Cócteles para Halloween
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Cócteles para Halloween

Por Kiwilimón - October 2011
  ¿Quieres sorprender a tus familiares o conocidos este Halloween? Disfruta de una experiencia de sabores única en la noche más terrorífica del año. Prepara Scary Orange, un combinado a base de jugo de naranja dulce, frambuesas y moras. Es una propuesta de cóctel, original y divertido para celebrar la fiesta de Halloween con sabores frescos a base de jugo de naranja dulce, frambuesas y moras. La calidad de los ingredientes es clave para la elaboración de un buen cóctel, pero otro elemento fundamental en la creación de Scary Orange es su aspecto. Se combinan el rojo intenso de las frambuesas y el negro de las moras con el jugo de naranja dulce, el color típico de Halloween. Al momento en que el jugo se mezcla con las frutas silvestres y el hielo, resulta estéticamente sorprendente, puesto que se crea un efecto visual que evoca las llamas de un fuego. Se proponen dos versiones de Scary Orange: una refrescante y natural "sin" y otra con un suave matiz de alcohol. Receta para el cóctel de Halloween: 5 partes de jugo de naranja dulce 7 frambuesas 1 mora 1 parte de jugo de limón 2 cucharaditas de azúcar 1 vaina de vainilla Hielo Preparación: 1. Elegimos un vaso bajo de base ancha que evoque la forma de una calabaza. Primero introducimos los frutos rojos, la vaina de vainilla, junto con el azúcar, y lo majamos todo. 2. Añadimos el zumo de limón, removemos bien y añadimos el hielo triturado o tipo pilé. 3. Introducimos el jugo de naranja dulce, poco a poco. De esta forma se consigue que la mezcla quede con un color degradado, simulando llamas de fuego. *Versión con alcohol: En el momento de añadir el jugo de limón, agregar 2 partes de vodka. Recetas de bebidas recomendadas:Caipiriña con Ron BlancoMartini de sandia y melónKiwi Rum RumCoctel de Manzana con Whiskey
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Entrar a la tienda. Enfrentarse a un tótem de anaqueles. Las botellas apiladas, una sobre otra, producen vértigo. Las hay rosas, blancas, negras, verdes… ¿en serio, verdes? Las hay paradas, las hay acostadas. Las etiquetas que las nombran son aburridas, la mayoría. No importa. Con castillos o con diseños hípster: ninguna parece develar el sabor que resguardan. “¿Por qué, nadie me viene a ayudar?”, te preguntas. “No, mejor que nadie venga”, te respondes.Sí, todos hemos estado ahí, en ese momento incómodo en el que debemos escoger un vino que nos va a costar y que, o puede ser un chasco o la proeza más grande de la cena. La moneda gira en el aire. Tenemos miedo o nos sentimos avergonzados como si saber de vinos fuera nuestra obligación.No diré que escoger una botella, aun para alguien letrado en el tema, sea algo sencillo. A veces simplemente uno no puede escaparse de San Google antes de tomar a un vino por los cuernos. Pero no todo está perdido. Hay algunos indicadores que te pueden guiar razonablemente en esa rara decisión de compra. 1. El precio. Cierto, no siempre es un indicador de calidad. Apuntaría, sin embargo, que aquí hay una cuestión numérica. Considera los impuestos, los gastos del viaje, los kilómetros: si viene de lejos y cuesta barato, no me fiaría. En vinos mexicanos la cosa cambia porque mayormente las bodegas que ofrecen vinos baratos son empresas de buen volumen que se toman la hechura con respeto. Por aquí puede haber buenas opciones: Monte Xanic, Santo Tomás, L.A. Cetto.2. La región. Aprender las minucias de las regiones vitivinícolas te tomaría varios años de estudio, sin embargo, existen denominaciones de origen que son bastante estrictas en sus regulaciones de calidad. Tal es el caso de Ribera del Duero, el Friuli, Montepulciano d’Abruzzo, Rueda, Albariño, los vinhos verdes de Portugal, Sonoma, por mencionar algunas. A mí personalmente me encanta lo que se hace en Parras, Coahuila. Pocas veces he fallado. 3. La uva. Un sabio dijo: “hay de todo en la viña del Señor”. En las viñas del mundo sucede lo mismo. La opción de bajo riesgo es que, cuando pruebes un vino que te guste, anotes el nombre de la uva (y de la etiqueta, claro). Así en la tienda tendrás un punto de partida. Si te inclinas por explorar opciones de tu cepa favorita, recuerda que cada varietal se desarrolla mejor en una región que en otra. ¿Ejemplos? La pinot noir en Burdeos o Sonoma. La tempranillo, en Ribera del Duero; la syrah, en Australia (mejor si es del valle de Barossa); la malbec, de Mendoza en Argentina; la riesling, en Austria y Alemania; la pinot gris, en el Friuli; la nebbiolo, en el Valle de Guadalupe, y la semillón, en Aguascalientes. Todo con sus excepciones y reservas.4. Los premios.Odio decir que los premios importan porque, cuántas veces nos hemos decepcionado en los Óscar. En los vinos sucede igual, sin embargo, puede ser un punto de partida interesante. Allá fuera existe una serie de listas hechas por conocedores que catan a ciegas. Diría que a las que hay que prestar atención son el Concours Mondial de Bruxelles, Decanter World Wine Awards, la Guía Peñín, las puntuaciones Parker y Wine Spectator. En el caso de México, a mí me gusta la selección que hace Rodolfo Gerschman en su guía Catadores del vino mexicano. Que cómo te vas a enterar que un vino tiene premios, generalmente las botellas cuentan con un distintivo o calcomanía de la medalla que ganaron. 5. Sigue nuestras recomendaciones mensuales. En Kiwilimón te damos a conocer sobre nuestras cepas favoritas, sobre los vinos que ya hemos probado y que nos encantan. Un rosado sutil y de buena acidez es el Izadi Larrosa de la Rioja; si te quieres inclinar por algo nuevo de Parras, Coahuila, vete por el cabernet-shiraz de Hacienda Florida con sus notas a frutos negros. El malbec mendocino y especiado de Trumpeter nunca falla y, si lo que buscas es un Ribera del Duero de perfil fresco, Flores de Callejo y sus notas a confitería te gustarán.6. Experimenta.Nada como el hermoso aprendizaje Montessori vinícola de probar y fallar, de probar y acertar. ¿La viste y te vibró? Inténtalo. De un mal sorbo nadie pasará y al final, si la comida fue buena, tu experiencia también lo será. 
Las margaritas pueden ser un coctel internacional, pero la bebida a base de tequila es de origen mexicano. Aunque han surgido diferentes versiones sobre su historia, en todas ellas el común denominador es una mujer la protagonista: Marjorie, Daisy, Margaret o Margarita. Algunos dicen que se inventó en Ensenada y otros, en Jalisco, pero realmente esta bebida se originó en el mítico Bar Kentucky, en Ciudad Juárez, Chihuahua, a manos del Maestro Lorenzo Hernández. Es decir, muchas son las versiones y quienes quieren atribuirse la creación de este famoso coctel, pero sólo Ciudad Juárez puede hacerlo con constancia impresa.La Mejor Margarita del Mundo 2021Desde hace poco más de cinco años, la disputa por la Mejor Margarita del Mundo se ha llevado a cabo gracias a Tequila Patrón y, por supuesto, México está entre los ganadores de dos de las últimas tres ediciones.Para la edición 2021, el concurso se llevará a cabo en la cuna de las margaritas, o sea, en Ciudad Juárez, Chihuahua, del 22 de febrero al 8 de marzo, con la participación de 40 bartenders provenientes de 17 países, y para el 9 de marzo, conoceremos el nombre del país y la ciudad que ahora lleve el título de La Margarita 2021.Este certamen se llevará a cabo mediante una votación online y Difford’s Guide, referente en la industria de la coctelería mundial, será la encargada de vigilar la competencia, que además contará con la presencia del prestigiado mixólogo Oscar Olvera, considerado uno de los mejores mixólogos chihuahuenses, quien representa a México y a Ciudad Juárez en esta gran competencia internacional.Para Olvera, esta es “una gran oportunidad para demostrar al mundo el gran legado que Ciudad Juárez ha construido en la historia de la coctelería y comprobar inequívocamente que la margarita nació en Juárez”.Por su parte, Francisco Moreno Villafuerte, director del Fideicomiso de Promoción Turística Ah Chihuahua, resalta que “elementos icónicos y que confirman la base de la cultura e identidad del destino como es el caso de la Margarita, su historia y las anécdotas que se generan en torno a ésta, contribuyen a que los viajeros incrementen su listado de motivos por los cuales explorar el vasto territorio del estado grande de México: Chihuahua”.La versión creada de la Margarita por Olvera para este certamen, llamada “Wake me up Margarita”, se ha realizado gracias a un esfuerzo regional en el que diferentes establecimientos incluirán en su carta la  propuesta de la Margarita por Oscar Olvera del 22 de febrero al 9 de marzo, y podrás votar por ella aquí.
Mi papá dejó de comer carne hace treinta y ocho años. Según como lo cuenta mi mamá, un domingo en una comida familiar, y después de devorarse media vaca, mi papá se secó el sudor de la frente y dijo algo como: “Última vez que como carne”. Todos se rieron del comentario que consideraron un chiste; algo como el “no lo vuelvo a hacer” que suele acompañar la resaca. Para él fue una promesa. Hoy en su lista de razones por las que se volvió vegetariano resuenan palabras como “compromiso”, “karma”, “respeto por la naturaleza”. Ser vegetariano no es algo que aparece por generación espontánea; la decisión tiene que ver con las convicciones, con la filosofía personal. ¿Y qué más personal que la forma de comer? La alimentación casi siempre está ligada a la cultura, a la leche materna, a la comida de casa. En la mía –la de ustedes, pues–, el menú era un subibaja incluyente y casi siempre quesocéntrico: flautas de papa con queso y de pollo, pozole de hongos y de carne, mole con y sin carne. Pero para la mayoría, el vegetarianismo sigue siendo un tabú. ¿Una vida sin carne? ¿Ni pollito, ni huevito, ni pescadito? Una de las nutriólogas de casa, Mayte Martín del Campo, nos dice que existen distintos niveles de restricción en las dietas sin carne: “Los vegetarianos normalmente sí consumen ciertos productos de origen animal como leche, yogurt, huevo, pescado (si comen estos dos últimos se les denomina ovo o pescetarianos). Lo que generalmente suprimen son las carnes rojas y las aves. Por otro lado, los veganos no consumen productos de origen animal”. La cuestión es, ¿por qué alguien quisiera vivir sin carne? Existen cocineros como el máster Dan Barber del restaurante Blue Hill at Stone Barns que afirman que disminuir la porción de la carne en nuestro plato semanal es la única forma sustentable de enfrentar el cambio climático, de disminuir la contaminación de nitrógeno en la tierra y de frenar el deterioro de los suelos. En algunas vertientes del budismo, el vegetarianismo está indicado como precepto del ahimsa, que quiere decir “la no violencia”, pues afirman que comer carne animal, además de dañar directamente a los seres vivos, constituye una fuente de karma que vendrá por ti en la siguiente vida –para los que creen en las reencarnaciones–. Otros optan por una dieta vegetariana simplemente por un sincero amor a la naturaleza o como un acto incendiario contra la crueldad animal. Hay un punto medio. Autores como Mike Bittman optan por este estilo de vida sin labrarlo sobre piedra: el afamado escritor gastronómico del New York Times acuñó el término flexitarianismo para la dieta que deambula entre la vegetariana (o vegana) y la carnívora alternándola a distintas horas del día o de la semana. Dos comidas sin carne, una con.Personalmente creo que lo que entra al cuerpo es un diálogo que le corresponde a cada corazón y mente. Una decisión propia como llevar el pelo de cierta forma, creer en Santa Claus o elegir la maternidad. Lo cierto es que un trozo de carne tiene una gran cantidad de ácido úrico, fosfórico y sulfúrico; así como colesterol, antibióticos y hormonas, en el caso de la carne que no es orgánica.La tendencia ecológica y saludable del momento es comer carne tan solo una vez por semana. Si se opta por dejarla para siempre, nuestra nutrióloga de casa, Gina Rangel, recomienda suplementarse con vitamina B12, comer hojas verdes y vegetales todos los días, intentar no consumir carbohidratos simples y consumir fuentes de proteína vegetal: quinoa, frijoles, tofu, semillas, nueces, además de huevo y queso.Nuestra nutrióloga Jennifer Asencio afirma que los beneficios que puede aportar una dieta vegetariana son “un bajo aporte de grasas saturadas, bajo aporte de colesterol y, si se sabe combinar los cereales con las leguminosas, se obtendrá una proteína de muy buena calidad sin necesidad de recurrir a los suplementos”. Eso sí, ella afirma que entre más restrictiva sea una dieta sin carne, mayor será el riesgo de quedarse sin micronutrientes, Omega3, vitamina B12, calcio, hierro y vitamina D, por lo que hay que estar atentos al cuerpo y consultar a un especialista. Lo importante, como siempre, es aprender a combinar adecuadamente los alimentos y recordar que no por llevar una dieta vegetariana o vegana se es más saludable. Hay que evitar llenarnos los vacíos con kilos de pasta, comida grasosa o chatarra y consumir ingredientes de buena calidad nutricional.Si quieres algunas ideas que te ayuden a seguir una dieta vegetariana aquí hay una sección completa con recetas que te van a encantar.
Porque el 14 de febrero es la ocasión perfecta para sorprender a tu pareja, no te pierdas la oportunidad para consentirla y cocinar la cena de sus sueños. Para facilitarte el proceso, te ayudamos con estas 3 fáciles pero deliciosas opciones para preparar el menú ideal de una cena romántica de San Valentín. Menú romántico con platillos del mar Las recetas con mariscos son un verdadero manjar, así que si te quieres lucir con tu pareja, prepárale este delicioso menú romántico con platillos del mar. ¡Sin duda lo dejará más que enamorado!Entrada: Pasta a la crema con mariscos Plato fuerte: Salmón a la naranja Bebida: Mojito sin alcohol de té verde con piña rostizada Postre: Cheesecake Red Velvet con FresasMenú elegante con cordero Si tú y tu pareja son de los que prefieren un buen pedazo de carne, entonces este menú elegante es la opción ideal para tu cena romántica. ¡Día de San Valentín jamás sabrá tan bien!Entrada: Farfalle con espinacas, champiñones y cebolla caramelizada Plato fuerte: Cordero en reducción de vinagre balsámicoBebida: Raspado de fresa con vino espumoso Postre: Pastelitos de lava con chocolateMenú ligero del amor Porque el amor y la dieta no están peleados, atrévete a probar esta deliciosa opción de menú ligero que te hará sentir más enamorados que nunca.Entrada: Ensalada de frutos rojos con queso de cabra y vinagreta de romero Plato fuerte: Chimichurri de aguacate con atún sellado Bebida: Mojito de fresa najo en calorías Postre: Peras al vino tinto sin azúcar ¿Qué menú completo para una cena romántica de San Valentín elegirás?
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