¿Cuáles son los restaurantes más caros del mundo?
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¿Cuáles son los restaurantes más caros del mundo?

Por Kiwilimón - Agosto 2015
Hay veces que queremos ahorrar y comer en casa. Otra ocasiones nos damos el gusto de salir por una rica cena en un lugar que nos deleite con su comida y ambiente, pero para reservar en los restaurantes de nuestra siguiente lista habrá que estar seguros de ir con la cartera bastante holgada. Te contamos de platillos de precio estratosférico y menús sobrevaluados en los 10 restaurantes más caros del mundo.

Masa, Nueva York

$350 dólares por persona (servicio e impuestos no incluídos) La razón por la que el restaurante japonés Masa es tan caro es que se trata tanto de una comida como de un show. Así es, el chef Masa Takayama recomienda a sus comensales vestir cómodos para el maratónico menú de tres horas que incluye sushi del día hecho con lo más fresco del mercado. No hay menús fijos y se sirve lo que el chef diga, puedes acompañar tu cena con una botella Chateau Margaux Bordeaux de $1,500 dólares.

Le Pre Catelán, París

$255 dólares por persona (servicio e impuestos incluidos) Este restaurante de moda en el corazón de París sí tiene una carta y no te obliga a pedir el menú, aunque con entradas de $85 dólares y postres empezando en los $50 dólares puede que sea tu mejor alternativa. Ahora, si tienes la oportunidad de ir a París en el verano, ofrecen un menú de cinco tiempos por sólo $199 dólares por persona.

Beige, Tokyo

$259 dólares por persona (servicio e impuestos incluidos) Este restaurante puede estar en la capital japonesa, pero la cocina que sirven es de técnica y escuela francesa. Lo especial del lugar es que se encuentra en el último piso del edificio Chanel del lujoso distrito comercial de Ginza. Recuerda que como postre puedes pedir un chocolate en forma de botón de Chanel, a $25 dólares la pieza, claro está.

Gordon Ramsay, Londres

$355 dólares por persona (servicio e impuestos incluidos) Seguramente has escuchado hablar del chef Ramsay, además de ser un famoso cocinero y empresario es una personalidad de la televisión. Este restaurante se encuentra localizado en el famoso barrio de Chelsea y sólo sirve productos orgánicos de la mejor calidad para realizar su menú degustación inglés. El sitio ha conservado tres estrellas Michelin desde que abrió en 2001, así que, supuestamente, vale lo que pagas.

Crissier, Suiza

$415 dólares por persona El chef del restaurante dice que su menú es una experiencia sensorial que se disfruta con todos los sentidos, y debe serlo con un precio que rebasa todos los límites. Lo interesante es que el menú nunca es el mismo y que puede tener menos o más platillos dependiendo de los ingredientes de temporada. Al menos el restaurante está situado dentro de un antiguo y espectacular casón estilo francés.   Ahora, si tú deseas hacer tu propia cena elegante en casa e invertir en platillos deliciosos puedes crear todo un lujoso menú sin la necesidad de gastar esas cifras estratosféricas. Aquí te dejamos algunas ideas:   Blinis con caviar Langosta al vapor con mantequilla   Costillar de cordero con perejil   Filete mignon con salsa bernesa   Trufas de chocolate  
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Existe un ritual que, frente al comal, se vuelve entrañable: poner una tortilla caliente sobre la palma de la mano y con los dedos de la otra, enrollarla lo más apretadita posible. Mejor si en el interior hay una pizca sal. ¿Salsa martajada? Oh sí, por favor. Pero este ritual sólo es posible si la tortilla es lo suficientemente flexible para no romperse. Saber reconocer una tortilla auténtica, además de ser un hábito 100% saludable, es la forma más rica de experimentarlas. Según los mayas, el maíz es la piedra angular de nuestro origen y según los aztecas, es la muestra del amor que sentía Quetzalcóatl por su gente, quien para conseguir una semilla dorada se adentró en las montañas convirtiéndose en hormiga. De esa semilla surgió la tortilla, símbolo de identidad y cultura nacional. En el sentido más práctico, no hay plato, servilleta o cuchara más precisa para atajar un guisado. Tampoco una de mejor sabor. Todos creemos conocerla íntimamente, pero siendo sinceros, ¿hace cuánto elaboraron su última tortilla? ¿Hace dos meses? ¿Hace un año? ¿Nunca? Cuando conocí a Rafael Mier, director de la Fundación Tortilla de Maíz Mexicana yo no entendía por qué había que divulgar el tema de la buena tortilla y aprender a diferenciar una tortilla auténtica de otras. ¿Todas las tortillas de tortillerías son auténticas? ¿O no? La tortilla es el lienzo favorito del plato nacional: los tacos. Y aunque en las mesas nunca falta, Rafael me hizo entender que la verdadera tortilla escasea, sobre todo en las grandes ciudades. No sólo eso. Pocos conocen cuál es el proceso detrás de su elaboración y cuáles son sus ingredientes originales. Por suerte ya existe una regulación en el mercado para que las tortillerías describan los ingredientes que utilizan. No, no sólo es maíz. Algunas veces la masa está mezclada con harina de trigo. A la tortilla tradicional hay que diferenciarla del resto. Ella proviene de maíces mexicanos, algunos en peligro de extinción. El tema es que algunos agricultores han preferido sembrar otros cultivos o utilizar maíces más resistentes a las plagas. Transgénicos, pues. En el proceso tradicional, los maíces que fueron cosechados según la temporada se dejan secar naturalmente y se les desgrana con la ayuda de un olotero. A continuación, se someten al proceso de la nixtamalización en el que los granos de maíz se pulen como diamante en bruto para hacerlos más digeribles en el organismo, para maximizar su aporte nutricional: aumentar su contenido de calcio, de proteínas, de antioxidantes.La tortilla verdadera –la saludable, la auténtica– está nixtamalizada. Para lograrlo hay que diluir cal en agua, cocer los granos en la mezcla, dejarlos remojar durante la noche y al día siguiente, enjuagar hasta que el agua salga clara. De ahí se obtiene el precioso nixtamal que se lleva al molino o al metate. El resultado es una masa húmeda y deliciosa, lista para palmear tortillas, tlacoyos, sopes, o (ponga usted su preparación favorita de maíz). Cuando inflan en el comal o en la plancha de las tortillerías, el augurio de una buena comida es evidente. El proceso es cultura pura. Pero por inverosímil que parezca, en la mayoría de las escuelas de gastronomía este ritual no se enseña. No hay duda de que, para reconocer una buena tortilla, también hay que amistarnos con el lenguaje, con su saber. Rafael aconseja consumir aquellas que no son industrializadas, es decir, que no contienen ingredientes adicionales a los tradicionales (maíz, agua y cal o ceniza). “Como consumidores tenemos derecho a conocer todos los ingredientes de nuestra tortilla por ello, es importante exigir su correcta declaración”, afirma. También dice que las tortillas de colores sí son tradicionales. Su color proviene de maíces con tonalidades como del arcoíris. Pero cuidado. Existen comerciantes que utilizan colorantes imitando los colores del maíz azul o verde. Un tip para diferenciar al gato de la liebre es aplicar un agente ácido –como el jugo de limón–. “Si al aplicar el limón, la tortilla se torna violeta o rosa, se trata de tortilla de maíz azul real; si se torna grisácea o no cambia de color, se trata de una tortilla pintada con colorante artificial”. Otro consejo es fijarse en la flexibilidad de la tortilla. Si se rompe o se entiesa apenas la pones sobre el comal, puede que estés frente a una tortilla falsa. Estos y otros consejos los puedes encontrar en el blog recién inaugurado de la fundación. La buena tortilla merece diferenciarse de las otras. Pregunta en tu tortillería si las que ofrecen están nixtamalizadas y si provienen cien por ciento del maíz nacional. Su aroma, anticipación de un banquete digno de dioses, y su sabor no deben tomarse por sentado. Y mientras aprendemos a nixtamalizar juntos, te dejo algunas recetas que puedes preparar en su honor: Tacos de lenguaTacos de mixioteTacos de costilla
Hacer pan de zanahoria es quizá una de las formas más accesibles de empezar a hornear. Los ingredientes son sencillos, zanahorias, vainilla, huevo, aceite, canela, azúcar, polvo para hornear, sal y harina es todo lo que necesitas para prepara este postre que ya es un clásico.Los orígenes del pastel de zanahoria no están del todo claros, pues hay una receta en inglés para hacer “pudín en una raíz de Carret (sic)” que data de 1951, pero esta es esencialmente una zanahoria rellena que incluye muchos elementos comunes al postre moderno.Desde ahí, ha evolucionado mucho y se ha vuelto muy popular en sus versiones caseras, porque es una forma de comer pan dulce controlando el azúcar que lleva, por ejemplo.Pero aunque es una receta sencilla, si eres primeriza lo más seguro es que tengas huecos del proceso que pueden ser llenados perfectamente por estos tips y así tendrás como resultado el pan de zanahoria perfecto.1. No tengas miedo al hornoCada horno es diferente. Si tu receta, por ejemplo, dice que hornees tu pan durante 30 minutos pero a los 20 ya huele a que algo se quema, no temas a abrir el horno, meter un palillo y asegurarte de que todo va bien con tu pan. Sigue tu olfato y tu intuición, las posibilidades de que tu horno explote si lo abres son mínimas. 2. Engrasa bien el moldeEl miedo aquí es usar demasiada mantequilla porque es una grasa, pero recuerda que el engrasado sirve para crear una barrera entre el molde y la mezcla, no te preocupes, tu pan no lo absorberá por completo. Para que esta barrera funcione, la mejor técnica es untar con suficiente mantequilla el molde (no tengas miedo a dejar una buena capa) y después enharinarlo. 3. Elige ingredientes de calidadExiste una gran diferencia de sabor al usar extracto de vainilla y saborizante de vainilla, así que no te limites cuando de elegir un ingrediente de calidad se trata. Piensa que este ingrediente puede ser costoso, pero te rendirá para otros platillos o para muchos panes de zanahoria. Además, el extracto suele tener mucho menos contenido de azúcar que los saborizantes.4. Las medidas sí importanLa repostería es caprichosa y añadir más o menos de algún ingrediente siempre tendrá un resultado súper diferente, así que si estás comenzando a hornear, intenta ser muy estricta con las medidas, para que la mezcla quede como idealmente debería.5. Invierte en herramientasUna batidora, unas tazas medidoras e incluso un molde de silicón podrían ser la clave para que tu pan de verdad quede perfecto. Si inviertes en un molde de silicón, esto te ahorrará el paso de engrasar tu molde. Así que si hornear panqué o cupcakes o cualquier otro bizcocho te ha gustado mucho, estas compras valdrán mucho la pena.Es probable que una vez que hagas tu primer pan de zanahoria no quede perfecto, pero no dejes de intentar y de buscar tus propios trucos y adaptarlos a tu receta. La práctica hace al maestro y los resultados llegarán a ser deliciosos. Te lo aseguramos.Recuerda que además de pan o pastel, hay muchas variaciones de pasteles de zanahoria que puedes hacer, como unos hot cakes, por ejemplo, la mezcla de zanahoria con harina puede ser muy versátil.
La gastronomía francesa es una de las favoritas en todo el mundo y es que está repleta de ingredientes deliciosos como quesos, mantequilla, finas hierbas y muchos más a los que nadie se puede resistir. Si tú eres de esas personas que aman los platillos de Francia, no te dejes intimidar por la técnica de sus platillos y atrévete a preparar en casa estas 5 recetas fáciles de comida francesa. Ratatouille Uno de los platillos más emblemáticos de la comida francesa es sin duda el clásico ratatouille, que además de haber ganado fama por presentarse en la divertida película de Disney, es un platillo campirano muy rico. La receta de ratatouille lleva berenjena, calabaza, jitomate y un poco de carne. Quichés Los quichés son recetas francesas tan populares, que es muy fácil encontrarlas en casi cualquier restaurante del mundo. Prepararlos es mucho más sencillo de lo que imaginas, ya que sólo debes de hacer una masa, un relleno simple con huevo, crema y leche y agregarle tus ingredientes favoritos. Aquí puedes encontrar la receta de un quiché lorraine, un clásico de la gastronomía francesa. Crepas Las crepas son originarias de una región al norte de Francia, conocida como Bretagne, sin embargo, son tan deliciosas y versátiles, que todos pueden prepararlas, realizando sus combinaciones favoritas. Se tratan de una dobladita con masa ligera a la que se le puede añadir ingredientes dulces o salados, ¿tú cómo las prefieres? Pollo Cordon Bleu Se cree que cuando Enrique III reinaba Francia, los cocineros reales ataban sus delantales con una cinta azul y de ahí nació el nombre de este delicioso platillo frito. Esta receta de comida francesa es muy rica y fácil de preparar, ya que se trata de unas pechugas de pollo rellenas de queso. ¡Prepáralas para una ocasión especial y lúcete como nunca! Soufflé El soufflé, o suflé, es uno de los platillos franceses más antiguos. Fue creado por Vattel, el cocinero del rey Luis XIV como un regalo para sus esposas. Esta comida francesa es un plato ligero y horneado que combina la clásica salsa bechamel con otros ingredientes como huevo y queso. El resultado es delicioso y aquí aprenderás a prepararlo. Como puedes darte cuenta, no es necesario viajar hasta Francia para poder disfrutar de los platillos franceses, ya que, con estas recetas fáciles, puedes hacerlo en tu propia casa. ¡Prepáralos todos y cuéntanos cuál es tu comida francesa favorita!
“Esos platones tricolores duraron muy poco tiempo: en un abrir y cerrar de ojos, los chiles desaparecieron de las charolas... Qué lejano estaba el día que Tita se había sentido como un chile que se deja por decencia para no demostrar la gula”, escribía Laura Esquivel en Como Agua para Chocolate. Yo amo este libro, pero sinceramente no concibo el tiempo en el que los chiles en nogada se dejaban olvidados en el fondo de un plato. No sé si para ustedes pero para mí, sería pecado capital ignorar las cinco horas que, por ejemplo, le tomaba a mi abuelo Toyo pelar las nueces de Castilla. Un gancho al hígado a las tres horas que a Doña Mago, la ayudante de mi amada abuela, le tomaba asar, desvenar y pelar los chiles. Ni qué pensar de las otras cinco horas que le tomaba a mi abuelita preparar la nogada, picar todos los elementos del picadillo, cocinarlos y rellenar cada chile. La recuerdo sentada, tomando con sus manos una bolita de picadillo y metiéndola, con todo cuidado, en el interior de un chile. “Si lo haces con cuchara te salen flacos”, decía ella, una persona que perdonaba todo, menos mal comer. En total le tomaba trece horas completar el platillo: ¿a alguien le queda duda de lo mucho que valían la pena?El por qué los chiles en nogada son tan importantes en la gastronomía de México tiene un poco que ver con la sobada y no comprobada historia de Agustín de Iturbide, en cuyo honor las monjas agustinas del convento poblano de Santa Mónica crearon el platillo, o al escritor Artemio de Valle Arizpe con su relato sobre las tres novias, los tres soldados y un plato para recibirlos que llevara los colores de la bandera trigarante. Tal vez el recuento de los chiles en nogada y su importancia merezca un viaje anterior. Uno de conquistas y mestizajes conjugados dentro de un platillo barroco en ingredientes, técnicas y sabores: la carne picada y especiada con sus recuerdos moriscos; los chiles, el tomate y el acitrón (procedente de la biznaga, hoy en peligro de extinción), legado del Nuevo Mundo; las nueces de Castilla y el jerez importados desde España; las especias traídas de Oriente. La importancia del chile en nogada también podría llevarlos a las elegantes cenas de Porfirio Díaz, con sus gustos afrancesados y acentos nacionales. Se dice que el oaxaqueño era un adepto al platillo y lo pedía en la celebración de su cumpleaños. Nadie lo culpa. El chile en nogada nunca deja cortos los deseos del alma.Gerardo Vázquez Lugo, amo y señor de Nicos, –el restaurante consagrado de la lista de los World’s 50 Best Restaurants– dice que la importancia del chile en nogada son sus ingredientes y su origen. Cada platillo salido de su cocina en Azcapotzalco es un mapa que traza una línea recta hacia los productos y los productores de Zacatlán, del Valle de Tehuacán o de Calpan en el estado de Puebla. Hasta sus platones de talavera hacen honor a la zona. El chile en nogada para él es un platillo que, además, “no desperdicia, es de temporada y usa todo lo que hay disponible en ese momento en una región: las manzanas panocheras, el chile poblano, la pera, la granada”. Para el chef Gerardo Vázquez Lugo no hay UNA sacrosanta receta, esa a la que le daríamos por nombre “La buena”. Existen, en cambio, un sinfín de posibilidades que se adaptan a los tiempos y a los hallazgos de cada familia hasta culminar en una receta que se hereda con más emoción que un collar de perlas. Y de ahí su verdadera relevancia: tal como la cocina tradicional mexicana declarada Patrimonio inmaterial de la humanidad por la UNESCO –un mérito en el que él y muchos otros investigadores y cocineros nacionales tuvieron que ver– “el chile en nogada es cultura ancestral, viva y colectiva de gran orgullo”. Comer un chile en nogada es devorar cultura. Prepararlo, también. Es un momento de unión, de fiesta. Es una suerte de Noche Buena a la mexicana. Para el chef Gerardo, “implica tradición, temporalidad e ingredientes”. Y mejor aún, “nos reúne alrededor de la cocina. Esa es la celebración”. En los próximos días y hasta el quince de septiembre seguiremos hablando de la importancia de los chiles en nogada. Les daremos algunos tips y sugerencias de cómo hacerlos en casa. Hablaremos de sus ingredientes y de algunas leyendas de su preparación como el chef Gerardo Vázquez Lugo y muchos otros investigadores férreos de la culinaria mexicana. Que comiencen los juegos del chile en nogada y que la caminadora nos agarre prevenidos.Recetas en nogada para iniciar la temporada:Chile en nogada capeadoChile en nogada sin capear
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