La delicia del ponche
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La delicia del ponche

Por Kiwilimón - Diciembre 2013
  Ya empieza a hacer frío y la época de festejos navideños se acerca. En nuestra cultura no hay otra bebida como el ponche para representar la alegría de la Navidad en nuestros hogares.     Se dice que el origen del ponche navideño viene de tiempos bastante antiguos. De hecho el mito es que fueron los persas quienes consumían una bebida a base de alcohol, agua, azúcar y hierbas para mantenerse caliente en invierne durante tiempos de guerra. Algunos años después esa bebida a la que le llamaban “panch” llegó a Europa donde tomó fama hasta llegar a manos de los españoles quienes le bautizaron en castellano como ponche. Lo interesante de esta bebida es que puede variar muchísimo dependiendo del lugar donde la pidas. En Estados Unidos lo puedes encontrar como casi un jugo colado de fruta que puede tomarse con o sin alcohol y que incluso se sirve en fiestas escolares. En algunos otros sitios de Latinoamérica el ponche se parece más al rompope pues se compone de leche o crema y algún aditivo de sabor como cacao o canela. En México es bien conocido que se prepara a partir de una elaboración jugo de tejocotes, manzanas, guayabas, canela, agua y a veces tamarindo. Por supuesto que también es opcional darle su toque adulto añadiendo un poco de ron para las fiestas navideñas. Ahora, lo que hay que recordar es que el concentrado del almidón y los azúcares de este preparado decembrino contiene una cantidad de calorías bastante alta. Aún cuando esto suene como algo malo el resto del año, para diciembre es una buena noticia pues esto nos ayuda a mantener nuestra temperatura corporal en tiempos de frío. Además, los nutrientes de las frutas permanecen en el ponche por lo que no sólo da energía sino que es una fuente excelente de vitamina C, A y de antioxidantes esenciales. Para cuando hagas ponche tenemos dos recomendaciones importantes. La primera es que se debe servir muy caliente ya que esto ayuda a los aromas de la manzana y canela a propagarse de mejor manera y esto lo hace más apetitoso. La segunda es servirlo con todos sus frutos y no colado pues es así como se disfruta de todos sus beneficios y no sólo de las calorías. Otra cosa que es importante recordar es que no hay errores en el ponche, por supuesto que hay algunas frutas que son la base pero uno puede experimentar y hacer un ponche de frutos rojos o frutas cítricas con limón, naranja y toronja si así lo deseas. De la misma forma, si planeas ponerle un poco de ron a tu preparación entonces te recomendamos que escojas un ron de caña dulce, en especial alguno de origen guatemalteco pues es ahí donde se destilan los mejores rones del mundo en cuanto a color, textura y sabor acaramelado.  

Receta de Ponche

Ingredientes: - canela al gusto - 4 tazas de agua de jamaica - 10 guayabas cortadas a la mitad - 1 1/2 tazas de tamarindo - 20 tejocote - 1 taza de pasa - 2 tazas de chabacano seco - 2 tazas de ciruela pasa - 10 cañas en trozos - 8 manzanas en rodajas - té negro al gusto - clavos al gusto Da click aquí y encuentra como preparar esta receta.  

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La tradición de colocar un altar de muertos dicta que, entre otros elementos como velas o incienso, la ofrenda debe llevar la comida y bebida favorita de la persona a quien está dedicada, así que los aguardientes mexicanos no faltan.Existen varios tipos de aguardientes en el mundo, pero los mexicanos sin duda son muy representativos a nivel mundial (sí, estamos hablando del tequila) y aquí te presentamos algunas opciones de aguardientes mexicanos ideales para tu altar.¿Cuáles son los aguardientes mexicanos?El aguardiente es una bebida alcohólica destilada a partir de un fermentado, por ejemplo, de frutas, cereales, granos y hortalizas como el agave. El principio básico del aguardiente es alcohol diluido en agua, de ahí su nombre, que en latín refiere a su baja inflamabilidad, aunque también se cree que se debe a la sensación que provoca.Existen aguardientes simples a los cuales no se les añade nada y cuatro de ellos son muy conocidos: el ron, el brandy, el whisky y el tequila mexicano.Así, el tequila es el aguardiente mexicano más famoso, fermentado y destilado del agave azul, y con denominación de origen en cinco estados del país: Guanajuato, Michoacán, Nayarit, Tamaulipas y Jalisco.De la misma forma que el tequila, el mezcal es otro aguardiente mexicano, fermentado y destilado del agave, que en los últimos años ha ganado terreno para volverse casi tan relevante como el tequila.A partir del mezcal, hay otros aguardientes que quizá también conozcas. Uno de ellos es el bacanora, originario de Sonora; el sotol, producido en Chihuahua, Durango y Coahuila, y la raicilla, de la Sierra Madre Occidental.En cuanto a aguardientes mexicanos a partir del jugo de la caña de azúcar, tenemos la charanda, típica del estado de Michoacán y cuyo nombre viene del purépecha, que significa tierra colorada, en honor al cerro La Charanda.Todos estos aguardientes son regionales, por lo que no encontrarás bebidas más mexicanas que estas para tu altar de Día de Muertos.
Flores de cempasúchil en vasitos de vidrio. Dos panes de muerto junto a restos de azúcar desperdigada. Una ollita, la más pequeña de la alacena, llena de mole al que ya se le hizo una capa de nata. Papel picado descolorido por las gotas de un caballito de tequila que se derramó. Hasta arriba, la foto del pariente fallecido observándolo todo: la abundancia o la escasez de la ofrenda, el faltante de huesito en el pan. Esta escena se repite cada año en el altar de muertos. Esta es una escena de tradición mestiza.No sé si fue Coco, no sé si fue James Bond. Esta costumbre mitad prehispánica, mitad española, ha resurgido con fuerza en los rincones de las salas mexicanas. Fray Bernardino de Sahagún, en la Historia general de las cosas de la Nueva España, ya relataba que los aztecas eran dados a hacer festejos a los muertos. El altar recordaba el viaje de cuatro años que el difunto debía emprender, camino a Mictlán, el reino de los muertos. Como en casi todas las religiones y creencias, no había altar sin una ofrenda, y como en casi todo ofertorio, siempre había algo de comer.Según me cuenta el licenciado José N. Iturriaga, historiador y escritor, había un ingrediente infaltable en los altares prehispánicos: los tamales envueltos en hojas de totomoxtle. También había agua para ayudar al alma del muerto a sortear el camino lleno de peligros. Luego, con la evangelización, las costumbres católicas como el rito a los santos y la fermentación del trigo se fueron mezclando con las costumbres locales. El altar es mestizaje puro. Por ejemplo, están las flores endémicas como los cempasúchiles, los frijoles, el tequila –que, aunque tiene denominación de origen, no existiría sin la destilación, originaria de Asia–. El mole es un plato barroco, resultado del intercambio con África del Norte, España, el sudeste asiático... El pan de muerto es fruto del sincretismo del pan de ánimas que se hace en Segovia o de los huesos de santo, un postre de pasta de almendra español cuya presentación recuerda a los relicarios. Así como el origen del altar es diverso, también lo es la celebración: “El 1 de noviembre, día de Todos los Santos, fue un día para celebrar a los santos que no tenían fecha y se instauró en el siglo séptimo; el Día de Muertos lo estableció el Papa Bonifacio IV en la Abadía de Cluny Odilón”, explica Iturriaga. Esto sucedió en el siglo X –claramente, mucho antes de la Conquista– con el objetivo de que los fieles hicieran oración por los muertos. Para los que injurian contra el Halloween asumiendo que es una falsificación de nuestra fiesta, Iturriaga cuenta que la palabra viene de All hallow’s eve, que es otra forma de nombrar “todos los santos”. La celebración data de épocas medievales y fueron los irlandeses quienes la llevaron a América. Lo de los Frankenstein y los dráculas, eso sí ya es regalo de Estados Unidos –y, bueno, de Mary Shelly y de Bram Stoker–.La simbología del altar es naturalmente mexicana. Una ofrenda que se respete debe tener todos sus componentes: agua, tierra, calaveritas de azúcar, flores, alimentos, vela y copal para guiar al muerto hasta el altar. Para Iturriaga tampoco debe faltar el alimento raíz que nos conecta con nuestros ancestros: el tamal. Los tamales son piezas individuales que se preservan bien y aguantan bien la intemperie –recordemos que muchos altares viven en los cementerios– y lejos de un simbolismo específico, provienen de “El grano madre que moldea una cultura. El alimento más icónico”. Nuestra creencia es única: por un día en el año tenemos de regreso a casa a ese familiar que queremos tanto, a ese ser que admiramos mucho y que nos hace falta. Olvidamos el miedo que nos dan los fantasmas, en otros días menos festivos del año, para esperar que nuestro ser amado atraviese el cielo o el mundo paralelo para comer, beber y fumar. Eso sí, no cometan el error de olvidar los cerillos. Para honrarlos, aquí comparto la sección en la que pusimos toda esa comida que les puede gustar.
La comida es un elemento universal en todas las culturas del mundo pero, ¿alguna vez te habías preguntado de dónde vienen los ingredientes que utilizas para cocinar? En este Mes de la Herencia Hispana queremos aprovechar para mostrarte estos 7 ingredientes de origen hispano que seguro tienes en tu cocina. La papa Pastel de papas, tortilla de papas o puré de papas, este importante alimento es consumido a nivel mundial y curiosamente hallamos su origen hace más de 8,000 años en la cordillera de los Andes. ¿Sabías que la papa viene de Perú? El aguacate En Estados Unidos y Canadá el aguacate se ha convertido en el alimento favorito de muchos y no hay que olvidar que es orgullosamente mexicano, aunque también se ha cultivado en otros países de América Central. La piña Durante la época de la conquista, se encontró a la piña cuando los indígenas del Caribe las colgaban en las entradas de sus bohios para recibir a los conquistadores españoles en señal de hospitalidad. Ahora nadie puede resistir su delicioso sabor. El chocolate ¿Qué sería de la repostería sin el chocolate? Este imprescindible ingrediente viene del cacao, planta cultivada desde hace 3000 años en el sur de México y Guatemala. El maíz El maíz es, por supuesto, el corazón de prácticamente toda la gastronomía latinoamericana, ya que nunca falta en platillos como tacos, tamales, bebidas prehispánicas y mucho más. Este ingrediente de herencia hispana nos llena de orgullo y de sabor. El jitomate El jitomate, también conocido como tomate en algunos países, es indispensable para cocinar entradas, guisados y ensaladas. Algunos localizan su origen en el litoral peruano y otros al sur de México, pero de cualquier modo le debemos mucho por su sabor y diversos nutrientes. La vainilla La esencia de vainilla es un ingrediente de origen hispano que no puede faltar en tu cocina para darle un toque dulce al pan, a los pasteles y hasta a los licuados. Pues resulta que esta maravillosa plantita, es la única orquídea que produce un fruto comestible y es nativa de las selvas tropicales de México y Centroamérica. Recuerda reflexionar la próxima vez que prepares tu platillo favorito en cómo estos ingredientes hispanos han impactado la manera en que cocinas.
La dieta alcalina: otra vereda de la nutrición que asegura ser el “mejor tipo de alimentación”. Su existencia se basa en la creencia de que las enfermedades aparecen en un cuerpo con acidez alta. Para prevenirlas, esta dieta propone alcalinizarnos –recordarán sus clases de química en la secundaria, sobre los ácidos y las bases– a través de alimentos que aumentan el pH en el organismo.Así, los adeptos a la dieta alcalina llenan sus refrigeradores con leguminosas, vegetales y hortalizas. En cambio, los alimentos de origen animal y los lácteos son enviados a la esquina de la vergüenza. ¿Cafecito en la mañana, chocolate en la tarde? Nunca más. Esto porque las dietas ricas en cloruro y sodio promueven la creación de un medio más ácido, mientras que las dietas ricas en potasio y bicarbonato alcalinizan mejor.El principio suena lógico, sin embargo, el Centro de Investigación en Alimento y Desarrollo dice que no hay evidencia científica que confirme la efectividad de la dieta alcalina. Y aquí algo maravilloso: el cuerpo humano ya viene equipado para logar un balance en el pH a través de mecanismos renales y hasta respiratorios. (Por eso la meditación ayuda no sólo a la mente, sino también al cuerpo.) Mientras que los partidarios de la dieta alcalina aseguran que puede vencer varias enfermedades como el cáncer, el Centro de Investigación en Alimento y Desarrollo afirma que ¡las células cancerígenas no pueden vivir en un ambiente alcalino como tampoco lo pueden hacer otras células del cuerpo!Para no quedarme con más dudas y explorar los pros y los contras de la dieta alcalina, hablé con una de nuestras nutriólogas de casa, experta en bioquímica, Jennifer Asencio. Esto fue lo que me dijo. Pros:• Efectivamente un pH alcalino puede reducir la inflamación por el alto consumo de vegetales –sí, también consumir demasiados vegetales puede ser contraproducente–.• La dieta acciona buenas prácticas como eliminar alimentos ultraprocesados, harinas refinadas y azúcares añadidos –responsables de la obesidad, diabetes y enfermedades cardiovasculares– mientras que impulsa el consumo de alimentos saludables como las legumbres, verduras y hortalizas. • Existen algunas evidencias de que la acidosis inducida por alimentos ácidos podría causar eventos moleculares asociados con la carcinogénesis (cáncer).Contras:• Hasta el momento no está probado que se pueda regular la acidez mediante el consumo de diferentes alimentos.• La dieta alcalina produce falsas expectativas pues a veces las personas esperan que los resultados sean como los de un détox –aunque Jennifer asegura que sí iremos al baño con mayor regularidad y evitaremos el estreñimiento–.• Esta no es una dieta “milagro”; si bajamos o no dependerá de la cantidad de calorías que consumamos.• El organismo es tan perfecto que ya cuenta con sistemas funcionales para mantener la acidez y la alcalinidad.• El pH en nuestro organismo varía de un área a otra, por ejemplo: necesitamos una mayor acidez en el estómago (pH de 1.35 a 3.5) para ayudar a una mejor digestión y a protegernos contra microorganismos oportunistas. Sin embargo, se requiere que la capa que cubre el epitelio sea alcalina para prevenir lesiones de la mucosa. Lo mismo sucede en la piel, en la orina, etcétera.Al final, nada como responsabilizarnos por nuestras elecciones de comida. No hay una dieta como llevar una alimentación balanceada que escuche las necesidades y deficiencias del cuerpo y nos conecte con él.
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