La mejor guía de bebidas mexicanas

Por Kiwilimón - Julio 2014
México es un país con una amplia variedad gastronómica, y de entre su gran listado se encuentran las bebidas, mismas que ofrecen una amplitud de sabores y olores, para todos los gustos. El tequila es uno de los grandes legados al mundo, aunque existen otro tipo bebidas mexicanas que no se deben dejar de lado. Recomendamos: Recetas de Bebidas Por ejemplo, las bebidas calientes como el atole o el chocolate, los ponches; bebidas con cerveza como las micheladas. La lista es grande y de ésta queremos dejarles aquí algunas recomendaciones que sabemos pueden ser muy útiles para esas ocasiones de tranquilidad en casa, de diversión y fiesta, o simplemente para pasar una grata compañía familiar o con los amigos. Toma nota de las siguientes recomendaciones de recetas de bebidas mexicanas y prepáralas en casa.

Bebidas con Vino

receta de sangría mexicana Bebida 100% mexicana, muy refrescante y está hecha a base de vino tinto, agua y jugo. Prepara esta receta para las comidas de los domingos y disfruta de los grandes sabores. Ver receta completa aquí. receta de rompope Deliciosa receta alcohólica a base de leche, ron y vainilla. Ver receta completa aquí.

Bebidas Calientes

receta de cafe negro con canela Esta bebida me trae recuerdos muy grandes de mi niñez, espero les guste y la compartan. Es excelente para los días de frío. Ver receta completa aquí. receta de chocolate caliente mexicano Un delicioso chocolate caliente mexicano que no te puedes perder, esta receta además de quedar exquisita es apta para personas con diabetes ya que esta endulzado con Splenda y se utiliza cacao en polvo sin azúcar. ¡Pruébalo! Ver receta completa aquí. receta de atole de masa Esta receta es de una buena bebida para las madres lactantes, y es muy buena para comenzar el día, además es tradicional de la cocina mexicana así que disfruta de un rico atole de masa cuando quieras. Ver receta completa aquí.

Bebidas con Cerveza

receta de clamato con chela o cerveza Para las tardes de calor, un partido de fútbol o simplemente por gusto, prueba esta receta de un delicioso clamato con cerveza. Ver receta completa aquí. receta de michelada La michelada es un rico coctel de cerveza fría con jugo de limón, maggi, chile, inglesa y tabasco. Ver receta completa aquí.

Bebidas sin Alcohol

receta de agua de fresa_bebidas mexicanas Prepara esta agua de fresa, lleva endulzante sín calorías por lo que queda más light, esta receta es refrescante y deliciosa. ¡Pruébala! Ver receta completa aquí. receta de agua de sandia y chile piquin_bebidas mexicanas Refrescante receta de agua de sandia y chile piquín. Disfruta de ésta deliciosa receta que Splenda trae para ti. Ver receta completa aquí. receta de agua de jamaica El agua de jaimaica es una bebida muy rica y diurética. Esta bebida se acostumbra tomar en México en las comidas, cenas, fiestas, etc. Prepara esta deliciosa receta. Ver receta completa aquí.

Bebidas de Cócteles

receta de sangrita_cocteles mexicanos La sangrita es el clásico acompañamiento del tequila. Se sirve en caballitos y combina perfecto con un buen tequila. Ver receta completa aquí. receta charro negro_tequila mexicano_recetas Una bebida de tequila y Coca Cola, típicamente mexicana. Ver receta completa aquí. receta de paloma tequilera_cocteles mexicanos Una bebida 100% mexicana con tequila. Ver receta completa aquí.  
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Los retiros de silencio son una experiencia curiosa. A la hora de la comida no hay lugar para los “qué rica sopa”, los “me pasas la sal” o los “ay, esa salsa pica mucho”. Aunque parezca una obviedad no queda otra que ponerle atención al alimento. Recuerdo que mi primera vez tenía al frente una sopa de espinacas con trocitos de papa y una diminuta brunoise de zanahorias. Las instrucciones de mi guía de meditación eran claras, había que observarlo todo: la forma de cada verdura, la caprichosa distribución en la que los ingredientes se acomodaban en el plato. Los olores no se salvaban. Había que concentrarse en las notas de la espinaca cocinada, el aroma del tiempo. Y por supuesto, ya en la boca, sentir cada ingrediente, cada combinación lograda en el asar de una cucharada. La experiencia fue iniciática. Hace unos días pude repetir la emoción. Esta vez fue en un centro de medicina ancestral en el que había que comer en conciencia. Ana, la chef, lleva años confeccionando combinaciones de recetas que luego prepara de forma consciente y sirve para placer de los visitantes. Eva Solís, la Abuela, es la fundadora de este espacio y la creadora del libro ‘Comida que cura’. Y es que ya lo dice una cita bíblica en Proverbios, “las palabras amables son como la miel: dulces al alma, saludables para el cuerpo”. Para la Abuela, las plantas, las frutas, y todo lo que procede del reino vegetal tiene el poder de reaccionar frente a las energías que les ponemos a través de la intención.Quizás parezca la formulación de un pase mágico –es más, probablemente lo sea– pero hay un arte en eso de convertir los ingredientes más sencillos en manjares para el alma. Explicado de otra forma, el ritual es similar al que hacemos cuando le cantamos o le hablamos bonito a una planta: crece más y crece mejor. La Abuela explica que las palabras y la intención transforman un platillo en una medicina poderosa. ¿Salsa para estimular la felicidad? ¿Sopa de chícharo para lograr la quietud? Así, tal cual. El rezo comienza al cocinar: se agradece a cada integrante de la receta, así como a las personas que tuvieron que ver con ellos –agricultores, distribuidores, vendedores– desde el campo hasta el momento de cocinarlos. Al final, “la importancia de ofrecer una comida que cura es que podemos elevar la vibración energética y el estado de ánimo de nuestras familias”. Eso sí. Hay que ser sabios ante nuestro marchante de confianza. “La selección de los ingredientes en un platillo que lleva la intención de sanar comienza con la compra de alimentos vivos y productos no procesados como materias primas”. Luego es importante lograr las combinaciones correctas. Aquí no aplica eso de que todo cabe en un jarrito sabiéndolo acomodar. Para la Abuela –tal como también lo dicta la tradición Ayurvédica– hay que aprender sobre la química que se despierta en los alimentos al unirlos. “Combinar los alimentos de manera adecuada permite una mejor digestión, una adecuada evacuación y una desintoxicación continua. Lo contrario produce enfermedad”, afirma la Abuela en su libro.Laura Esquivel en ‘Como agua para chocolate’ hace uso de hipérboles para explicar cómo los sentimientos de la cocinera –de la entrañable Tita– se trasladan al platillo y a los comensales: desde a unas codornices con pétalos de rosas hasta a una rosca de reyes. Para la Abuela no es una exageración: “Quienes cocinamos debemos tomar consciencia de cómo estamos al momento de estar frente al fogón. Si estoy triste, enojada o con prisa, eso mismo daré de comer a mi familia”. Para ella, la vibración que tenemos le confiere al plato una emoción, así que más vale estar conscientes al momento de cocinar. Luego viene la degustación consciente. La Abuela recomienda estar en silencio y con los ojos vendados. Retomar el uso de las manos para ponernos en contacto directo con los ingredientes; percibir sus texturas, formas, tamaños y temperaturas. Así, en total atención investigar con la nariz y la boca los insumos que tenemos frente a nosotros. Probar, disfrutar, detenerse en ese dulce momento. El ejercicio meditativo tendrá una ventaja adicional: “Al degustar conscientemente, la orden de saciedad llega más pronto al cerebro y, por tanto, requeriremos comer menos. Lo contrario sucede cuando comemos leyendo, chateando o pensando en lo que tengo que hacer”. Por último, para que tu comida se convierta en un medio para curarte, purificarte y renovarte, la Abuela recomienda bendecir y agradecer por eso que terminó en un plato precisamente para ti. Esas acciones que parecen insignificantes “son los pilares que sustentan la abundancia, el flujo equilibrado entre el dar y el recibir”. Comer así, en total conexión, nutrirá más que solo tu cuerpo físico.
La Navidad es una época llena de tradición y buenos deseos; desde la celebración en sí, la comida, las decoraciones y hasta los intercambios, eso es parte de las razones por las que esta temporada nos hace tan felices, claro, además de los regalos.Y cuando de regalos se trata, a veces lo más simple y tradicional es justo el detalle perfecto con el que puedes agradecer a alguien su amistad, apoyo en el trabajo o simplemente mostrar aprecio hacia esa persona especial.¿En qué consiste una canasta navideña?Una canasta de Navidad es un regalo típico que contiene pequeños alimentos no perecederos, en particular los favoritos de temporada como pastel de frutas, chocolate, nueces, mermeladas, galletas, miel, carnes ahumadas o secas y queso. Algunas pueden contener té, café o cacao e incluso pueden traer una taza y un platillo con temáticas de temporada. Pero también hay canastas de lujo con artículos de alta gama, como botellas de vino y otros licores. La tradición de la canasta navideña probablemente viene de brindarle una comida especial a aquellas personas que de otro modo no tendrían una cena memorable para la ocasión, o para personas aisladas que no pueden reunirse con sus familias en Navidad.Encuéntrala aquíEs justo esa historia que tienen las canastas lo que las hace ideales para la realidad en la que vivimos hoy, porque este año más que nunca podemos consentir a cada integrante de la familia, amigos o compañeros de trabajo con quienes no podemos estar cerca. Si quieres celebrar la temporada con ellos, pero a distancia, te recomendamos regalar canastas navideñas con los mejores productos gourmet, vinos y licores como las que están disponibles en Liverpool.Entre las opciones que vas encontrar podrás elegir la mejor canasta que incluya todo lo que tus seres queridos necesitan para celebrar durante el invierno, como una variedad de ginebras y vodkas, así como Bailey’s y productos para preparar aperitivos, o incluso cenas completas, como pastas o mejillones.Encuéntrala aquíSi la persona a la que quieres agasajar con una canasta es amante del vino, también hay deliciosas opciones que contienen vinos de uvas fáciles de maridar, hasta tequilas, whisky o brandy con galletas listas para untar patés, salsas o botanas, sin dejar de lado el toque dulce con mermeladas, café orgánico o té.Además, las canastas de regalo no tienen por qué sentirse como detalles impersonales que alguien más preparó, pues muchas de las marcas en el mercado tienen opciones únicas, por ejemplo, este año puedes encontrar  canastas saludables y veganas, que tienen granolas orgánicas, jengibre molido, galletas sin azúcar y almendras.Encuéntrala aquíAsí es que, si esta Navidad por la situación que vivimos no puedes estar cerca de las personas que más quieres, las canastas de regalo serán una excelente alternativa para demostrar tu afecto de una forma personal y cercana, como si hubieran sido hechos a la medida para esa persona especial en tu vida, y tú por supuesto te lucirás con un regalo delicioso.Encuentra las mejores canastas navideñas en Liverpool.com.mx y pídelas con entrega a domicilio o usa el servicio Click & Collect para recogerlas en los módulos especiales, o bien adquiérelas directamente en tu tienda más cercana con la tranquilidad de que comprarás en un lugar que cumple con todas las medidas de seguridad. Consiente a los tuyos de una manera diferente pero siempre llena de cariño para pasar felices fiestas.  
Los retiros de silencio son una experiencia curiosa. A la hora de la comida no hay lugar para los “qué rica sopa”, los “me pasas la sal” o los “ay, esa salsa pica mucho”. Aunque parezca una obviedad no queda otra que ponerle atención al alimento. Recuerdo que mi primera vez tenía al frente una sopa de espinacas con trocitos de papa y una diminuta brunoise de zanahorias. Las instrucciones de mi guía de meditación eran claras, había que observarlo todo: la forma de cada verdura, la caprichosa distribución en la que los ingredientes se acomodaban en el plato. Los olores no se salvaban. Había que concentrarse en las notas de la espinaca cocinada, el aroma del tiempo. Y por supuesto, ya en la boca, sentir cada ingrediente, cada combinación lograda en el asar de una cucharada. La experiencia fue iniciática. Hace unos días pude repetir la emoción. Esta vez fue en un centro de medicina ancestral en el que había que comer en conciencia. Ana, la chef, lleva años confeccionando combinaciones de recetas que luego prepara de forma consciente y sirve para placer de los visitantes. Eva Solís, la Abuela, es la fundadora de este espacio y la creadora del libro ‘Comida que cura’. Y es que ya lo dice una cita bíblica en Proverbios, “las palabras amables son como la miel: dulces al alma, saludables para el cuerpo”. Para la Abuela, las plantas, las frutas, y todo lo que procede del reino vegetal tiene el poder de reaccionar frente a las energías que les ponemos a través de la intención.Quizás parezca la formulación de un pase mágico –es más, probablemente lo sea– pero hay un arte en eso de convertir los ingredientes más sencillos en manjares para el alma. Explicado de otra forma, el ritual es similar al que hacemos cuando le cantamos o le hablamos bonito a una planta: crece más y crece mejor. La Abuela explica que las palabras y la intención transforman un platillo en una medicina poderosa. ¿Salsa para estimular la felicidad? ¿Sopa de chícharo para lograr la quietud? Así, tal cual. El rezo comienza al cocinar: se agradece a cada integrante de la receta, así como a las personas que tuvieron que ver con ellos –agricultores, distribuidores, vendedores– desde el campo hasta el momento de cocinarlos. Al final, “la importancia de ofrecer una comida que cura es que podemos elevar la vibración energética y el estado de ánimo de nuestras familias”. Eso sí. Hay que ser sabios ante nuestro marchante de confianza. “La selección de los ingredientes en un platillo que lleva la intención de sanar comienza con la compra de alimentos vivos y productos no procesados como materias primas”. Luego es importante lograr las combinaciones correctas. Aquí no aplica eso de que todo cabe en un jarrito sabiéndolo acomodar. Para la Abuela –tal como también lo dicta la tradición Ayurvédica– hay que aprender sobre la química que se despierta en los alimentos al unirlos. “Combinar los alimentos de manera adecuada permite una mejor digestión, una adecuada evacuación y una desintoxicación continua. Lo contrario produce enfermedad”, afirma la Abuela en su libro.Laura Esquivel en ‘Como agua para chocolate’ hace uso de hipérboles para explicar cómo los sentimientos de la cocinera –de la entrañable Tita– se trasladan al platillo y a los comensales: desde a unas codornices con pétalos de rosas hasta a una rosca de reyes. Para la Abuela no es una exageración: “Quienes cocinamos debemos tomar consciencia de cómo estamos al momento de estar frente al fogón. Si estoy triste, enojada o con prisa, eso mismo daré de comer a mi familia”. Para ella, la vibración que tenemos le confiere al plato una emoción, así que más vale estar conscientes al momento de cocinar. Luego viene la degustación consciente. La Abuela recomienda estar en silencio y con los ojos vendados. Retomar el uso de las manos para ponernos en contacto directo con los ingredientes; percibir sus texturas, formas, tamaños y temperaturas. Así, en total atención investigar con la nariz y la boca los insumos que tenemos frente a nosotros. Probar, disfrutar, detenerse en ese dulce momento. El ejercicio meditativo tendrá una ventaja adicional: “Al degustar conscientemente, la orden de saciedad llega más pronto al cerebro y, por tanto, requeriremos comer menos. Lo contrario sucede cuando comemos leyendo, chateando o pensando en lo que tengo que hacer”. Por último, para que tu comida se convierta en un medio para curarte, purificarte y renovarte, la Abuela recomienda bendecir y agradecer por eso que terminó en un plato precisamente para ti. Esas acciones que parecen insignificantes “son los pilares que sustentan la abundancia, el flujo equilibrado entre el dar y el recibir”. Comer así, en total conexión, nutrirá más que solo tu cuerpo físico.
Yo ya perdí la cuenta de las veces en que una galleta –de chispas de chocolate, de avena, de lo que sea– me ha devuelto la esperanza. En un año como este la comida ha sido combustible para el cuerpo tanto como para las emociones. O si no pregúntense, ¿cuántas veces un panecito remojado en café, un caldito de verduras o el guiso burbujeante de una olla les ha salvado el día? La necesidad de ponerse los platillos de cobija seguramente no nos pasará desapercibida este otoño. El tema es físico, es mental. Nuestra hibernación animal nos baja la energía y hay que contrarrestarlo con carbohidratos y pociones calientitas que nos templen el corazón cuando el frío de afuera –el de verdad, el de la metáfora– se cuela entre la rendija. Lo casero se convierte en la moneda de cambio. Una, por economía; otra, por necesidad.Si en otros otoños los potajes densos curaban al alma, ahora serán la medicina cuántica. Eso sí, que tengan mucho verde, que sus fitonutrientes hagan su trabajo al mismo tiempo que conforten. Con mucho ánimo hay que prender las hornillas y gozar con los ingredientes de temporada que les van bien a los procesos del cuerpo. Una de mis opciones favoritas es abrirme paso ante una calabaza de Castilla, rica en vitamina A y ácidos grasos, y con unas cuantas cucharadas de mantequilla, miel, sal y pimienta hacerla el puré más terso o el complemento de una ensalada. Si su familia, como la mía, disfruta de los platos de cuchara, hay que preparar con calma un molito de olla y convertirlo en una suerte de mantra comestible que renueve las fuerzas. Ya saben, ¡a darle que es mole de olla! El otoño también es pretexto para reusar esa cacerola refundida en la alacena y dejarle caer unos higos, vino y azúcar para caramelizar. Al final ponerlo todo en una rebanada de pan con queso mientras leemos algo que nos nutra el intelecto o nos haga viajar sin despegarnos de la sala.La época nos invita a prender el horno cuando se pueda. Hay que aprovechar las manzanas más dulces del año, agregarles vainilla, azúcar, mantequilla, pan molido y envolver todo en unas hojas de hojaldre. El premio serán los olores, el crunch que suena menos, pero sabe mejor cuando lo acompaña una bola de helado. Y si se prefiere salado, hay que rosear una coliflor con aceite, aventarle unas avellanas, pistaches o nueces y algunas especias mágicas. Me gusta servirla horneada, directo de la charola, junto a una cucharada de jocoque batido con limón o una cucharada de yogurt con curry.A las noches otoñales les van bien las tartas, sobre todo esas que van retacadas con verduras salteadas y todo tipo de quesos. Su milagro es rendir para todos sin importar lo hambrientos que estén. La otra es que en cada rebanada cabe el mundo. ¿Queso Chihuahua? ¿Pimientos? ¿Carnes frías? Lo que tengas en el refri servirá. Si nunca has preparado tartas de otoño no hay mejor momento que este: es la oda a la comida confortable. Te dejo una guía iniciática para que puedas prepararlas fácilmente. Las cuatro recetas las preparó el equipo de Kiwilimón y quedaron geniales. Será difícil elegir, pero ante la duda, prepara una cada fin de semana. Pruébalas con toda atención y disfruta el aquí y el ahora. Eso es el regalo de los buenos bocados: tienen el poder de recordarnos a qué sabe estar vivos, lo placentero que es el cuerpo, lo lindo que es caminar en la Tierra en otoño o cuando sea.Quiche de CerezaQuiche de 4 Quesos MexicanosQuiche de Tocino, Gruyere y EspinacasQuiche de Peras con Queso
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