Tequila vs Mezcal
Bebidas

Tequila vs Mezcal

Por Kiwilimón - Septiembre 2015
Este es el mes patrio y no hay otra bebida más representativa de México que el tequila, pero también hay mucho que decirse sobre el mezcal. Este espirituoso tiene una gran historia y algunos dirían, que es aún más autóctono de nuestra tierra que el propio tequila. ¿Cuál es la diferencia entre los dos? Hoy te decimos en qué se distinguen y te damos algunas recetas para que festejes el 15 de septiembre.

El agave

- Para elaborar tequila se tiene que usar, únicamente, agave azul - Para elaborar mezcal se puede hacer uso de 14 tipos de agave diferentes, incluyendo el azul. Es por esto que al tequila incluso se le puede denominar como un tipo de mezcal

Denominación de Origen

- El tequila puedes llamarse tequila oficialmente sólo en el caso de que sea creado en uno de los siguientes estados de México: Guanajuato, Jalisco, Michoacán, Nayarit y Tamaulipas - Por su lado, el mezcal, debe haberse preparado en Durango, Guerrero, Oaxaca, San Luis Potosí, Zacatecas, Guanajuato, Tamaulipas o Michoacán si quieres ser llamado como tal Tequila Gin

Fama mundial

- Para acabar pronto, en 2014, el tequila se exportó a Estados Unidos, Alemania, España, Francia y Reino Unido y se vendieron, sólo a esos países, 126 millones de litros - De mezcal se pudo exportar 617 mil litros a países como Estados Unidos, Chile, Australia, Reino Unido y Francia Clamato con mezcal  

Pureza

- El tequila puede tener hasta un 49% de añadidos, azúcares o compuestos - El mezcal siempre es y debe ser 100% agave Tequila Sunrise

Manufactura

- Gracias a la fama que ha obtenido, el tequila se elabora, normalmente, de forma industrial con grandes barriles de cobre y hornos - El mezcal debe ser creado artesanalmente, botella por botella con un proceso ancestral para que pueda llamarse mezcal Margarita tradicional    
Califica este artículo
Calificaciones (0)
Sé el primero en dar una calificación
PUBLICIDAD
Lo mas leído
En Perú me enamoré dos veces. La primera fue con las montañas, en el camino de seis meses que tracé de Cusco a Chiclayo. La segunda, más reciente, en una visita de diez días a Lima y Nazca. El motivo era casi contrario: en esta ocasión quería comerme la capital a mordidas. A la par extrañaba el acento, los huaynos, la cerveza Cusqueña, los chifles de la calle; en fin, extrañaba mi Perú. Pasadas las primeras veinticuatro horas de mi llegada no había duda: la cocina peruana me había reconquistado. En ese entonces su gastronomía ya había explotado como bomba ante la crítica mundial: por todos lados era reconocida como una de las más complejas y, claro, como una de las mejores. Después de recorrer prácticamente todo el país entre mi primera y segunda visita, lo que más añoro de la cocina peruana son los sabores del humo de la serranía. La pachamanca (manjar de carnes y verduras cocinadas bajo la tierra) me sabe a los Andes cuando sus picos inasequibles eran la cobija de mis noches. Lo relaciono con el recuerdo de las edificaciones monumentales incas, con su energía mística y abrumadora. Ahí, a más de 2400 m de altura, la cultura podía disfrutarse en un potaje denso donde no faltaba la papa, el ají, el huacatay. Jamás me he comido una palta (aguacate) más grande o una piña más dulce que las que probé allá en las alturas.Pero las regiones en Perú dividen los hallazgos. La accidentada geografía, los asentamientos y las migraciones terminaron por agrupar sus preparaciones: las hay marinas, las hay fusión –chifa y nikkei– andinas, criollas, africanas, amazónicas... Rico por donde se le vea. La más laureada quizá sea la cocina marina:es una ceremonia rendida al inmejorable producto de las corrientes frías de Humboldt en el Pacífico y adicionada casi siempre con toques orientales. Como en todos los países lo esencial se concentra en la capital. Hay que esquivar puestos y personas en las banquetas para llegar al ceviche o la leche de tigre más fresca en el Mercado no. 1 de Surquillo. Para un buen comilón de cocina china se toma camino al centro y se llega a San Joy Lao –imperdible el arroz chaufa de charqui y chanchito–. En barrios como Miraflores y San Isidro están las joyas intelectualizadas de los grandes chefs locales como Virgilio Martínez de Central, Pía León de Kjolle o mi gran favorito, Mitsuharu Tsumura de Maido, que lleva a la cumbre los sabores nikkei (mitad peruanos, mitad japoneses). Imposible dejar de mencionar a Astrid y Gastón de Gastón Acurio, el gran caudillo de la gastronomía peruana por el mundo; los sitios relativamente nuevos como Osso o los de siempre como Fiesta.Atrás nunca se quedan los guisos de las picanterías, los picarones que se consiguen en las tiendas cuando es temporada, y los anticuchos de las esquinas que lo encuentran a uno cuando lleva puesta la madrugada. Su olor a carne especiada hecha al carbón llama lo mismo que un anuncio gigante de neones. En las picanterías convergen los saberes de la cocina popular. Me da nostalgia pensar en sus chicharrones, sus chupes (caldos)– y sus patitas de chancho. En estos pequeños locales generalmente resguardados por una matriarca se recoge el génesis de la gran gastronomía peruana y las técnicas transmitidas por generaciones. Son de tanto valor las picanterías que varios distritos las han declarado Patrimonio Cultural de la Nación. La cocina peruana no se salva de lo exótico, lo intrincado. ¿Alguna vez han probado carne de llama, alpaca o cuy? En algunas zonas de Perú son un manjar. Y es que la textura de la alpaca es inigualable, se deshace a penas se le hinca el tenedor. Para mí era todo lo que pedía –y uno o dos pisco sours– tan pronto volvía al Cusco cada viernes, después de una semana internada en las montañas. A la cuenta faltan mil guisos, decenas de bebidas, postres que hacen suspirar y las preparaciones de regiones como Chiclayo o Arequipa. Trataré de hablar de todo en otras cartas editoriales. Tal vez con palabras pueda expresar todo el amor que siento por esta cultura y su comida. Mientras tanto, les comparto con todo cariño y respeto, una receta originaria de la ciudad de Huancayo y un imperdible de los restaurantes de Lima: la papa a la huancaína. La preparación original lleva obviamente ají amarillo, aunque aquí la hicimos con pimiento amarillo para que las cocineras de casa pudieran encontrarlo fácilmente. ¿Les digo algo? ¡Quedó buenaza!
Los recuerdos son un montón de ladrillos que toman forma de edificación, de castillo de Disney, apenas se les pone unos kilómetros de distancia. En la comida este kilometraje se remonta a la niñez. Los platos que nos marcaron tienen como ambientación un momento de familia, una olla grande y un gesto de cariño dirigido a nosotros. Hay un narrador –mejor si tiene voz de Morgan Freeman–, y por supuesto, una abuela, una madre o alguien con quien pudimos establecer una conexión profunda. Que si aquella comida que recordamos con las vísceras y el corazón sabía rico sólo el universo lo sabe. Aquí es donde la distancia juega su truco. En los platillos entrañables hay algo de engaño que es al mismo tiempo un mantra sanador: sabe a un momento en el que nos sentimos queridos. Nos saben a amor. Nos saben a hogar. La nostalgia parece teñir de sepia y de rosa la memoria y con ello, los sabores y las vivencias pierden su nitidez. Por supuesto, esta emoción tiene la potencia de dejarnos tatuado el nombre de ese platillo que trataremos de replicar, buscar e interpretar en lo que cocinamos, comemos y compartimos. Yo no tengo una receta entrañable y especial. Tengo varias. Está el mole verde de mi abuelita y la sopa de tomate de mi mamá. Pero en el necio ejercicio que es recordar, he descubierto que en el amor a mis platillos favoritos no pesa tanto la complejidad de la receta como el tamaño del recuerdo. El mejor ejemplo que se me ocurre es el sencillo sándwich de frijoles refritos, queso Gouda y chipotle que mi papá asaba cada mañana en una sandwichera para que yo me lo llevara a la escuela. No sonaba la campana del recreo y yo ya me había comido dos de ellos –sí, dos–. El tema es que siempre he gozado de buen apetito y simplemente uno no le alcanzaba a mis ganas. A mi papá le dije una mentira piadosa. Le conté que a mis amigas les gustaba tanto mi sándwich que, mordida a mordida, me dejaban sin comer. La verdad es que yo prefería la culpa al hambre y sinceramente sus sándwiches me sabían a gloria. Él, un padre sumamente protector, comenzó a mandarme dos. Yo simplemente me los devoraba. Si alguien me pedía una mordida, me lo pensaba. Como mi historia, las recetas más especiales tienen la fuerza de hacernos sonreír y evocar cada sabor, cada sensación, como si estuviéramos ahí. Un sabor termina siendo una Polaroid, un puente al pasado y, al mismo tiempo, un gancho que nos conecta al aquí y al ahora. En Kiwilimón queríamos celebrar eso: el hermoso poder que tiene la comida para conectarnos con lo que más queremos. Por eso creamos un concurso, La Receta del Año. Con él queremos conocer las anécdotas detrás de las recetas que amas. Compártenos tu receta favorita y escribe junto a ella el relato de por qué es tan especial para ti. Al final premiaremos las mejores con una hermosa vajilla (con valor de más de 10 mil pesos), para que puedas perpetuar los recuerdos y vivencias. No sólo eso: serás parte de nuestro recetario del año y verás en video tu receta firmada con tu nombre.Para descubrir las bases de este concurso, checa esta nota o este video y si te quedan dudas, escríbenos por favor a chefkiwilimon@gmail.com. Anímate a compartir lo que más te gusta. Estoy segura de que la Receta del Año de Kiwilmón la tienes tú. Sube tu receta y su historia especial con el hashtag #Larecetadelaño desde tu cuenta en Kiwilimón y si aún no tienes, regístrate aquí.
Las espinacas tienen buena fama desde siempre, pero ¿sabes por qué son tan benéficas, más allá de ser una fuente de hierro? Aquí nos dimos a la tarea de saber cuáles son las propiedades y beneficios de las espinacas.Se pueden comer crudas o cocidas, en un smoothie, con jugos, o en una ensalada super fresca con fresas, han entrado al famoso grupo de los súper alimentos porque las espinacas contienen una gran cantidad de nutrientes y un bajo contenido calórico. Estas hojas verdes también benefician tu piel, cabello, huesos y más.Beneficios de las espinacasPuede que no seas fanático de las espinacas, pero estos increíbles beneficios de comerlas con regularidad te convencerán de agregarlas a tu dieta diaria.1. Ricas en nutrientesTres tazas de espinaca cruda tienen solo 20 calorías, nada de grasa, 2 gramos de proteína y 3 gramos de carbohidratos con 2 gramos de fibra (esto se traduce en 1 gramo de carbohidratos netos). Además, esta porción de tres tazas proporciona más de 300% de la necesidad diaria de vitamina K que ayuda a los huesos, más de 160% del objetivo diario de vitamina A y aproximadamente 40% de vitamina C, las cuales apoyan a la función inmunológica y promueven una piel sana.También contiene 45% de la necesidad diaria de ácido fólico, que ayuda a formar glóbulos rojos y ADN, y la espinaca aporta 15% del objetivo diario de hierro y magnesio, 10% de potasio y 6% de calcio, junto con cantidades más pequeñas de otras vitaminas B. Sí, tiene muchos nutrientes.2. Alta en antioxidantesAdemás de sus muchas vitaminas y minerales, la espinaca proporciona antioxidantes relacionados con la protección contra la inflamación y las enfermedades. Estos incluyen kaempferol, un flavonoide antioxidante presente también en el té verde, por ejemplo, y otro llamado quercetina, el cual se ha relacionado con posibles efectos protectores sobre la memoria, así como enfermedades cardíacas y diabetes tipo 2.3. Fortalece los huesosEntre sus muchos nutrientes, la espinaca es una rica fuente de vitamina K que ayuda a promover la producción de una hormona llamada osteocalcina, responsable de estabilizar el calcio en los huesos. También es una gran fuente de calcio y vitamina D, fibra dietética, potasio, magnesio y vitamina C, todos los cuales son nutrientes importantes que son buenos para la salud ósea.4. Repele bacterias y virusLa espinaca tiene un alto contenido de vitamina A que ayuda a nuestra piel y membranas mucosas a repeler varios tipos de bacterias y virus de manera efectiva. Además, esta vitamina es necesaria para la producción de sebo que mantiene el cabello hidratado. La vitamina A es buena para el crecimiento de todos los tejidos corporales, incluida la piel y el cabello.5. Te mantiene energizadoLa espinaca proporciona los niveles necesarios de magnesio en el cuerpo, lo que te ayudará a generar energía para las tareas diarias, por eso suele incluirse en smoothies por la mañana. La espinaca también es una gran fuente de ácido fólico, un nutriente que ayuda al cuerpo a convertir los alimentos en energía utilizable. Además, la espinaca es una verdura naturalmente alcalina, por lo que hace que el cuerpo sea más alcalinizado, lo que puede ayudarte a mantener la energía durante el día.La espinaca se puede comer cruda o cocida, pero si buscas aprovechar sus beneficios al máximo, mézclala con fresas en una ensalada fresca. Además, algunas investigaciones muestran que no cocinarlas es la mejor manera de preservar su contenido de luteína. consulta nuestras recetas con espinacas para incluirlas en tus menús diarios.
La fecha del buen fin 2020 fue extraordinaria, como todo este año lo ha sido, por lo que este año, las ofertas han estado presentes del 9 al 20 de noviembre, con dos semanas de mucha tentación para comprar aquellas cosas que nos parecen grandes oportunidades, sin embargo, en el contexto de este año, quizá lo mejor sea considerar el bienestar de tu economía.Con el fin de tener una guía para saber si es buena idea comprar en este Buen Fin o qué ofertas valen la pena y se deben aprovechar, consultamos a Viviana Mondragón, especialista en Finanzas Personales, quien nos dio claridad sobre lo que el Buen Fin ofrece, además de que nos dio varios consejos para nuestras finanzas en tiempos de coronavirus, ofertas y temporada decembrina.Lo primero que nos aclaró fue que el Buen Fin se caracteriza por facilidades en los pagos y las promociones que las tarjetas de crédito ofrecen, como los meses sin intereses, poder pagar meses después, o puntos al doble, por lo que tienes que pensar bien en qué aprovechar este tipo de promociones.Lo más importante es considerar antes qué sí debemos comprar a meses sin intereses. De acuerdo con la experta en finanzas personales, esto es todo aquello que no pierda valor rápidamente. Viviana Mondragón señala que gastar comprar el súper, zapatos o ropa a meses sin intereses no tiene mucho sentido, pues esto pierde valor con el tiempo, pero no así muebles duraderos, como una cama, una sala o un comedor, o incluso un viaje.“Un punto muy importante es que las deudas que adquirirá la gente no deben sumar más del 25-30% de sus ingresos”, es decir, si tu ingreso mensual es de 10 mil pesos, entonces la deuda que adquieras usando tu tarjeta de crédito no debe rebasar 3 mil pesos, tomando en cuenta cualquier pago a meses que ya tengas.Así que, si aún estás considerando sacar algo a meses en el Buen Fin, toma esto en cuenta. Ahora, si lo que quieres es aprovechar a comprar regalos navideños, Viviana Mondragón, Finanzas personales con conciencia, recomienda primero hacer una lista de personas importantes con quienes quieres tener un detalle, en la cual puedes incluir o considerar no sólo a familia y amigos, sino también a clientes.Una vez que depures a quienes realmente vale la pena hacerles un regalo, ella tiene dos sugerencias para ti: aprovecha ofertas en las que puedas comprar regalos evergreen, como velas aromáticas, o hazlo tu mismo, con tus manos. Sí, muchas veces hacer galletas, regalar un frasco con tu café favorito o un pay hecho en tu horno es mejor opción que gastar en cualquier cosa.Finalmente, para este año tan complicado que hemos vivido Mondragón nos invita a no tener más de dos tarjetas de crédito, pero sobre todo, a comenzar a formar un “fondo de emergencias”, el cual no sólo te vendrá bien este 2020, sino que te permitirá estar listo para afrontar cualquier desventaja que la vida traiga.Para comenzar este fondo, debes discernir cuáles son tus gastos fijos (renta, hipoteca, crédito automovilístico, comida…) para a partir de ellos, sumar 6 meses. De esta manera, si algo llegara a suceder, como una pandemia que no te permita salir a trabajar, tendrás el dinero para pagar estos gastos fijos durante 6 meses sin problema.Un truco que Viviana nos da para ir abonando a este fondo es ahorrar el 8% de tus ingresos mensuales, así al cabo de un año, tendrás los 6 meses de gastos fijos que necesites. Si quieres ver más consejos de finanzas personales con conciencia, puedes encontrarlos en sus redes sociales, como Facebook o Instagram, donde la encuentras como Viviana Mondragón Finanzas personales con conciencia.
NEWSLETTER
Suscribirme al Newsletter
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Warning: Illegal string offset 'placementId' in /home/sites/kiwi4.kiwilimon.com/application/pages/bloques/bb-banner/bb-banner.lib on line 116 Notice: Uninitialized string offset: 0 in /home/sites/kiwi4.kiwilimon.com/application/pages/bloques/bb-banner/bb-banner.lib on line 116