Mojitos para la Temporada de Calor
Bebidas

Mojitos para la Temporada de Calor

Por Kiwilimón - Mayo 2012
El mojito es un popular cóctel originario de Cuba, compuesto de ron, azúcar (o jarabe de azúcar), lima, menta o hierba buena y agua mineralizada. Se piensa que el mojito fue inventado por el restaurante cubano La Bodeguita del Medio, pero la historia destaca que se inventó en la época de la ley seca estadounidense, cuando quienes querían beber alcohol de forma legal tenían que ir fuera de los EU, por ejemplo a Cuba. Muchos estadounidenses acostumbraban a tomar un cóctel similar al mojito pero hecho con burbon. Al carecer de estos destilados en el Caribe, se sustituyeron por ron blanco. Originalmente se le añadía un poquito de tequila, en algunos lugares de México se sigue usando así. (Fuente: Wikipedia) Elaboración Ingredientes - 4 onzas (120 ml) de ron añejo (ya sea blanco o marron) - Jugo de media lima - 1 ramita de hierbabuena (mentha spicata) - 2 cucharaditas de azúcar - 4 cubos de hielo - Agua de sifón o soda - 1 rodajita de limón para adornar o una ramita de hierbabuena Instrucciones - Añada el zumo de media lima y el azúcar directamente al vaso y macháquelo con un mortero. - Agregue la hierbabuena machacándola, pero no demasiado. - Después ponga el hielo, añada el ron blanco y complete el vaso con sifón o agua con gas. - Remueva y adórnelo con una pajita o removedor, una rodaja de lima y una ramita de hierbabuena. Recetas de bebidas Te recomendamos estas recetas para preparar mojitos. Son deliciosas y fáciles de hacer. Toma nota (haz click en el título de la receta para más detalles e imágenes)

Mojito Cubano

Una rica bebida refrescante de Ron con hojas de hierbabuena, limón y agua mineral.

Mojitos de chamoy

Delicioso mojito de chamoy facilisimo de hacer para tomar sin parar.
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SALVADOR OLIVO
24/05/2020 13:41:01
Excelente bebida
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El romero es una hierba muy común y de fácil acceso que tiene hojas verdes y delgadas en forma de aguja, con un olor profundo y penetrante. Y aunque su uso es más común en la cocina, el romero también tiene varios usos y beneficios para el cabello.Esta maravillosa hierba ofrece fuertes efectos antimicrobianos, antiinflamatorios y antisépticos. También es eficaz contra la candida albicans, un tipo de levadura que causa la caspa, por lo que funciona como remedio casero útil para tratar la caspa, la comezón y la irritación del cuero cabelludo.Entre los beneficios del romero en el cabello, podemos contar que estimula y mejora la circulación en el cuero cabelludo –lo que favorece el crecimiento del cabello–, aumenta su brillo, alivia el cuero cabelludo irritado o seco, además de que limpia suavemente el cabello.De hecho, suele usarse como una infusión para refrescar el cabello dentro del método curly o después de hacer ejercicio, pues es una manera sencilla de mantenerlo limpio e hidratado. Para preparar infusión del romero para el cabello, sólo necesitas hervirlo y si lo deseas, puedes combinarlo con aceites esenciales, como el de argán o de lavanda.Si usas romero fresco, sólo necesitas 2 cucharadas de hojas y si utilizas hojas secas, entonces sólo 1 cucharada. Pon a hervir 2 tazas de agua y añade las hojas de romero, déjalas reposar durante 15 a 30 minutos y luego cuela las hojas. Tu infusión de romero está lista.Puedes transferirla a una botella con aspersor y guardarla para rociarla sobre tu cabello cuando quieras refrescarlo, después de hacer ejercicio, por ejemplo, o usarla como enjuague después de lavarlo. Sólo aplica directamente sobre tus raíces y da un ligero masajear a tu cuero cabelludo. No necesitas enjuagarlo después.Esta infusión puede rendir para al menos 2 a 4 aplicaciones, dependiendo del largo de tu cabello y puedes guardarla en el refrigerador sin ningún problema y se mantendrá en buen estado hasta por dos semanas.
Las decisiones, o las cargamos o las arrastramos. En el caso de la comida, las decisiones que tomamos sobre qué, cómo y cuándo alimentarnos nos habitan bajo la piel. Le dan forma a nuestro cuerpo físico, aunque al cuerpo mental y al espiritual tampoco pasan desapercibidos. Una comida pesada aletarga las ideas lo mismo que una buena combinación de alimentos da agilidad, claridad y lucidez. Según la sabiduría oriental, el alimento incluso moldea las emociones y determina la forma de procesar lo de fuera y lo de dentro. Al final todo acaba en aquel callejón sin salida que anuncia que sí somos lo que comemos.Si ustedes son como yo y todo el tiempo piensan en comida, a cada instante estarán tomando una decisión. No será ingenua. Mucho menos arbitraria. Algunas veces –la mayor parte– surgirá de una programación añeja: de un juego pavloviano brevísimo entre el estímulo y la reacción. Otras veces, la decisión estará dictada por la necesidad, por la autonomía o la rebeldía hacia el vínculo familiar. La autora Melanie Mühl habla de que hemos aprendido a comer desde el útero materno. La elección será proporcional al tamaño de los lazos que guardamos con mamá, con los ancestros.De ahí que cada dieta sea una biografía con anexos, epílogos, iconografía y tiempo. Las dietas –en el sentido literal– atesoran los ingredientes cotidianos, las recetas y las preparaciones que se convierten en el acervo de las papilas gustativas. Esa biblioteca sápida que guardamos en el cerebro y el corazón es la voz que pide sin chistar “unas enchiladas rojas” –no unas verdes, no una carne en su jugo, no una hamburguesa vegana– en un restaurante. Determina cuál es nuestro pasillo favorito en el súper, el antojo que nos despierta por las noches, lo que ponemos al plato frente a nuestros hijos. Ante tales condicionamientos parecería imposible cambiar de hábitos alimenticios. Sin embargo, la solución es tan simple como anclarse al presente. Esa es la verdadera decisión. Con ella pasamos de ser esclavos de la comida a ser libertarios en conciencia. Sólo basta un diálogo, un aterrizaje sobre las plantas de los pies para saber lo que realmente quiere, necesita y anhela el cuerpo. “Este soy yo. Esto es lo que quiere comer mi cuerpo”. Comer en conciencia nos hace tomar mejores decisiones sobre lo que termina en el plato y la boca. Y como en cualquier otra relación de amor, lo vital es la comunicación: ¿Realmente necesito este pedazo extra de pastel? ¿Ya quedé satisfecho? ¿Se me antoja esa cerveza? Puede que la respuesta sea sí y está bien.A partir de habitar el organismo y escuchar sus necesidades auténticas, la dieta puede ser tan holgada y liviana como queramos, sobre todo si tenemos salud. Y aunque una enfermedad parezca menguar el recorrido, la conciencia sobre el cuerpo nos reconciliará con ese sabio interno que no pide más que apoyo en las buenas y en las malas. Sea cual sea tu caso, en Kiwilimón nos hemos tomado en serio el tema de la salud. Nuestra decisión es comprometernos contigo. Queremos darte las herramientas que te lleven a tomar decisiones de alimentación más conscientes. Queremos acompañarte en los momentos de antojo y en los de conexión con tu organismo; ser parte de tus cenas memorables y de tus mañanas de ayuno; celebrar la saciedad tanto como la dieta; brindar por los platos llenos y por los vacíos. Al final son la misma moneda.La nueva cara de la moneda se llama Kiwi Te cuida. Para esta, nuestra nueva sección en kiwilimon.com, creamos un montón de nuevas recetas y contratamos a un grupo de expertas en diferentes ramas de la nutrición –especialistas en familia, en deporte, en enfermedades crónicas, en dietas restrictivas– que curaron cada dieta, cada porción y cada ingrediente. Le metimos horas hombre y horas corazón al escribir tips y consejos, al confeccionar retos semanales, al programar recetas en las que ahora es posible ver cuántas calorías y valor nutrimental te proporcionan. Nuestro objetivo es que te sientas respaldado; ayudarte en la comunicación con ese ser perfecto que es tu cuerpo y cuidarlo junto a ti cuando así lo decidas. Queremos ayudar a cuidarte, ¿nos dejas?
Ser pionera en la cocina no es fácil. Corrijo. Ser pionero en cualquier ámbito es una rareza. Chepina Peralta fue de aquellas señaladas para abrir brechas y lo hizo prendada de las recetas: en los años sesenta fue la primera conductora mujer en liderar un programa culinario en América Latina. En los noventa años que Lucía Josefina Sánchez Quintanar vivió, nos hizo soñar con los sabores de aquello que la mirábamos hacer del otro lado del televisor. La semana pasada partió, pero está claro: Chepina Peralta es cultura popular mexicana. Su legado no se va a ningún lado.Chepina fue la conductora de programas inolvidables como La Cocina de Chepina, Chepina en tu cocina y por supuesto, Sal y Pimienta, entre muchos otros. En cada uno, siempre la enmarcaban la barra de una cocina y unos anaqueles de set, mientras parada o sentada, pelaba ingredientes, agregaba especias y salpicaba sin reparos. En ella no había poses ni rituales histriónicos. Al contrario. En sus programas nos hacía creer que la comida rica estaba al alcance de todas las manos y que lo máximo sería probar algo que viniera de las de ella. A mí personalmente me inspiró a los siete años a fantasear con mi propio programa culinario. Muy a pesar de la cocina de mis padres, yo no agregaba espinacas ni acelgas en la licuadora cuando veía Sal y Pimienta. Lo que ella evocaba en mí era crear, divertirme: “Amigos, el día de hoy prepararemos unos deliciosos bombones con papitas… y pimienta… y cátsup… y galletas… en la tostadora. ¡Van a quedar buenísimos!”. Chepina no sólo inspiró a niños y sus madres, sino a generaciones de familias que comenzaron a comer con los ojos. Gracias a ella –la señora del mandil floreado– muchas mujeres decidieron darle descanso al microondas, comer menos guisos de congelador. La cocina y la salud de las generaciones abre-fácil conocimos la esperanza de lo hecho en casa. Pero que a nadie engañe esa dulzura de tía entrañable, de abuela consentidora. Chepina Peralta supo construir su propio emporio alrededor de las recetas. Ella no estudió para cocinera. Según su descripción era una “maestra en el arte de la palabra”, por lo que la conducción de un programa televisivo parecía irle como guante de seda.  Su facilidad de palabra y carisma le valió un espacio fijo en distintas televisoras en las que grabó casi ocho mil programas. De los libros de su autoría se cuentan trece. Hay programas de radio, entrevistas, publicaciones escritas. Todo. Chepina, antes de que la cocina mexicana fuera el orgullo nacional que es ahora, la divulgó, la reincorporó al menú diario con preparaciones fáciles y accesibles para las amas de casa. La cocina de los años setenta y ochenta estuvo marcada por sus cremas de verduras, por sus mixiotes, sus atoles, sus tortitas de papa, sus pasteles salados y sus gelatinas. Sin más, definió la cocina de todos los días en el devenir de los años. En el marco del Festival Morelia en Boca de 2017, Chepina Peralta recibió un reconocimiento por el mérito de sus cuarenta años de carrera. Aún tengo el recuerdo de la chef contando emocionada que había sido a través de la cocina que había conocido México, el mundo y, sobre todo lo demás, a sí misma. Chepina seguirá siendo la inspiración de quienes pensamos que cocinar es alegría, terapia y autoconocimiento, y que un plato a la vez se puede cambiar a otros, a uno mismo.
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