inflamatorias, lo que lo hace un excelente antiinflamatorio natural. Pescado El pescado con alto contenido en omega 3 como atún, trucha o salmón es considerado un excelente antiinflamatorio natural, de acuerdo al periódico especializado en salud, Annals of the Rheumatic Diseases. Nueces Según un estudio de la Universidad de Pensilvania, las nueces poseen grandes cantidades de calcio, magnesio, vitamina E y ácidos grasos de omega 3, que además de reforzar el sistema inmunológico, funcionan como antiinflamatorio. Aguacate El aguacate es conocido por su alto aporte de vitamina B6, la cual posee cierto efecto antiinflamatorio, sin mencionar que sus grandes cantidades de ácidos grasos monoinsaturados ayudan a controlar el colesterol malo. Cerezas Las cerezas funcionan como antiinflamatorios naturales gracias a sus antocianinas, además de que éstas también son conocidas porque podrían ayudar a cuidar las articulaciones. ¿Cuántos de estos alimentos antiinflamatorios ya forman parte de tu dieta? ¿Agregarías otro a la lista?
Las propiedades de la guayaba son tan numerosas que se ha convertido en la fruta favorita de la temporada, especialmente por sus grandes cualidades antioxidantes, antiinflamatorias, analgésicas, astringentes y antisépticas. ¡Conoce y aprovecha todos los beneficios de la guayaba! La guayaba como antioxidante Gracias a su alto contenido de vitamina C (las guayabas tienen hasta 7 veces más que las naranjas) y vitamina A, E y D12 la guayaba funcionaría como un poderoso antioxidante que ayuda a combatir los radicales libres que dañan el organismo. Comer guayaba para mejorar la vista Como mencionamos anteriormente, la guayaba posee grandes cantidades de vitamina A, la cual es de gran utilidad para prevenir el deterioro de la vista y combatir enfermedades como cataratas o degeneración macular. Guayabas para combatir el colesterol Otro de los grandes beneficios de las guayabas, de acuerdo a estudios recientes, es que gracias al componente pectina, un tipo de fibra hidrosoluble, ayudarían a desechar el colesterol malo más fácilmente y mejoran el funcionamiento intestinal. Come guayabas para cuidar tu estómago Derivado de sus propiedades astringentes, antiespasmódicas y antimicrobianas, así como el alto contenido de taninos, las guayabas podrían disminuir diarrea, dolor abdominal y estreñimiento. Las guayabas cuidarían tu corazón Dentro de las propiedades de las guayabas encontramos también que contienen ácido arjunolico, un componente utilizado para tratar la arritmia cardíaca, la coagulación y para disminuir la presión arterial. Guayabas para la piel Las guayabas son ricas en licopeno, un antioxidante que cuida la salud de la piel y ayuda a prevenir el envejecimiento de las células. ¿Qué otras razones para empezar a consumir esta deliciosa fruta? Son ideales para comer como colación, en ensaladas, ponche y postres y no te cansarás de aprovechar todos sus beneficios.
Que me perdonen los oaxaqueños y los yucatecos pero la CDMX es el caldero de la comida popular del país. Nadie puede negar que los chilaquiles, las quesadillas con y sin queso, los tlacoyos y las tortas tienen su templo sagrado en Chilangolandia. Y aún así, a diferencia de otros estados con comida típica de alta estima, la capital no brilla por su cocina regional tanto como por la popular. O si no, ¿cuántas veces se han cruzado con unas míticas enchiladas defeñas, un tradicional mole tepitense o un adobo cuauhtemense? De ahí que el caldo tlalpeño sea de esos estandartes a los cuales haya que aferrarse como niño héroe. El caldo tlalpeño –de Tlalpan– es insignia estatal. En ese entonces, cuando se originó el caldo, Tlalpan no era parte del DF; formaba parte de los pueblos aledaños que orbitaban la gran capital como planetas heliocéntricos. Los fines de semana era común visitar aquellos rumbos para echarse una o dos copitas en una cantina o, si ya se venía de la fiesta y lo que se quería era salir de ella, había de todo para curarla. Una de las teorías del origen de este caldo tiene como nombre propio a Doña Pachita. Ella tenía su puesto de comida junto al tranvía que llegaba hasta el poblado. De entre los platillos que vendía para los usuarios del tren, ninguno como su caldo. Cucharada a cucharada el caldo de Tlalpan se fue haciendo famoso por su sabor y por sus efectos revigorizantes. El resto es historia. Esa infusión picosita y abundante resulta mejor que cualquier entramado de electrolitos: es un elixir para recuperar las fuerzas del alma y las del cuerpo deshidratado. De recetas de caldos tlalpeños no paramos. Ya saben: todo mundo le mete su cuchara y sus reglas. Titita, la queridísima chef detrás del restaurante El Bajío, recomienda prepararlo sin atajos para que quede mejor: “Hay que hacerlo todo el tiempo con el pollo, abundante agua, buenas verduras y mucha paciencia”. Zahie Téllez, la chef experta en los platos de cuchara mexicanos, revela que “el secreto es licuarle las hojas de hierbabuena y de cilantro una vez que rompe el hervor para aportarle una nota herbal al caldo”. Para Pepe Salinas, el chef a cargo del Balcón del Zócalo, “el caldo debe quedar con una claridad súper rica, potente en sabor y en picante, pero siempre claro. Para lograrlo hay que hidratar bien los chiles en vinagre y pasarlos por un ligero tostado”. Él los muele con suficiente agua; fríe en manteca esa base de chiles con especias, ajo y cebolla y los retira de la lumbre hasta que haga ojitos la grasa. Al final lo cuela todo. Al lado de él mi consejo carece de gran ciencia. Me gusta saltear la verdura cortada en trozos medianos en suficiente mantequilla infusionada con laurel –o ghee–. Sólo hasta que el pollo está casi listo las incorporo al caldo. Esto hace que las verduras no se sobrecuezan, se vean bonitas en el emplatado y conserven todas sus propiedades. Si les quedaron dudas, la chef Zahie Téllez nos comparte su receta de caldo tlalpeño. No sé ustedes, pero estos días de suéteres tejidos y calcetines de lana se antoja atravesarlos con un tazón de barro en la mano. Caldo Tlalpeño de Zahie2 pechugas de pollo cocidas y deshebradas1½ litros de caldo de pollo en el que se cocieron las pechugas1 taza de garbanzos cocidos250 g de zanahorias en cubos pequeños y cocidos½ cebolla picada para freír ½ cebolla picada para servir encima del caldo350 g de jitomate asado2 dientes de ajoAceite para freír1 rama de epazote¼ de taza de hojas de cilantro¼ de taza de hojas de hierbabuena2 chiles chipotles adobadosaguacate al gustoSal y pimientaEn una olla calienta un poquito del aceite e incorpora el ajo, la cebolla y el jitomate. Déjalo ahí unos 5 minutos. Cuando queden sofritos, licúalos con un poco del caldo y reserva. El caldo restante agrégalo a una olla y calienta a fuego medio. Una vez que rompa el hervor, agrega la rama de epazote. Toma un poquito de este caldo y licúa en él la hierbabuena y el cilantro y vuelve a agregarlo al caldo. Incorpora los garbanzos cocidos para que se empiecen a sazonar, y también los chiles chipotles. Incorpora las verduras ya cocidas, sólo unos minutos, para tomen el saborcito del chile. Para servir agrega el pollo deshebrado, la cebollita picada y el aguacate al gusto –que siempre nos gusta mucho–.
La comida de la temporada decembrina nunca decepciona, ni la local, ni la extranjera, pues así como aquí se nos antoja el ponche, los atoles o el chocolatito caliente, de Europa podemos adoptar el delicioso vino caliente, conocido como vino especiado o mulled wine.Su origen su puede rastrear hasta Roma, durante el siglo II, cuando los romanos viajaban por el continente mientras conquistaban gran parte de él y comerciaban con el resto de Europa. Es así como las legiones trajeron vino y viticultura, junto con sus recetas.En la actualidad, el vino especiado se vende en los mercados europeos durante la temporada invernal, y puedes encontrarlo en Francia, Alemania o incluso en España, y ahora cada vez más se prepara en otras partes del mundo, como Estados Unidos, pues tiene una receta sencilla muy fácil de hacer.Sin importar en dónde estés, te aseguramos que hacer esta receta de vino caliente será un éxito y será perfecto para compartirlo con familia y amigos. Prueba esta receta y no dudes en hacer tus propias mezclas, para lograr el equilibrio perfecto de especias, dulzura y calidez.Mulled wine o vino caliente especiadoLa receta tradicional del vino caliente consiste en vino (generalmente tinto) que se calienta con una mezcla de especias, además de ingredientes opcionales como sidra de manzana y cítricos, y adiciones opcionales (y especiales) como brandy.El mejor vino para hacer mulled wine o vino caliente es uno seco y con cuerpo como un cabernet sauvignon o shiraz, pues estos tipos de vino resistirán los otros sabores y asegurarán que el vino especiado no sea demasiado dulce. Por otro lado, ya que añadiremos varios sabores, lo mejor será usar una botella económica.Para hacerlo necesitarás:Vino tintoSidra MielNaranjaEspecias como canela, anís estrella, clavos de olor y cardamomoBrandyPara hacerlo, primero vierte el vino en una olla grande y calienta a fuego lento. Añade las especias enteras y evita en lo posible usar especias molidas o en polvo, pues si lo haces así, flotarán en el vino. Agrega la sidra de manzana, la naranja en rodajas y mantén la cocción a fuego lento para permitir que las especias infusionen el vino y que los otros ingredientes se unan en una bebida única y deliciosa, hasta que hierva. El brandy, que es opcional, se integra hasta el final, si lo deseas.Al momento de servirlo, puedes decorarlo con una rajita de canela y rodajas de manzana o de naranja y listo.
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